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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 22-02-2010

El camino a la servidumbre de Letonia (no slo Grecia tiene problemas)

Michael Hudson Jeffrey Sommers
Sin Permiso

"Han pasado dos dcadas desde la introduccin del orden neoliberal, y los resultados no pueden ser ms desastrosos, pudindose considerar un crimen contra la humanidad. No ha habido crecimiento econmico. Los activos soviticos estn gravados con deuda. No es as cmo la Europa occidental se desarroll tras la Segunda Guerra Mundial, o incluso anteriormente (o China ms recientemente). Estos pases siguieron el esquema clsico de proteccin de la industria domstica, gasto en infraestructura pblica, fiscalidad progresiva, y prohibiciones legales contra el trfico de influencias y el saqueo; todo lo que constituye anatema para la ideologa neoliberal del mercado libre."


Mientras la mayora de los medios de comunicacin hacen hincapi en la gravedad de las dificultades que atraviesa Grecia (y tambin Espaa, Irlanda y Portugal) en el contexto europeo, apenas se han hecho eco de la crisis mucho ms severa, devastadora y potencialmente letal que azota las economas postsoviticas vinculadas al plan de integracin en la eurozona.

No cabe duda de que este silencio se debe a que lo sufrido en estos pases constituye una prueba sumaria del horror destructivo del neoliberalismo, as como de la poltica europea consistente en tratar a estos pases de forma bien distinta a la prometida, no ayudndoles a desarrollarse en trminos europeos occidentales, sino meramente como reas prestas a ser colonizadas como mercados financieros y de exportacin, despojndolas de sus plusvalas econmicas, de su mano de obra calificada y prcticamente de toda su fuerza laboral en edad de trabajar, de sus bienes races y edificios, y de cualquier otra cosa heredada de la era sovitica.

Letonia ha experimentado una de las peores crisis econmicas de las acaecidas en todo el mundo. Y no se trata slo de una cuestin econmica, sino tambin demogrfica. La disminucin brusca de su Producto Interior Bruto (PIB) en un 25'5% en los dos ltimos aos (casi un 20% solamente en el ltimo) ya constituye la peor cada bianual de la que se tiene registro. Las previsiones ms halageas del Fondo Monetario Internacional (FMI) anticipan una cada adicional del 4%, lo cual hara que el hundimiento de la economa letona superara en cifras a las de la Gran Depresin de Estados Unidos. Pero las malas noticias no acaban aqu. El FMI prev que en el 2009 haya habido un dficit total en la cuenta de capital y financiera de 4.200 millones de euros, a los que se aadirn 1.500 millones ms (el 9% del PIB) en 2010.

Adems, el sector pblico letn acumula deuda rpidamente. Letonia ha pasado de tener una deuda que en 2007 representaba el 7'9% del PIB a una proyeccin para este ao cercana al 74%; la previsin indica que, en el mejor escenario posible, se estabilizara en el 89% en 2014. Esto situara al pas muy lejos de los requisitos impuestos por [el Tratado de] Maastricht sobre los lmites de deuda pblica para poder formar parte del euro. Por eso, lograr la entrada en la eurozona ha sido el principal pretexto utilizado por el Banco Central de Letonia para justificar las dolorosas medidas de austeridad que permitan estabilizar el valor de la moneda. Para mantener el valor de la moneda se han dedicado ingentes cantidades de reservas monetarias que de otro modo se habran podido invertir en la economa del pas.

An as, en los pases occidentales no parece que nadie se est preguntando qu puede haber provocado este grave quebranto a Letonia, que es extensible al resto de economas blticas y otras reas postsoviticas, pero ms extremo en el caso letn. Ahora que se cumplen casi veinte aos de su liberacin en 1991 de la vieja URSS, difcilmente puede achacarse la causa de sus problemas nicamente al sistema sovitico. Ni siquiera puede culparse solamente a la corrupcin, que sin duda constituye una herencia del periodo de disolucin de la URSS, aunque sta se haya engordado, intensificado e incluso promovido en la modalidad cleptocrtica de rapia que ha proporcionado pinges beneficios a banqueros e inversores occidentales. Fueron los neoliberales occidentales quienes financiaron estas economas gracias a las "reformas favorables a los negocios" que recibieron el aplauso entusiasta del Banco Mundial, Washington y Bruselas.

