Portada :: Amrica Latina y Caribe
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 25-02-2010

Anlisis de las elecciones en Costa Rica
La burguesa con miedo a los fantasmas de la resistencia de las masas invoca al garrote concertado

POScr
Revista Amauta


Con una campaa electoral anodina y falta de entusiasmo, el pasado 7 de febrero la burguesa logr validar, como lo hace cada cuatro aos, el rgimen democrtico burgus de dominacin y explotacin en Costa Rica, montando una direccin de recambio para manejar sus hilos del poder: Los teleceistas (la alianza del sector de la burguesa local como socia minoritaria y gerencial del gran capital financiero internacional , bancario y maquilador) se volvieron a imponer, bajo la apariencia de que el voto de cada costarricense es el que decide y que adems este acto es pura vida, o sea, que quien lo ejerce disfruta colocndose el yugo del gran capital en su aporreado cuello.

Cuando el todo determina las partes

Pero estas elecciones trascienden los objetivos naturales de la burguesa cuando juega a la democracia para mantener su poder. Las elecciones recin pasadas reflejan una situacin particular de la situacin general de la lucha de clases a nivel mundial. A la rebelin de las masas que no se dejan y resisten la opresin y la explotacin del capitalismo en su fase imperialista, este responde con la militarizacin, las guerras, la agresin, la represin y el recorte de los derechos democrticos.

Que Obama se interese ms en ocupar militarmente Hait (desgarrador ejemplo de la barbarie capitalista) es coherente con su poltica general de militarizacin y represin- agresin en el mundo. La misma poltica de beligerancia militar contra la revolucin iran y las provocaciones a la revolucin bolivariana buscando al enemigo que justifique la agresin y su afirmacin de poder es la nica constante del imperialismo. La dbil recuperacin de la crisis econmica no alcanza a despertar la ms mnima perspectiva de un mejoramiento o crecimiento sostenible en ninguna de las potencias y en ninguna de las llamadas economas emergentes como la china o la hind y lo que queda es recrear la ley de la selva para imponer el sometimiento de los que resisten al sistema.

El capitalismo no puede resolver ni los problemas sociales ni econmicos de las grandes masas y acelera la destruccin de las fuerzas productivas como las de la naturaleza agotada, en extincin y colapso a una velocidad vertiginosa. La barbarie es la nica bandera de la integracin planetaria para seguir montados en el poder y reproducir el capital. No hay forma de hacer capital y de reproducirlo en ganancia que imponiendo fuertes polticas de reduccin salarial, de desempleo, de cercenamiento de derechos y conquistas sociales y econmicas y de explotar hasta el estrs cuanto recurso est disponible para hacer ms capital concentradamente en cada vez ms pocas manos. Si bien es cierto el discurso y los mecanismos persuasivos, disuasivos y retricos pueden hacer lo propio, en definitiva, solo el garrote, paraliza y doblega la lgica de la resistencia con la pulsin vital que sale a flote en las cada vez ms frecuentes luchas de las masas por resistir al capitalismo senil.

El imperialismo ha tomado la decisin de la militarizacin y la represin contra el fantasma de la rebelda, de la resistencia y en fin de la revolucin que recorre el planeta. El enemigo es la desestabilizacin y esta se ubica en las acciones de resistencia contra cuanto plan y poltica tiene la burguesa para imponer su rgimen de ganancia con la ayuda de la mscara de la democracia. Si bien no puede identificarlo directa y abiertamente, el imperialismo y las burguesas semicoloniales como la nuestra debe ir preparando el terreno y meter en un mismo saco a la rebelda islamista, a la resistencia palestina, a las masas bolivarianas y a cuanta expresin de lucha de los trabajadores, los oprimidos y los pueblos junto a la amenaza de los narcos, el terrorismo o la delincuencia en general.

La burguesa teleceista gana pero, obcecada, la lucha de clases se agudiza

Resultado de las elecciones, el rgimen democrtico burgus sale fortalecido en sus instituciones jurdicas y electorales, en su institucin parlamentaria, ms diversificada y variopinta, como contrapeso a un Ejecutivo que hace lo imposible por aparecer independiente y separada de su progenitor: el Telecesmo liderado por el grupo de los llamados Los Arias.

