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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 14-01-2005

Televisin, interacciones sociales y poder

Fernando Cembranos Daz
Revista Intervencin Psicosocial


Introduccin

La televisin como fenmeno social recibe escasas crticas en comparacin con el enorme poder del que dispone para autopromocionarse. An as las pocas crticas que sobre ella se vierten suelen centrarse en la facilidad con la que puede realizar una manipulacin partidista (se menciona menos la manipulacin ideolgica), en lo indeseable de algunos de sus contenidos, en especial los violentos, y en la frecuente falta de calidad y la trivialidad de muchas de sus propuestas (telebasura). Las propuestas derivadas de estas crticas se centran a su vez en una mayor democratizacin de sus estructuras, en la autocensura tica de alguno de sus contenidos, en una tibia llamada a la calidad de sus programas y en un repertorio de propuestas educativas para ver mejor la televisin con una perspectiva ms crtica.

De lo que no se habla casi nunca es de las repercusiones sociales, polticas, psicolgicas y ecolgicas de la televisin en s misma, como bombilla de colores, que es mirada por millones de personas durante una media de tres horas y media al da.

La televisin es un aparato especialmente eficaz para suprimir millones de interacciones entre las personas y todo lo que la interaccin produce: conocimiento, lenguaje, comunicacin, estructuras de relacin, afecto, contacto, conflicto, creacin, organizacin social y poder.

Basndose en la dificultad que el cerebro tiene (y en especial el sistema emocional) para distinguir entre la realidad y las imgenes virtuales, la televisin desplaza las interacciones de las personas entre s y con el territorio, y las sustituye por la contemplacin de un espacio virtual en continuo movimiento, cuyas imgenes han sido seleccionadas y manipuladas intencionalmente por unas pocas personas al servicio, en ltima instancia, de la comercializacin a gran escala.

La televisin mientras, desarticula las redes naturales de relacin social, desplaza las preocupaciones al espacio virtual y esconde el deterioro del espacio real. A su vez consigue, con una eficacia desmesurada y sin que se note mucho, acelerar la concentracin de poder sobre la realidad misma.

Para poder dar cuenta de algunos de estos fenmenos comentados, el artculo presenta en primer lugar algunos datos significativos sobre la visualizacin de la televisin, en segundo lugar aborda los mecanismos psicolgicos en los que se basa esta tecnologa, en tercer lugar se plantean las consecuencias que de esta tecnologa se derivan para las relaciones interpersonales, la concentracin de poder, las representaciones sociales y el territorio. Por ltimo, se presentan una serie de reflexiones para trabajar desde el mbito de la intervencin psicosocial.



1. Algunos datos

- La media de horas al da de visualizacin de TV en el territorio del estado espaol era de 3 horas en 1989 y de 3,5 horas en 2000.

- La pareja media norteamericana dedica 20 horas semanales a ver el televisor y slo 30 minutos a hablar de tu a tu.

- A lo largo de la vida habremos estado 8 aos enteros sentados frente al televisor.

- Por cada 10.000 minutos de informacin y publicidad de las grandes compaas multinacionales aparece un minuto de crtica hacia ellas. Muchas de ellas no reciben nunca ninguna crtica.

- Segn Galbraith se publicita lo que no se necesita. La inversin anual publicitaria en Espaa es de cerca de 10.217 millones de euros (1,7 billones de pesetas). Una familia de dos hijos emplea 962 euros (160.000 ptas.) al ao en que le recuerden aquello que tiene que consumir -en concepto de sobreprecio del producto-.

- De las seis horas de media de tiempo no regulado de las que se disponen al da, el 58% se dedican a ver la televisin y las restantes, en una buena parte, a comprar y o usar los productos que en ella se anuncian.



2. Psicologa de la televisin


2.1 La dificultad para distinguir la realidad de las imgenes de la TV


El punto de partida del anlisis es la dificultad que el sistema nervioso en su conjunto tiene para distinguir las imgenes de la realidad de las imgenes virtuales o de representacin de la realidad. Por eso lloramos viendo una pelcula de ficcin o nos emocionamos con los anuncios de turrones. El cerebro ha ido evolucionando en los organismos ms complejos, incluida la especie humana, basndose en la credulidad de lo que ve. Todo el mundo sabe que aadir una imagen a una noticia cualquiera le confiere un carcter de ms veracidad. Las informaciones icnicas producen en el cerebro la sensacin de que son algo intrnsecamente creble. A lo largo de la evolucin no ha sido necesario desarrollar la capacidad de discriminar las imgenes virtuales de las reales, puesto que estas primeras no existan o eran poco relevantes (espejismos, reflejos en el agua, o dibujos estticos poco precisos).

La memoria an tiene ms dificultades para distinguir la procedencia de las imgenes mentales que posee. De dnde me viene la idea que tengo del otoo de mi experiencia o de las pelculas que he visto?. Y la idea de la edad media de mi imaginacin, de los textos que he ledo o de las imgenes que he visto? Y la idea de un sindicalista? Y la de Africa? Y la de la guerra?.

Cuando la imaginacin compite con las imgenes virtuales, estas ltimas suelen tener ms fuerza. Millones de nios y nias imaginaron, mientras leyeron, su Harry Potter particular; despus de ver la pelcula ya no pueden imaginar otro que el actor que aparece en el film. Una vez que entra una imagen en la memoria ya no es posible borrarla conscientemente. (Por qu tengo que llevar necesariamente la imagen de Carrascal, Ana Rosa Quintana, o Rodrigo Rato en mi cabeza?)