Es evidente que cabra desear una menor corrupcin (pero, en quin ms confiaran los occidentales?); sin embargo, reducirla drsticamente quiz no hara ms que colocar al pas en la misma senda recorrida por Estonia hacia el sistema de sujecin de peonaje por (euro)deudas. Esta rea bltica vecina tambin ha sufrido un aumento descomunal del desempleo, una fuerte reduccin del crecimiento, un serio deterioro de los estndares de salud y emigracin, en lacerante contraste con lo ocurrido en Escandinavia y Finlandia.

Joseph Stiglitz, James Tobin y otros prominentes economistas occidentales han empezado a contar que hay aspectos radicalmente negativos en el orden financiero importado por los hombres de negocios occidentales tras el colapso sovitico. Ciertamente, el camino emprendido por Europa occidental tras la Segunda Guerra Mundial no fue el de la economa neoliberal. Sin embargo, el nuevo experimento bltico tiene el antecedente del ensayo general impuesto a punta de fusil por los Chicago Boys en Chile. En Letonia los asesores procedan de Georgetown, pero la ideologa era la misma: desmantelar el sector pblico e influir internamente en los procesos de decisin poltica.

Para la aplicacin postsovitica de este cruel experimento, la idea era que los bancos occidentales, los inversores financieros y, sealadamente, los economistas del "mercado libre" (as llamados puesto que se desprendieron de la propiedad pblica, la liberaron de cargas fiscales y dieron un nuevo significado al trmino free lunch [beneficios sin contrapartidas]) tuvieran carta blanca en la mayor parte del bloque sovitico para redisear economas enteras. Por cmo acab la cosa, parece que todos los diseos fueron el mismo. Los nombres de los individuos eran distintos, pero la mayora estaban vinculados a, y financiados por, Washington, el Banco Mundial y la Unin Europa. Y, puesto que los patrocinadores eran las instituciones financieras occidentales, no deberamos sorprendernos demasiado de que acabaran imponiendo un diseo que redundara en su inters financiero.

Se trat de un plan que ningn gobierno democrtico occidental habra podido aprobar jams. Se repartieron las empresas pblicas a individuos cuya misin era venderlas rpidamente a inversores occidentales y a oligarcas locales que transferiran su dinero de forma segura a parasos fiscales occidentales. Para tapar estos procedimientos se crearon sistemas impositivos locales que permitieron a los grandes clientes tradicionales de los bancos occidentales los monopolios sobre los bienes races y sobre las infraestructuras naturales quedar prcticamente libres de pagar impuestos. Esto permiti que sus rentas y su fijacin monopolstica de precios quedaran "libres" y pudieran revertir a bancos occidentales en forma de pagos de intereses, en vez de estar sujetos a impuestos interiores que se destinaran a la reconstruccin de estas economas.

En la Unin Sovitica apenas haba bancos comerciales. En vez de ayudar a estos pases a crear sus propios bancos, Europa occidental promovi que sus bancos ofrecieran crdito y cargaran estas economas con intereses (siempre en euros y otras monedas fuertes para garanta de los bancos). Esto constituy una violacin del primer axioma de las finanzas: nunca emitas deuda nominada en una moneda fuerte cuando tus ingresos vayan a serlo en una ms dbil.

Pero, como en el caso de Islandia, Europa prometi a estos pases que les ayudara a integrase en el euro mediante polticas adecuadas. Las "reformas" consistieron en mostrarles cmo trasladar los impuestos sobre los negocios y los bienes races (los principales clientes de los bancos) al trabajo, no slo como impuesto fijo sobre los ingresos, sino como un impuesto fijo de "servicios sociales"; de acuerdo con ste, la Seguridad Social y los servicios sanitarios no se proveen a partir de fondos procedentes del presupuesto general articulado bsicamente a partir de un sistema fiscal global progresivo, sino que los trabajadores pagan una cuota de usuario para dichos servicios.

