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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 07-02-2010

Los pases del Tratado enviarn 7.000 soldados a Afganistn, en medio de intentos de negociacin con la dirigencia talibn
Los dilemas de la OTAN en la guerra de Afganistn

Tom Hayden
Revista Debate


Los pases miembros de la OTAN (sigla en ingls del Tratado del Atlntico Norte) estn listos para enviar a Afganistn un contingente de 7.000 soldados que se agregaran a la escalada que representan los 30.000 nuevos efectivos estadounidenses, con lo que contribuirn a darle una ptina de multilateralismo a la intervencin del gobierno de Barack Obama y al accionar del comandante de la OTAN, el general norteamericano Stanley McChrystal. La decisin de la OTAN fue ratificada el 28 de enero en una reunin convocada por el Reino Unido, Alemania, Francia, el gobierno de Hamid Karzai y la UNAM (Misin de las Naciones Unidas en Afganistn).

Para calmar los recelos de la opinin pblica europea, McChrystal ha caracterizado por primera vez la escalada como un paso destinado a alcanzar un acuerdo poltico con los talibanes. El documento elaborado en Londres seala que la perspectiva de que una guerra de ocho aos pudiera concluir con el acceso al poder de algunos lderes talibanes representa un giro notable en la poltica conjunta de Estados Unidos y la OTAN.

Mientras la OTAN profundiza su intervencin en el conflicto con el envo del nuevo contingente, la reunin de Londres es presentada como una muestra de poder blando capaz de estabilizar a Afganistn. Uno de los promotores de la reunin, el desacreditado presidente afgano Hamid Karzai, pedir a los pases convocados mil millones de dlares para poder atraer a combatientes talibanes e incluirlos en la nmina salarial del rgimen de Kabul, una rplica de la medida que se tom durante la ofensiva desplegada en Irak en 2007-2008 para asegurarles un sueldo a 99.000 rebeldes sunnitas.

Sin embargo, los conflictos de Irak y de Afganistn no son idnticos. Los sunnitas iraques son una minora (el 20 por ciento de la poblacin) que lucha contra un gobierno y un ejrcito controlados por la mayora chita que Estados Unidos instal en el poder. En Afganistn, el poder de los talibanes emana de los pashtun, que representan el 45 por ciento de la poblacin, y ni el precario gobierno de Karzai ni las etnias minoritarias que pueblan el Norte del pas, los tajikos, hazara o uzbekos, estn en condiciones de derrotarlos. La situacin se asemeja a una suerte de punto muerto de orden tnico, algo que el secretario de Defensa norteamericano, Robert Gates, reconoci la ltima semana cuando declar que los talibanes forman parte indisoluble del tejido poltico de Afganistn.

Una de las razones que explican estos comentarios conciliadores es que tanto la opinin pblica canadiense como la europea se oponen enrgicamente a la escalada. El 71 por ciento de los alemanes, y el 56 por ciento de los britnicos, estn francamente en contra. En Francia, el 82 por ciento se ha manifestado contra el envo de nuevos contingentes. Canad se ha comprometido a retirar sus tropas en 2011 y la presin para que otras naciones de la OTAN la imiten va en aumento.

BAJAS EN LAS TROPAS

La escalada de Obama est provocando cada vez ms bajas entre las tropas estadounidenses y de la OTAN, y el nmero de muertos seguramente se incrementar a medida que vayan llegando ms efectivos. En enero murieron veinticinco norteamericanos y doce europeos y canadienses, mientras que el ao pasado las bajas en el mismo mes ascendieron a veinticuatro norteamericanos y nueve europeos y canadienses. El pico de crecimiento de 57 por ciento muestra que la temporada de lucha en Afganistn se est extendiendo a todo el ao en lugar de concentrarse en los meses de verano.

Veinticinco muertos puede parecer una cantidad pequea para la as llamada guerra contra el terrorismo, pero las bajas se acumulan. Los norteamericanos muertos en la guerra ascienden hasta ahora a 972, y superarn los 1.000 en las prximas semanas. A ese ritmo, otros 1.000 norteamericanos ms morirn antes del verano de 2011, la fecha fijada por el gobierno de Obama para comenzar la retirada. Durante el ltimo verano, el nmero de norteamericanos heridos lleg a 350 por mes. El nmero total de muertos europeos y canadienses, que llega a 617, se duplic en un solo ao.

Hasta ahora, el costo de esta guerra que ya lleva ocho aos asciende a 250 mil millones de dlares y, aproximadamente, un milln de dlares por soldado estadounidense. Y se convertir en otra guerra de billones de dlares cuando concluya el segundo ao del gobierno de Obama. Entretanto, es probable que los costos presupuestarios hagan zozobrar la agenda interna del presidente e intensifiquen las presiones inflacionarias.