La dificultad para distinguir las imgenes de la realidad de las virtuales hace que cuando el locutor de TV mira a la cmara, millones de personas se sientan miradas, a pesar de que no las mira nadie. Me pongo la televisin porque me siento acompaada, dicen muchas personas desde su soledad. La realidad se desplaza del territorio a la pantalla. Millones de personas han dejado de cotillear sobre sus vecinos y vecinas y cotillean ahora sobre los famosos (en muchas ocasiones autnticos personajes virtuales). El cotilleo sobre los vecinos, adems de enfadar a unos cuantos, tiene otras funciones como transmitir la informacin local o mantener ciertas reglas que permiten una articulacin comunitaria. El cotilleo sobre los famosos o personas lejanas es puro espectculo, ya no sirve para la articulacin social. Muchas personas tienen miedo ahora de que secuestren a sus hijos, incluso aunque vivan en hbitats tranquilos, por el mero hecho de que han visto cientos de relatos amenazantes en los programas de telerrealidad.

La fuerza de las imgenes de la pantalla hace que a menudo reciban un estatus de realidad superior a la realidad misma. Al estar ms aislados de los dems y ms desconectados del territorio, entre otras causas por la televisin misma, y al mirar todos las mismas imgenes, la televisin consigue ser el referente ms potente de validacin de la realidad. Lo que no sale en televisin no existe. Anunciado en TV. La TV inventa y legitima la realidad. Incluso las conversaciones que tenemos en el tiempo que no vemos la televisin son dirigidas por las propuestas de la televisin. Si no veo la tele luego no tengo de que hablar con mis amigos. Los nios y las nias juegan a lo que sale en la televisin (y compran los juguetes de acuerdo a lo que en ella sale). Se pierde as una de las funciones principales del juego, la adaptacin a la realidad, crendose un bucle loco y autorreferente que flota en el vaco virtual. Los nios y las nias no cuentan con ninguna capacidad innata para distinguir lo que es real de lo que es ficcin. Las personas adultas usan la televisin como modelo para resolver muchos problemas especficos de la vida cotidiana: cmo besar, cmo amenazar, cmo parecer una persona actual, cmo mejorar el aspecto de la cocina. La imagen del mundo, del bienestar, o del malestar, del xito, o del miedo, deja de ser construida por las relaciones de millones de personas con el mundo y entre s y pasa a ser diseada por un selecto grupo de personas que controlan lo que aparece y lo que no aparece en las pantallas.

La dificultad para distinguir entre imgenes reales y virtuales, junto con el aislamiento social y la cantidad de tiempo dedicado a ver la televisin, borra las fronteras entre realidad y ficcin e invierte el referente para conocer quines somos, cmo es la realidad, y cul es el mundo deseable.


2.2 Mirar la TV

El sistema nervioso necesita una estimulacin mnima para no desorganizarse. Por eso miramos el fuego de la chimenea en una habitacin en semipenumbra, la cascada en una pared de la montaa y las luces del rbol de navidad. En un saln de objetos familiares y estticos, en ausencia de otros estmulos, miramos antes la TV que la pared o el armario. No es necesaria una propuesta televisiva muy interesante. Como una bombilla de colores en movimiento que es, capta nuestra atencin con ms poder que el verde del sof o las curvas inmviles de las cortinas.

Para mantener su atencin la pantalla necesita producir numerosos estmulos y alteraciones. El espectador no aguantara la imagen esttica de un locutor ms all de unos pocos minutos. Por eso la TV hace una pequea trampa que se denomina acontecimiento tcnico. Un acontecimiento tcnico es la alteracin intencionada del flujo o movimiento natural de un acontecimiento: un cambio de plano, una aceleracin, una ralentizacin, un objeto que entra en pantalla, un cambio de sonido, una perspectiva extraa, etc. Si se mira una televisin encendida desde detrs de la pantalla en una habitacin a oscuras, puede observarse un relampagueo constante que indica la utilizacin de acontecimientos tcnicos visuales con el objetivo de mantener la atencin del espectador. Escucha el gritero y los ruidos de la televisin del vecino en una noche de verano: son los acontecimientos tcnicos auditivos.

El fenmeno de la habituacin al estmulo, bien conocido por la psicologa de la percepcin, ha provocado que el nmero y la velocidad de acontecimientos tcnicos haya ido subiendo con los aos en los programas de la televisin (de uno cada 20 segundos a uno cada 4 segundos). En la publicidad (en general de poco inters para el espectador) el nmero de acontecimientos tcnicos sube a uno cada uno o dos segundos para mantener la atencin sobre la pantalla. Las pelculas por su parte se parecen cada vez ms a la publicidad y sta a los video-clips. El espectador, al aburrirse, provoca con el mando a distancia nuevas alteraciones que le siguen manteniendo pegado a la pantalla. En el mundo real las cosas no se alteran claramente cada dos o cuatro segundos, as que el mundo real puede llegar a ser menos atractivo para el sistema nervioso que la televisin.

Para mantener la atencin, adems de la aceleracin de los acontecimientos tcnicos, ha sido necesario ir subiendo el impacto emocional de las propuestas televisivas. As se ha ido incrementando el valor provocativo de los estmulos, lo que antes era un debate tranquilo, ahora tiene que ser necesariamente acalorado, la retransmisin de robos de ficcin ha ido dando paso a la filmacin directa de conductas delictivas. El repertorio de extravagancias empieza, a su vez, a ser habitual. Al igual que ya se televisan intervenciones quirrgicas, es previsible la retransmisin de la tortura, los suicidios y todo aquello que pueda mantener sentados a los espectadores, para que vean entre unos y otros programas, o en el interior de los mismos, unos cuantos mensajes de carcter comercial o ideolgico. Para mantener la atencin la televisin transforma todo lo que trata en espectculo. El discurso poltico, el conocimiento, el conflicto, el temor, la muerte, la guerra, la destruccin son fundamentalmente espectculo para la televisin.

