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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 09-02-2010

Irn, ante una nueva revolucin

Nazann Amirian
Pblico


Las revoluciones se producen cuando los de arriba no pueden gobernar como antes y, al mismo tiempo, los de abajo ya no se dejan gobernar como antes. La idea es de Lenin cuya pericia revolucionaria estremeci al mundo, aunque requiere un matiz: que se produzcan no significa que triunfen en sus objetivos. Lo que hoy se gesta en las calles de Irn es una revolucin contra una oligarqua militarizada y corrupta parapetada tras la versin ms oscurantista de la religin. Tras la revolucin constitucional de 1908, la que sigui a la nacionalizacin del petrleo en 1953 y la que en 1979 deba poner fin al despotismo, Irn afronta el cuarto intento en cien aos para instaurar un Estado de derecho.

El lder supremo de la Repblica Islmica, Al Jamenei, ha declarado que los manifestantes opositores son enemigos de Dios (moharab be Khoda, en persa), una grave acusacin que se castiga con la pena de muerte, adems de una declaracin de guerra a toda reivindicacin ciudadana y un portazo a cualquier solucin pacfica que pusiera fin a la crisis. Para acallar la disidencia, el rgimen est combinando la violencia legal con mtodos de guerra sucia como atentados y el uso de los escuadrones de la muerte, algo que ya puso en prctica durante la dcada de los ochenta y hasta mediados de los noventa. Si entonces se reconoca la autora de los ataques responsabilizando a grupos autnomos de los servicios secretos, hoy la novedad estriba en que se culpa a la propia oposicin. As, podr justificar el estado de sitio para aplastar las protestas con la excusa de preservar la seguridad ciudadana. Los detenidos bajo tortura confiesan lo que haga falta y piden ser castigados en procesos de pantomima que se antojan un remedo de los autos de fe de la Inquisicin. Con la pena de muerte tipificada para una veintena de casos (desde amar sin autorizacin, hasta criticar a las autoridades en un blog), el terrorismo de Estado de la Repblica Islmica ha segado la vida de centenares de personas y ha arrestado a decenas de miles por todo el pas, tan slo en los ltimos seis meses.

La Repblica Islmica hoy pretoriana lucha en dos frentes: uno contra la ciudadana que reclama sus derechos civiles y el otro contra las voces que piden cordura desde el propio seno del sistema. En los ltimos meses son sonados los sntomas de descomposicin interna, como deserciones de diplomticos en misiones en el exterior o la detencin de numerosos clrigos y mandos militares. El rgimen se desmorona mientras la tripulacin abandona el barco, previo traslado de maletines llenos de petrodlares. Los militares islamistas (que desde la presidencia, en 2005, de Mahmud Ahmadineyad apodado el Berlusconi iran por su histrionismo, controlan el poder ejecutivo adems de los escalafones del Ejrcito y su arsenal) ya dominan el poder judicial y parte del Parlamento. As han podido hacerse con los suculentos contratos de la construccin de grandes obras de infraestructuras del pas, desde los proyectos del metro hasta los oleoductos o la venta directa del petrleo. Datos que confirman los peores presagios: que no cedern de forma voluntaria su poder sobre la segunda reserva de petrleo y gas del planeta.

Parece inevitable que el movimiento verde ascienda y ample los frentes de lucha ante las medidas impopulares del rgimen, como el plan para eliminar los subsidios para los productos de primera necesidad. Las protestas aumentan a pesar de la represin, y a la batalla encabezada por mujeres y estudiantes de clase media que hoy reivindican los derechos civiles se unirn en breve los trabajadores vctimas de las polticas neoliberales de Ahmadineyad, cuyo Gobierno se enfrenta a un gran dficit presupuestario por la cada del precio del crudo y la gestin de la economa del pas. La paralizacin de grandes proyectos, como la refinera que se iba a levantar a orillas del Golfo Prsico para producir 35 millones de litros de gasolina al da, slo es un aviso de lo que se avecina con el endurecimiento de las sanciones impuestas por el Consejo de Seguridad de la ONU a causa del programa nuclear de Tehern. La privatizacin de cerca del 80% de las empresas estatales banca, astilleros, lneas areas y la liberalizacin de los precios han generando una inflacin del 34% y un desempleo que afecta a unos 12 millones de jvenes, que no reciben prestacin alguna. Los datos oficiales revelan que 43 millones de iranes viven por debajo del umbral de la pobreza, en uno de los pases ms ricos del planeta. Ahmadineyad aconseja a los trabajadores que coman pan y queso para luchar contra la corrupcin del alma, pero no logra explicar el paradero de los 160.000 millones de dlares de beneficio de la exportacin del petrleo, que se han esfumado de las arcas pblicas.

Estados Unidos necesita seguir contando con la cooperacin iran en Iraq y Afganistn y no tiene recambio ante una cada repentina de la Repblica Islmica, algo que sacudira la regin y la convaleciente economa mundial. El vaco de poder en Tehern no interesa a Washington, aunque el precio a pagar sea convivir con un Irn en el club nuclear, como deca Zbigniew Brzezinski y muy a pesar de Israel. Barack Obama observa la marcha de los acontecimientos mientras sigue manteniendo contactos con Tehern, desconcertando a quienes crean en el aparente antagonismo entre ambos gobiernos. Por su parte, la disyuntiva de la Repblica Islmica est entre llegar a acuerdos puntuales con Occidente sobre el programa nuclear y dedicarse a aplastar el movimiento ciudadano o, con el mismo fin, buscar un enfrentamiento blico que le sirva de cortina de humo.

A las ansias de la dictadura militar, que amenaza con ahogar el movimiento verde en su propia sangre, se le aade la falta de organizacin de dicho movimiento y un liderazgo sincero. Mir Hosein Musavi, al que le va muy grande dirigir una revolucin, se niega a formar un frente unido de fuerzas opositoras, pretendiendo trapichear con el ncleo duro del rgimen, con el que no slo comparte la fe en un mismo Hacedor.

Nazann Amirian es profesora de Ciencias Polticas en la UNED

Fuente: http://blogs.publico.es/dominiopublico/1825/iran-ante-una-nueva-revolucion/



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