El teleceismo, hizo lo propio por obtener una gran participacin de electores y pretenda un amplsimo margen de triunfo para la Presidencia y para la Asamblea Legislativa pero la realidad de un pas polarizado ha vuelto a saltar sobre la superficie. Entre tanta burucha y confeti electorero la realidad mundial tom rostro nacional entre los que cada vez son ms y no quieren y los de arriba que no pueden seguir explotando como antes.

Si bien es cierto, la polarizacin de clases en el pas no tuvo en los actores de la farsa electoral a los que mejor los representara, se equivocan quienes piensen que la burguesa la tiene asegurada o que ha logrado cortar o desviar las contradicciones que, pasada la fiesta vuelven a aparecer crudas y sin sedantes en la cotidianeidad de la vida del pas.

Unos pocos das despus de darse a conocer los resultados de las elecciones, los anuncios de aumentos en precios y tarifas as como de los combustibles saltaron con el bro propio de la contencin forzada a la espera de que pasara la fiesta electoral. Los verdaderos ejes para el nuevo gobierno ya han aparecido: Laura Chinchilla anuncia que estos sern la Seguridad y la actividad del Ministerio de Presidencia. Para financiar la seguridad policiaca la nueva Presidenta se lanza directamente contra los libertarios anunciando que los fondos para la financiacin de este primer eje saldr de un impuesto a los Casinos, sector que ellos defienden y manifiesta que la conflictiva privatizacin de los puertos de Limn continuar en su gobierno. Aunque el hecho de poner en igual importancia la actividad de la Presidencia y la Seguridad, para la bsqueda de acuerdos, est claro que es una reedicin del G38( El frente unido de Liberacin Nacional, los libertarios, cristianos, PUSC y el tureca de Echandi para aprobar el TLC) los cristianos y los socialcristianos para lograr los 29 votos de la mayora simple y sumando al PASE y al PAC en lo que requiera de una votacin calificada pero quedando demostrado que la divisin en el campo de la burguesa para nada sale resuelta en estas elecciones y al contrario se han configurado ms claramente los bandos.

Igual ocurre con respecto al movimiento de masas. Lura Chinchilla no solo se propone la continuidad de las privatizaciones, las medidas para profundizar la transformacin del pas como plataforma de servicios, turismo, maquiladora y de produccin de plantacin fundamentalmente enfeudada a la exportacin de bienes y capitales. Cuando Chinchilla se refiere a la Seguridad no lo hace entendiendo esta como seguridad social sino como seguridad represiva para poner en cintura a los que protesten contra los planes de explotacin mientras se apertrechan bajo la justificacin de la amenaza de los narcos y la delincuencia en general.

El triunfo de Laura y sus lmites

El porcentaje de abstencionismo lleg a casi un 31% y aunque bajo 4% mantiene el fenmeno que se viene repitiendo desde la crisis del bipartidismo inaugurada electoralmente en la eleccin de 1998. Laura Chinchilla no logr un porcentaje de votos contundente que dejar atrs la experiencia de su predecesor de dejar los pelos en el alambre cuando hace cuatro aos por un tanto as pierde y por otro tanto as hubiera tenido que ir a segunda ronda. Chinchilla obtuvo un 46%, menos de un tercio de los electores (dos millones ochocientos mil aproximadamente) y por tanto no sobrepasando los novecientos mil votos.

El nimo de los que s fueron a votar fue adems fro, ms que confiado. Las apelaciones a hacer el ejercicio del voto bajo el argumento de que es un lujo que otros no tienen solo convence a los que tienen dentro de sus prcticas rituales de la idiosincrasia tica marcar una papeleta como abrir una sardina en Semana Santa o comerse el tamal en la Navidad. Otros fueron los detonadores para que las clases medias especialmente las que se encontraban dentro del 34% que horas antes de las elecciones se mantenan indecisos no solo se acercaran a ltima hora a las mesas de votacin sino que votaran a Presidente por la teleceista Laura Chinchilla y quebraran su voto como negacin o resarcimiento de su conciencia en las papeletas diputadiles al no estar muy convencidas de que Arias haya merecido la reeleccin hace cuatro aos y que ahora mereciera la continuidad.

