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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 17-01-2005

Los siete captulos editados en DVD por el Instituto Cubano del Arte e Industria Cinematogrfica (ICAIC) sobre uno de los episodios ms apasionantes y controvertidos de la historia contempornea: la Revolucin cubana
Resea: Cuba en el corazn. Captulo 5.- Entre el arte y la cultura

Manuel Talens
Rebelin




El da que triunf nuestra Revolucin dej de ser el escritor solitario, de vivir en funcin de soledad, para vivir en funcin de solidaridad.


Alejo Carpentier


Este quinto captulo de la serie Cuba: caminos de revolucin abandona el terreno de la historia estrictamente poltica del acontecer cubano para centrarse en el rico mbito del arte y de la cultura que emanan de la isla. El documental con que arranca el DVD se titula Andante cantabile (arte y revolucin) y est firmado por la polifactica Rebeca Chvez, quien en este caso se ha enfrentado a una empresa nada fcil, ya que mostrar la intensidad, la eficacia y la apoteosis de las polticas gubernamentales en el mbito de la cultura cubana, y pretender hacerlo en slo cincuenta y siete minutos, es poco menos que un sueo imposible. El resultado, por momentos irregular como tratar de explicar en las lneas que siguen, deja sin embargo un excelentsimo sabor de boca, pues permite que el espectador no cubano se haga una idea muy cabal del extraordinario florecimiento cultural propiciado por el gobierno revolucionario desde los primeros das de la toma del poder.

Con buen criterio, las imgenes se inician mediante un recordatorio de la campaa nacional de alfabetizacin que tuvo lugar en Cuba durante el ao 1961 y que, en palabras del Comandante, convirti a la isla en territorio libre de analfabetismo. Aquella campaa, inslita en un pas empobrecido por la guerra y, para colmo, asediado por la potencia imperial del norte, sent las bases del milagro cultural que vendra a continuacin.

Rebeca Chvez procede entonces a un salto temporal hacia adelante y nos muestra los testimonios actuales de diversos personajes de la cultura cubana. La compositora Marta Valds rememora el nombre y los apellidos de uno de sus alfabetizados, cuyo paradero hoy desconoce, y deja claro hasta qu punto aquella lejana experiencia fue enriquecedora, no slo para quienes reciban el saber, sino tambin para los afortunados adolescentes que lo transmitieron. Por su parte, la escritora Nancy Morejn abunda en lo mismo: fue un ejercicio enaltecedor. Vienen luego los testimonios del cineasta Alfredo Guevara y del escritor Antn Arrufat y aqu es donde surge el primer contratiempo de guin. Me explico: la primera pregunta que todo comentarista de estas imgenes debe hacerse al abordar crticamente su contenido es: A quin van dirigidas? Creo que sera ingenuo concluir que su primer destinatario es la sociedad cubana, pues por mucho que en el mbito nacional de la isla estos DVD sirvan ahora de consolidacin definitiva de unos hechos histricos que estaban pidiendo a gritos ser recopilados, ensamblados y narrados de manera didctica para las generaciones actuales y futuras, lo cierto es que los cubanos son hoy en da uno de los grupos sociales ms cultos y politizados del mundo si no el que ms y, como tal, conocen a la perfeccin su propia historia. Pienso, pues, que el destinatario natural no es (o no debera ser) el espectador cubano, sino el extranjero, que desde hace ms de cuarenta aos vive asediado por una continua campaa de desinformacin sobre Cuba y es quien realmente necesita saber lo que de verdad sucede all. Por eso, en mi papel de reseador he tratado de ponerme en la piel de los millones de ciudadanos no cubanos que consideran con simpata la Revolucin, pero que hasta ahora slo han tenido acceso a las noticias tergiversadas que les vienen de los medios convencionales de Occidente. En dicho papel, me ha parecido extrao que el montaje de este documental muestre a Alfredo Guevara y a Antn Arrufat refirindose in media res, en ausencia de cualquier prembulo explicatorio, a las consecuencias de una reunin que Fidel Castro mantuvo con artistas e intelectuales en los inicios de la andadura revolucionaria, sin que la voz narradora se haya dignado explicarle previamente al espectador los pormenores de dicha reunin, el qu, el cmo, el cundo y el porqu. Digo esto porque el recurso narrativo de hurtarle informacin inicial al lector del texto flmico para que ste pueda recomponer a posteriori las piezas del puzzle me parece ms bien propio del cine de ficcin, no del cine documental. Menos mal que ese voluntarioso espectador no cubano y poco informado a quien me estoy refiriendo pongamos de Buenos Aires, Lima o Madrid ser capaz de hacer un esfuerzo mental que hubiera debido ser innecesario y extraer sentido de las imgenes posteriores para, as, deducir que Fidel Castro se reuni el ao 1961 con los creadores cubanos en la Biblioteca Nacional, con el fin de exponerles sus ideas sobre la libertad artstica y los lmites de sta.

