Portada :: Amrica Latina y Caribe :: Golpe militar y resistencia popular en Honduras
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 08-02-2010

Consolidando el golpe en Honduras?
Pepe Lobo, imperialismo y resistencia

Tom Gordon y Jeffery R. Webber
CounterPunch

Traducido del ingls para Rebelin por Sinfo Fernndez


Honduras, un pas con notorias desigualdades y polarizacin de clase, volvi recientemente a la lnea del frente en la batalla en pos del alma de Amrica Latina. El terreno de combate ha cambiado en mltiples ocasiones a lo largo de los ltimos siete meses, despus del golpe militar contra el Presidente democrticamente elegido: Manuel Mel Zelaya. La batalla entr en su ltima fase la pasada semana con la ascensin al poder de Porfirio Pepe Lobo. Lobo tom posesin de su cargo el 27 de enero, tras su victoria en la fraudulenta eleccin del 29 de noviembre del pasado ao. Cientos de miles de hondureos recibieron su llegada al poder con una vibrante marcha por la capital, Tegucigalpa, contra el golpe y su presidencia.

Zelaya, miembro de un Partido Liberal de amplio espectro, que derrot a Lobo en la campaa presidencial de 2005, fue expulsado del poder y obligado a exiliarse a mitad de la noche del 28 de junio de 2009. Ese fue el primer golpe de estado con xito en Latinoamrica tras fallidos intentos sucesivos contra el Presidente venezolano Hugo Chvez en abril de 2002 y el Presidente boliviano Evo Morales en 2008- desde el autogolpe de Alberto Fujimori en Per en 1992. Rpidamente se instal a Roberto Micheletti, miembro de la faccin derechista del Partido Liberal, como Presidente golpista.

El error de sus medidas


La equivocacin de Zelaya fue adoptar una serie de medidas moderadamente progresivas que perseguan mejorar la vida de una poblacin hondurea mayoritariamente pobre. Entre otras cosas, se aument en un 60% el salario mnimo interprofesional, se restringi la exploracin minera, se introdujo la escuela gratuita y se compr gas subvencionado a Venezuela. Zelaya llev tambin a Honduras a la Alianza Bolivariana por los Pueblos de Nuestra Amrica (ALBA). Aunque las credenciales progresistas de Zelaya y su proximidad con Chvez a la elite hondurea le gustaba afirmar que se haba convertido en un ttere del dirigente venezolano- no eran exageradas, las medidas indignaron a la elite hondurea, una mnima y obscenamente privilegiada fraccin de la poblacin del pas, que no se muestra en absoluto proclive ni a la ms modesta redistribucin de la riqueza. Sin embargo, los esfuerzos de Zelaya, apoyados por los movimientos sociales, para iniciar una reforma constitucional engaosamente presentada por las elites e incuestionablemente regurgitada por los medios dominantes de EEUU como una usurpacin del poder- fue la gota que colm el vaso.

El nuevo rgimen de Lobo y la prensa golpista estn presentando la transferencia de poder como una vuelta a la democracia y, por tanto, el final del golpe. Lobo, afirman, marca un nuevo comienzo para una Honduras democrtica bajo un nuevo gobierno de reconciliacin nacional. No es de extraar que esta sea la postura de que se hacen eco el imperialismo estadounidense y canadiense. Estas mismas potencias apoyaron el golpe, a pesar de sus proclamas en sentido contrario. Consecuentemente, han ignorado la documentada represin del movimiento anti-golpista, y han ayudado a anular en todas las ocasiones los esfuerzos de Zelaya para volver al poder (para ver los antecedentes del apoyo canadiense y estadounidense al golpe, vase T. Gordon: Acceptable Versus Unacceptable Repression http://www.counterpunch.org/gordon06302009.html, los comunicados de prensa sobre Honduras del Ministro de Estado canadiense para Asuntos Exteriores, Peter Kent, en: www.international.gc.ca/ministers-ministres/kent_news-communiques.aspx, y los artculos de Greg Grandin en: www.thenation.com).