El Gobierno de los teleceistas y su principal partido tuvieron que apelar otra vez a la estrategia del miedo para asustar a la clase media con la amenaza que representaban los libertarios si se hacan del Gobierno o si eran los contrincantes en una segunda ronda. Entre otras cosas haba que asustar con las amenazas de los libertarios de implantar la dolarizacin de la economa, el cierre de la Seguridad Social y la pldora del da despus, para convencer a los sectores medios de que el menos malo realmente era el continuismo.

Ante la atractiva denuncia libertaria de platinas y del despojo al que arroja a los de a pie la inseguridad ciudadana, el miedo buscaba que estos sectores medios valoraran que a pesar de las consecuencias de la crisis econmica el Gobierno que tanto defenda Laura Chinchilla haba sostenido del desplome las posibilidades de medio mantener el trabajo, el salario, el control de la inflacin, de las tasas bsicas para mantener el pura vida como su estilo de vida.

Que el argumento del miedo haya salido de estos especialistas en utilizarlo refleja que quien azuza con el miedo solo est expresando los propios. En efecto, promueven el miedo porque tienen miedo de una explosin social. Apelan al miedo no solo de las amenazas libertarias a las ligths condiciones de vida de las clases medias en vas de empobrecimiento ralentizado pero en picada. Apelan al miedo a una difusa amenaza del crimen organizado y la criminalidad para justificar el fortalecimiento de todos los aparatos represivos, de nuevos y ms sofisticados para suscribir mayores acuerdos de capacitacin y asesora de organismos policiacos y militares del imperialismo norteamericano, europeo y sionista. Miedo para impulsar una poltica de recorte a los derechos democrticos bajo pretexto de enfrentar en la ltima frontera a los narcos y afines.

A este shock en el que meti a las clases medias que se le haban ido con el PAC en las elecciones pasadas y le puso en serio peligro la jugada de la reeleccin por la Sala IV, los teleceistas arrimaron tambin a su triunfo el voto del clientelismo de los beneficiados con la focalizacin de la pobreza a partir de los fondos del Estado: Los miles de beneficiados de las becas del Programa Avancemos, los adultos mayores pensionados que vieron duplicadas sus esculidos salarios de pensin y los miles de beneficiados por el IMAS en las llamadas zonas urbano marginales.

Tambin cont Chinchilla con el voto de un buen porcentaje de las mujeres, muchas de ellas son las que estn directamente vinculadas con los programas asistencialistas como beneficiarias o administradoras de los dineros que el Estado entrega. Muchas mujeres tambin habran pensado que como sector oprimido podran encontrar en una mujer una verdadera representante de situaciones tan sentidas como la violencia domstica, la responsabilidad que sobre ellas recae del cuido de nios, nietos o de personas adultas dentro de la familia, como jefes de familia y de que en medio de la crisis habra ms sensibilidad en una mujer que en la prepotencia de una figura masculina. El hecho que la jerarqua eclesistica le otorgara el ttulo de hija predilecta de la virgen Mara apunta a darle atributos religiosos-polticos de imagen para la autoridad que Arias no necesitaba por gozar del ttulo de hijo predilecto de la paz que ahora comparte tambin con el jefe de la ocupacin en Afganistn: Barak Obama.

El voto por Laura Chinchilla lo ubican las encuestas en los sectores adultos pues no cont con el voto joven que no se cree el cuento de una perspectiva de trabajo con el modelo de pas del teleceismo que solo ofrece trabajo a cuenta gotas para los calls centers, las maquiladoras especializadas, el turismo ecolgico y sexual y los engaa obligndolos a pagar fuertes sumas para la educacin privada que al final no es ninguna garanta para conseguir un puesto de trabajo.

