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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 09-04-2008

Felicidades, Yoani: Qu biYete!

Jorge ngel Hernndez
Rebelin


Hay ciertas normas de manual que rara vez se violan, menos si se trata de calzar despliegues de guerra ideolgica. As, usando a Reuters como fuente primaria, numerosas agencias de Prensa internacional reprodujeron el da 25 de marzo la nota que denunciaba la censura del blogg Generacin Y, de la filloga cubana Yoani Snchez. Esta invasin de la libertad personal parta de autoridades cubanas que, al parecer por lo invisible que se advertan en la propia fuente, nadie se tom el trabajo de encuestar. Un periodismo bastante complaciente al que le basta con que le cuente que estoy siendo asediado por misteriosas fuerzas extraterrestres cuyos verdes tentculos se muestran a mi vista y al momento se esfuman, para que lo den por ciento y lo circulen por el mundo. Aunque tal vez me ayudara un poco agregar que se advertan relacionadas con el comunismo internacional y el populismo, para que el tobogn quede engrasado. De ello se asombra el periodista Pascual Serrano al da siguiente, 26 de marzo, luego de comprobar que la noticia es falsa y adems Ivn Alonso, quien se toma el trabajo de recorrer las entradas del blogg y hasta de dar consejos a su creadora acerca de dnde puede encontrar problemas verdaderamente serios, todos los cuales superan el escozor y las preocupaciones de Yoani.[1]

La invasin de la Y en nuestro catlogo de nombres responde, justo, a una saturacin de nombres y apellidos similares, o fcilmente asociables, en la sociedad cubana, precisamente cuando esa generacin Y debe surgir a un mundo donde las personas se hacen profesionales, artistas, mdicos, enfermeras, deportistas, profesores, fillogos, etctera, y su identificacin crea equivocaciones en efecto incmodas. Como autor, yo mismo se las hago padecer a mi casi parnimo Jorge ngel Prez, y tambin les sucede a los escritores Waldo Leyva con Waldo Gonzlez, Rogelio Rivern con Ricardo Rivern, Ernesto Prez Castillo con Ernesto Prez Chang y asimismo en todos los sectores de nuestra sociedad, de dominio pblico o de alcance local profesional. Visto el caso, la inventiva popular, luego de intentos no muy extendidos con el ruso y el ingls, se apoder de letras que eran de escaso uso y all fue eso! Cualquier fillogo con capacidad media de razn podra inteligirlo, o investigarlo profesionalmente al menos. Nombres como Yoani se graduaron, o pasaron a quitar el sueo de nuestros narradores deportivos o a hacernos pedir por favor que deletreen cuando tienen la amabilidad de venir para que estampemos una dedicatoria en el libro que han comprado.

La generacin Y surge bajo la desgracia de venir a un socialismo que ve en peligro el equilibrio entre base y superestructura, una formacin econmico social que decide preparar la inmensa mayora de sus habitantes (con menor grado de discriminaciones que nunca antes en nuestra historia, aun cuando se siga luchando contra la subsistencia de esas actitudes discriminatorias) y que no tiene, sin embargo, autopista para que plenamente se apliquen en sus profesiones. Y que ha de enfrentarse a un imparable sntoma de competencia, de los mayores y de los que les siguen. Adase la cada estrepitosa del socialismo europeo, a la que caprichosamente no se sum el proyecto cubano. La poltica en Cuba no respondi al colapso, como sera de esperar, con medidas darwinistas, malthusianistas o de despido, ni aceptando el poema friedmanita de la libre empresa como frmula ad hoc, sino aplicando medidas necesarias de resistencia que, dada su condicin de retroceso, ahora comienzan a cobrar su precio. As surge la fiebre del permiso DVD, del libre ingreso a los hoteles tursticos (yo abogara por trabajar duro en los otros, de moneda nacional, que lo piden a gritos, pero en fin, muchas personas disfrutan con tal ostentacin) y otras urgencias que nuestra sociedad ha reclamado en asambleas, con libertad, aunque sin descartar la presencia de censuras mecnicas cuya espontaneidad entusiasta es difcil contener.

