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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 16-02-2010

El Foro Social Mundial diez aos despus

Carlos Rivera Lugo
Claridad


La conmemoracin en estos das en Porto Alegre de los primeros diez aos de vida del influyente Foro Social Mundial (FSM), ha servido para hacer un balance de lo alcanzado por ste y trazar unas perspectivas estratgicas que le permita incidir, con mayor efectividad y fuerza, en la potenciacin de ese otro mundo posible que ha sido su razn de ser. Como tal, el Foro ha servido de espacio decisivo de encuentro en estos ltimos aos de eso que se ha llamado el movimiento de movimientos, esa pluralidad de movimientos sociales y fuerzas polticas que por doquier, a partir de las nuevas experiencias de lo comn y ms all de los Estados y los partidos tradicionales, ha confluido en torno al objetivo comn de derrotar la globalizacin neoliberal.

Segn Leslie Sklair, experto en globalizacin de la London School of Economics, el FSM se ha tornado en el ms importante referente de la poltica internacional, sobre todo a partir de unas bases programticas que pudieron advertir las graves consecuencias que tendra para la humanidad la orientacin neoliberal dada a la economa global durante las pasadas tres dcadas. La crisis econmica global desatada a partir del 2008 valid completamente su crtica.

En estos das, con la crisis del capitalismo, cada vez ms personas en el mundo estn asumiendo una actitud crtica de cara a la capacidad del capitalismo neoliberal y de sus variantes sociales para resolver problemas, sostiene Sklair. Segn un estudio reciente de ste, el modo de produccin capitalista parece haber llegado a sus lmites, lo que ha contribuido a la intensificacin de la lucha de clases, as como la explotacin salvaje y no sostenible de los recursos tanto humanos como naturales.

Para el periodista uruguayo y respetado especialista en movimientos sociales, Ral Zibechi, la actual crisis sistmica que encara el capitalismo no puede entenderse sin el protagonismo del FSM. En estos 10 aos se ha producido un cambio notable a escala mundial que se puede resumir en la crisis sistmica, por un lado, y en la expansin de los movimientos antisistmicos a cada rincn del mundo, por otro.

Son dos caras del mismo fenmeno: por un lado, ha entrado en crisis aquello que hasta hace poco se nos pintaba como eterno, el capitalismo; por otro lado, se incrementaron las resistencias altermundistas hasta el punto de haber puesto en jaque la legitimacin del sistema econmico actual. De paso, se barrieron algunos gobiernos neoliberales, sustituyndolos con gobiernos progresistas, y se ha producido un desgaste de la hegemona de Washington -hasta hace poco incuestionada- lo que ha permitido iniciar la transicin hacia un mundo crecientemente multipolar o pluralista. Nuestra Amrica es el ejemplo ms elocuente de este cambio.

Queda an pendiente, sin embargo, el reto de definir el sentido que tomar la construccin de ese sistema alternativo al capitalista que las circunstancias piden a gritos. Se trata de la edificacin de una sociedad alternativa, desde las bases mismas de la sociedad actual pero cuyos efectos trasciendan lo meramente local y parcial.

Dice al respecto Zibechi: Las transiciones han sido siempre procesos muchos ms largos y con resultados imposibles de prever a priori. Pretender que ya sabemos cul es el lugar exacto de llegada de la transicin al poscapitalismo, sera una soberbia imperdonable para quienes debemos aprender a movernos en situaciones de gran incertidumbre. Por supuesto que es posible, y necesario, influir en el curso de los acontecimientos para que el resultado sea mejor que el punto de partida.

Precisamente, en el seminario 10 aos despus, uno de los tantos eventos celebrados en Porto Alegre, varias figuras influyentes abordaron este deseo por responder ms concreta y eficientemente a los retos del momento. En particular, se quiso abordar especficamente la cuestin de las relaciones entre los movimientos y los gobiernos progresistas, es decir, la cuestin de la construccin del contrapoder hegemnico, la constitucin material del Estado alternativo. Desde una perspectiva estratgica, la produccin y organizacin de espacios comunes de decisin desde los cuales se amarren las mltiples resistencias y propuestas de cambio, se torna cada vez ms imperativo para instituir en los hechos ese otro mundo posible que ya anida en el actual.

Por ejemplo, segn el socilogo y jurista portugus Boaventura de Sousa Santos, el FSM anticipa la creciente militarizacin de los conflictos sociales durante la prxima dcada ante la crisis actual del capitalismo. Ello redundar en una criminalizacin creciente de las acciones de los movimientos sociales; tambin abonar a un continuo crecimiento de las desigualdades sociales. Ello es el resultado de lo insostenible que resulta ya el modelo econmico dominante: el capitalista. Frente a ello, el FSM debe reflexionar en torno a su futuro y evitar desperdiciar las energas transformativas que ha generado.

De Sousa Santos cree que ya es hora de que el FSM asuma un rol ms activo como coordinador de acciones colectivas que representen una nueva articulacin entre partidos y movimientos desde agendas realistas y transformadoras que permitan la constitucin de una nueva hegemona. Para ste, existen condiciones para reconceptualizar al Estado como novsimo movimiento social. Los movimientos sociales, insiste, no pueden seguir sin abordar la cuestin del Estado, como instrumento, ya que ste puede ser apropiado por las clases populares como est ocurriendo en el continente latinoamericano. Slo as podr el FSM conquistar las imaginacin de los movimientos sociales y los lderes polticos.

Otra influyente voz altermundista, el politlogo belga Eric Toussaint, le propuso a los movimientos sociales acoger la iniciativa del presidente venezolano Hugo Chvez para crear una Quinta Internacional, una especie de frente permanente de partidos, movimientos sociales y redes internacionales que sirva como instrumento de convergencia para la accin y para la elaboracin de un modelo alternativo.

En una comunicacin enviada al seminario 10 aos despus, el reconocido cientfico social estadounidense Immanuel Wallerstein sostuvo que en los prximos 15 a 25 aos las fuerzas de izquierda tendrn que reconocer que la cuestin central no es poner fin al capitalismo, sino organizar un sistema sucesor que estar en proceso de construccin. Si bien las manifestaciones de la crisis del capitalismo se habrn de multiplicar, si no vienen acompaadas de una potenciacin de la capacidad de los movimientos antisistmicos para crear algo nuevo, la natural inercia llevar a la reproduccin del sistema actual, probablemente empeorado, puntualiz.

En ese sentido, Wallerstein invit a la izquierda a desarrollar una visin estratgica a medio plazo, lo que a su entender le falta, para estar a la altura del reto histrico que se avecina. No basta con rebelarse y negar lo existente, parece decirnos con su acostumbrada enjundia: De lo que se trata es de fundar, en la prctica, otro modo de vida que lo supere.

De la contradiccin hay que pasar con apremio a la construccin. Lo dems es seguir aleteando en el vaco.

El autor es Catedrtico de Filosofa y Teora del Derecho y del Estado en la Facultad de Derecho Eugenio Mara de Hostos, en Mayagez, Puerto Rico. Es, adems, miembro de la Junta de Directores y colaborador permanente del semanario puertorriqueo Claridad.



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