2.3 El acceso a la visualizacin de la TV en comparacin con otras actividades

Prcticamente ninguna actividad humana tiene una puesta en marcha menos costosa que ver la televisin. Con dar a un botn para encenderla o con mirar a la pantalla cuando ya est encendida ya se encuentra uno viendo la televisin. Casi cualquier otra actividad humana suele conllevar un esfuerzo de arranque mayor. Llamar por telfono, preparar una cena, ponerse a estudiar, iniciar una conversacin, ordenar un armario, incluso pensar qu hacer es ms costoso que ponerse a ver la televisin. Uno de los grandes atractivos de la TV es que entretiene de forma inmediata sin pedir nada a cambio en el momento de ponerse a verla (los costes aparecen en otro momento). Las actividades de relacin interpersonal requieren un coste inicial que la TV no pide. Las relaciones interpersonales requieren asumir el riesgo de no ser correspondido, de no sintonizar intereses, de buscar y encontrar al otro. Por otra parte el aburrimiento necesario para reunir los esfuerzos y la motivacin para comenzar una actividad de relacin o de autorrealizacin, suele ser suprimido por la propia TV.



De acuerdo con los estudios de los propios medios de comunicacin, slo una pequea proporcin de la audiencia elige por anticipado el programa que va a ver. En general la primera decisin es ver la televisin y luego se pasa por los diferentes canales hasta que el ms atractivo o el menos aburrido es seleccionado.

De la misma manera, el esfuerzo necesario para obtener y procesar informacin compleja es muy superior al de convertirse en receptculo de imgenes e informaciones cortas, por eso una parte importante de las personas optan por informarse a travs del televisor, incluso aunque sospechen que es una informacin interesada.


La televisin no tiene por qu dar mucha satisfaccin para acceder a ser mirada (ver grfico), pero la da de forma inmediata, lo que no hace casi ninguna otra actividad humana. Este sencillo mecanismo, junto con el hecho de que tambin requiere un ligero esfuerzo dejar de mirarla para establecer una actividad alternativa, podra dar razn de que sea la segunda actividad en orden de importancia despus del trabajo regulado o domstico. Este sencillo mecanismo es tambin el causante de los cientos de millones de interacciones, elaboraciones propias y experiencias que han dejado de ocurrir entre las personas desde que se populariz el uso de la televisin.

2.4 El flujo continuo de imgenes dificulta los procesos cognitivos complejos


La situacin de privacin sensorial en la que se visualiza la pantalla de la televisin (prolongadamente quietos, en una habitacin en semipenumbra, sin hablar y sin relacionarse) produce en el espectador un estado parecido al de la ensoacin, dejando camino libre a la implantacin de imgenes en nuestro cerebro. Imgenes que han sido previamente seleccionadas, tratadas, aceleradas, cortadas y combinadas por otras personas. La ensoacin, vivida como propia, en realidad es de otras personas lejanas con unos objetivos muy diferentes a los nuestros.

En la conversacin, en la lectura y en la accin, la velocidad del procesamiento de la informacin la ponen quienes las realizan. En estas acciones se puede interrumpir, preguntar, releer, subrayar, volver a mirar, manipular. Las imgenes de la televisin, sin embargo, entran directamente en los bancos de la memoria sin poder ser filtradas, ni procesadas. Ante el flujo de imgenes la mente acta slo como receptculo.

Una de las especificidades del ser humano es el hecho de ser un animal simblico, esto es, puede realizar abstracciones a travs del lenguaje. Para desarrollar la capacidad de abstraccin la mente necesita alejarse de las imgenes concretas. Las palabras al convertirse en imgenes reducen su campo semntico, se empobrecen y la capacidad de razonar con ellas se dificulta. Si la palabra xito va acompaado de la imagen de un joven ejecutivo sonriente, el campo semntico del concepto xito tiende a reducirse a aquello que la imagen muestra. La televisin supone una preponderancia de lo visible sobre lo inteligible. Mientras se ve la TV no se pueden llevar a cabo procesos cognitivos complejos como contextualizar, inferir o cambiar la perspectiva. La informacin que se trasmite no puede ser pensada en el momento de la exposicin. Al suprimir el esfuerzo cognitivo en el espectador, se suprime tambin el placer de la comprensin y de la reflexin. La televisin se opone a la prctica del entendimiento, de la argumentacin y la racionalidad3. Se piensa por asociacin simple. Las asociaciones son creadas intencionalmente. La publicidad es fundamentalmente asociativa. No por casualidad la persuasin del discurso poltico se ha ido desplazando del poder de la argumentacin al de la apariencia, la imagen y las asociaciones emocionales4.

La descontextualizacin, la velocidad y la discontinuidad habitual de las imgenes y la programacin televisiva perjudica la percepcin de procesos complejos, que son los que explican nuestras vidas.

La visualizacin de la televisin impide tambin el pensamiento a la deriva propio de los ratos de reposo o de las tareas de baja concentracin. Este pensamiento a la deriva es imprescindible para reprocesar y organizar la informacin que entra en el cerebro, al igual que lo es el sueo.

Los mapas cognitivos se desarrollan en el cerebro a partir de las actividades que realizamos. La televisin se convierte en uno de los mayores campos de experiencia mental, desplazando la experiencia con la realidad, con los otros, y dificultando la elaboracin propia de nuestro cerebro. Una buena parte de nuestros mapas cognitivos estn implantados por la televisin. Estos mapas estn gravemente distorsionados, sesgados y desordenados con respecto a la realidad al ser introducidos slo con la finalidad mantener la atencin a la pantalla (para este fin, vale todo). Y tambin porque sirven slo a los fines de quienes controlan el medio.

