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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 26-02-2010

6,5 millones de menores viven en la pobreza
Acorralados por la otra violencia en Colombia

Jhon Jairo Salinas


Muchos menores ingresan al mundo del crimen desde los 7 a 8 aos. Yo comenc a robar a los 8 aos porque mis padres no tenan empleo y me mandaban a la calle para que levantara la plata del arriendo"

La violencia de los jvenes no contada. Las estadsticas sobre menores involucrados en hechos de violencia y delincuencia muestran la gravedad del problema. De acuerdo con Carlos Enrique Marn, quien trabaj entre 1995 y 1998 en el programa de Asesora y Convivencia de Medelln, el 80 por ciento de las muertes en el pas las pone el conflicto en las ciudades y no la lucha poltica. "En Medelln van ms de 50,000 jvenes muertos y el Estado no asume una poltica clara de juventud. Me da miedo que los jvenes se armen como en Medelln, donde no se usa la "pate cabra sino los fusiles AK 47 y R 15".

Segn el Consejo Superior de la Judicatura hasta 1999 existan 390.000 procesos activos en los que estaba involucrado al menos un menor de edad, de los cuales 100.000 son contra menores infractores y contraventores. Esta cifra refleja una situacin bastante grave si se tiene en cuenta que en 1996 de un aproximado, y procesos activos contra menores infractores era de 32.000.

Muchos menores ingresan al mundo del crimen desde los 7 a 8 aos. Yo comenca robar a los 8 aos porque mis padres no tenan empleo y me mandaban a la calle para que levantara la plata del arriendo", comenta Pacho, un ex pandillero en proceso de re-socializacin.

Para encontrar las causas de esta crisis hace falta revisar indicadores relacionados con las deficiencias en la infraestructura social, econmica, educativa, cultural y de participacin que facilitan los procesos de respuestas violentas por parte de una comunidad y particularmente de sus jvenes.

Para el ex Procurador General de la Nacin, Jaime Bernal Cuellar, la sociedad debe preguntarse por qu ha aumentado lo violencia urbana?, por qu ha aumentado la guerrilla?, por qu han aumentado los paramilitares? Y hay varias razones, entre las que se destacan la desintegracin de la familia y el hecho de que no hay mayores opciones para muchos jvenes.

En Colombia hoy 16.722.708 menores de 18 aos, que representan un poco ms del 41 por ciento de la poblacin total del pas y, segn la Defensora del Pueblo, es la franja que padece con ms rigor los problemas derivados de la inoperancia del Estado, de la crisis de la sociedad y la familia, del impacto del conflicto armado, del desplazamiento forzado y de la violencia". Alrededor de, 6.500.000 menores viven en situacin de pobreza (38,9 por ciento), y de estos el 17,5 por ciento, es decir 1.137.500 nios y nias, se encuentran en la miseria.

Ms de dos millones y mediode nios y nias trabajan en condiciones de alto riesgo y el 50 por ciento de jvenes entre 14 y 17 aos no alcanza a recibir la mitad del salario mnimo. Cada ao Medicina Legal evala un promedio de 9.500 casos de maltrato fsico contra menores y dictaminan 9.300 casos de abuso sexual. Adems, segn la Fiscala General de la Nacin, en la actualidad hay ms de 30.000 nios y nias explotadas sexualmente.

Slo 30 de cada 100 nios en edad preescolar ingresan a la escuela y nicamente 60 de cada 100 de los que ingresan a la bsica primaria terminan el quinto grado, sin contar la tasa de desercin escolar, que se calcula en ms del 35 por ciento. Segn la Polica Nacional, el 95 por ciento de los casos de menores infractores se concentra en mayores de 13 aos, que coincide con el grupo de desertores escolares (entre los 12 y los 17), de forma tal que la actividad delictiva est sustituyendo la escolaridad.

Pero no es slo un problema de acceso a escuelas y colegios. Un estudio realizado entre 2.000 estudiantes por lvaro Mauricio Gmez, investigador en poltica criminal, revel que la queja ms frecuente entre los jvenes es la falta de libertad de expresin.