Y aunque muchos lo dudan, los cambios se van instalando gradualmente, a veces con insuficiencias que en la prctica emergen, a veces con resultados que demuestran muy rpido hasta qu punto las sociedades necesitan ser reguladas para no perder el equilibrio en la distribucin. El manual de enfrentamiento ideolgico recomienda, ante el peligro de dejar sin crdito las predicciones fatalista, apurarse, atizar las hogueras, pues no slo el cielo no se va a caer (no lo debe saber acaso el Rey?) sino que est reconcilindose con su capa de ozono. Las sesiones del sptimo congreso de la UNEAC han puesto en la televisin, para todo el pas, una crtica abierta, proyectada desde el interior del sistema y en virtud de esa necesidad reguladora, que llama a nuestra prensa a despertar para beneficio de la propia nacin (pues para lo extranjero parece mucho ms despierta) y as tambin lo debe hacer para los ciudadanos, que suelen aceptar maltratos, malversaciones y hasta estafas con resignacin. Hay que apurarse, no hay dudas.

Apenas diez das despus de la noticia del misterioso bloqueo a Generacin Y, no comprobada, denunciada como falsa por otros periodistas, aparece el premio Ortega y Gasset de Periodismo[2], que en su veinticinco aniversario incluye en la nmina a Yoani Snchez. Si Ivn Alfonso le peda a la joven cubana disimular un poco con sus vnculos y referentes, qu pedir de pronto al Jurado de El Pas? Tal vez investigar es algo ms que repetir la complacencia del sonido, algo ms que decir lo que cualquiera en Cuba dice, aunque en el caso de la filloga premiada como periodista, con menos intento de profundizar y ms tendencia a dejarse llevar por el esquema o por la charla entre amigos que ya doblan la segunda botella y no padecen desengaos amorosos que les ganen el tema. Es obvio que el Jurado qued poco ms que fascinado por el policaco del da 25 de marzo y que tampoco les gusta cliquear sobre otros sitios, como el del intelectual venezolano Luis Britto Garca, para poner slo un ejemplo, y analizar hasta qu punto se arriesgan (y en ese mismo caso desde cundo ha venido arriesgndose).

Investigar, incluso, sera tirar de los hilos que han permitido sostener el blogg, de la conformacin de las motivaciones, etctera, etctera. Y usar un nombre de tan profundo sentido como el de Ortega y Gasset para distinguir con un relajante biYete y una explosin propagandstica a un grupo de ideas elementales, carentes de fundamentacin y de equilibrio investigativo, deja al caso en un sopor de sospecha que por s solo se disuelve. Que no le corten el blogg, es su derecho; que le endosen el prestigio del filsofo espaol, ya es encargarle a un delantero cubano que lleve a ganar el campeonato, pongamos, al Getafe.

Es parte del manual, de cualquier modo: por anodino que venga, quedar como un cuo. Coo, Yoani, qu biYete; Felicidades! Y a hablar de muequitos rusos![3]



[1] Ambos comentarios, El blog censurado en Cuba, de Serrano y La persecucin implacable, de Alonso, se reproducen en rebelin.org, del 26 de marzo.

[2] Por casualidad, el Premio Ortega y Gasset de Periodismo Yoani lo comparte, entre otros, con El Nuevo Herald a quien se le otorg en el 2002 y con Ral Rivero, premiado en el 2007.

[3] Alonso, al parecer espaol, no comprende que los cubanos llamamos muequitos, en concepto genrico, al dibujo animado. A eso se refera Yoani quien, seguramente influenciada por tanto verlos en las tardes, divide al mundo en Mozna y ie ilzi (Se Puede y No se Puede) o se queda en el punto del iu Moika (Tiznado), doblados para los nios anteriores a la generacin Y por voces espaolas.




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