2.5 La lgica inherente de la televisin y la representacin social de la realidad

El conocido argumento de que la televisin, como tecnologa, es neutral, que todo depende del uso que se le d, olvida que la televisin mantiene siempre dos servidumbres al menos:
- Slo aparece en televisin aquello que se puede filmar.
- Tiene que ser suficientemente entretenida para que la gente contine sentada mirndola.

Estas dos servidumbres (hay otras y ms graves que se analizarn ms adelante) van a distorsionar necesariamente la representacin social del mundo, de la vida y de las relaciones. La televisin tiene que convertir todos sus contenidos en espectculo visual para su propia supervivencia. De acuerdo a estas dos reglas, unas informaciones, unos asuntos, unos sucesos, son ms televisables que otros. Es ms televisable la guerra que la paz, el conflicto que la cooperacin, lo rpido que lo lento, la destruccin que la construccin. La naturaleza tecnolgica de la TV predetermina los lmites de su contenido. Un tipo de informacin puede ser difundido con facilidad, otro slo parcialmente y otro no puede serlo en absoluto.

En el cuadro se muestran algunas dimensiones y la opcin que elige la televisin por el hecho de ser una pantalla que requiere seguir siendo mirada con la pasividad de la persona que la mira.

Es ms fcil televisar...             Que...
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Lo simple                                 Lo complejo
Los efectos                             Las causas
Lo concreto                             Lo abstracto
Lo individual                             Lo colectivo
La competicin                         La cooperacin
Lo extravagante                         Lo comn
Los hechos                             Las relaciones
Lo que se tira                         Lo que dura
Los sucesos                             Los procesos
Los datos                                 El significado de los datos
Las conductas                         Los motivos de las conductas
La tensin                                 La articulacin
Las relaciones mecnicas             Las relaciones orgnicas
Los lderes                             Los pueblos
Los excluidos                         La exclusin
La fuerza                                La razn
Los productos                        La contaminacin que producen
La jerarqua                             La democracia participativa
El consumo                             El no consumo
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As es ms fcil televisar la tala de rboles que mostrar su crecimiento, ms los piquetes de huelga que las presiones de los empresarios para no hacerla, ms las pistolas que los claveles, ms las presas en construccin que los valles destruidos, ms los muertos que los desaparecidos, las carreras de coches que los atascos, ms los aviones fumigadores que el suelo contaminado, ms las pateras que el trabajo de las personas inmigrantes.

Es muy difcil filmar los cambios graduales. La mayor parte de los deterioros graves del planeta son procesos lentos, aunque inexorables, que son difciles de filmar. Las causas de casi todos lo problemas importantes son tambin difciles de filmar. Y si no se filman no existen o son poco relevantes en la mente del espectador.

La televisin selecciona como un telescopio un puado de acontecimientos entre billones de acontecimientos y los enva a millones de personas que dejan de ver el resto de los acontecimientos. El telescopio no selecciona la subida de la marea, ni la gente comn que tiende la ropa, ni los cientos de reuniones de las personas que desarrollan alternativas viables.

Por otra parte, la secuencia de imgenes del rato en el que vemos la televisin, lejos de ser un discurso con una sintaxis ms o menos coherente, carece de estructura narrativa. En conjunto, no es otra cosa que una superposicin atropellada de imgenes e informaciones breves y descontextualizadas, ahora ficcin, ahora noticias, ahora publicidad, ahora telerrealidad, ahora cambio de canal. Esta fragmentacin llega a su paroxismo con el discurso del vdeo clip, al que cada vez se asemejan ms los otros discursos: pelculas, publicidad, reportajes, telediarios, etc.

Al mezclarse realidad con ficcin, publicidad con noticias cortas, al cambiar de lugares, temas y canales con tanta facilidad, al descontextualizar y manipular las imgenes, al tratar muchos temas lejanos y pocos cercanos, y al estar el cerebro que lo mira a bajo rendimiento, se crea una especie de sopa o caleidoscopio en el que uno no sabe a que atenerse, borrndose las fronteras de la verdad y la falsedad.

Al perderse los referentes directos de la realidad, se crean las condiciones adecuadas para implantar imgenes y convertirlas en el referente ms potente.

El espectador es acostumbrado a ver el mundo sin actuar sobre l. Al separar la informacin de la ejecucin, al contemplar un mundo mosaico en el que no se perciben las relaciones, se crea un estado de aturdimiento, indefensin y modorra en el que crece con facilidad la parlisis social.

La comprensin de los procesos que permiten la vida queda seriamente daada, los mapas cognitivos gravemente distorsionados y las representaciones sociales resultantes se tornan intiles para emprender las respuestas adecuadas.

El fcil acceso a la visualizacin de la televisin, la dificultad para retirar la mirada una vez que el proceso de visualizacin est en marcha, la lgica inherente a aquello que se puede filmar para entretener, la incompatibilidad con el desarrollo de operaciones cognitivas complejas y la dificultad para distinguir las vivencias procedentes de la realidad y las de la pantalla, producen una retirada progresiva de las personas de las relaciones interpersonales y con el territorio, generando un desplazamiento hacia una realidad virtual necesariamente distorsionada y seleccionada por unas pocas personas al servicio de unos fines que suelen camuflarse en la propia realidad virtual.

3. La desarticulacin de las relaciones


La esencia de este mal autodenominado medio de comunicacin masivo es que unas pocas personas hablan a muchas, que a su vez estn calladas, quietas y progresivamente aisladas. El paradigma de la comunicacin social como articulacin de innumerables interacciones entre personas cercanas, que entre otras cosas ha producido las lenguas con las que nos comunicamos e incluso pensamos, ha sido sustituido por el de unas pocas personas lejanas que hablan con destellos de imgenes semicrebles al resto, que no puede contestar excepto con sus conductas de compra.