Adems la violencia urbana sube paralelamente con el desempleo, que hoy ronda 23,5 por ciento. En 1994 el registro de menores aprehendidos creci en 25 por ciento; dos aos despus, en 1996, el incremento fue de 12 por ciento, en 1997 de 15 por ciento (12.231 casos) y se dispar en 1998 con un incremento de 67 por ciento. No es una coincidencia que en 1999, cuando se habl de una reduccin de la tasa del desempleo, en la tendencia en menores aprehendidos registrara una disminucin de 9 por ciento.

La universidad de la calle

Es en este escenario, agravado por el desplazamiento forzoso de 1.100.000 menores entre 1985 y 1999 debido a la violencia poltica que azota el pas, en el que surgen los "parches" en esquinas y calles. "Parches" que no tardan en convertirse en pandillas, combos y bandas en los cuales el menor encuentra un medio para subsistir pero tambin para satisfacer sus necesidades de afecto, lealtad, pertenencia y reconocimiento social.

"Aqu uno es alguien y la gente no se mete con uno porque no quiere verse en problemas. Les da miedo porque saben que nosotros no nos detenemos ante nada y que si a algn parcero le dan duro todos respondemos por l. Nadie est solo y uno aqu est dispuesto a jugrsela por el compaero", afirma Henry, un integrante de "Los Pan cocos", una pandilla de Soacha, Cundinamarca.

Segn el socilogo e Investigador Gildardo Venegas Muos, autor del libro "Cali tras el rostro oculto de las violencias", la sociedad y el Estado evaden su responsabilidad cuando argumentan que las bandas se forman por falta de afecto, desintegracin familiar, consumo de droga y alcohol y pobreza. "Hay otras causas que arrojan a los jvenes a la marginalidad y la exclusin: la ausencia de oportunidades de trabajo, la falta de infraestructura educativa, la escasez de espacios para la recreacin y el deporte y la falta de programas que de manera seria se ocupen de atender a los jvenes de estos sectores de la ciudad".

De acuerdo con la investigadora Ana Daza, "buena parte de la socializacin de los adolescentes se hace en el espacio pblico. Los muchachos de estrato seis acuden a bares y discotecas; los de estratos cinco y cuatro centran sus actividades en centros comerciales y los estratos tres, dos y uno tienen como lugar de encuentro la esquina del barrio, en donde siempre hay adultos observando y buscando capital humano para la industria del crimen. Uno no encuentra organizaciones delictivas de jvenes que no tengan relacin con adultos".

Los menores inician sus carreras delictivas como informantes y vigilantes. Luego pasan a ser autores materiales de hurtos, actividades terroristas, sicariato y secuestro. Segn un informe de la Fiscala General de la Nacin, "las pandillas son el caldo de cultivo para milicianos, guerrilleros, bandas y organizaciones criminales. Los menores son utilizados no slo por su capacidad para camuflarse sino porque, cuando son capturados, salen libres fcilmente y no son sancionados".

Adems de estas ventajas comparativas, como seala Ana Daza, tambin se prefiere a los jvenes por sus aptitudes fsicas y porque su sentido de la invulnerabilidad y la inmortalidad les permite enfrentar situaciones de riesgo extremo que un adulto pensara dos veces antes de llevar a cabo.

Generalmente una agrupacin juvenil incursiona en actividades ilcitas cuando en el sector existe un mercado ilegal un deshuesadero de carros o una venta de estupefacientes, por ejemplo y operan organizaciones delincuenciales sin importar si su carcter es subversivo o econmico.

Pandilleros y delincuentes

El pandillismo es tal vez el paso anterior al crimen como forma de vida y se ha convertido en una de las ms preocupantes manifestaciones de la violencia y la delincuencia juvenil en Colombia, Y aunque resulta mentiroso decir que todos las pandillas son violentas y se dedican al crimen organizado, las cifras no dejan de ser preocupantes.

En la capital del pas, segn un estudio adelantado por Alonso Salazar, hay 467 agrupaciones juveniles delictivas entre pandillas, bandas, milicias y autodefensas.

En Medelln, segn el Instituto Popular de Capacitacin (IPC), operan 241 grupos armados. En Cali, segn la Polica Metropolitana de esa ciudad, hay 136 pandillas.

La accin de las pandillas delictivas ha llegado a poner en jaque a amplios sectores, en especial perifricos y de barriadas, de ciudades como Bogot, Cali y Medelln, donde los jvenes se enfrentan para demarcar su territorio y defenderlo de la accin de otras agrupaciones o para cobrar venganza cuando alguno de un bando consigue novia en el sector equivocado.