Pero la verdadera amenaza y a lo que ms miedo le tienen los teleceistas es a las masas que por encima de sus camisetas electoreras que a muchos costos en su mayora se pusieron el pasado 7 de febrero, muestran cada vez mayor impaciencia ante la voluntad de la burguesa de no cambiar las cosas, de no resolver los problemas ms elementales y las necesidades ms apremiantes de estas grandes mayoras.

La burguesa teleceista no tiene otro programa que el de garantizar la sobreexplotacin y la rapia tanto de las masas trabajadoras como de los recursos naturales. No tiene ningn otro plan que proteger e incrementar la reproduccin del capital y tiene muy claro que solo arrebatndole a las mayoras la miserable porcin que tiene de la riqueza social puede incrementar la propia o particular. Solo se puede incrementar la riqueza de unos pocos incrementando en la misma proporcin la pobreza de los que constituimos las mayoras: Trabajadores del campo, la costa y la ciudad, asalariados en general, pequeos y medianos productores y comerciantes, trabajadores informales y desempleados.

El garrote y el acuerdismo es la poltica entre los representantes del capital y los que estn a su servicio (como las burocracias sindicales y los dirigentes de los aparatos del movimiento social entre los que estn tambin los aparatos estudiantiles) para mantener el sistema y los planes de explotacin. No es casual que Laura Chinchilla afirme que sus principales tareas se centran en Seguridad y en la Presidencia. Esta ltima en el sentido de lograr como mtodo el acuerdismo o la concertacin. Tampoco es casual que Ottn Sols que ya vena planteando el acuerdismo en aras de salvar la patria se haya apurado a declarar que se retira de las pretensiones polticas y deja abierto el espacio para otros interlocutores en aras del acuerdismo. Tampoco es casual que Otto Guevara haya salido a manifestar su inters por sentarse a dialogar y negociar con Laura Chinchilla ahora a partir del nuevo msculo del aumento de su caudal de votos y de diputados en esta eleccin.

El desplome del PAC y los partidos del NO: la crisis de los que se negaron a ofrecer una alternativa al teleceismo

Para un buen sector de las masas, el PAC y su dirigente Ottn Sols no presentaron una alternativa a la aplanadora neoliberal en el debate nacional sobre el TLC primero, tampoco despus al optar en su lugar por una estrategia de boicot sin plan alterantivo al debate de la Agenda Complementaria y pasar luego a la renuncia a recuperar la continuidad de la lucha contra el teleceismo buscando la armonizacin de los del S con los del No al TLC.

Ottn Sols y el PAC, (as como los pequeos aliados del Frente Amplio, Merino y las burocracias sindicales, incluyendo las que hacen de la estrategia de la calle su mscara para justificar su orfandad de no tener una verdadera propuesta alternativa al neoliberalismo y un plan de lucha desde las instancias de las bases) estuvieron dentro del zapato de no enfrentar el sistema capitalista, de negarse a hacer en su lugar una propuesta anticapitalista y de llevar al amplio movimiento del NO al TLC el debate y la discusin de una propuesta alternativa al TLC y un verdadero Frente de Unidad de Accin para la lucha contra el TLC antes, durante y despus del Referendum.

Las clases medias que en el 2006 y en la lucha contra el TLC vean al PAC como una alternativa se fueron desencantando de tanta jugada especulativa y de infinitas muestras de acuerdismo y respetable tolerancia a las polticas del Gobierno levantando el llamado dilogo necesario venciendo la crisis y construyendo el futuro (http://ottonpresidente.blogspot.com/2009/03/el-dialogo-necesario-venciendo-la.html). La poltica del PAC de la concertacin y unidad nacional dej el espacio para que a platinazos y hombres chingos los libertarios atrajeran la simpata de esos sectores medios y de sectores empobrecidos, como lo demuestra el crecimiento de Otto Guevara en las provincias de Limn, Puntarenas y Guanacaste.

El desplome del PAC no fue tan catastrfico porque a ltima hora y de la manga, Ottn se sac una alianza con Rolando Araya y un sector que a medias reivindicaba el corazn del NO al TLC y dio un poco de nimo a la gente que el PAC haba enfriado con su giro a la derecha luego de aprobado el TLC y de cara al proceso electoral.