A diferencia de los pases occidentales, no existan impuestos sobre la propiedad relevantes. Esto oblig a los gobiernos a gravar a los trabajadores y a las empresas. A diferencia de los pases occidentales, no haba impuestos progresivos o sobre la riqueza. De media, Letonia tena el equivalente a un impuesto fijo sobre el trabajo del 59%. (Los lderes del Congreso de Estados Unidos y sus lobistas solamente pueden concebir en sueos un impuesto sobre el trabajo tan punitivo que liberara de controles a sus principales contribuyentes en las campaas electorales!). Con un impuesto como ste, las economas europeas no tenan nada que temer de las economas que emergieron libres de impuestos, pues al traspasar los gravmenes sobre las propiedades a cargas sobre el trabajo disminuyeron los costes de la vivienda y de la deuda. Estas economas fueron envenenadas desde el principio. Esto es lo que hizo de ellas tan de "mercado libre" y tan "abiertas a los negocios" desde el punto de vista de la ortodoxia econmica occidental actual.

Al perder la capacidad para gravar los bienes races y otras propiedades e incluso para imponer una fiscalidad progresiva sobre los tramos de renta ms altos los gobiernos se vieron abocados a fijar tasas impositivas al trabajo y a la produccin industrial. Esta filosofa de desplazamiento de la carga fiscal aument de forma sbita el precio del trabajo y del capital, haciendo que la industria y la agricultura de las economas neoliberalizadas fueran tan caras como para no poder competir con la "vieja Europa". De este modo, las economas postsoviticas se convirtieron en zonas de exportacin para las industrias y los servicios bancarios de la vieja Europa.

La Europa occidental se ha desarrollado mediante la proteccin de su industria y de su trabajo, gravando las rentas de la tierra y otros beneficios que no tienen contrapartida en un necesario coste de produccin. Las economas postsoviticas "liberaron" este beneficio para que acabara en forma de pago a los bancos de la Europa occidental. Estas economas que no soportaban deudas en 1991 empezaron a endeudarse en monedas fuertes, no en las suyas. Los crditos de los bancos occidentales no se utilizaron para mejorar su inversin de capital, la inversin pblica y los niveles de vida. El grueso de los crditos se concedi fundamentalmente con la garanta de activos existentes heredados del periodo sovitico. Si bien hubo un fuerte crecimiento de nuevas construcciones de bienes inmuebles, la mayora parte de stas tienen hoy un valor inferior al inicial. Y los bancos occidentales estn demandando que Letonia y los dems pases blticos paguen an ms exprimiendo el beneficio econmico mediante subsiguientes "reformas" neoliberales que amenazan con gravar an ms al trabajo mientras sus economas se contraen y la pobreza aumenta.

El patrn consistente en una cleptocracia instalada en las altas esferas y una fuerza laboral endeudada con ndices de sindicacin muy bajos o nulos, y escasa proteccin en el lugar de trabajo ha sido aplaudido como un modelo propiciador de la actividad econmica que debera ser emulado en todo el mundo. Las economas postsoviticas estaban claramente "subdesarrolladas", lejos de poder producir bienes con un alto valor aadido, y generalmente incapaces de competir en igualdad condiciones con sus vecinos occidentales.

El resultado ha sido un experimento econmico a todas luces enloquecido, una distopa cuyas vctimas ahora son sealadas como culpables. La ideologa neoliberal de la erosin sistemtica y a gran escala aparentemente a punto de ser aplicada en Europa y Norteamrica mediante una retrica igualmente optimista result econmicamente tan devastadora que es equiparable a lo que habra ocurrido si estos pases hubiesen sido invadidos militarmente. De modo que ha llegado el momento de empezar a preocuparse seriamente sobre si lo ocurrido en los pases blticos puede constituir un ensayo general de lo que estamos a punto de ver en los Estados Unidos.

Hoy, en los pases blticos la palabra "reforma" tiene una connotacin negativa, como la tiene en Rusia. Significa un regreso a la dependencia feudal. Pero, mientras que los seores feudales de Suecia y Alemania regan sobre sus siervos por el poder que les otorgaba de la propiedad de la tierra, hoy controlan los pases blticos mediante los crditos hipotecarios concedidos en moneda extranjera, que estn avalados con los bienes races de toda la regin.

