| I N T E R N A C I O N A L |
8 de octubre del 2003 |
Mario Enrique Sosa Velásquez
Rebelión
Los guatemaltecos y guatemaltecas, mestizos o indígenas, estamos ante una
decisión difícil. En las elecciones del 9 de Noviembre estaremos tomando una
decisión importante, de la cual dependerá el tipo de gobierno y la correlación
de fuerzas que favorezca cambios que beneficien a la mayoría del Pueblo
guatemalteco.
Desde 1954 hemos sido gobernados por fuerzas políticas de derecha, sean estas
partidarias o militares, burguesas y mafiosas, todas en esencia contrarias a los
intereses populares, además de serviles al imperio de Estados Unidos. Es por
esto el escepticismo que a muchos nos embarga cuando se trata de hablar de lo
electoral como posibilidad política para acceder al poder e impulsar la
transformación del Estado y la Nación. Este sentimiento se profundiza al
observar que las pasadas y actual elección sólo sirven para ratificar el poder
de la derecha, es decir, de la burguesía, de las mafias o de intermediarios de
éstas.
En el actual proceso electoral el Pueblo carece de alternativa real. Las
últimas encuestas ubican con posibilidades de triunfo electoral a GANA, UNE y al
FRG. En posiciones secundarias las empresas encuestadores ubican al PAN,
Unionista, URNG y DIA.
Este panorama implica que la mayoría de guatemaltecos con intención de votar,
está optando nuevamente por la derecha como opción para gobernar y por proyectos
que no corresponden con sus intereses. Esto se debe, entre otros aspectos, a la
hegemonía del pensamiento y la práctica política dominante, que a través de
distintos partidos y organizaciones sociales, económicas y políticas, de
diversas políticas e instituciones, de distintos aparatos ideológicos, ha
logrado que el Pueblo crea en los criterios de la clase y los sectores
dominantes. Sin embargo, también se debe a la incapacidad de la izquierda para
definir su Proyecto, articularse y construir una propuesta programática, un
discurso y una práctica que sean referentes para la adhesión y participación de
las grandes mayorías.
Este es el panorama que se pretende analizar, a partir de aportar elementos que
permitan dilucidar los proyectos político económicos que están disputándose y
los partidos políticos que los representan. Este esfuerzo pretende aportar un
poco de claridad en el panorama sombrío que hoy vivimos como Pueblo.
LOS PROYECTOS Y SUS PARTIDOS POLÍTICOS
1. El proyecto de la burguesía
La burguesía, como clase económicamente dominante, ha sido la principal
beneficiada al definir la forma en que se ha estructurado la Nación y el Estado
guatemaltecos a lo largo de nuestra historia. Ha acumulado grandes riquezas a
partir del despojo histórico de tierras a los Pueblos Indígenas, a comunidades
rurales y tierras nacionales; en los latifundios ha logrado extraer grandes
capitales con la siembra de productos orientados a la exportación y con la sobre
explotación a la clase trabajadora --la mayoría perteneciente a pueblos
indígenas-- a quienes ha pagado bajos salarios y ha mantenido en condiciones de
trabajo inhumanas e inexistencia de seguridad social. Su capital lo ha
acumulado también basándose en actividades comerciales, financieras,
industriales, las cuales se basan en la extracción de plusvalía vía los bajos
salarios, el encarecimiento de productos, la especulación financiera, sin
descartar su relación directa o indirecta con las redes mafiosas.
Con altibajos a lo largo de su historia, esta burguesía conformada por blancos,
criollos, ladinos y mestizos (por autoadscripción), ha logrado mantener su
dominio en la conducción del proceso nacional, en alianza con el capital
transnacional y con el imperio estadounidense. Un dominio que la mayor parte
del tiempo ha sido ejercido con violencia represiva, estatal y privada.
