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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 17-01-2005

Resistencia agroecolgica a la globalizacin de la agricultura y la alimentacin

Pilar Galindo
El Viejo Topo


Globalizacin de la agricultura y la alimentacin. La OMC, el ALCA y la PAC   La economa moderna no produce los bienes y servicios que necesita la poblacin, sino las mercancas que generan beneficios. Subordina a la lgica mercantil las necesidades humanas bsicas, incluida la alimentacin y, para ser atendidas por la economa, deben expresarse bajo la forma precio. A partir de aqu, la lgica de la vida queda supeditada a la lgica del mercado.
Antes de producir riqueza, el capitalismo necesita producir hambre y desproteccin social, para empujar a los individuos a acudir "libremente" al mercado de trabajo. [2] A su vez, la produccin de riqueza social en el capitalismo, necesita convertir los trabajos en trabajo asalariado, nica mercanca capaz de producir plusvalor. Una vez que las personas han perdido sus medios de produccin y sus redes sociales de reciprocidad, se ven impelidas a buscar un trabajo asalariado (empleo), que les proporcione recursos monetarios para adquirir en el mercado las mercancas que satisfarn sus necesidades.

La expansin de la lgica del beneficio en la alimentacin exige reducir el trabajo necesario en la agricultura. Para ello, incorpora los mtodos de la produccin industrial a gran escala en la produccin de alimentos, porque con ello consigue aumentar la productividad del trabajo agrario mediante la especializacin productiva y la incorporacin masiva de tecnologa. Esta dinmica coloca en el puesto de mando a la competitividad y el beneficio econmico, desconsiderando todos los lmites ecolgicos, territoriales, humanos, sociales y culturales. La concentracin creciente de la poblacin en las ciudades y la expansin del modo de vida urbano (aunque se viva en el campo), estn impulsadas por una lgica econmica que fuerza a la poblacin a abandonar las zonas rurales, a contratarse como asalariada y a depender del mercado para vender su fuerza de trabajo y comprar sus medios de subsistencia. Aunque la finalidad natural de los alimentos sea satisfacer una necesidad humana bsica, tambin deben comportarse como una mercanca. Slo son producidos en la medida en que generan beneficios para el capital. La globalizacin es la extensin y la consolidacin del modo de produccin capitalista, que no es slo un modo de produccin econmico sino tambin social, es decir, poltico, cultural y psquico. [3]
A partir de la II Guerra mundial se acelera la modernizacin capitalista de la agricultura y la alimentacin. Este proceso se despliega, tanto en Europa como en EEUU, aunque en este ltimo lo hace una dcada antes. Su extensin a escala planetaria, se inicia en los aos setenta, a partir de lo que se conoce como la Revolucin Verde [4] . Los rasgos de este modelo de produccin, distribucin y consumo de alimentos son: 1) la colocacin de la eficiencia econmica y la competitividad como la finalidad bsica de la produccin de alimentos; 2) la importacin a la agricultura del paradigma productivista de la industria, el aumento constante de la escala de la produccin y la orientacin hacia la exportacin; 3) el cambio cultural de la figura del campesino que produce alimentos sanos para las personas, al empresario agrcola que triunfa enriquecindose; 4) el empleo intenso de tecnologa: maquinaria, irrigacin, semillas hbridas, fertilizacin y lucha contra las plagas y enfermedades mediante productos qumicos, etc.; 5) la desconsideracin, por ineficientes, de las formas tradicionales de la agricultura de cada territorio, junto con los conocimientos asociados de manejo de suelos, agua, semillas, cultivos, etc.