El peonaje por deudas ha sustituido a la servidumbre completa. La cuanta de las hipotecas excede el valor de mercado de los bienes, el cual se ha desplomado entre el 50 y el 70% en el ltimo ao (dependiendo del tipo de vivienda), y tambin sobrepasa la capacidad de los propietarios de las viviendas para hacer frente a los pagos. El volumen de la deuda nominada en moneda extranjera tambin sobrepasa en mucho lo que estos pases pueden ingresar mediante la exportacin de los productos de su trabajo, industria y agricultura a Europa (que apenas desea realizar importaciones) o a otras regiones del mundo en las que los gobiernos democrticos estn comprometidos con la proteccin de su fuerza laboral, a no venderla y someterla a programas de austeridad sin precedentes (todo en el nombre de los "mercados libres").

Han pasado dos dcadas desde la introduccin del orden neoliberal, y los resultados no pueden ser ms desastrosos, pudindose considerar un crimen contra la humanidad. No ha habido crecimiento econmico. Los activos soviticos estn gravados con deuda. No es as cmo la Europa occidental se desarroll tras la Segunda Guerra Mundial, o incluso anteriormente (o China ms recientemente). Estos pases siguieron el esquema clsico de proteccin de la industria domstica, gasto en infraestructura pblica, fiscalidad progresiva, y prohibiciones legales contra el trfico de influencias y el saqueo; todo lo que constituye anatema para la ideologa neoliberal del mercado libre.

Lo que se ha evidenciado de forma descarnada son los supuestos subyacentes del orden econmico mundial. En el centro de la crisis actual de la teora econmica y de la poltica econmica cobran inters las olvidadas premisas y conceptos directrices de la economa poltica clsica. George Soros, Stiglitz y otros hablan de una economa global de casino (en la que ciertamente se ha enriquecido Soros jugando), habindose desgajado la economa financiera del proceso de creacin de riqueza. El sector financiero cada vez es ms preeminente, con una creciente capacidad de detraer recursos de la economa real de bienes y servicios.

sta era la preocupacin de los economistas clsicos cuando se concentraron en el problema de los rentistas, propietarios de bienes con privilegios especiales cuyos beneficios (que no tenan la contrapartida de asumir coste productivo alguno) constituan de facto un impuesto sobre la economa (en este caso, cargndola con deudas). Los economistas clsicos se dieron cuenta de la necesidad de subordinar las finanzas a las necesidades de la economa real. sta fue la filosofa que gui la regulacin bancaria en Estados Unidos en la dcada de 1930, y fue la que siguieron Europa occidental y Japn desde la dcada de 1950 a la de 1970 para promover la inversin manufacturera. En vez de establecer fuertes controles sobre la capacidad del sector financiero para realizar actividades especulativas, los Estados Unidos eliminaron estas regulaciones en la dcada de 1980. Mientras en 1982 los beneficios despus de impuestos de la banca estadounidense significaron menos del 5% del total, en el ao 2007 ascendieron a un inslito 41%. En efecto, esta actividad de suma cero constituy un "impuesto" indirecto sobre la economa.

Junto con la reestructuracin financiera, el otro aspecto importante del juego de herramientas clsico era la poltica fiscal. El objetivo era retribuir el trabajo y crear riqueza, y recoger los beneficios resultantes (free lunch) de las economas sociales "externas" como base impositiva natural. Esta poltica fiscal tena la virtud de reducir las cargas sobre el ingreso (salarios y beneficios). Se entenda que la tierra era un bien natural sin coste laboral de produccin (y por eso sin valor de coste). Pero en vez de convertirla en la base impositiva natural, los gobiernos han permitido que los bancos la carguen con deudas, transformando el aumento del valor de la renta de la tierra en intereses a pagar. En terminologa clsica, el resultado es un impuesto financiero sobre la sociedad (un beneficio que se supona que la sociedad recoga como un impuesto bsico para reinvertirlo en infraestructura econmica y social con el fin de enriquecer al conjunto de esa sociedad). La alternativa ha sido fijar impuestos sobre la tierra y el capital industrial. Y a aquello a lo que han renunciado los recaudadores de impuestos, ahora los bancos lo cobran en forma de precios ms altos de la propiedad del suelo un precio por el que los compradores pagan un tipo de inters hipotecario.