Represin poltica y simulacro de elecciones


Segn el Comit de Familiares de Desaparecidos de Honduras (COFADEH), una organizacin por los derechos humanos fundada en la dcada de 1980, al menos se ha asesinado a 36 activistas contra el golpe, en una estimacin ciertamente a la baja porque muchas familias de los asesinados estn demasiado aterradas para presentarse y denunciarlo por miedo a las represalias. Muchos asesinatos polticos se encubren como asesinatos perpetrados por bandas criminales, explica COFADEH. El Frente, el frente nacional de resistencia, sita las cifras de asesinatos en ms de 130. COFADEH ha documentado tambin al menos 95 casos de torturas y varios cientos ms de detenciones ilegales.

Ese reino del terror proyect su larga sombra sobre el da de las votaciones, el 29 de noviembre. Se poda palpar en el ambiente una atmsfera de represin e intimidacin militar. Las elecciones, poco ms que un mal teatro, fueron boicoteadas por el movimiento de resistencia antigolpista, no se ofrecieron candidatos para oponerse al golpe y no fueron reconocidas por la mayora de gobiernos latinoamericanos. La cifra oficial de votantes de alrededor de un 60% facilitada por el Tribunal Electoral Hondureo es seguramente muy abultada. Un funcionario del Tribunal, hablando bajo anonimato por temor a las represalias, dijo al Real News que esa cifra era una pura invencin (vase Bullet #290 Honduras: The Coup That Never Happened, de Tyler Shipley). Hagamos Democracia, una ONG contratada por el Tribunal para facilitar los primeros informes de datos, indic que el nmero de votantes era de 47,6%. Si recurrimos a los informes locales por todo el pas, los dirigentes de la Resistencia sugieren que la cifra de votantes estuvo posiblemente cercana al 30%.

Reconocimiento imperial


Tanto Estados Unidos como Canad elogiaron con toda rapidez las elecciones por haber transcurrido de forma pacfica y limpia, anunciando as su apoyo inevitable al rgimen de Lobo. Craig Kelly, del Departamento de Estado de EEUU, por ejemplo, declar que: El pueblo hondureo ha hablado muy claramente, resulta patente que han elegido a Lobo como su presidente, mientras Kent comentaba: Nos sentimos animados por los informes recibidos de las organizaciones de la sociedad civil de que ha habido una gran afluencia de votantes, que las elecciones han sido libres e imparciales y que no se han producido hechos violentos de inters.

Al ignorar la intensidad de la represin impuesta por los golpistas y al confiar en informes falsificados sobre las elecciones, EEUU y Canad pueden a afirmar que, aunque no se sentan muy cmodos con el rgimen de Micheletti, Honduras est entrando ahora en un nuevo y democrtico perodo post-golpe y que para ellos es importante ayudar al gobierno a estabilizarse y a reintegrarse en la comunidad internacional. El da despus de la toma del poder por Lobo, Kent anunci: El Subsecretario de Estado, Arturo Valenzuela, sugiri que las cosas se estaban moviendo en la direccin adecuada con Lobo, y prometi ayudar para que el rgimen normalizara sus relaciones con el resto de la regin. Desde luego, tanto el gobierno canadiense como el estadounidense aaden el estribillo de un requisito: que Lobo tiene que promover la reconciliacin, sugiriendo que quiz una Comisin por la Verdad sera un paso en la buena direccin. Sin embargo, estos audaces partisanos de la justicia tienen poco que decir sobre la ley de amnista aprobada ya por el Congreso hondureo, y apoyada por Lobo, que evitar que los dirigentes polticos y militares responsables del golpe y de la posterior represin sean enjuiciados. En cualquier caso, cmo podra conseguirse la reconciliacin con los opositores al golpe (si es que las fuerzas antigolpistas estuvieran dispuestas a eso) con un gobierno elegido en funcin de ese golpe?