El cantar se va desplazando por el ver cantar, el charlar por el ver charlar, el hacer por el estar quieto, el pensar por la grabacin de imgenes, el contar por el que te cuenten, la proximidad por la lejana, el conocer al vecino por el conocer al famoso, el ser conocido por el ser ignorado, la significacin social por el mirar una bombilla, el organizarse con otros por el que te digan lo que tienes que hacer, el ser protagonista por ser espectador. Y en el escaso rato disponible para charlar hay que hablar de lo que ha dicho previamente la televisin.

La retirada de las formas de distraccin al espacio virtual afecta de forma grave al sistema de relaciones interpersonales. La televisin estimula la separacin de la gente entre s, desalienta la vida organizativa, y desarticula la comunidad. La memoria empieza a grabar informaciones sobre relaciones virtuales en detrimento de las relaciones reales. Los intereses tambin se trasladan al espacio virtual. Pueden interesar ms las noticias sobre los famosos (incluso desconocidos que aparecen en la pantalla) que sobre los vecinos, familiares y compaeros de trabajo. Las relaciones de verdad se sustituyen por la ilusin de relaciones (el Juli te cae simptico, pero a ti no te conoce), debilitndose gravemente el sistema de relaciones interpersonales. Cada vez ms personas viven, enferman y mueren solas. Muchas veces apetece ms ver la televisin que ver a las personas conocidas, o que establecer nuevas relaciones.

La competencia de la pantalla con la realidad acarrea numerosas consecuencias:

- De entrada suprime o debilita la conversacin inmediata, la de las comidas y las cenas, recorta la conversacin con las personas ms prximas dificultando su conocimiento y convierte lo cercano en extrao.

- El aislamiento que provoca permite adaptarse a las relaciones sociales de baja intensidad, de ah el xito de las relaciones en el ciberespacio. La soledad que produce se resuelve a su vez viendo an ms horas de televisin. La televisin calma el dolor que ella misma provoca.

- Disminuye la informacin local, tanto de personas como de realidades, y por lo tanto disminuye las posibilidades de articular relaciones y conocer y actuar sobre el territorio prximo.

- Homogeneiza las cabezas y suprime la sociodiversidad, al seleccionar la pantalla un trozo muy pequeo de realidad y repartirlo a todos los cerebros por igual. Dejan de ser conocidas las realidades que no han sido seleccionadas, sin que por otra parte se echen de menos. Al no aparecer otras realidades en las pantallas y ser stas ltimas el principal referente, lo lgico es pensar que no existen.

- Una buena parte de las personas que aparecen en la pantalla son seleccionadas para que puedan ser deseadas. El resultado es un espejo distorsionado de la realidad. Cada vez ms personas se gustan menos al contemplarse en el espejo de la televisin. Una de las consecuencia ms visibles de este fenmeno es el incremento acelerado de las anorexias. Por otra parte, como la actividad de ver la TV consiste en estar ratos prolongados sin hacer nada til, las personas disminuyen el valor que se otorgan a s mismas, lo que podra ser una de las razones de la cada de la autoestima sin precedentes que se ha producido en las ltimas dcadas.

- Se invita a leer la realidad en clave individual, cada uno desde su sof. El debate se dificulta o se realiza en los trminos propuestos por la pantalla. Queda mermado el conocimiento colectivo y se ignoran las formas de democracia participativa. El discurso poltico pierde los argumentos y la interaccin siendo sustituida por los video-lderes5 en los que no importan tanto los fundamentos de lo que dicen, sino cmo se dice y su impacto emocional inmediato.

El resultado es una fragmentacin de las relaciones y una prdida de las agrupaciones, asociaciones y estructuras comunitarias territoriales, y por lo tanto, del poder y la cohesin que stas tenan asociados al territorio.

4. La aceleracin de la concentracin de poder

Hasta ahora nos hemos referido al hecho televisivo como tal sin mencionar apenas las intenciones que necesariamente tienen quienes lo controlan. Y hemos visto que es una tecnologa que proporciona espectculo y entretenimiento, que no puede contar cosas complejas y que dificulta relacionarse, pensar y actuar mientras se ve.

Como tecnologa de implantacin de imgenes en el cerebro, la TV permite hablar directamente al interior de la mente de millones de personas y depositar en ella imgenes (que difcilmente se pueden modificar) capaces de lograr que la gente haga lo que de otra manera nunca hubiera pensado hacer. (No hay que olvidar la ley de Galbraith: se publicita lo que no se necesita). Cmo conseguir suprimir las mil maneras diferentes de merendar que haba en los diferentes territorios y culturas, y sustituirlas (en una tercera parte del planeta) por unos huevos Kinder o un Kit-Kat?. Slo una tecnologa como la televisin es capaz de lograrlo con la eficacia mostrada en el escaso margen de las dos ltimas generaciones. Aunque la televisin se invent en los aos veinte, se desarroll como tecnologa de implantacin masiva de imgenes coincidiendo con el periodo de acumulacin capitalista tras la segunda guerra mundial.

La razn ltima de la TV es anunciar, la razn ltima de anunciar es obtener beneficios monetarios, y la razn ltima de acumular beneficios monetarios es concentrar poder. El medio televisivo es bastante torpe para transmitir argumentos, debates cientficos, representaciones culturales complejas, pero es absolutamente idneo para introducir mensajes publicitarios cortos. Los productos se presentan aislados, sin relaciones y sin consecuencias. No es lo mismo anunciar un automvil aparcado en el risco de una montaa que presentar todo lo que conlleva: carreteras, suministro de petrleo, control militar sobre las zonas de extraccin del mismo, polticas promotoras de las distancias largas, residuos, cambios en la construccin de las ciudades, etc. Los mensajes cortos comerciales se presentan sin razonamientos, con asociaciones emocionales simples, y en un momento, en el que el cerebro adems no puede desarrollar potencialidades como la reflexin, la imaginacin o la crtica.

