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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 21-02-2010

Voces de desamparados en Hait
La vida bajo el plstico verde

Bill Quigley
CounterPunch

Traducido del ingls para Rebelin por Germn Leyens


Las Naciones Unidas informaron hoy de que hay 1,2 millones de personas que viven en asentamientos espontneos o campos para los carentes de vivienda alrededor de Puerto Prncipe. Tres personas que viven en los campos hablaron con el autor esta semana, antes del comienzo de las intensas lluvias.

Jean Dora, 71 aos

Me llamo Jean Dora. Nac en 1939. Vivo en una plaza frente a la iglesia St. Pierre en Petionville, [en las afueras de Puerto Prncipe]. Estoy aqu con doce miembros de mi familia. Todos perdimos nuestro hogar.

Tenemos una lmina de plstico verde para protegernos del sol. Colocamos algunas sbanas alrededor de nuestro espacio.

Numerosos nietos pequeos viven aqu conmigo. Mi hijo y mis hijas tambin viven aqu.

Mi hija espera un nio para dentro de poco. Ir a la carpa de la Cruz Roja cuando llegue la hora del nacimiento del beb.

Trabaj para la Embajada China durante 36 aos. Limpiaba sus oficinas. Me jubil el ao 2007. Hasta el terremoto viva en un apartamento con mi familia. El edificio result destruido.

En la noche ponemos un trozo de alfombra en el suelo. Luego colocamos frazadas y tratamos de dormir. Cuando llueve, entra el agua.

Llevamos botellas para llenarlas con agua. Pero tenemos muy poca comida.

No hay servicios higinicos en el parque. Tenemos que ir detrs de la iglesia.

Mi hijo sola trabajar para mantenernos. Es un buen chef. Trabajaba en un restaurante cerca del Hotel Montana. El restaurante qued destruido. Perdi su trabajo. No hay trabajo.

En toda mi vida, nunca he visto nada parecido. No estoy en condiciones de decir qu pasar ahora. Pienso que las cosas no cambiarn. Espero que las cosas mejoren. Pero no lo creo.

Mi hijo no tiene trabajo y no puede ayudar a nuestra familia. Si mi hijo trabaja, todos nos pondremos de pie. Si no trabaja, nos va mal.

El futuro no es claro. Lo vemos oscuro.

Nadege Dora, 28

Me llamo Nadege Dora. Tengo 28 aos. Tengo tres hijos y una hija. Espero un beb para este mes.

Ahora vivo en la plaza de Petionville con el resto de mi familia. Nuestra casa fue destruida. Sola vender pan en la calle para ganar algo de dinero. El padre de los nios no nos ayuda. Es como si no existiramos para l.

Slo tratamos de sobrevivir. Nadie trabaja en nuestra familia. No hay trabajo.

Si se consigue una boleta se puede conseguir una bolsa de arroz. Pero soy una mujer embarazada. No puedo luchar con la multitud para conseguir una boleta. Trat de hacerlo. Pero la gente me apretaba y tema que me derribaran y aplastaran.

Mi sobrina ayud a una mujer a traer arroz de Delmas [otro vecindario en las afueras de Puerto Prncipe]. Comparti su arroz con nosotros. Ahora mismo nos queda un poco de arroz. Pero no tenemos aceite. Ni carne, ni leche, slo arroz. No tenemos dinero para comprar otros ingredientes.

Desde el terremoto no he comido ni una sola comida normal.

Cuando llegue mi beb, ir a la carpa de la Cruz Roja a alumbrar. Fui a ver a un doctor. Me dieron algunas pldoras. Esas pldoras me enfermaron.

El alcalde vino y pregunt a la gente si tenan parientes en el campo. Nos ayudaran a llegar donde ellos. Pero no queremos ir al campo. No conocemos a nadie en el campo. Tenemos que lograr una vida mejor que esto.

Garry Philippe, 47 aos

Me llamo Garry Philippe. Tengo 47 aos. Vivo en la entrada del aeropuerto. Constru mi propia carpa. At una sbana a un rbol y coloqu palos para sujetar otras sbanas.

Vivo aqu con mis cinco hijos. Mi esposa muri en nuestra casa en el incidente. Vivamos en Village Solidarity. Era dueo de nuestra casa. Constru nuestra casa durante 4 aos, paso a paso, a medida que tena dinero. Estaba afuera cuando sucedi. Mis nias estaban en la entrada y salieron rpidamente. Mi mujer volvi corriendo a ayudar a los nios y muri.

No hubo funeral para mi mujer porque no tenemos dinero para un funeral. La enterr yo mismo en un cementerio en Cit Soleil.

Los nios no pueden imaginar que su madre haya desaparecido de esa manera. Siempre piensan en su madre.

No tenemos camas. Cuando es hora de dormir colocamos bolsas en el suelo. Luego colocamos nuestras mantas sobre las bolsas y dormimos.

Nos lavamos colocando agua en una botella. Entonces nos paramos en una olla y vaciamos el agua sobre nosotros.

Cuando llovi fuimos a un sitio donde tenan una tienda de plstico. Nos quedamos all hasta que termin la lluvia. Haba ms de 20 personas dentro de la tienda.

Antes era mecnico en un taller. Mi sitio de trabajo fue destruido. No hay trabajo desde el terremoto.

Nos dicen que otros campos recibieron bolsas de arroz. Nuestro campo, nada. Pido algo de comer a amigos. A veces alguien nos da algo.

No hay servicios en el campo. Cuando tenemos que hacer una necesidad, lo hacemos en una bolsa. Luego llevamos la bolsa al borde del campo. Queda a cerca de un minuto a pie.

Vemos camiones que entran y salen del aeropuerto. Muchos camiones. Pero los camiones nunca se detienen para nosotros.

Aqu no es seguro. Pero qu puedo hacer? Lo acepto, es la obra de Dios. Oramos en conjunto en el campo.

Nadie ha venido a hablarnos sobre lo que sucede. No tenemos informacin sobre tiendas o lonas. No hay escuela para los nios.

No puedo decir exactamente lo que suceder. No soy el Seor. Creo que las cosas van a empeorar para los que estamos en los campos. Necesitamos carpas y alimento. Necesitamos agua y escuela y trabajo. Necesitamos ayuda para encontrar donde quedarnos. Pronto vendr la lluvia. Caer mucha agua y nuestros bebs morirn.

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Bill Quigley es director en el Center for Constitutional rights y es un antiguo defensor de los derechos humanos. Este artculo se escribi con la ayuda de Vladimir Laguerre en Puerto Prncipe. Para contactos con Bill escriba a: [email protected].

Fuente: http://www.counterpunch.org/quigley02192010.html



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