Sin embargo, con la derrota electoral sufrida en 1999, la burguesía y
especialmente la oligarquía como su núcleo dirigente, se vio imposibilitada --en
buena medida-- de utilizar al Estado en función de su proyecto de clase
dominante. Con esto disminuyeron sus ganancias, su capacidad para conducir el
proceso nacional y para imponer sus intereses. Por esto, en las elecciones del
2003, la parte mayoritaria de esta burguesía intenta recuperar dicho poder a
través de GANA. No obstante una de sus fracciones, encabezada por Alvaro Arzú
(terrateniente del azúcar y de otras áreas productivas y económicas), ha optado
momentáneamente por un partido distinto: el Unionista.
La GANA ha lanzado como candidato a Oscar Berger, un empresario que forma parte
del sector terrateniente cafetalero, es decir, del sector productivo más
atrasado y de los más explotadores y represivos. Fue alcalde de la capital,
desde donde implementó una política elitista y clasista, y comprometió recursos
municipales en proyectos como el del transporte urbano, el cual, además de ser
un paliativo, sólo sirvió para enriquecer a quienes intervinieron en el
negocio.
Esta alianza se integra con tres partidos de derecha cuyos dueños son
expresiones burguesas y contrainsurgentes. El partido Reformador es propiedad
de Jorge Briz --de la burguesía comercial--, el PSN propiedad de Castillo
Sinibaldi --de la oligarquía licorera--, el Patriota propiedad del ex general
Otto Pérez Molina --militar contrainsurgente--. A esta alianza se suman
sectores de la burguesía agrícola, financiera, comercial, industrial y
periodística, la mayor parte aglutinados en el CACIF. Estas son las clases que
dirigen GANA y a las cuales se ha unido el comerciante burgués Fito Paiz y su
partido UD. Su consolidación como alianza dependerá del repartimiento de cuotas
de poder y beneficios en el caso de triunfar en las elecciones o de su
articulación y capacidad de negociación como oposición de no lograrlo.
Su estrategia electoral consiste en: a) inversión millonaria en publicidad; b)
hacer creer al ciudadano que con su elección ganamos todos; c) involucramiento
de un conjunto de organizaciones, liderazgos, iglesias y partidos políticos en
el Frente Cívico por la Democracia, como instancia de oposición al FRG y
promotora del "voto consciente", marco en el cual GANA sería vista como la
alternativa para desplazar a dicho partido del gobierno; d) elección de Eduardo
Stain como candidato vicepresidencial, cuyo interés es convencer engañosamente a
un conjunto de líderes y organizaciones del movimiento social, ONG e iglesias,
sobre su carácter de mediador y promotor de sus causas.
Un gobierno de GANA, por sus intereses de clase social económicamente dominante,
significaría pocos cambios con relación al gobierno del FRG. Su gobierno
significaría continuar con la política neoliberal, privatizadora y entreguista
al capital transnacional y a Estados Unidos, tal y como lo ha hecho
históricamente y como lo hizo cuando gobernó a través del PAN. Obviamente haría
algunos cambios para que todo siga igual, para que continúen las condiciones que
les permitan seguir acumulando riqueza. En este sentido continuaría la
explotación, la opresión, el racismo y la pobreza. No obstante, su política
sería institucionalista. En conclusión, el triunfo de GANA implicaría ganancia
para la burguesía en general, desplazamiento parcial de las mafias, perdida
para el Pueblo que seguiría viendo postergadas sus necesidades. Estaríamos
frente a un gobierno burgués, oligárquico, antidemocrático, racista y servil a
los Estados Unidos.
Como se mencionó con anterioridad, una parte menor de la burguesía
--desprendimiento también del PAN-- decidió lanzarse a la contienda electoral
vía el partido Unionista. Esta fracción pretende insertarse en la negociación
de cuotas de poder político y económico por esa vía, y obviamente estaría
haciendo cuerpo común --explícito o implícito-- con GANA en una segunda vuelta
electoral.
El candidato presidencial unionista es Fritz García-Gallont, un empresario
descendiente de terratenientes alemanes, cuya política ha sido la misma
implementada por el ex presidente Alvaro Arzú, con quien además está
emparentado.
