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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 22-02-2010

Hait un acreedor, no un deudor

Naomi Klein
The Nation


Si creemos a los ministros de Finanzas del G-7, Hait est a punto de conseguir algo que se mereca desde mucho tiempo atrs: el "perdn" totalde su deuda externa. En Puerto Prncipe, el economista haitiano Camille Chalmers ha estado siguiendo estos acontecimientos con un optimismo cauto. La cancelacin de la deuda es un buen comienzo, dijo a Al Jazeera en su versin anglo, pero es tiempo de ir ms all. Tenemos que hablar sobre reparaciones e indemnizaciones por las devastadoras consecuencias de la deuda. En su declaracin, la idea de que Hait es un pas deudor, necesita ser abandonada. Hait, argumenta, es un acreedor y somos nosotros, en Occidente, quienes estamos demorados en el pago de nuestras obligaciones-.

Nuestra deuda con Hait proviene principalmente de cuatro fuentes: la esclavitud, la ocupacin estadounidense, la dictadura y el cambio climtico. Estos reclamos no son fantasiosos, ni puramente retricos. Se basan en mltiples violaciones de normas y acuerdos legales. Aqu, aunque demasiado brevemente, se ofrecen algunos aspectos destacados del caso haitiano.

- La deuda de la esclavitud. Cuando los haitianos ganaron su independencia de Francia en 1804, tuvieron todo el derecho de reclamar reparaciones a los poderes que se haban aprovechado durante trescientos aos del trabajo robado. Francia, de todos modos, estaba convencida de que haban sido los haitianos quienes haban robado la propiedad de los dueos de esclavos negndose a trabajar gratuitamente. Por ello, en 1825, con una flota de barcos de guerra amarrados en la costa haitiana amenazando con volver a esclavizar la antigua colonia, el rey Carlos X vino a recolectar: 90 millones de francos en oro diez veces la renta anual de Hait en ese momento-. Sin capacidad para negarse, y sin posibilidades de pagar, la joven nacin fue amarrada a una deuda que tardara 122 aos en saldarse.

En 2003 el presidente haitiano Jean-Bertrand Aristide, enfrentado a un agobiante embargo econmico, anunci que Hait demandara al gobierno francs por el robo perpetrado tiempo atrs. Nuestro argumento, me dijo el ex abogado de Aristide, Ira Kurzban, fue que el contrato era un acuerdo sin validez porque estuvo basado en la amenaza de re-esclavizacin en tiempos en los que la comunidad internacional consideraba la esclavitud como un mal. El gobierno francs estuvo lo suficientemente preocupado como para enviar un mediador a Puerto Prncipe para que mantuviese el caso fuera de los tribunales. Finalmente, sin embargo, su problema fue eliminado: mientras se llevaban a cabo los preparativos del juicioAristide fue derrocado. El juicio desapareci, pero para muchos haitianos los reclamos de reparacin an continan.

- La deuda de la dictadura. Desde 1957 a 1986, Hait estuvo gobernado por el rgimen desafiantemente cleptocrtico de Duvalier. A diferencia de la deuda francesa, el caso contra Duvalier se expuso en varios tribunales que rastrearon los fondos haitianos hasta una elaborada red de cuentas bancarias en Suiza y fastuosas propiedades. En 1988 Kurzban gan un juicio clave contra Jean-Claude Baby Doc Duvalier cuando una Corte de Distrito en Miami dictamin que el depuesto gobernante haba malversado ms de 504 millones de dlares de fondos pblicos.

Los haitianos, por supuesto, an siguen esperandola restitucin de ese dinero pero este fue slo el comienzo de sus prdidas-. Durante ms de diez aos los acreedores del pas insistieron en que los haitianos deban pagar las astronmicas deudas contradas por Duvalier, estimadas en 844 millones de dlares, gran parte de las cuales pertenecan a instituciones como el FMI y el Banco Mundial. Slo en servicios de deuda, los haitianos tienen que pagar 10 millones de dlares por ao.

Era legal para los prestamistas extranjeros cobrar las deudas de Duvalier siendo que gran parte de ellas nunca se gastaron en Hait? Muy probablemente no. Como me afirm Cephas Lumina, el experto independiente en deuda externa de las Naciones Unidas, el caso de Hait es uno de los mejores ejemplos de deuda odiosa en el mundo. Slo sobre esa base la deuda debera ser cancelada incondicionalmente. Pero an si Hait viera cancelada la totalidad de su deuda (y destaco el si), esto no extinguira su derecho a ser compensado por las deudas ilegales que ya se contrajeron.

- La deuda climtica. Apoyado por muchos pases en vas de desarrollo en la cumbre sobre cambio climtico de Copenhague, el caso de la deuda climtica es sencillo. Los pases ricos que han fallado tan espectacularmente en resolver la crisis climtica que han causado tienen una deuda con los pases en desarrollo que han contribuido poco a la crisis pero que padecen sus efectos de manera desproporcionada. En resumen, quien contamina, paga. Hait tiene un argumento irrefutable. Su contribucin al cambio climtico ha sido insignificante; las emisiones de carbono per capita de Hait representan slo el 1% de las emisiones de los Estados Unidos. Aun as, Hait est entre los pases ms afectados de acuerdo con un ndice, slo Somalia es ms vulnerable al cambio climtico-.

La vulnerabilidad de Hait al cambio climtico no se debe slo ni siquiera principalmente- a su geografa. Efectivamente el pas enfrenta tormentas cada vez ms devastadoras. Pero es la dbil infraestructura de Hait la que convierte situaciones de alerta en desastres, y los desastres en completas catstrofes. El terremoto, a pesar de que no tiene relacin con el cambio climtico, es un excelente ejemplo. Y aqu es donde todos esos pagos de deudas ilegales pueden tener su costo ms devastador. Cada pago a un acreedor extranjero es dinero que no se utiliz para construir un camino, una escuela, una lnea elctrica. Y esa misma deuda ilegtima incrementa el poder del FMI y del Banco Mundial para imponer onerosas condiciones para cada nuevo prstamo, requiriendo que Hait desregule su economa y achique an ms su sector pblico. Al fallar en el cumplimiento de esas condiciones fue castigado con un embargo de la ayuda desde 2001 hasta 2004, las campanas de muerte para la esfera pblica haitiana.

Esta historia precisa ser confrontada ahora, porque amenaza con repetirse. Los acreedores de Hait ya estn utilizando la desesperada necesidad de ayuda por el terremoto para presionar por la quintuplicacin de la produccin en el sector textil, uno de los trabajos ms explotadores en el pas. Los haitianos no tienen mucho prestigio en estas conversaciones, porque se les considera receptores pasivos de ayuda, noparticipantes dignos y plenos en un proceso de reparacin e indemnizacin.

Un clculo sobre las deudas que el mundo tiene con Hait podra cambiar radicalmente su dinmica venenosa. Aqu es donde comienza el verdadero camino hacia la reparacin: mediante el reconocimiento del derecho de los haitianos a ser reparados.

Naomi Klein es una premiada periodista y sindicada columnista y autora del bestseller La doctrina del shock: el auge del capitalismo del desastre (septiembre 2007); un bestseller internacional previo fue No-Logo: el poder de las marcas (2002); y la coleccin Vallas y ventanas: despachos desde las trincheras del debate sobre la globalizacin (2002).

Fuente: http://www.thenation.com/doc/20100301/klein

Traduccin para www.sinpermiso.info: Camila Vollenweider



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