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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 25-02-2010

De fantasmas y estupideces

Edgar Borges
Rebelin


Es mucho el empeo que se invierte en hacernos creer que el mundo atraviesa una etapa de libertades. La paz se maquilla tanto como la comodidad. Y ms de uno vive convencido de que ni una ni otra cosa es maquillaje; segn esa clase mental, el color "rosado desteido" que se invent el sistema capitalista es el color que caracteriza a los "buenos" de la mala pelcula que nos vendieron. Y quiz hasta sea el simulacro de color que identifica su sangre. Bendita mentira que en otros tiempos se crey el cuento de la sangre azul de la realeza. Del cuento mediocre se fabrican las mentiras sociales (y globales). En nombre del uniforme democrtico internacional algunos intelectuales gastan cientos de palabras en fabricar fantasmas y generar estupideces. Una y otra vez se reitera el cuento de que la Unin Sovitica fue el monstruo del siglo XX. Y con la ceja derecha elegantemente levantada, se asegura que el terrorismo es el demonio del presente. Sera importante que estos intelectuales, metidos a sabios de la opinin de todos, nos explicaran la causa de la violencia. Tampoco estara mal que les pudiramos preguntar: Nos estn hablando del terrorismo que se disfraza de Estado democrtico o del que, al margen de la legalidad, pierde la cabeza ante las trampas del poder y erradamente comienza a poner bombas? Hoy, para el sistema capitalista, ms peligroso que poner bombas es poner ideas.

Hace falta coraje histrico para discutir las heridas sociales de la actualidad. Es ms necesario levantar la voz (y las cejas) contra el genocidio que el Estado de Israel comete contra el pueblo de Palestina que seguir contando los horrores del rgimen nazi; es ms honesto debatir sobre la dictadura global y "democrtica" que hoy representa el poder instalado en Estados Unidos (adoctrinamiento cultural, tecnolgico, financiero y militar) que intentar seguir metiendo miedo con el recuerdo de la Unin Sovitica; difcil y dura fue la crisis que origin la recesin de 1929 (as como la que invent la banca en 2009), pero mucho ms dantesca es la que sufren Hait, frica y Afganistn entre el hambre y la fuerza militar imperialista de ste tiempo (hipcrita) presente.

Me parece ms vitalmente contemporneo denunciar (y resistirse) al imperio estadounidense que invisiblemente arrolla a la humanidad del siglo XXI que cuestionar (por ignorancia) la lucha revolucionaria (que por su dignidad) se impulsa en Amrica Latina. Slo desde la ingenuidad o desde el chantaje se podra hablar de ecologa y de armamento nuclear si no se seala al principal destructor de lo primero y fabricante de lo segundo: Estados Unidos.

El problema (y el reto) de la sociedad global que transitamos no tiene nada que ver con dictaduras clsicas ni nazis fantasmas; el dilema, por el cual se hace necesaria la utilizacin (y reinvencin) de miles de palabras y acciones, es la "estupidizacin" de la conciencia. No es cuento, nos estn sometiendo a la forma de esclavitud ms peligrosa que se haya conocido: la sofisticacin de la ignorancia. Si no profundizamos el debate, pronto seremos individualidades crticas rodeadas de millones de masas (como ejrcitos del poder) dispuestas a defender, con la violencia de un show de Tv, el reino global de la mediocridad.

La memoria puede ser un mecanismo de liberacin, pero tambin de adormecimiento. Darle a la palabra holocausto la exclusividad de un lugar y una fecha es permitir que en la niebla del presente se escondan muchos otros holocaustos. La idea no es negar las atrocidades del pasado; la idea es meter el dedo en las llagas de las atrocidades de hoy. Hasta el fondo, con la belleza interior apuntando hacia las sombras.



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