Al igual que GANA y el PAN, el partido Unionista es heredero de la privatización
y disminución de los servicios del Estado al Pueblo, del aprovechamiento del
Estado y del encarecimiento de servicios como la energía eléctrica, agua,
teléfono, correo --entre otros--, provocado por medidas implementadas por el
gobierno de Arzú y continuadas por el FRG.
2. El proyecto de las mafias
El FRG representa el proyecto de los sectores duros y genocidas de la
contrainsurgencia, de castas de militares y paramilitares, de nuevos ricos
surgidos de las mafias en alianza con segmentos de la burguesía y sectores
religiosos, especialmente protestantes.
Su origen puede rastrearse en los años de guerra, en los cuales la burguesía y
el imperio de EE.UU. optaron por implementar la estrategia contrainsurgente como
método fundamental de dominio y enfrentamiento contra la insurgencia
revolucionaria. Para desarrollar dicha estrategia hicieron del ejército un
poder autónomo y sanguinario, condición que además de derrotar militarmente a
la insurgencia, abrió paso a que una buena cantidad de militares, más allá de
poseer poder político y militar, vieran la posibilidad de ascender
económicamente. Así, además de aprovecharse de los recursos del Estado, se
apropiaron de tierras nacionales, municipales y comunales, y se aliaron con
redes de contrabando y tráfico de drogas. Esto obviamente lo hicieron junto con
civiles, algunos de ellos grandes y medianos empresarios. De tal manera que,
además de poder político y militar, acumularon poder económico y control social,
el cual han aumentado a través de alianzas articuladas principalmen
te en el FRG.
En el marco del proceso electoral, el FRG parecía verse afectado por los actos
vandálicos que promovió en julio de este año. Sin embargo, su estrategia parece
estar logrando el objetivo de crecer aceleradamente en la intención del voto,
con posibilidades reales de disputar nuevamente la presidencia.
Además de poseer un voto fiel y duro, el FRG está impulsando una estrategia para
mantenerse en el poder a través de: a) lanzamiento e inscripción fraudulenta
como candidato presidencial de su caudillo natural: Efraín Ríos Montt, un
militar acusado de genocidio y etnocidio que garantiza la alianza partidaria; b)
activación de otras acciones fraudulentas como la inscripción de cédulas falsas;
c) activación de fuerzas paramilitares como las PAC como fuerzas de choque y
base electoral; d) promoción de violencia y terror para lograr que el votante se
abstenga de votar por otros partidos políticos; e) emisión de un discurso
demagógico de crítica a los ricos representados en GANA y planteándose como los
defensores de los pobres; f) activación de mecanismos de control, presión y
amenazas a la población para obligarlos a votar a su favor; g) inversión pública
en obras visibles que atraigan o comprometan electoralmente a la población; h)
probablemente hasta la consumación de un fraude
electoral o un golpe de Estado si el voto lo desfavorece. Recuérdese que el
FRG y quienes lo integran tienen mucho que ganar y mucho que perder. En
conclusión, su carácter y estrategia permite afirmar que sería un error
fundamental descartar un triunfo electoral o una posible estrategia no electoral
del FRG para mantenerse en el poder.
En cualquier caso, el triunfo electoral del FRG implicaría la continuidad de un
gobierno corrupto y vinculado a las mafias, caudillista, antidemocrático,
militarista, represor, anticonstitucionalista y entreguista con Estados Unidos
como lo ha demostrado, entre otras formas, al permitir el ingreso de tropas
militares estadounidenses al territorio nacional y en entregar el país en las
negociaciones del Tratado de "Libre" Comercio EE.UU.--Centroamérica en la cual
está sacrificando la ya débil producción nacional. La consecuencia mayor de un
nuevo gobierno del FRG sería terminar de destruir la débil institucionalidad,
las pocas conquistas populares y las condiciones logradas para continuar el
proceso de lucha popular y democrática.