Estos enfrentamientos no se dan propiamente a puo limpio sino con armas blancas, changones, AK47, Rl, revlveres y granadas.

El pandillismo se presenta con mayor frecuencia entre las clases econmicas menos favorecidas y las comunidades marginales. Pero no es un fenmeno exclusivo de los estratos bajos. Mientras en un sector los jvenes se agrupan para delinquir llevados por la falta de oportunidades, en el otro lo hacen por el simple placer de transgredir las normas e inundar el cuerpo de adrenalina a travs de violaciones, carreras de autos locos, dao a la infraestructura urbana y persecucin de homosexuales y prostitutas.

Para las autoridades el principal problema de las pandillas es que son el semillero de futuros delincuentes. "La calle es una universidad del delito donde hay muchas facultades: la del atraco, la del jalador de carros, la del raponero, la del apartamentero, la del asaltante, en fin. Uno se especializa y entre ms valor y ms audacia demuestre en cada vuelta mejor se cotiza", comenta Johnny, un ex pandillero en proceso de resocializacin. Pero si la calle da la experiencia, la crcel da el "parche" e incrementa el poder. "Una enladrillada es buena porque uno sale y le tienen ms respeto; en la crcel uno ampla los contactos", comenta Francisco, un pandillero del centro de Bogot.

Al final de esta espiral de deterioro de la franja poblacional ms importante de nuestro pas, se encuentra la ruta de ms difcil retomo para los jvenes: ella es su vinculacin como actores armados en alguno de los grupos beligerantes en el conflicto poltico militar.

El incentivo econmico sumado al poder y "reconocimiento social" y la posibilidad de realizacin de un proyecto de vida que ha sido sistemticamente negado por la sociedad en la que vive, son las motivaciones mas fuertes para todos los jvenes que cada da ingresan en masa a las filas de la maquinaria de guerra y muerte del sistema.

Para la mayora de los jvenes combatientes su vinculacin al grupo armado no responde fundamentalmente a una respuesta razonada de fuerte componente ideolgica o poltica, sino a la falta de oportunidades y resentimiento frente a una sociedad que no le ofrece alternativas y que generalmente ha ejercido grandes niveles de violencia y frustracin sobre l y su familia (victimas de cadenas de violencia urbana o rural).

No obstante la acentuada descomposicin social y la precariedad de oportunidades econmicas y laborales en el sector de la juventud, son muchos los jvenes valerosos que deciden luchar. Organizada y democrticamente en contra de ese sistema excluyente y su maquinaria de guerra.

Desde la cultura y el arte, la organizacin deportiva, la participacin comunitaria o escolar; trabajan incansablemente en proyectos y propuestas que buscan salidas alternas a la confrontacin violenta y la desesperanza aprendida.

Estos jvenes que hoy se vinculan a ONGs y asociaciones o grupos por la Paz, son los Verdaderos constructores de la convivencia, que promueven a pesar de sus limitaciones y carencias de todo tipo, la nueva visin de una Colombia En paz con equidad y con justicia social.

Esta rpida mirada al problema de la violencia juvenil deja una moraleja. Para solucionarlo no basta con adoptar una serie de medidas represivas sino reflexionar sobre las realidades que vive la juventud colombiana y pensar un nuevo modelo de pas que les ofrezca oportunidades reales para salir adelante.

Como si fuera poco ante este panorama desolador vemos con escozor, y preocupacin la propuesta del gobierno de lvaro Uribe Vlez de insertar a los jvenes como red de informantes conllevando con esto a que se conviertan en objetivo militar por parte de los distintos grupos armados del pas.

Parafraseando algunas frases del poema Que les queda a los jvenes? de Mario Benedetti,

..qu les queda por probar a los jvenes
en este mundo de rutina y ruina?
cocana? cerveza? barras bravas?
les queda respirar / abrir los ojos
descubrir las races del horror
inventar paz as sea a ponchazos
entenderse con la naturaleza
y con la lluvia y los relmpagos
y con el sentimiento y con la muerte
esa loca de atar y desatar..

Y ahora solo les queda el futuro de ser escudos de la absurda guerra propiciada por un Estado intolerante?

Jhon Jairo Salinas/Redepaz Quindo

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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