El da de pago del capital extranjero


Gracias a los gobiernos estadounidense y canadiense, el capital extranjero seguir como siempre haciendo negocios y gran parte de ellos estn dominados por las corporaciones norteamericanas. Honduras es un destino importante para las manufacturas que funcionan a base de trabajo esclavista y de capital turismo (cada vez ms), aunque las compaas mineras extranjeras, de dominio canadiense, estn salivando ante la perspectiva de que el nuevo rgimen les otorgue nuevas concesiones mineras. El activista minero, Carlos Danilo Amador, seala que la Asociacin Minera de Honduras y el Consejo Comercial Nacional de Honduras, del cual son miembros los mineros canadienses (en efecto, actores principales en el pasado), fueron importantes pilares del golpe. Tambin seala que todas las actuales concesiones de exploracin en el pas son de propiedad canadiense. Esta es la nueva colonizacin canadiense de Honduras, indica Amador, en sustitucin de los espaoles y de los estadounidenses, en el sector minero.

Esperanza en las calles


Pero como hemos sido testigos, y de forma muy vvida, en las calles de Tegucigalpa el mircoles 27 de enero, las corporaciones y empresarios no se van a quedar, como ocurri siempre, sin contestacin. A pesar de los francotiradores vestidos de negro que podan verse en lo alto de los edificios paralelos a la marcha de la resistencia, y a los cientos de tropas militares y de policas cargando armas automticas, resultaba apenas obvio que las masas que protestaban tuvieran ms que temer que Pepe Lobo. En efecto, como proclama una camiseta de la resistencia popular: Nos tienen miedo porque no tenemos miedo.

En una reunin celebrada en Tegucigalpa la vspera de la llegada al poder de Lobo, el periodista de Radio Globo Flix Molina sugiri que Honduras est entrando en la cuarta fase del golpe. La primera fase, supuso su preparacin y ejecucin. La segunda presenci la concurrencia de las fuerzas imperiales y las elites alrededor del Acuerdo de San Jos. La tercera consisti en el cumplimiento de ese acuerdo.

Al inicio de la pasada semana, el cuarto momento empez a cristalizar. Los carteles cubrieron los muros de la capital celebrando el comienzo del gobierno de unidad nacional de Pepe Lobo. Este cuarto momento, sugiere Molina, se refiere a construir la normalidad, ostensiblemente, con paz y reconciliacin. Nos quieren vender un supuesto proyecto de integracin nacional. El objetivo, esencialmente, es decir que nada ha ocurrido aqu, que los golpes pueden ser un mtodo democrtico para corregir una democracia que se estaban torciendo. El objetivo de este cuarto momento es legalizar el golpe.

Tan pronto como los carteles estatales de calma y consenso aparecieron en las avenidas de Tegucigalpa, los artistas del graffiti de la resistencia ofrecieron su respuesta: Fuera los golpistas, asesinos! Los medios corporativos se refieren a Lobo como el presidente elegido, mientras que el Frente le repudia como el hijo del golpe. Los medios corporativos celebran un gobierno de unidad nacional de integracin, mientras que el Frente se niega a dialogar con el rgimen de Lobo y lo denuncia como la ltima encarnacin del golpe original de junio de 2009.

Esta guerra de palabras encontr su expresin material en las cascadas de protestas de cientos de miles de personas que marcharon desde el centro de la ciudad hacia el aeropuerto el 27 de enero. La marcha rindi homenaje a Zelaya quien finalmente escap de cuatro meses de secuestro en la embajada brasilea hacia el exilio en la Repblica Dominicana- y, al mismo tiempo, anunci que la lucha contra el rgimen golpista continuara.

Nos acercamos a la primera fila de la polica militar y la multitud grit urgiendo a los tipos a estudiar y a aprender para que nunca tengan que estar al otro lado de las barricadas.

Estudiar, aprender, para chepo nunca ser!


Un grupo de vigorosos nios de diez aos danzaban entre los caminantes, gritando con concordancia por la muerte del rgimen golpista. Campesinos, sindicalistas, feministas y diferentes grupos de la izquierda caminan brazo con brazo y saludan eufricos cuando los coches que van en direccin contraria aprietan en claxon en solidaridad. Adolescentes se asoman por las ventanillas de un autobs que pasa, con los puos levantados en el aire.

El pueblo dnde est? El pueblo est en las calles exigiendo libertad! Ests cansado? No! Tienes miedo? No! Entonces? Adelante, Adelante, que la lucha es constante!