El FRG resultó ser su instrumento ideal para los sectores que lo integran,
aunque su ubicación en las encuestas haría que peligrar su utilidad. De hecho,
esta situación está provocando que dichos sectores, castas y clases se camuflen,
se muden a otros partidos --como ya empezó a darse-- e implementen acciones para
garantizar su inmunidad ante posibles persecuciones penales.
Independiente del resultado electoral, habrá que tomar en cuenta que dichos
sectores, castas y clases mafiosas ya son parte consubstancial del Estado, de
varios partidos políticos y se han ido fundiendo como parte de la burguesía, del
gran empresariado. De hecho, las mafias como tales están compuestas de redes,
las cuales inclusive se extienden a sectores de población considerados
imprescindibles para el desarrollo de sus acciones ilícitas. En muchas ocasiones
dichas redes mafiosas están ligadas también a aquellas construidas por poderes
económicos, con las cuales se alían para acrecentar sus capitales. Así
encontramos capitales transnacionales que se han infiltrado o apoderado, por
ejemplo, de ministerios como el de Energía y Minas, el cual les es útil como
instrumento para lograr concesiones de exploración y explotación de recursos
nacionales, y para mantener control sobre el mercado de hidrocarburos. Es en
este marco en el cual se explica el actual PAN y las relaciones
que ha ido tejiendo su actual candidato presidencial: Loenel López Rodas, quien
siendo Ministro de Energía y Minas abrió el país a las exploraciones y
concesiones petroleras y se vinculó a negocios de gasolina, servios por los
cuales salió grandemente beneficiado.
El otro partido que se rumora tiene ligazón con algunas expresiones mafiosas es
precisamente el PAN. Este fue el partido privilegiado por la burguesía para
apoderarse finalmente del gobierno en 1999. Sin embargo, Leonel López Rodas
maniobró para impedir que Berger fuera el candidato presidencial, orillándolo a
su salida. El camino, entonces, quedó libre para lanzarse como presidenciable
del PAN, un partido ahora integrado con pequeña y mediana burguesía
principalmente, dominado por aquellos que siguen viendo al Estado como el
instrumento para continuar enriqueciéndose vía su alianza con capital
transnacional e, inclusive, mafioso.
La estrategia electoral consiste en capitalizar el símbolo y estructura
partidaria conocida por la población y en plantearse como la opción que acabará
con la delincuencia común. Es previsible que su cercanía a las redes que
integran el FRG, hagan que se oriente a apoyar dicho partido en una segunda
vuelta electoral.
3. Los proyectos de la "pequeña burguesía"
El partido UNE está integrado por diversas fracciones y grupos de pequeña
burguesía, aunque penetrados por una de las alianzas familiares de la
oligarquía: los Andrade -- Díaz-Durán. Muchos de sus integrantes provienen del
PAN, FRG, DC, DIA y de viejos gobiernos contrainsurgentes.
Este partido lo encabeza Álvaro Colom Caballeros como secretario general y
candidato presidencial. Colom es un empresario de maquilas que ha intentado
aprovecharse del parentesco con Manuel Colom Argueta, un líder político de
izquierda de gran credibilidad en la población y asesinado por el ejército en
1979, durante el gobierno de Lucas García. Por su parte, el candidato
vicepresidencial, Fernando Andrade Díaz- Durán, ex funcionario de gobiernos
militares, miembro y servidor fiel de la oligarquía, ha cumplido una función de
intermediario de los intereses de militares y de la embajada de Estados Unidos.
UNE es un partido que carece de programa estructurado, aunque tiene claridad en
sus intereses de clase social emergente. Aun cuando se diga un partido de
centro o de centro--izquierda, en su integración y práctica resulta ser un
partido de derecha oportunista.
Su estrategia consiste en distanciarse y ubicarse como alternativa aparentemente
popular frente al FRG y GANA. De esta forma pretende competir en una segunda
vuelta en la cual supuestamente triunfaría. A esto suma la búsqueda de apoyo de
la embajada norteamericana.