Entre dichos intelectuales haba de todo, fervientes revolucionarios y derechistas a la espera de asestar una pualada por la espalda al proceso que entonces se iniciaba y, dado que muchos de ellos eran muy suspicaces de lo ya acontecido en el llamado socialismo real sovitico con respecto al arte, algunos no llegaron a entender del todo las palabras que les dirigi Fidel, las cuales, escuchadas hoy con la perspectiva del tiempo, eran de una claridad meridiana. Helas aqu: La gran preocupacin que todos nosotros debemos tener es la Revolucin en s misma La Revolucin debe tratar de ganar para sus ideas a la mayor parte del pueblo. Nunca debe renunciar a contar con la mayora del pueblo. Creo que esto es bien claro. Cules son los derechos de los escritores y de los artistas revolucionarios o no revolucionarios? Dentro de la Revolucin, todo. Contra la Revolucin, ningn derecho. Les pedimos que pongan su granito de arena en esta obra que, al fin y al cabo, ser una obra de esta generacin.

Acto seguido, las imgenes rememoran el esfuerzo editorial inaudito que supuso la edicin de 100.000 ejemplares del Quijote a precios mdicos, evento con el cual la Revolucin renda pblico homenaje a la lengua que nos une a todos los hispanohablantes y que significaba un claro revs a la progresiva anglificacin anterior de la isla. Por otra parte, se intervinieron las empresas estadounidenses distribuidoras de pelculas transmisoras de la ideologa imperial, se rebajaron los precios de entrada a los cines, se fund el ICAIC y se puso la primera piedra de una industria cinematogrfica propiamente cubana, en la que los jvenes realizadores empezaron a contar la historia del pas desde puntos de vista no colonizados, a veces con duros ataques a la realidad de da a da, pero sorprendentemente libres de trabas polticas, tal como haba prometido Fidel. Deseo mencionar aqu un ejemplo entre muchos de esta afirmacin no citado en el documental que desmiente la maligna propaganda de los medios hegemnicos contra Cuba: se trata de la magnfica pelcula Muerte de un burcrata [1966] de Toms Gutirrez Alea, cida y sarcstica hasta la mdula y equiparable al mejor cine de Luis Garca Berlanga (dicho sea de paso, Gutirrez Alea era uno de los muchos creadores que asistieron a la reunin con Fidel y que entendieron su mensaje: dentro de la Revolucin, todo; fuera, nada. Muerte de un burcrata es una prueba palmaria de que en Cuba se puede ser muy crtico sin por ello dejar de ser revolucionario).

Aquel proceso en marcha constituy a todas luces el nacimiento de una utopa cultural en un universo socialista y, a pesar de algunas deserciones notables y dolorosas, como la del novelista Guillermo Cabrera Infante, la mayor parte de la intelectualidad cubana cumpli con su deber revolucionario y educativo. A este respecto, me parece digna de destacar la afirmacin de Wilfredo Lam, que es quiz el pintor ms grande que ha dado Cuba, representante de las razas que forman el color plural de esa nacin, quien resumi en pocas palabras el autntico sentido del arte como arma poltica: Un verdadero cuadro es aquel que posee el poder de hacer trabajar la imaginacin.

Andante cantabile pasa luego a resumir brevemente el carcter sincrtico de la cultura cubana, una mezcla del imaginario aportado por los esclavos negros y los colonizadores espaoles, en donde los dioses (orishas) Oshn o Yemay conviven en total felicidad junto a la iconografa cristiana de Santa Brbara o de la Virgen del Cobre, todo ello comentado con suma simpata por un dignatario catlico cubano, monseor Carlos Manuel de Cspedes (secretario de la Conferencia Episcopal, Vicario General, prroco de la iglesia del Santo ngel, profesor del Seminario San Carlos y consultor del Consejo Pontificio). Asimismo, el espectador espaol asiste alborozado a las palabras de un jovencsimo Antonio Gades (quien, entre parntesis, defendi la Revolucin hasta su muerte), que comenta el sincretismo de Cuba junto a la gran Alicia Alonso. Pero la guinda sobre el pastel de esta parte del documental es la presencia imponente de Nicols Guillen leyendo sus versos de honda raz afrocubana en una fbrica de tabaco, mientras las cigarreras que lo escuchan trabajan en su menester.