La resistencia tiene dos pilares fundamentales, nos informa Rafael Alegra, uno de los principales dirigentes campesinos de la resistencia, mientras caminamos. Un pilar social para la reivindicacin de los derechos de la gente, en el cual la resistencia est junto a la gente en su lucha diaria, a favor de la reforma agraria, salarios justos y oposicin a la privatizacin de los servicios sociales. Este es el pilar de la movilizacin social. El otro pilar, subraya Alegra, es el brazo poltico, para convertirnos en una fuera poltica militante que trabaja para asumir el poder poltico en nuestro pas.

Preguntamos a Alegra sobre la Asamblea Constituyente, mientras la multitud alrededor nuestro atruena:

Qu somos? Resistencia popular! Qu queremos? Constituyente!

El poder popular, nos dice, va conseguir transformaciones masivas en este pas. Estamos exigiendo una Asamblea Constituyente que transforme este pas en una democracia participativa. Ser una nueva Honduras, un pas con justicia social, con igualdad, con un modelo nuevo de desarrollo en el que todo el mundo est incluido y, como dicen los bolivianos, que todo nuestro pas pueda vivir bien. Alegra contrasta esa visin con la situacin actual, en la que hay una oligarqua privilegiada que posee y controla todo, mientras que, por el otro lado, hay una inmensa masa de gente empobrecida. Esto no puede continuar as.

Dos das antes, en una reunin de la resistencia fuera de la embajada brasilea para celebrar en Da Nacional de la Mujer en Honduras, Brenda Villacorta, de Feministas en Resistencia, expres en gran parte los mismos sentimientos: La toma del poder por Lobo no representa nada. Es la continuacin, la perpetuacin del golpe de estado que se produjo en el pas el 28 de junio de 2009. Han cambiado los protagonistas pero el escenario es exactamente el mismo. Los integrantes de la marcha del 27 de enero estuvieron de acuerdo:

No existe Presidente!

S a la constituyente!

La resistencia tomar las calles una y otra vez, dijo Villacorta. Este es el nico camino para presionar, o al menos el ms eficaz. El proceso para crear la Asamblea Constituyente ser largo, valor, pero merece la pena la lucha. La vieja constitucin se estableci bajo una dictadura militar, y no beneficia al pueblo hondureo, al autntico pueblo hondureo. Al contrario, trabaja por los intereses de las clases empresariales y de los grandes grupos de poder.

Repercusiones regionales

Para la Resistencia hondurea, Lobo no supone el final del golpe sino ms bien su consolidacin bajo la apariencia de una legitimidad democrtica. Con un da en el poder, Lobo haba declarado ya la emergencia financiera y haba pedido nuevas medidas fiscales de austeridad. Junto con la ley de amnista para los protagonistas del golpe y la apertura de concesiones mineras, todo apunta a la consolidacin de un cambio hacia la extrema derecha en la poltica econmica e interna, sin duda diseado para anular las modestas reformas introducidas por Zelaya. El prximo asalto socio-econmico contra las clases populares, en medio de una profunda recesin exacerbada por los golpistas, junto con la continuada intimidacin poltica y represin, presentar formidables desafos ante la Resistencia en los meses venideros. Sin embargo, si el 27 de enero revel algo, es que hay dos polos en Honduras. El polo de Pepe Lobo y los imperialistas, por un lado, y el del mar de explotados y oprimidos. Si las masas no han reunido suficiente poder an para arrojar a Lobo al basurero de la historia, acaban de demostrar claramente que no se van a dejar acobardar fcilmente por una pequea minora, aunque est armada hasta los dientes.

Todd Gordon ensea ciencias polticas en la Universidad de York, en Toronto. Jeffery R. Weber ensea tambin ciencias polticas en la Universidad de Regina. Actualmente estn escribiendo un libro sobre el imperialismo canadiense en las Amricas. Ambos estuvieron en Tegucigalpa en enero formando parte de una delegacin de Rights Action, un grupo activo en la construccin de la solidaridad Norte-Sur en Honduras desde 1998.

Fuente: http://counterpunch.org/webber02052010.html



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