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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 11-02-2010

Ucrania
El triste destino de la revolucin naranja

Carlos Taibo
Pblico


Si el derrotero de la revolucin naranja ucraniana de un lustro atrs es el dato principal a la hora de evaluar qu han significado las polticas occidentales en una parte muy sensible de Europa, parece servida la conclusin de que esas polticas han sido un estrepitoso fracaso.
Y es que resulta inevitable recordar que los cinco aos de presidencia de Vktor Yschenko han sido una catstrofe en todos los terrenos. Si, por un lado, la economa ucraniana no ha acabado de levantar el vuelo, el panorama poltico se ha visto marcado indeleblemente por desencuentros y confrontaciones en un escenario en el que, el pasado otoo, el porcentaje de ucranianos que declaraban sentirse satisfechos con el camino asumido por su pas no llegaba a un 7%.
Claro que no hay indicador mejor de la zozobra en todos los rdenes de la vida ucraniana que el hecho de que tampoco provocan ningn entusiasmo los dos dirigentes polticos que en los ltimos aos, y segn las tesituras, han sido los rivales de Yschenko: el recin elegido presidente Vktor Yanukvich y la durante aos primera ministra Yulia Timoshenko. Curioso se antoja, por cierto, el desencuentro permanente de unos responsables polticos estos que han aceptado con descaro, una y otra vez, buena parte de las propuestas de sus rivales. Ah estn, para demostrarlo, los coqueteos de Yanukvich adalid formal de un proyecto de acercamiento a Rusia con la Unin Europea, como ah estn los acuerdos que, en el terreno de la energa, y con la complacencia de Putin, acab por ultimar Timoshenko sobre el papel, la representante seera de un programa manifiestamente prooccidental con Mosc o el desdn con que la propia Timoshenko ha obsequiado en los ltimos tiempos a una posible incorporacin de Ucrania a la OTAN.
La explicacin de lo anterior parece, por lo dems, sencilla: tras unos y otros, se hallan poderosos grupos empresariales que, como ha hecho Rusia en los ltimos tiempos, prefieren depositar sus huevos en varios cestos y bien se guardan de marginar por completo a nadie. Tal vez esta circunstancia es explicacin suficiente de por qu la mayora de los ucranianos procuran guardar las distancias con respecto a todos sus dirigentes polticos, mientras la falta de esperanza con respecto al futuro lo inunda casi todo.
Si se trata de resumir con trazo grueso lo que ocurre en estas horas en Ucrania, nada ms lgico que identificar dos contenciosos abiertos y sin expectativa de resolucin. El primero es el que aporta la dbil articulacin de un pas en el que perviven discrepancias agudas entre un occidente convertido en asiento fundamental del discurso nacionalista ucraniano y un oriente en el que las simpatas por Mosc no han remitido en los ltimos dos decenios. El segundo lo configura, cmo no, la conflictiva ubicacin del pas, encajonado entre la Unin Europea y Rusia. Hay quien piensa que, al menos en lo que hace a este contencioso, Ucrania tiene una salida airosa: la de buscar el camino del no alineamiento en un mundo en el que, por lo dems, las tensiones no tienen, con toda evidencia, la magnitud que se registraba cuando EEUU y la URSS se hallaban inmersos en una aguda confrontacin.

http://blogs.publico.es/delconsejoeditorial/460/el-triste-destino-de-la-revolucion-naranja/


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