Despus, aparecen de nuevo Antn Arrufat y Alfredo Guevara y esta vez el desajuste del guin y del montaje del documental con respecto a sus destinatarios fuera de Cuba es an ms evidente que el comentado unas lneas ms arriba, pues ambos artistas se refieren a uno de los errores ms lamentables cometidos durante la Revolucin cubana, que sirvi y todava sirve de carnaza para los ataques de la contrarrevolucin, pero que en Andante cantabile ni siquiera queda explicado, lo cual sin duda alguna dejar en las tinieblas a ms de un joven espectador benevolente que no haya tenido la ocasin de informarse bien sobre aquellos hechos verdicos, ms an si se piensa en la inusitada rapidez con que el comn de los mortales olvida hoy las noticias que lo abruman por todas partes. Me refiero, claro est, al caso Padilla, que voy a permitirme resumir para los lectores antes de continuar con mi comentario. En 1968, el poeta cubano Herberto Padilla se present al premio literario anual de la Unin Nacional de Escritores y Artistas (UNEAC) con el poemario Fuera de juego, una violenta crtica contra la interferencia de algunos funcionarios gubernamentales en la vida intelectual. Un jurado internacional le concedi el primer premio, pero la UNEAC, que public el libro, declar que la poesa de Padilla era contraria a los principios revolucionarios. En 1971, tres aos despus, Padilla fue arrestado. Al mes siguiente, cuando volvi a aparecer, hizo una autocrtica de tipo estalinista y acus en ella a otros escritores e incluso a su propia mujer, tras lo cual no volvi a publicar en Cuba y se le prohibi salir de la isla. Pronto, la noticia de aquel acto represor dio la vuelta al mundo y muchos intelectuales del exterior que hasta entonces haban apoyado la causa cubana abandonaron el barco, entre otros Jean-Paul Sartre. Por fin, en 1980, Padilla opt por la emigracin y vivi hasta su muerte en los Estados Unidos.

El caso Padilla oscureci otro caso paralelo de idnticas caractersticas, el de Antn Arrufat, dramaturgo que el mismo ao de 1968 gan el premio de la UNEAC en la categora de obras de teatro con Siete contra Tebas, desaprobada de inmediato por la unin de escritores, que, sin embargo, tambin la public en forma de libro. Arrufat fue condenado al ostracismo, pero se neg tozudamente a abandonar el pas y aos ms tarde la Revolucin lo rehabilit con todos los honores, hasta tal punto que hoy es Premio Nacional de Literatura y una de las voces que aparecen como protagonistas en este documental, prueba ms que suficiente de que el gobierno cubano ha sabido reconocer sus yerros anteriores, cuando los hubo, y corregir el tiro. Rectificar es de sabios.

Tras este inciso, que har comprensible lo que sigue en el documental, he aqu completo el testimonio del cineasta y ensayista Alfredo Guevara al respecto (las cursivas son mas): Las tendencias de los grupos y las personas no renuncian jams a, de algn modo, insertar en las reglas del juego sus posiciones. Yo creo que lo que ha pasado despus tiene mucho que ver con esto. Desgraciadamente, los dirigentes de la Revolucin, en su conjunto la Revolucin, pero los responsables son los dirigentes, optaron por no lanzarse a la discusin que, por amarga que fuera, es una forma de dialogar. Optaron por el silencio. Y el terreno de la informacin, en trminos internacionales, sobre muchas cosas y la significacin de momentos especficos del proceso revolucionario en este campo estoy hablando siempre en el marco de la cultura artstica ha quedado condicionado por la expresin de los no revolucionarios, de los contrarrevolucionarios, de los enemigos de la revolucin, sea por resentimiento o por ignorancia o sea por militancia neocolonial imperial. Cuando se puede uno detener de un modo preciso en las cosas, sabe muy bien que muchos aconteceres que tuvieron como marco el Consejo Nacional de Cultura y que lastimaron a no pocos compaeros valiosos, que han resistido, adems, que tuvieron el coraje de ser ellos a pesar de todo, no sucedieron en la Casa de las Amricas ni en el Instituto Cubano del Arte e Industrias Cinematogrficos ni en el Ballet Nacional de Cuba, porque all tuvieron sus dirigentes y sus componentes el coraje de decir NO! Padilla fue una vctima y fue un victimado, y los que lo hicieron vctima eran unos oportunistas con poder. Entonces, habra que preguntarse: No valen la pena las revoluciones? Pues yo creo que s. Lo que pasa es que como condicionan nuestro lenguaje, y cuando a alguien como mi persona insisto, en mi escala resulto entrevistado, las preguntas van en una sola direccin, queda en la oscuridad el arco maravilloso de una Revolucin que ha sido capaz no slo de afirmar la dignidad de nuestro pueblo, no slo que ha sido capaz de abrir a cada uno de nosotros la posibilidad de vivir en dignidad.