El carcter dbil de este nuevo gobierno teleceista hace necesario que busquen la concertacin. La reduccin a 23 o24 diputados. La brecha entre los votos a Chinchilla y los votos a sus diputados obliga tambin al PLN hacer una alianza con los Libertarios, con el calderonismo que no solo se mantuvo sino que sale fortalecido y con el PASE y dems formaciones minoritarias cristianas que crecen a partir de la fuerza de sus demandas sectoriales y en el caso del PASE de su beligerancia retrica ante el TLC, que hizo del PASE una expresin nacional ,y de plantear los problemas democrticos de exclusin y de discapacidad en el marco de la lucha y la dignidad y no de la caridad, aunque siempre dentro del marco jurdico y no exactamente con el mtodo de la movilizacin independiente.

En este escenario de concertacin el nuevo Gobierno tiene tambin al FA y a las dirigencias de los distintos aparatos especialmente sindicales como otro sector para el acuerdismo. Jos Merino fue un fiel representante del parlamentarismo de izquierdas que convive con los gobernantes de turno y que cierran filas cuando el rgimen democrtico burgus est amenazado por el movimiento de masas. Ni qu hablar de personajes como Albino Vargas, la dirigencia de la ANEP y de las dems centrales sindicales que en sobradas ocasiones han planteado el llamado Pacto Social en lugar de la lucha consecuente contra las polticas capitalistas y explotadoras de la burguesa y el imperialismo.

El FA pudo mantener su nica representacin en el Congreso gracias a la expresin de lucha ambientalista ms que de proponer una alternativa de pas al capitalismo. Esta caracterstica ecologista se enmarca dentro de las expresiones sectoriales que apuntamos crecieron pero que el sistema las abre como vlvulas de escape y para encauzarlas dentro de las camisas de fuerza del rgimen y el sistema. Que la campaa de Oscar Lpez hiciera nfasis en el voto quebrado y que en el mismo sentido el FA hiciera su versin de la misma poltica con el Necesitamos diputados como Merino est claro del oportunismo de hacer de la curul el objetivo y no el medio para las luchas por el socialismo.

Los libertarios crecen como mecanismo de recambio en la perspectiva del desgaste del PLN

El repunte de los Libertarios que alcanzaran nueve o diez diputados tiene su fortaleza en el voto de las provincias costeras que son las ms empobrecidas del pas y en donde hubo mayor nivel de abstencionismo y en sectores medios que creen todava en el discurso del neoliberalismo como si la libre empresa y el libre mercado le pudieran representar una mejor condicin o un mejor futuro de trabajo, de vida, de servicios. Tambin cal sus crticas a la inseguridad ciudadana y la ineficiencia del Estado y del Gobierno de turno. Estas crticas permearon especialmente en los sectores que estn ms desprotegidos por las consecuencias del deterioro social en cuanto a delincuencia se refiere y en la clase media baja que ve como se cierran las posibilidades de contener su cada del nivel de vida. Los ofrecimientos populistas fueron el producto para entusiasmar a estos sectores y para que el ML se ampliara socialmente.

Es posible que tu navegador no permita visualizar esta imagen. Los libertarios, que fueron una palanca fundamental en la unidad con el PLN para la aprobacin del TLC, buscaron darse un perfil independiente porque los intereses que representan no corresponden con los del sector directamente vinculado al gran capital financiero internacional. No necesariamente el PLN tendr ms coincidencias con los libertarios que con el PUSC y hasta con el PASE. La unidad del ML con el PLN tuvo al TLC como moneda comn pero la crisis del capitalismo lleva a una alta concentracin del capital y a grandes conflictos de intereses entre la misma burguesa. Si bien hasta ahora los libertarios representaron a los sectores vinculados con la actividad especulativa como la de los casinos y la actividad inmobiliaria buscarn recoger los sectores que el teleceismo arista deja y dejar botados, as como buscar, con un discurso de derecha, a sectores de la pequea burguesa que seguirn descendiendo en su nivel de vida producto de la concentracin del capital y la riqueza en cada vez menos manos. En ese sentido los libertarios son la carta de recambio que se prepara, ms acorde con un fortalecimiento de la derechizacin y del alineamiento con la tnica del imperialismo de armar una respuesta contrarrevolucionaria en el mundo.

