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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 17-01-2005

Represalias del ejrcito norteamericano contra los civiles iraques
Castigo colectivo

Dahr Jamail
Rebelin

Traducido para Rebelin por Germn Leyens


No se trata slo de una nueva tctica aqu en Irak. Los militares de EE.UU. lo han estado haciendo desde hace ms de un ao. El 3 de enero pasado, en la regin rural Al-Dora en los suburbios de Bagdad, donde hermosas granjas de palmeras datileras y de naranjos bordean las orillas del Tigris, visit una granja en la que las fuerzas de ocupacin haban lanzado varios tiros de mortero.

Los militares afirmaron que haban sido atacados por combatientes en el rea, mientras que la gente local neg todo conocimiento de que hubiesen dado albergue a combatientes de la resistencia.

De pie en un campo lleno de granadas de mortero que no haban estallado, un campesino explic: No sabemos por qu bombardean nuestra casa y nuestros campos. Jams hemos ofrecido resistencia a los estadounidenses. Hay combatientes extranjeros que han pasado por aqu, y pienso que a los que buscan es a ellos. Pero por qu nos bombardean a nosotros?

En esos das el general de brigada Mark Kimmitt inform a los reporteros que la Operacin Iron Grip en esta rea enva un mensaje muy claro a cualquiera que piense que puede andar corriendo por Bagdad sin preocuparse por las consecuencias de disparar granadas propulsadas por cohetes, morteros. Existe una capacidad en el aire que puede reaccionar rpidamente contra cualquiera que quiera daar a ciudadanos iraques o a fuerzas de la coalicin.

Cont 9 pequeas puntas de granadas de mortero que se asomaban al aire en esta pequea seccin del campo.

Pregunt si la familia haba pedido que los estadounidenses fueran a recuperar la municin sin estallar.

El seor Shakr, con una mirada muy preocupada, me dijo: Les pedimos la primera vez y dijeron OK iremos a ocuparnos del asunto. Pero nunca vinieron. Les pedimos por segunda vez y nos dijeron que no las extraeran hasta que les entregramos a combatientes de la resistencia. Nos dijeron: Si ustedes no nos entregan un combatiente de la resistencia, no iremos a extraer las bombas.

Alz las manos al aire y dijo: Pero no conocemos a ningn combatiente por la resistencia!

El invierno pasado tambin inform sobre la demolicin de casas en Samarra por los militares. El modelo persistente entonces era que cada vez que ocurra un ataque contra las fuerzas de ocupacin, las casas/edificios/campos cercanos eran atacados o destruidos por los militares, junto con cortes adicionales de electricidad para las aldeas y / o ciudades.

Ese modelo parece seguir siendo el mismo, como descubr hoy en otra visita a la regin al-Dora de Bagdad.

Hace siete semanas, despus de haber sufrido numerosos ataques en el rea por parte de la resistencia iraqu, los militares comenzaron a arrasar palmerales, hicieron volar una gasolinera con un tanque, cortaron la electricidad y no la volvieron a restablecer, y bloquearon los caminos en el rea agrcola rural.

Mientras conducimos en la profundidad del rea agrcola rural a lo largo de un estrecho camino serpenteante que corre paralelo al ro Tigris, se nos cruz un lobo. Despus de una curva v una gran franja de palmeras datileras que haba sido aplanada por completo. Amontonaron grandes pilas de palmeras, las rociaron con combustible y las quemaron.

Los estadounidenses fueron atacados desde este campo, luego volvieron y comenzaron a arrasar todos los rboles, explica Kareem, un mecnico local. Ninguno de nosotros conoce a algn combatiente y todos sabemos que vienen aqu de otras reas a atacar a los estadounidenses, pero nosotros somos los que sufrimos por el hecho.

Por el camino hay ms pilas de palmeras datileras quemadas.