La economa clsica podra haber predicho los problemas de Letonia. Sin freno alguno sobre las finanzas, sin regulacin de los precios monopolsticos, sin proteccin industrial, con la privatizacin del dominio pblico para crear "economas con sistemas de peaje" y con una poltica fiscal que empobrece a los trabajadores y al capital industrial mientras recompensa a los especuladores, la economa de Letonia apenas ha visto algn tipo de crecimiento econmico. Lo que s se ha logrado y que ha recibido el aplauso entusiasta desde los pases occidentales ha sido una actitud favorable para anotar deudas enormes para subsidiar su desastre econmico. Letonia tiene muy poca industria, una agricultura muy poco modernizada, pero s puede exhibir ms de 9.000 millones de lati en deuda privada; una deuda que hoy corre el riesgo de pasar a figurar en los balances del presupuesto pblico, igual como ocurri con el rescate de los bancos de Estados Unidos.

En caso de que este crdito se hubiera empleado con fines productivos para levantar la economa letona, podra haber sido algo aceptable. Pero fue bsicamente improductivo, contribuy a exacerbar la inflacin de precios del suelo y el consumo suntuario, reduciendo a Letonia a un Estado cercano a la servidumbre por deudas. En lo que Sarah Palin llamara una hopey-change thing [peyorativamente, propuesta irrealista cargada de buenas intenciones, a partir del eslogan hope and change de la campaa de Barack Obama de 2008. N del t.], el Banco de Letonia sugiere que el momento ms grave de la crisis ya ha pasado. Finalmente, las exportaciones han empezado a aumentar, pero la economa an pasa por una situacin desesperada. Si persiste la tendencia actual no habr nuevos letones para heredar recuperacin econmica alguna. El desempleo se mantiene por encima del 22%. Decenas de miles de ciudadanos han abandonado el pas, y otras decenas de miles han decidido no tener hijos. Es una respuesta natural al hundimiento del pas bajo una deuda pblica y privada de miles de millones de lati. Letonia no est en la trayectoria adecuada para alcanzar los niveles de riqueza occidentales, y no tiene escapatoria a continuar por la senda de su actual poltica fiscal neoliberal regresiva, contraria a los trabajadores, a la industria y a la agricultura, que le ha sido impuesta de forma tan coercitiva desde Bruselas como condicin para el rescate del Banco Central de Letonia, con el fin de que ste pueda pagar a los bancos suecos que han realizados este tipo de crditos improductivos y parasitarios.

Albert Einstein dijo que "[es] una locura realizar la misma cosa una y otra vez esperando resultados distintos". Letonia ha aplicado una y otra vez durante casi 20 aos el mismo Consenso de Washington "pro occidental", con resultados cada vez peores, que a fin de cuentas han sido catastrficos para el sector pblico, los trabajadores, la industria y la agricultura. La tarea fundamental actual consiste en liberar a la economa letona de su camino neoliberal hacia la neo-servidumbre. Se podra pensar que la senda elegida podra ser la trazada por los economistas clsicos del siglo XIX, que condujo a la prosperidad que podemos ver en los pases occidentales y tambin actualmente en el Este asitico. Pero esto requerira un cambio en la filosofa econmica; lo cual conllevara un cambio profundo en la articulacin del sector pblico y de la gobernacin.

La cuestin es cmo respondern Europa y los dems pases occidentales. Admitirn su error? O no sentirn ni un pice de vergenza? Los signos actuales no son alentadores. Los occidentales piensan que el trabajo no se ha empobrecido lo suficiente, la industria no est suficientemente devastada y el paciente econmico an no ha sido suficientemente desangrado.

Si ste es el mensaje que Washington y Bruselas estn lanzando a los pases blticos, imaginen qu estn a punto de hacerles a las gentes de sus propios pases!

 

Michael Hudson trabaj como economista en Wall Street y actualmente es Distinguished Professor en la University of Misoury, Kansas City, y presidente del Institute for the Study of Long-Term Economic Trends (ISLET). Es autor de varios libros, entre los que destacan: Super Imperialism: The Economic Strategy of American Empire (nueva ed., Pluto Press, 2003) y Trade, Development and Foreign Debt: How Trade and Development Concentrate Economic Power in the Hands of Dominant Nations (ISLET, 2009). Jeffrey Sommers es codirector del Baltic Research Group en el ISLET y profesor visitante en la Stockholm School of Economics, en Riga.

Traduccin para www.sin permiso .info : Jordi Mund

Fuente:
http://www.sinpermiso.info/textos/index.php?id=3116


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