Otra de las expresiones de la pequeña burguesía es la DC. Hoy es encuentra en
un nuevo intento por presentar candidato presidencial. Su tercera carta es
Jacobo Arbenz Vilanova, hijo de Jacobo Arbenz Guzmán, presidente democrático que
gobernó el país de 1950 a 1954 y que fue derrocado por la burguesía, sectores de
militares y Estados Unidos, quienes juntos invaden militarmente el país e
inician un ciclo de gobiernos militares y represivos. No obstante dicho
parentesco, este candidato carece de las capacidades y definiciones político
ideológicas de su padre. Su pensamiento es profundamente neoliberal y su
práctica ha sido oportunista al intentar ser el candidato presidencial de varios
partidos políticos, previo a lograrlo con la DC.
No obstante que su campaña publicitaria intenta presentarlo como partido
renovado, la DC participa con viejas figuras políticas que perdieron poder,
políticos acusados de corrupción, serviles a los militares y a los Estados
Unidos, aliados de la derecha recalcitrante y hasta hace poco del FRG en el
Congreso --al igual que UD y PLP. Como partido es una variante de derecha cuyo
origen está vinculado con el internacionalismo anticomunista de la jerarquía
católica mundial. Hoy, sin propuesta y arraigo, lucha simplemente por su
sobrevivencia, pero con el peligro de desaparecer.
4. El proyecto imperialista de Estados Unidos y del capital transnacional
Un proyecto casi nunca analizado como parte de la coyuntura, que no se muestra
claramente en procesos electorales, es el proyecto imperialista encabezado por
Estados Unidos y por empresas transnacionales, en este caso aquellas con
intereses en Guatemala y la región. Este proyecto pretende anexionar nuestros
estados nacionales a Estados Unidos, abrir las fronteras a la explotación de la
fuerza de trabajo, los recursos naturales renovables y no renovables, a la
inversión y movilidad del capital transnacional dentro y fuera del país. Todo
esto en desmedro de nuestras escasas posibilidades de desarrollo nacional y,
evidentemente, de las necesidades y problemas del Pueblo.
La expansión de EE.UU. y la anexión de nuestros estados nacionales es un proceso
que se está dando actualmente a través del Área de "Libre" Comercio para las
Américas --ALCA--; el Tratado de "Libre" Comercio entre EE.UU., México y Canadá
-- TLC--; el Plan Puebla Panamá --PPP-- que abarca desde Puebla (México) hasta
Panamá; y el Tratado de "Libre" Comercio EE.UU.--Centro América. Con estos
planes Estados Unidos pretende consolidar su poder político, militar y económico
en América. Para el impulso de dichos planes se apoya en instancias de
financiamiento internacional como el Fondo Monetario Internacional --FMI--, el
Banco Mundial y el Banco Interamericano de Desarrollo --BID-- y otras
estructuras como la Organización Mundial de Comercio --OMC.
Para lograr sus propósitos en Guatemala, Estados Unidos siempre ha impulsado
acciones intervencionistas e invasoras, ha apoyado la represión y el terrorismo
contra la oposición política y ha concretado alianzas con sectores y clases
sociales serviles: así lo hizo con la burguesía oligarca en 1954, con los
regímenes militares hasta 1985, con los distintos gobiernos hasta la fecha.
En esa dirección se comprende su apoyó al FRG en las elecciones anteriores, pues
éste partido se presentaba como su incondicional, especialmente por no tener
intereses económicos que defender en el ámbito de lo productivo y en el marco de
las negociaciones de los Tratados de "libre" comercio. Sin embargo, el FRG
generó condiciones de inestabilidad política que no garantizan la gobernabilidad
que los negocios e intereses del capital transnacional y de los Estados Unidos
requieren. Por esto ha dejado de ser su primera opción, a menos que logre
mantenerse en el poder.