Mohammed, un estudiante secundario de 15 aos se encuentra cerca de su casa y explica lo que vio: Ah est la tumba de una anciana que aplanaron, y muestra hacia el camino cercano: Destruyeron nuestras cercas, y ahora los lobos atacan a nuestros animales, destruyeron gran parte de nuestro equipo agrcola, y lo peor es que nos cortaron la electricidad.

Llegan ac todas las noches y disparan sus armas para asustarnos, explica, mientras muestra una MRE (Comida lista para comer) en el suelo, abandonada por algunos soldados que utilizaron las aplanadoras.

Pero necesitamos electricidad para usar las bombas para irrigar las granjas, agreg Mohammed, Y ahora llevamos agua en cubos desde el ro en lugar de bombearla y es extremadamente difcil. Dicen que van a mejorar las cosas, pero estn peor. Sadam era mejor que esto, aunque ejecut a tres parientes mos.

Su madre, Um Raed, no deja de hablar de la electricidad.

Si hay bombas, por qu atacan nuestras casas, ruega, por qu no siguen a los que los atacan? Por qu vienen a nuestra familia? Todo lo que necesitamos ahora es electricidad para poder usar nuestras bombas de agua. No necesito mi casa, pero necesitamos agua. Es nuestra estacin de sembrado.

Ihsan, un estudiante de 17 aos se suma a la conversacin cerca del huerto aplanado. Los estadounidenses me pegaron, explica, me preguntaron quines los atacaron y no lo s. Atacaron mi casa, destruyeron nuestros muebles, y arrestaron a uno de mis tos.

Um Raed le pide que hable algo ms de la electricidad, pero luego agrega: Ayer a las 5.30 de la tarde vinieron y dispararon al azar sus armas durante 15 minutos antes de irse.

Miro al suelo y veo el casquete de una bala de calibre 50, mientras ella habla: Nadie los atac. Por qu lo hacen? Les dijimos que vinieran y buscaran, pero no lo hicieron. Simplemente dispararon sus fusiles y se fueron.

Levanta los brazos y ruega: Por favor, por favor, necesitamos la electricidad. Destruyeron dos de nuestras bombas y las tiraron al ro!.

Un campesino de 20 aos nos ve conversando y se nos acerca. Ya hace casi dos meses, desde que arrasaron estos campos y no hemos tenido electricidad. Cmo puedo irrigar mis campos sin bombas? pregunta Calidad, Sin electricidad no hay agua. Vienen aqu cada tarde y disparan sus armas, y ahora mi casa ya no tiene cristales en las ventanas.

Miro hacia la casa de Um Raed, que tiene agujeros de bala en los muros.

Cada noche vienen con sus patrullas y disparan por doquier, agrega Khalid.

Un campesino ciego de 55 aos se acerca con su bastn. Escucha la conversacin y comparte sus experiencias: El problema ahora es que no hay gasolina para nuestras mquinas, luego le tiraron a nuestra gasolinera con un tanque, dice mientras sus ojos apuntan por sobre mi hombro, Estos rboles son centenarios y los cortaron. Por qu?

Destruyeron tantas cercas, agrega, Y ahora los lobos atacan a nuestros animales. Ahora vivimos de la racin alimenticia, es todo. Slo necesitamos que termine este sufrimiento.

Mientras otro escuchan y asienten, contina: Cada noche los oigo venir y disparar. Al comienzo, cuando allanaban nuestras casas no robaban. Ahora nos roban. No nos daaban al principio, pero ahora nos hacen tanto dao!

Caminamos un poco por el camino y Ahmed, un campesino de 38 aos, habla con nosotros. Fue detenido durante un allanamiento el 13 de agosto de 2003.

No s por qu me arrestaron, explic, hablando de su viaje por el sistema de detencin militar durante 10 meses, en los cuales experiment tratamientos como ser ejecuciones simuladas, que lo maniataran y le cubrieran la cabeza durante numerosos das, y que lo mantuvieran en un campo cerca de Basora bajo las abrasadoras temperaturas de verano.