A mi parecer, la primera enseanza de Andante cantabile es que los cubanos han sabido hacer virtud de la experiencia, mientras que sus enemigos persisten en la obcecacin. La segunda radica en los testimonios de Guevara y Arrufat, pues son la prueba viviente de que ambos artistas, a pesar de su posicin crtica, no dudaron en renunciar a ese egocentrismo tan tpico de los creadores que a menudo los hace creerse el ombligo del mundo, como si fueran imprescindibles para as pasar por alto los dislates individuales cometidos en nombre de la Revolucin por determinados funcionarios contra sus personas o contra las de otros compaeros, pues entienden y aceptan que esa misma Revolucin es un proceso que distribuye beneficios culturales y sociales entre las masas, no entre una clase selecta de individuos, y puesto que quienes la administran son humanos y los humanos suelen cometer errores, en el camino corren el riesgo de equivocarse a veces, de dar dos pasos atrs y uno adelante o de ser injustos con varios para poder ser justos con millones. Por eso, las revoluciones autnticas y la cubana lo es estn por encima de los funcionarios, trascienden los episodios, rebasan las circunstancias, perduran hasta el punto de lograr la eternidad y algunos de sus lderes las encarnan y simbolizan. Tal es el caso de Fidel Castro, quien al igual que en tantas otras ocasiones, tena razn desde el principio: el arte, si no sirve para mejorar la condicin humana y espiritual de todo un pas, no sirve para nada, es pura complacencia.

El documental, a partir de aqu, corre a su fin con un somero repaso de los grandes intrpretes cubanos de la msica popular actual, Silvio Rodrguez, Pablo Milans, Chucho Valds, Los Van Van, Ibrahim Ferrer, Kelvis Ochoa, Yusa, etc.; se ve despus una rpida muestra de la fenomenal produccin pictrica, escultrica y de arte callejero de la Cuba revolucionaria, en un caleidoscopio mltiple que termina por convencer al espectador de que un sistema poltico capaz de alentar una explosin artstica de tales proporciones, de reconocer sus desfallecimientos y corregirlos, no puede ser malo. Y, en los ltimos planos, la sabia voz de Fidel, ya modificada por los aos, pone un digno colofn a esta historia: Es una suerte grande poder ver al final de una larga etapa revolucionaria cmo se multiplica todo. Todo quiere decir que nada est excluido.

El DVD de este quinto captulo incluye cuatro extras, todos ellos dedicados a grandes artistas de la msica cubana. Con la misma pasin, de Constante Diego, Julio Valds, Pablo Martnez e Ivn Rocha, est dedicado a Benny Mor, que es quiz el cantante ms grande que haya producido la isla en toda su historia (sin el cual no sera posible entender la msica de Compay Segundo, Eliades Ochoa o del Buena Vista Social Club), que combin la msica guajira con el son afrocubano y que tuvo la valenta de permanecer en su pas despus de la Revolucin, donde falleci en 1963 vctima de una cirrosis alcohlica. El documental constituye un cndido homenaje al artista, con apariciones de sus hermanos, primos, madre, amigos y compaeros en su pueblo natal, Santa Isabel de las Lajas.

Buscando a Chano Pozo, de Rebeca Chvez, nos muestra en su ambiente a aquel artista natural, rumbero y tocador de tambores que fue Pozo, quien se convirti a s mismo en el cronista sonoro del medio popular cubano de antes de la Revolucin y que muri asesinado en el Harlem neoyorquino en circunstancias nunca aclaradas tras haber insertado para siempre la msica afrocubana en el jazz de los negros estadounidenses, como reconoce aqu ante las cmaras el legendario Dizzy Gillespie.

Omara, de Fernando Prez Valds, recrea bajo forma de fotonovela una semblanza en color de Omara Portuondo, la exquisita dama de la cancin cubana, que adems de seguir siendo a sus aos una bellsima mujer ha sido siempre fiel a la Revolucin y hasta ahora mismo sigue llevando el mensaje de su patria a los diversos pases del mundo.

Por ltimo, Yo soy la cancin que canto, de Mayra Vilass, bosqueja escenas de la vida de Ignacio Villa Fernndez, mucho ms conocido como Bola de Nieve, un pianista y cantante negro de Guanabacoa, con el ritmo en las venas y una simpata desbordante, que pase por los escenarios de toda Latinoamrica su mensaje criollo, mestizo y mulato hasta el da de su muerte, en 1971.

Prxima resea:

Captulo 6.- La solidaridad internacional

Reseas anteriores:

Captulo 1.- Che Guevara, donde nunca jams se lo imaginan

Captulo 2.- Antes del 59

Captulo 3.- Los 4 aos que estremecieron al mundo

Captulo 4.- Una isla en la corriente



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Manuel Talens es escritor espaol (www.manueltalens.com)



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