GANA por su parte, integra algunas fracciones vinculadas a la producción
agrícola e industrial que se están viendo afectada por la apertura del mercado
nacional a la "libre" circulación de mercancías producidas por transnacionales,
principalmente provenientes de Estados Unidos. Por esta razón han impugnado las
negociaciones y la actitud entreguista del FRG en las negociaciones del TLC
C.A.--EE.UU. Adicionalmente, quienes integran GANA históricamente se han negado
a pagar impuestos que, a los ojos de Estados Unidos, permitirían hacer más
gobernable el país. Esto hace que Estados Unidos no ubique a GANA como su
principal aliado en este momento, aunque sin descartarlo como hace con el FRG.
En este momento entonces, cuál es el aliado ideal de Estados Unidos para
continuar con sus planes. Ese aliado, que ya goza de la "bendición" de la
embajada norteamericana, es la UNE y su candidato presidencial Alvaro Colom. La
UNE no está dominada por la oligarquía y no representa por el momento un factor
de inestabilidad política. Por el contrario, su carácter político podría
representar a Estados Unidos la opción para continuar con facilidad sus planes
expansionistas y anexionistas, descartar negociaciones directas con la
oligarquía y aminorar el poder de las redes que manejan el FRG.
No obstante, como ha sido su pragmatismo imperialista, cederá migajas a quien
finalmente gane las elecciones y obtendrá grandes beneficios utilizando como
siempre las presiones económicas, políticas y hasta militares.
En todo caso, durante las actuales elecciones, UNE representa el Caballo de
Troya del imperio estadounidense y en buena medida del capital transnacional.
Obviamente esta definición dependerá de sus posibilidades de insertarse en la
segunda vuelta electoral.
4. El Proyecto Alternativo Popular
De 1944 a 1954 se desarrolló la llamada Primavera Democrática. Durante estos
diez años se impulsaron planes y programas de beneficio popular. El Pueblo
encontraba al fin una alternativa a sus necesidades y problemas históricos. Sin
embargo, esta Primavera Democrática fue brutalmente interrumpida por la invasión
de Estados Unidos, con la complicidad de la iglesia católica de ese entonces, la
burguesía y militares entreguistas. A partir de entonces ha sido la burguesía,
las mafias y Estados Unidos quienes han determinado la permanencia de gobiernos
militares o civiles, todos de derecha.
La represión contra la izquierda a partir de 1954, provocó que el proyecto
alternativo popular se impulsara a través de la lucha armada como única vía
posible. Sin embargo, al ser derrotada esta estrategia, obligó a negociar y
firmar de la paz. Esto originó que las organizaciones que impulsaron la
estrategia revolucionaria se insertaran en el marco de la legalidad burguesa,
aceptaran sus reglas y se organizaran en el partido político URNG.
Después de la inserción de la izquierda a la legalidad burguesa --en buena
medida contrainsurgente todavía--, surgen las preguntas: ¿En qué situación se
encuentra el Proyecto del Pueblo: popular, democrático, revolucionario?,
¿Tenemos alternativa como Pueblo?.
El Proyecto del Pueblo hoy es inexistente. Aun cuando existen fuerzas que dicen
representarlo, éstas carecen de una línea de acción política que lo demuestre.
Su dispersión, su enfrentamiento mutuo, sus planteamientos y prácticas distan
mucho de los principios y la estrategia coherente con dicho Proyecto, con los
intereses de la clase trabajadora y de todos los sectores y pueblos oprimidos.
Obviamente existen fuerzas sociales cuyo carácter se orienta a la defensa,
demanda y reivindicación de diversas necesidades y problemáticas: organizaciones
populares, campesinas, indígenas, de género, etc. Sin embargo, carecen de
madurez para visualizar y asumir la necesidad de concebir y articular una
estrategia unitaria que se encamine a la lucha por la construcción y toma del
poder para impulsar el Proyecto del Pueblo.