SIN FISURAS

En sintona con el nuevo tono de la escalada, el primer ministro britnico Gordon Brown ha sealado que en el plan elaborado en Londres los recursos militares y civiles se alinean sin fisuras detrs de una estrategia poltica conducida por los afganos, un eco del reciente plan estratgico de McChrystal. Brown promete que las tropas afganas comenzarn a reemplazar a las unidades de la OTAN este mismo ao. Pero ms all de la retrica, Brown se ha comprometido a enviar otros 500 efectivos ms, lo que llevar el nmero de soldados britnicos a 9.500. El movimiento contra la guerra Stop the War Coalition, cuya sede se encuentra justamente en Londres, organiz protestas masivas, tanto durante la reunin de la OTAN como en la audiencia de la as llamada investigacin Chilcott, una investigacin oficial acerca de los engaos a los que recurrieron los funcionarios britnicos y norteamericanos como argumentos para lanzar la guerra contra Irak. El ex primer ministro Tony Blair logr eludir los reclamos, al presentarse dos horas antes para brindar su testimonio sobre la intervencin del Reino Unido en la guerra en Irak, el viernes 29.

Tambin se estn organizando protestas en varias otras capitales europeas. La cuestin se presenta particularmente conflictiva en Alemania, porque tanto la constitucin como la costumbre prohben el despliegue de tropas en zonas de guerra para fines blicos.

Sin embargo, el 4 de setiembre de 2009, un comandante alemn orden un ataque areo que dej como saldo 142 civiles afganos muertos. Al principio se neg que hubiera habido muertos civiles, luego se lo reconoci, despus se intent una defensa, y, finalmente, a consecuencia del amplio debate que se produjo en Alemania, el oficial responsable renunci. Por otra parte, se espera que esta semana el gobierno de Angela Merkel enve 500 soldados ms, lo que llevara el total de tropas alemanas a los 5.000 efectivos. Y Alemania entrenar otros 30.000 policas y soldados afganos, duplicando as el nmero actual.

No hace mucho, el gobierno de Karzai despert una comprensible alarma cuando predijo que la OTAN se quedar en Afganistn hasta el ao 2024 para entrenar y proteger a las todava dbiles fuerzas de seguridad afganas.

La actual conversacin sobre conversaciones va en contra del respaldo que dan los neoconservadores a la doctrina de la guerra prolongada, pero no hay ninguna razn para creer que la paz es inminente. Ms bien al contrario: el plan de Obama y el Pentgono implica combates brutales, entre ellos bombardeos desde aviones no tripulados y operaciones especiales a lo largo de entre dieciocho y veinticuatro meses, en la creencia de que as los talibanes pueden ser obligados a aceptar un acuerdo de paz impuesto por los norteamericanos y darle tiempo al ejrcito afgano de Karzai para que se convierta en una fuerza eficaz.

Las partes estn muy distanciadas. Los talibanes, el gobierno de Karzai, algunos europeos y el movimiento pacifista coinciden en que Estados Unidos y la OTAN deben fijar una fecha precisa para la retirada definitiva de sus fuerzas, que deberan ser reemplazadas por tropas de paz no alineadas. Ms an, las negociaciones deberan incluir a la dirigencia talibn, particularmente el mullah Omar, que actualmente tiene su cuartel general en el estado paquistan de Baluchistn, en la frontera con Afganistn.

La dirigencia talibn exige la eliminacin de la as llamada lista negra de las Naciones Unidas, que clasifica a 144 lderes talibanes como criminales y les prohbe viajar. Mientras la lista negra no quede sin efecto no hay ninguna posibilidad de que se concreten conversaciones directas. Los defensores de la paz tambin exigen que se les garantice el debido proceso a 750 detenidos para evitar otro Guantnamo. Como concesin en el camino hacia la paz, los talibanes han dado a entender en declaraciones recientes que podran apartarse de cualquier agenda de Al Qaeda a cambio de una participacin en el poder en el futuro Afganistn.

Por otra parte, Estados Unidos y muchos miembros de la OTAN se niegan por ahora a fijar una fecha precisa para la retirada, aunque Obama s ha anunciado un cronograma para el comienzo de la retirada. Tampoco negociarn con la dirigencia talibn en la medida en que consideran a Omar como un aliado de Al Qaeda. Estados Unidos le ha pedido a Pakistn que elimine a Omar y a la dirigencia talibn instalada en Baluchistn, o bien que autorice a sus tropas a lanzar una ofensiva militar en la zona. Las declaraciones ms recientes de Gates y de otros funcionarios estadounidenses insisten en que el movimiento talibn est estrechamente vinculado con Al Qaeda. Por el momento, cualquier oferta estadounidense de negociacin se limita a los combatientes talibanes de segunda lnea en las aldeas afganas. Aunque Estados Unidos ha prometido identificar a los 750 detenidos, en el Afganistn ocupado cualquier semejanza con el imperio de la ley es, en el mejor de los casos, un proyecto an no concretado.

Es probable que el actual atolladero conduzca a ms derramamiento de sangre durante todo 2011 y que se llegue a un punto crtico cuando se supone que Obama est por comenzar la retirada de las tropas estadounidenses. Para entonces, los europeos y los canadienses ya estarn listos para volver a casa, y es probable que no tengan intenciones de quedarse ni un minuto ms. Pero el Pentgono, y los halcones internos, podran augurar que habr una catstrofe si Estados Unidos se retira, forzando as a Obama y a los demcratas a que opten entre la profundizacin del punto muerto y la poltica de retirada estratgica, justo en el momento en que se acercan las elecciones del 2012.

 

Fuente: http://www.revistadebate.com.ar//2010/02/05/2635.php


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