En ese campo en el que estbamos colgaron un letrero que deca: El Zoo, explic. Afirma que buscaron en su casa y en los campos y no encontraron armas. Durante sus diez meses de detencin presenci humillaciones sexuales de prisioneros y palizas regulares.

Vi a soldados estadounidenses negros que colocaban a mujeres iraques desnudas en una celda y luego entraban en ella, explica, O los gritos mientras los soldados violaban a las mujeres.

El jeque Hamed, un hombre de mediana edad, bien vestido, se acerca y sugiere que salgamos del camino en caso de que pase una patrulla y comience de nuevo a disparar.

Despus de salir del camino, dice: Estos son los huertos de nuestros abuelos. Ni los britnicos ni Sadam se portaron as. sta es nuestra historia. Cuando cortan un rbol es como si estuvieran matando a uno de nuestra familia.

Dice que tres de sus primos fueron ejecutados por el rgimen de Sadam Husein, antes de agregar: No queremos esta libertad de los estadounidenses. Estn allanando nuestros hogares y aterrorizndonos a toda hora. Vivimos en el terror. Disparan y bombardean aqu todos los das. Hemos enviado a nuestras familias a que vivan en otra parte.

Nos cuentan que el camino est bloqueado, as que conducimos un poco ms all a lo largo del Tigris hasta ver cuatro grandes bloques de hormign que se elevan por sobre un profundo agujero volado en la ruta.

Uno de los hombres que nos acompaan nos dice que junto con destruir los palmerales datileros, los soldados bloquearon la ruta volndola por los aires y luego colocaron barreras ms pequeas de hormign.

La gente tuvo miedo de caminar a sus casas desde el bloque de ruta, as que usaron los tractores agrcolas para sacar las barreras y volver a abrirla. Ayer, los militares llevaron bloques ms grandes y volvieron a sellar la ruta.

Un hombre de 80 aos, que lleva como si nada varias bolsas de comida, pasa a travs de la barrera y se va arrastrando los pies por el camino hacia su casa.

Hamoud Abid, un alegre campesino de 50 aos nos encuentra pasado el bloque de ruta y le pregunto qu le dijeron los soldados sobre el bloque de ruta.

Nos humillan cuando les hablamos, dice, No quisieron decirnos cundo van a sacar estos bloques, as que ahora todos caminamos.

Dice que los soldados solan ir a pedirle si podan buscar en sus campos y que l lo permita, y les daba naranjas mientras buscaban. Buscaron en ellos 10 veces y nunca encontraron algo, por supuesto, explica, Pero la ltima vez, hace poco, vinieron y causaron destruccin a mi muro. Estaban comenzando a derribar mis rboles cuando una banda de rodamiento se desprendi de su aplanadora, as que se fueron.

Pero justo antes de irse, destruyeron su puerta de entrada y dejaron un bloque de hormign como tarjeta de visita.

Comenzamos a irnos y Hamoud, a pesar de esta horrenda situacin dice alegremente: Deberan quedarse. Haramos una parrilla de pescado, y pueden pasar la noche en mi casa.

Declinamos e insiste en que por lo menos nos quedemos a almorzar o a tomar un chai, pero tenemos que partir.

Mientras conducimos de vuelta por el pequeo camino sinuoso, dos patrullas de tres Humvees cada una pasan estruendosamente hacia el sitio del que vinimos. Un instante despus dos helicpteros pasan por sobre nuestras cabezas hacia el mismo sector.

Acabo de llamar por telfono a la oficina militar de prensa en Bagdad y les pregunt si podan darme alguna informacin sobre si estaban bloqueando carreteras, disparando armas, arrasando palmerales datileros, y cortando la electricidad en la aldea Al-Arab Jubour en Al-Dora, como afirman varios de los residentes.

El portavoz, que se niega a dar su nombre, dice que no sabe nada de algo semejante, pero que hay continuas operaciones de seguridad en el rea de Al-Dora.

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