Los dos partidos que se dicen de izquierda: ANN y URNG, están integrados por
hombres y mujeres, muchos de ellos aliados de las causas populares, que lucharon
por cambios revolucionarios y democráticos. Sin embargo, estos partidos son
muestra de la falta de coherencia con el Proyecto liberador del Pueblo y de la
clase trabajadora. Esta falta de coherencia se observa en sus prácticas
comandantiles, verticalistas, autoritarias, dogmáticas y tolerantes con los
poderes dominantes, en sus intereses particulares y hasta individuales,
sobreponiéndose al principio de unidad de la izquierda, cuya concreción sería la
única posibilidad para derrotar a la derecha en sus múltiples expresiones.
La URNG, desgastada por razones externas e internas, con predominio de la
corriente socialdemócrata y expresiones comandantiles, tomó la decisión de
lanzar a Rodrigo Asturias (Gaspar Ilom) como su candidato presidencial.
Asturias, es un socialdemócrata y antiguo comandante de la Organización
Revolucionaria del Pueblo en Armas --ORPA--. Este partido impulsa una
estrategia electorera y sectaria hacia otras expresiones de izquierda, cuenta
con escasos recursos, posee un techo político electoral demasiado bajo y una
propuesta política que no pasa de ser modernizante. Sus limitaciones y
resultados poco satisfactorios hacen imposible un despegue electoral vertiginoso
a estas alturas. Todo lo contrario, hacen peligrar su propia sobrevivencia como
partido.
La ANN parecía iba a ser una posibilidad para reconstruir la izquierda. Sin
embargo cayó en las mismas prácticas comandantiles, verticalistas y ciegas ante
el proceso político en el cual encontraba posibilidades de posicionarse como
fuerza emergente y en crecimiento. Estos vicios y defectos del pasado se
consolidan con el apoderamiento del partido por parte de Pablo Monsanto (Jorge
Ismaél Soto) y su corriente integrada principalmente por ex militantes de las
FAR. La práctica política de esta corriente obstaculizó la coalición electoral
en torno a la candidatura de Rigoberto Quemé y orillaron a su rompimiento. De
tal manera que la ANN se lanza a la contienda electoral como una fuerza
electorera, sin definición política e ideológica, sin proyecto, sin candidato
presidencial y solamente con candidatos a diputados y alcaldes. Al participar
sin candidato presidencial, independientemente de su resultado, le hace evitar
el riesgo de desaparecer como organización partidaria, aun
que sí de sumirse en la división y marginalidad política.
En este panorama ninguna de las opciones partidarias que se dicen de izquierda
resulta ser alternativa para el Pueblo. El Proyecto popular, democrático y
revolucionario se encuentra hoy estancado por la inexistencia de un programa y
un instrumento político que lo abandere y lo lleve a la práctica, a la lucha
política.
¿QUÉ HACER?: UNA PREGUNTA DESDE LOS INTERESES DEL PUEBLO
Las elecciones poco o nada cambian la situación de explotación, dominio,
pobreza, marginación y exclusión de más del 80% de los guatemaltecos y
guatemaltecas y de los Pueblos Indígenas. No obstante, las elecciones son un
proceso que exige una práctica política coherente con nuestros intereses y por
ello debemos considerar la opción que nos permita continuar nuestro proceso de
lucha social y política. En ese sentido se nos presenta la necesidad de actuar
en el marco de la coyuntura electoral pero, sobretodo, actuar con orientación a
lograr transformaciones en el largo plazo.
El voto para los partidos de derecha
Obviamente, votar por los partidos de derecha significaría apoyar a nuestros
verdugos, a fuerzas cuyos intereses y proyectos son antagónicos con los de la
clase trabajadora, con los pueblos indígenas y con todos aquellos sectores que
se encuentran en situación de explotación, opresión y exclusión. El interés de
los partidos de derecha es velar por sus intereses de clase económica y
políticamente dominante y por su deseo de enriquecerse a costa del Pueblo. Es
votar por proyectos que se presentan como diferentes, pero que poseen intereses
comunes, propios de su origen de clase.
FRG, GANA, UNE, PAN, UNIONISTA, DC, UD, DIA, UN, PLP son todos partidos de
derecha y, sin excepción, neoliberales y contrarios al cumplimiento de los
Acuerdos de Paz. Todos tienen la característica de provenir directa o
indirectamente de la línea ideológica y política del MLN --partido político que
sembró el terror paramilitar desde el inicio de su gestación en 1954-- y de
corrientes antipopulares y contrainsurgentes.