La burguesa y las variantes socialdemcratas o de un capitalismo con rostro humano estn en bancarrota y el socialismo es la respuesta ms realista

La forma bipartidista del rgimen de explotacin democrtico burgus ha explosionado y agota sus ltimos cartuchos con un PLN que el teleceismo le volvi a dar vida como cascarn o sombra del pasado socialdemcrata para travestirlo sostenindolo, mientras tanto, a una muy frgil base social remanente de lo que queda del estado Social de Derecho y de las clases medias que sobreviven con los das contados para su ingenua e ilusa pura vida. Se ha pasado de un bibartidismo a un pluripartidismo especialmente marcado a nivel de la Asamblea Legislativa.

La expresin socialdemcrata renovada que Sols represent est presa de la gran contradiccin de estas polticas agotadas frente al monlogo que tiene la mayora de la burguesa y que plantea la necesidad de una salida o propuesta alternativa de clase y socialista. En la actual situacin solo queda una radicalizacin de las polticas de la burguesa (que expresa el Libertario) o una respuesta socialista, porque los planteos socialdemcratas estn caducos, agotados y quedan chupando rueda de la burguesa que est colocada en funcin del gran capital financiero internacional.

La crisis de gobernabilidad contina. El rgimen sigue jaqueado por el abstencionismo que se mantiene alto y el descreimiento que se profundiza por la frialdad del nimo de los votantes. La falta de liderazgo y la debilidad del mismo dejan al frente telecesta con una direccin ms bien colegiada y con una fuerte y directa presencia del gran capital en la del banquero del Scotia Bank y hombre del Banco Mundial, Luis Liberman, como coordinador del sector econmico y mucho ms. La prdida de diputados al bajar a 23 o 24 (datos no confirmados hasta la fecha) y atomizarse el resto del parlamento, obliga a una poltica de concertacin en la que todos estn de acuerdo pero que tendr muchas dificultades por la diversidad de sectores por fuera del PLN con los que hay que concretarlos.

El continuismo se dar en una situacin de prevalencia de la crisis econmica capitalista con una agenda de tareas retrasadas o contenidas en razn del clculo electoral la burguesa retoma su iniciativa ms dbil y dividida, con una pas con procesos de gran movilidad en las clases sociales. Un proceso de alta concentracin del capital. Un empobrecimiento mayor de las clases medias y un agravamiento de las condiciones de los trabajadores y sectores del campesinado pobre. Esas tareas por terminar de desmantelar lo que queda del Estado social de derecho, de abrirse definitivamente al gran capital, de bajar el salario social y real de los trabajadores demandar tambin de una gestin ms bonapartista con una poltica de Estado, de mano fuerte, ante un fantasma de la rebelin y la explosin social que recorre, a veces visible y otras no tanto, la hasta hace poco buclica y fiestera democracia tica.

Al movimiento social de los trabajadores y el pueblo, de los explotados y oprimidos, no les queda otra que formular una verdadera opcin para las dificilsimas condiciones a las que arrastrarn los teleceistas en estos cuatro aos. La condicin sin la cual no es posible construirla es la de la negacin de lo existente, es decir una definicin anticapitalista y la construccin de una respuesta socialista desde los ms mnimos problemas hasta los ms gruesos. Porque el dilema sigue planteado: al capitalismo en su senilidad y barbarie solo le podemos responder con la salida socialista construida sobre la base de la democracia de abajo, de la participacin y decisin desde las propias bases del movimiento social, nica forma de construir una sociedad de los trabajadores y una Repblica de trabajadores.

Partido Obrero Socialista de Costa Rica (POScr)

http://palabrasocialista.org [email protected]

Fuente: http://revista-amauta.org/archives/12844


Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter