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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 14-01-2005

La catstrofe sera votar "s"

Bernard Cassen
El Perodico


Los dirigentes de los partidos de gobierno franceses, reunidos por sus colegas de los otros pases europeos y por la Comisin, llevan a cabo entre la opinin pblica una campaa para la ratificacin de la Constitucin que apela al miedo y no a la razn.

En Francia consiguieron una primera victoria cuando, el 1 de diciembre, en el referendo interno del Partido Socialista (PSF), el s obtuvo una mayora del 59%.

Sin embargo, su inquietud persiste: los sondeos muestran un fuerte ascenso del no relacionado, aunque slo en parte, con la aceptacin de la candidatura de Turqua por el Consejo Europeo. Los argumentos de estos dirigentes se basan principalmente en la evocacin de una crisis europea si gana el no. Ello no slo es falaz, sino que, por el contrario, todo hace pensar que el nico escenario catastrfico es el del s.

1. Ni urgencia ni miedo: la vida sigue en la UE! Qu pasara realmente si Francia u otro pas se negara a ratificar la Constitucin europea? Desde el punto de vista jurdico, la respuesta es: "Estrictamente nada". El Tratado de Niza, en vigor desde el pasado 1 de mayo, as como los tratados precedentes, seguirn rigiendo la UE hasta el 2009, como est previsto, y algunas de sus disposiciones hasta el 2014. No hay pues ni urgencia particular ni motivo de inquietud.

2. Los propios gobiernos solicitaran con toda urgencia un nuevo tratado. Polticamente, en cambio, el rechazo de la Constitucin creara una situacin nueva. Habra que negociar otro tratado en funcin de las aspiraciones antiliberales que se habran expresado en Francia y quiz tambin en otros pases, porque todos los gobiernos tienen un inters vital en que la primera parte de la Constitucin, que habra sido rechazada con el resto del tratado, entre en vigor. Esta parte racionaliza los procedimientos institucionales de la UE y, efectivamente, le permite funcionar de manera ms eficaz.

3. Un tratado social, ahora! El PSF dice: "Inmediatamente despus de la ratificacin de la Constitucin, y con el resto de las fuerzas socialdemcratas, nos pondremos manos a la obra para elaborar un nuevo tratado, esta vez social".

ste ha sido el ejercicio confiado por el Partido Socialista Europeo a Pascal Lamy, que present en Madrid, el 27 de noviembre, la plataforma de una "Europa social" a la baja. Salvo si es para adoptar este programa residual, podemos imaginar que Blair, Berlusconi y sus consortes, que habran conseguido constitucionalizar el neoliberalismo, aceptaran renunciar a su victoria ponindose a hacer poltica social, cuando nada les obligara a ello?

En cambio, si la Constitucin fuera rechazada, se habran creado las condiciones, bajo la presin del no, para intentar elaborar inmediatamente este famoso tratado social, complementario a las disposiciones institucionales de la primera parte de la actual Constitucin.

En otras palabras, si el PSF sigue creyendo en su eslogan de la campaa de las elecciones europeas -y ahora la Europa social-, el no constituye su nica posibilidad de traducirlo en actos. En cambio, si ganara el s, el adverbio ahora significara dentro de 10 o 20 aos, incluso 50, como ha predicho Giscard dEstaing. Si fueran consecuentes con sus ambiciones proclamadas, los dirigentes socialistas, al igual que los de Los Verdes, militaran activamente por un no que volviera a abrirles el juego.

4. Quin teme a la democracia? Lo abrira ms an cuanto que los movimientos sociales europeos podran movilizarse por un tratado social. Lo que no es todava el caso, y tiene su explicacin. Salvo en Francia y Blgica, la Constitucin no ha sido sometida a debate entre las opiniones pblicas europeas, y los partidos de gobierno --socialistas, liberales, conservadores y democristianos-- slo hablan de la "unin sagrada" para ocultar su contenido neoliberal. A excepcin del PSF, las organizaciones, sindicales u otras, que apelan al s, se han guardado bien de consultar previamente a sus afiliados.

La victoria del no permitira eliminar esta capa de plomo poniendo de manifiesto en todos los pases de la UE tres exigencias democrticas: la de un verdadero debate nacional divergente sobre el proyecto europeo; la de una consulta de los miembros de todas las organizaciones que deban pronunciarse sobre el futuro tratado, y la de un referendo popular en cada pas donde exista este procedimiento, con la opcin, ah donde no exista, de modificar la Constitucin nacional para introducirlo.

Los partidarios del s se comportan como si experimentaran un doble temor: miedo a que nos apropiemos realmente del contenido del tratado, pues la experiencia demuestra que no gana al ser conocido; y, consecuencia lgica, miedo a que todos los ciudadanos se pronuncien directamente.


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