La publicidad expresa una relacin de poder: un anunciante invade y millones de personas la absorben. Slo unos pocos tienen acceso a publicitarse en televisin. La mente de las personas est siendo cada vez ms ocupada con informacin puramente comercial. Es prcticamente imposible hablar mal de las grandes empresas en televisin, incluso a pesar de que la mayor parte de los problemas de la sostenibilidad del planeta est causado por su accin depredadora.

El objetivo de la publicidad es crear malestar, para resolverlo despus a travs de aquello que publicita. Cuando alguien necesita de verdad algo suele saberlo sin que se lo recuerden. La publicidad tiene como objetivo producir carencias. Para ensalzar sus propuestas triviales, la publicidad asocia los productos con valores no triviales (relacionarse, gustar, alegrarse, tener seguridad, pertenecer a la comunidad, ser inteligente, respetar la naturaleza, ser querido, no envejecer, tener xito, etc.), produciendo con ello un fuerte desorden semntico en los valores que asocia, al forzarlos, descafeinarlos, simplificarlos y ponerlos junto al producto anunciado. Es curioso que de los numerosos mecanismos que utiliza la publicidad slo haya sido denunciado el de la publicidad subliminal, cuando en realidad esta denuncia camufla que casi toda la publicidad (fundamentalmente asociativa) es subliminal, en el sentido de que es difcil procesarla conscientemente mientras se ve. Con una variedad de ingeniosas triquiuelas, la publicidad consigue suprimir las numerosas maneras que las personas y las comunidades tienen para desarrollar su bienestar (entre otras relacionndose), y las reduce a un pequeo espectro de soluciones que ofrecen las grandes compaas.

La configuracin de las ciudades, con sus nuevas reas comerciales en las que se renen las principales compaas, para vender los productos que pueden anunciarse en televisin en detrimento de los lugares clsicos de compra y encuentro (mercadillos, plazas, calles), muestra el esquema bsico anunciado al principio de este artculo: del tiempo no regulado, el 60% se ve la televisin y en el 40% restante se compra lo que en ella se anuncia. El paseo por la plaza y el mercado es sustituido por la tarde en el Carrefour con sus firmas transnacionales y sus entretenimientos de Hollywood, todos ellos anunciados en televisin.

La idea finalmente es bien simple: La televisin es un medio en manos de los ricos, que lo controlan adecuadamente para hacerse an ms ricos. No hay obreras, okupas, marroques o ecologistas controlando la programacin. Junto con el sistema financiero, la televisin es el acelerador ms eficiente del proceso de globalizacin, en el que la produccin y los residuos se crean a escala mundial, y los beneficios y el control de los recursos suelen concentrarse en las mismos sitios. Las televisiones ms importantes del mundo son propiedad de las 100 compaas ms grandes, que a su vez son las que ms se anuncian en televisin. La ABC es propiedad de Disney, la NBC de General Electric, la CBS de Westinghouse, Antena 3 (hasta el momento) es de Telefnica. Las cadenas pblicas o se privatizan o se mimetizan con las privadas y en cualquier caso quienes las financian, en buena parte, son las mismas compaas. En la actualidad existen unos conglomerados industrial-financiero-meditico-polticos, (vase el caso Berlusconi) en los que resulta muy difcil saber quin controla a quin pues son todo uno o hacia ello se encaminan. Ya se estn estableciendo contactos para una alianza entre News Corporation, Microsoft y General Motors. Se esperan adems nuevas alianzas en los sectores de la energa, las telecomunicaciones, la industria del entretenimiento, la biotecnologa, la aeronutica, etc.

En slo dos generaciones, la enorme variedad de producciones locales en los diferentes sectores de la economa (alimentacin, movilidad, energa, comunicaciones, entretenimiento, finanzas, etc.) estn controlados por un reducido espectro de macrocompaas, que controlan la televisin o son parte de ella. Las grandes corporaciones pueden extraer beneficios de todos los rincones del planeta y de todos los rincones de nuestra conciencia, para ello es necesaria una tecnologa que cambie las cabezas, y las relaciones en todos los lugares del mundo. Es necesaria una tecnologa que legitime la enorme concentracin de poder y elimine paulatinamente cualquier otro sistema o alternativa en los cerebros y en los territorios. Esa tecnologa es la televisin.

5. Las representaciones sociales y el pensamiento nico

De la misma manera que las lenguas con las que nos comunicamos y pensamos han sido producto de innumerables interacciones entre las personas a lo largo de muchas generaciones, tambin las representaciones sociales y los diferentes relatos con los que se entiende el mundo, han sido producto de la interaccin de las personas entre s y con el territorio. Si bien es cierto que los relatos culturales tambin han sido promocionados (cuando no impuestos) desde los diferentes ncleos de poder en los territorios, nunca ha existido una tecnologa capaz de introducir las imgenes y sus mensajes cortos directamente en el interior de los cerebros mientras se mantienen stos a bajo rendimiento y aislados entre s. Hasta hace dos generaciones las representaciones sociales tenan que propagarse despacio, y a travs de una maraa de interacciones y distancias, siendo matizadas aqu y all segn las circunstancias y recursos de cada lugar. La diversidad de representaciones sociales ha permitido a las diferentes comunidades relacionarse con su entorno. A la vez, stas se iban modificando de acuerdo a los nuevos problemas (y tambin pugnas de poder) que se iban presentando. En la actualidad, las representaciones sociales (la mayor parte de ellas comerciales, aunque tambin polticas) son diseadas por un pequeo nmero de personas al servicio de los intereses de quienes las producen y son difundidas simultneamente y sin apenas resistencia cognitiva a millones de personas que las reciben quietas en su sof, probablemente calladas, en su habitacin en semipenumbra. No hay que olvidar que un sector importante de la poblacin tiene la TV como fuente casi exclusiva de informacin, y que incluso el resto de medios de informacin, ya en buena parte en manos de las propias cadenas de televisin, desarrollan una fuerte servidumbre con la televisin.