Quienes dirigen estos partidos y los proyectos que representan, son los que han
construido al Estado con carácter oligárquico y mafioso, autoritario,
caudillista, represor, excluyente y opresivo, racista y patriarcal, militarizado
y militarista, propulsor del neoliberalismo y entreguista con los Estados
Unidos. Son estas fuerzas quienes mantienen el sistema de opresión y
explotación en las fincas, fábricas, maquilas y demás empresas. Son estas
fuerzas las que se oponen a cambiar las condiciones de pobreza en que vive la
clase trabajadora y la mayoría del Pueblo guatemalteco. Son estas fuerzas las
que aparentan defender los intereses populares, pero en realidad son los
verdugos del Pueblo.
Votar por cualquiera de los partidos anteriores, con el argumento de no permitir
que sea reelecto el FRG es un engaño, pues aun con sus diferencias secundarias
resultan ser en esencia lo mismo.
Quienes pretenden transformaciones sociales debemos promover una ideología y una
práctica política liberadora, que evite el colaboracionismo con la burguesía y
con las mafias en sus distintas expresiones.
El voto por los partidos de "izquierda"
Votar por los partidos que se dicen de izquierda y ubicarlos como opciones
reales es arriesgado, especialmente porque sus prácticas distan mucho de ser
democráticas y revolucionarias. Pero cuáles son las opciones.
Una primera opción es el voto nulo, que evidenciaría un rechazo a todas los
partidos y lo que representan, incluidos los partidos que se dicen de
izquierda.
Otra opción es ver las elecciones como un momento para adelantar posiciones
democráticas y progresistas, que le hagan contrapeso a las posiciones de
derecha. Esto implicaría no votar a ciegas por un partido de los que se dicen
de izquierda. La decisión acertada estaría en votar por candidaturas de
compañeros y compañeras propuestos por la ANN y la URNG, pero solamente por
aquellos que hayan tenido y tengan una práctica honrada, democrática,
revolucionaria. Por compañeros y compañeras que no estén transando sus partidos
y sus posiciones con los partidos de derecha para votar por sus candidatos a
presidente en la primera o segunda vuelta de las elecciones, tal y como ya se
conoce que algunos lo han planteado o lo han definido. Estas compañeras y
compañeros serían posibles aliados en el impulso de nuestras luchas por la
reforma agraria integral, por la vigencia de los Derechos Humanos y los Derechos
de los Pueblos Indígenas, por el desarrollo integral, por mayores y mejores
empleos y condiciones de trabajo, por aumentos al salario real, por créditos,
educación, salud, equidad de género, etc.
La recuperación de la perspectiva de largo plazo
En el largo plazo y alejados de lo electoral, es esencial la recuperación
integral del Proyecto Histórico del Pueblo, formular un programa revolucionario,
definir una estrategia o línea de lucha política y popular coherente, construir
un instrumento político (un partido u organización política de nuevo tipo) que
la lleve a cabo y contribuya a alcanzar las transformaciones que se necesitan
para erradicar la explotación y la opresión de clase, étnica y de género, para
resolver de raíz los problemas y satisfacer las necesidades del Pueblo.
Debemos rechazar las formas caducas de hacer política, incluidas aquellas que se
reproducen en los partidos y organizaciones de izquierda. Debemos recuperar los
principios, valores y prácticas revolucionarias, las luchas que nos permitan
construir una Nación y un Estado radicalmente diferentes.
Recordemos que la Nación y el Estado guatemaltecos han sido construidos por las
clases dominantes, las mafias y el imperialismo norteamericano. Por eso debe
ser el Pueblo el que refunde esta Nación y este Estado, para que respondan a los
intereses mayoritarios.
La decisión debe ser inteligente y estratégica, pero la decisión finalmente es
del Pueblo.