El discurso y las representaciones sociales difundidas a travs de la televisin muestran una serie de caractersticas que pasamos a enumerar brevemente:

- Es en buena parte un discurso comercial desarrollado de forma directa a travs de la publicidad (la mayora de los programas son una excusa para ver la publicidad) o indirectamente a travs de programas esponsorizados, pelculas, concursos, deportes que introducen la publicidad, publireportajes camuflados (por ejemplo los que promocionan tecnologas), noticiarios que hablan de las grandes compaas (en sus cabeceras6 o en la seccin econmica), etc.

- Es un discurso del poder, en el que se identifican los intereses de unos pocos con los de la generalidad de la humanidad. Por ejemplo, se da como una cosa buena en s misma que hayan aumentado las ventas de coches independientemente de que sean necesarios o de los problemas ecolgicos que causan. Los pases lejanos que aparecen son sobre todo aquellos con los que EE.UU. ha establecido algn conflicto. Las formas culturales mayoritarias que se muestran son las de una pequea parte de la humanidad (46 de cada 50 pelculas son norteamericanas y 4 pertenecen al resto del mundo). Es prcticamente imposible que aparezca una crtica relevante a una de las grandes compaas. Es imposible que aparezca una crtica a las compaas propietarias de la propia televisin. A pesar de ser uno de los fenmenos ms relevantes de nuestro tiempo, no aparece nada que se parezca a una reflexin o crtica remota de la publicidad en televisin.

- Es un discurso simple, con muchos adjetivos y pocos argumentos. No se analizan en general las causas de los problemas. (Alguien recuerda ms de tres programas que hayan hablado de las causas que producen la exclusin social?). La televisin no soporta la construccin colectiva del discurso, slo le interesa la confrontacin emocional. El debate es extravagante (los polos estn cuidadosamente seleccionados) y tiene la funcin de crear espectculo, para mantener mirando y sin pensar al espectador.

- Adula al espectador (Nos importas, Vd elige, Muestre su inteligencia, Su personalidad es nica) mientras le propone gratificaciones inmediatas, triviales y pueriles. Y celebra el sistema que lo hace posible (la modernidad, el crecimiento, el progreso, la tecnologa, la sociedad de la informacin, la globalizacin, las armas inteligentes, etc.). Mientras ignora o reduce a sucesos o accidentes los destrozos que el sistema proporciona.

- Elimina, ignora, silencia, esoteriza, convierte en espectculo o distorsiona cualquier tipo de alternativa al modelo de desarrollo que propone, haciendo ver que slo hay un camino posible y el resto es el caos, la supersticin, la violencia o el fanatismo. La propia naturaleza de la televisin y sus servidumbres (sin las cuales no sera posible) impide desde ella iniciar una alternativa, pues se le cortaran las alas de forma inmediata.

La televisin se convierte en el principal productor de representaciones sociales, en el medio difusor por excelencia del discurso dominante. Desde unos pocos centros de diseo se seleccionan las informaciones, programas y mensajes comerciales y se distribuyen con una inmensa eficacia al interior del cerebro de millones de espectadores, a los que se les dice qu estilo de vida es el deseable, qu valores defender, cmo entender la economa, cmo entender la tecnologa, qu es el terror, cmo construir las sociedades y cmo mirar el planeta. Como, cuando las personas reciben el discurso icnico dejan de interaccionar y pensar, este discurso se convierte en el principal referente en la construccin de la visin del mundo. Desde la tecnologa de la televisin el concepto de pensamiento nico adquiere toda su significacin.

6. Qu le pasa mientras al territorio?

Ya hemos visto como la TV retira a las personas del territorio recluyndolas en sus sofs frente al televisor durante una parte significativa de su tiempo no regulado, y cmo esto disminuye las interacciones que pueden desarrollar con otras personas. Tambin se ha mencionado que la televisin interfiere gravemente con la capacidad de las sociedades de crear sus propias percepciones de la realidad y sus propias representaciones sociales para entenderla, mientras se sustituyen, en buena medida, por representaciones nicas al servicio de intereses comerciales y de poder. Y mientras, qu pasa con el territorio del que hemos sido parcialmente retirados?

Si se mira el planeta desde un satlite se observa que las llamadas zonas desarrolladas del planeta son manchas grises y borrosas que se expanden al modo de una enfermedad. Tambin se observa que las zonas ridas han ido creciendo en detrimento de las zonas boscosas, aumentando con ello el color parduzco. Otras manchas han ido apareciendo en diferentes partes y la atmsfera, en general, se ha hecho ms gris. Si se mira desde cerca, lo que se ve son zonas cada vez ms extensas de cemento, un montn de camiones y vehculos yendo de ac para all y ros y charcas en los que nunca beberas agua. En gran medida es responsabilidad de las compaas que se anuncian en televisin y del sistema que les permite hacerlo.

Pues bien, a la vez que el planeta se ha hecho ms borroso y descolorido, las tecnologas de la representacin de la realidad, como si fuera una estudiada correlacin inversa, han ido adquiriendo ms colores y una mayor definicin. Las ventanas han ido siendo sustituidas por pantallas y se ha ido dejando de mirar la realidad de forma directa, prefiriendo ver lo que de ella se filma. La referencia de la realidad ya no es la observacin directa de millones de ojos, sino lo que la pantalla dice. Y lo que la pantalla dice es diseado slo por unos pocos que sirven a los fines de quienes la controlan. Por eso la riqueza se muestra en trminos de ventas o en los indicadores de la bolsa y no en la calidad del aire, el suelo, el agua, las relaciones humanas, la igualdad de oportunidades o la biodiversidad. La menor interaccin con el territorio hace desconfiar a la gente de su propia observacin, y la referencia ms valiosa se convierte en la pantalla misma. Debilitadas las conexiones con los otros y con la realidad misma, no es fcil distinguir qu es realidad y qu es ficcin y se crean las condiciones para implantar representaciones falsas e interesadas.

Los mass-media han ido creciendo hasta convertirse en una especie de nuevo medio ambiente, creando una inversin que hace que para muchas personas ya no haya otra realidad relevante que la que produce la televisin.

7. Qu hacer?

El programa de Gran Hermano, uno de los fenmenos televisivos que mayor impacto han creado en los ndices de audiencia, ya mostraba que para que las relaciones humanas pudieran establecerse, fueran significativas y por lo tanto sirvieran como espectculo, era necesario prohibir ver la televisin a sus participantes. Se creaba as la paradoja de un elevado nmero de telespectadores que vean a un grupo de personas a los que se les prohiba ser telespectadores.

A pesar de la relevancia del fenmeno de la irrupcin de la TV en el desarrollo de las relaciones interpersonales, en la organizacin del tejido social y en la produccin de representaciones sociales y culturales, sorprende el escaso nmero de investigaciones y el bajo inters que la psicologa social y ciencias afines han mostrado por ello. (Si exceptuamos las investigaciones comerciales dirigidas precisamente a perfeccionar los mensajes televisivos, que son numerosas.)

La mayor parte del trabajo que hay que hacer desde las disciplinas afines a la psicologa de la intervencin psicosocial es desarrollar las relaciones en el territorio. Cuando hay relaciones, hay organizaciones, y si stas existen el poder se distribuye. El poder distribuido cuida mejor a las personas, sus relaciones y el territorio. Cuando hay relaciones significativas entre las personas, stas a su vez compiten con el atractivo de la pantalla y disminuyen los impactos que se han descrito en este artculo. Sin embargo esto no quita para que estas disciplinas (entre otras), adems de desarrollar relaciones en el territorio, puedan implicarse en problematizar este fenmeno.

El trabajo para frenar el impacto de la televisin en la fragmentacin de las relaciones sociales, la homogeneizacin de las representaciones sociales, el deterioro del territorio y la concentracin del poder debera contemplar alguno o varios de los siguientes aspectos:

- Aumentar el nmero de personas que viven satisfactoriamente sin tener la televisin en sus hogares, que en la actualidad no supera la magnitud del error estadstico de las propias encuestas en las que se pregunta por ello (2% a 3%). Pasar de un 3% a un 7% significativo podra incluso crear un discurso que rompiera el sorprendente consenso sobre lo imprescindible que la TV resulta para vivir satisfactoriamente.

- Disminuir de manera contundente el nmero de horas de televisin al da en aquellas personas que prefieran mantenerla en sus hogares. Y en especial cuando ello compite con la relacin con las otras personas que estn en su presencia. Puede resultar tambin til realizar ensayos de (al menos) tres semanas sin televisin para experimentar las diferencias y constatar las dependencias y la posibilidad de superarlas.

- Incorporar al ya conocido debate sobre los contenidos de la televisin (violencia, manipulacin poltica e ideolgica y trivialidad) el debate sobre el hecho mismo de ver la televisin en detrimento de las relaciones con las otras personas, las actividades de autorrealizacin y las relaciones con el territorio no virtual.

- Desenmascarar las relaciones de poder que se encuentran detrs del televisor y problematizar algunos mitos que sustentan su autopromocionada legitimidad, como son: el de la informacin, la conexin con el mundo, la libertad del que la ve, su inevitabilidad o su neutralidad como tecnologa.

- Retrasar al mximo (al menos hasta los ocho aos) la incorporacin de los nios y las nias a la prctica de ver la televisin, ya que interfiere con el desarrollo de las habilidades cognitivas complejas y se convierte en un socializador loco de primera magnitud. Disminuir tambin las relaciones con la televisin en las circunstancias ms vulnerables: la etapa adolescente, personas con problemas de soledad, depresin, baja autoestima, etc.

- Evitar introducir la televisin (y menos con la excusa de la adaptacin al mundo) en mbitos escasamente contaminados hasta el momento, como es la escuela, las salas de espera y/o encuentro, los centros culturales, y desgraciadamente, pocos ms. Hay que recordar que los programas para aprender a ver bien la televisin, han sido, en general, un rotundo fracaso. Pudieran ser ms tiles, tal vez, los programas dirigidos a no verla.

- Introducir la televisin como factor de ciertas patologas individuales y sociales como el aislamiento, la anorexia, el autodesprecio, la anomia social, los problemas de la atencin y autonoma personal, la hiperactividad infantil, el sobreconsumo, la perdida de conocimiento local, la indefensin, las perturbaciones en las habilidades sociales, el fracaso escolar, el mantenimiento de la depresin, etc.

Finalmente no hay que olvidar que la televisin, a pesar de afectar gravemente a los vnculos sociales, a la diversidad cultural, a la produccin econmica y al territorio, ha sido tan eficaz en su capacidad de autopromocionarse, que ha conseguido que cualquier anlisis que ponga en cuestin su propia naturaleza, suscite todo tipo de reacciones defensivas, impidiendo que pueda establecerse un debate esencial.


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