Todos los problemas que pretenda resolver el modelo agroalimentario global se han agravado. La desnutricin no se reduce, pero s aumenta la malnutricin y la contaminacin del agua, la tierra y el aire [5] . Las tecnologas aplicadas por la modernizacin agro-ganadera, especialmente la ingeniera gentica, producen una mayor dependencia econmica y tecnolgica de los campesinos, principalmente en los pases empobrecidos [6] .
A pesar de sus consecuencias catastrficas, no se pone fin a este modelo porque es el ms eficiente para generar beneficios econmicos. La Revolucin Verde es una de las principales causas del aumento de la deuda exterior de los pases empobrecidos. Para pagar los intereses de esa deuda, los Gobiernos se ven obligados a producir industrialmente cultivos de exportacin demandados por los pases ricos y, simultneamente, a importar alimentos bsicos para su poblacin o incluso recurrir a la ayuda alimentaria que sirve a los pases ricos, a su vez, para dar salida a sus excedentes agrcolas [7] .
La mercantilizacin alimentaria a nivel mundial ha demostrado su incapacidad para proteger la seguridad alimentaria. Por el contrario, su despliegue aumenta la inseguridad en todo el planeta. Sus consecuencias y contradicciones son cada vez ms evidentes: a) desnutricin, obesidad, y enfermedades achacables a la alimentacin, es decir, hambre y comida basura; b) medicalizacin por falta de alimentos o por exceso; c) despoblamiento en el campo y hacinamiento en las ciudades; d) desarraigo, emigracin, exclusin y nueva esclavitud en pases del centro y de la periferia; e) destruccin ecolgica, prdida de suelo frtil y de biodiversidad agrcola, catstrofes naturales recurrentes, contaminacin de aguas, suelos y atmsfera; f) intoxicacin y envenenamiento de especies, enfermedades y trastornos hormonales derivados del uso de plaguicidas; g) riesgo de epidemias humanas activadas por la transferencia gentica de enfermedades animales (gripe del pollo); h) riesgos de difcil evaluacin futura por el uso imparable de OMGs [8] .

Es decir, se multiplican las consecuencias negativas sobre la salud de los seres vivos y el ecosistema. Este modelo alimentario se desentiende, tanto de las necesidades sociales y ecolgicas, como de sus consecuencias actuales y futuras. Crece en abierta oposicin a los derechos de la poblacin a una alimentacin suficiente, saludable y nutritiva, a una vida digna de los/as campesinos/as en su propia tierra y a su cultura tradicional. Lo nico importante es que no se interrumpa el ciclo de produccin y circulacin de las mercancas, que no cese la produccin de plusvalor. Se subordinan o quedan subsumidos a esta lgica, los tiempos de la naturaleza, el patrimonio biogentico, los ciclos ecolgicos, el principio de precaucin, los derechos humanos (derecho a la vida y a la salud), y en particular, la seguridad y soberana alimentarias.
La OMC, el ALCA y la PAC [9]

La Ronda del Desarrollo de la OMC que se inici en Doha (nov. 2001) tras el fracaso de Seattle (Dic/1999), prometa reactivarse en la V Reunin Interministerial de Cancn (10-14/sep./2003), profundizando la orientacin neoliberal que inici la Ronda de Uruguay, ltima Ronda del antecesor de la OMC, el GATT (Acuerdo General de Aranceles y Comercio). En Cancn, tanto EEUU como la UE esperaban un avance en la liberalizacin del comercio mundial. El clculo se basaba en presuponer que los pases pobres tuvieran un mayor inters en mejorar su acceso a los mercados internacionales mediante un acuerdo multilateral de liberalizacin del comercio, en lugar de acuerdos bilaterales o regionales promovidos por EEUU. Aunque, de hecho, los acuerdos multilaterales legalizan e institucionalizan la dependencia de los pases pobres, obtenida en acuerdos bilaterales previos.

En la estrategia de los pases ricos en Cancn no estaba prevista una coalicin entre los pases medianos y pequeos. Pero el G-20, impulsado por Brasil y Argentina e integrado por las economas ms dbiles se convirti, contra todo pronstico, en el bloque opositor frente a Washington-Bruselas. Esta coalicin modific la agenda, al supeditar la reduccin de aranceles sobre las mercancas no agrarias a la eliminacin de los subsidios a la exportacin y las ayudas internas a la agricultura. El G-20 impidi finalmente que la UE, pero tambin EEUU y Japn, introdujeran entre los compromisos dos elementos letales para las economas ms dbiles: la proteccin a las inversiones (libre acceso de las inversiones extranjeras) y garantas a la libre competencia en los mercados (es decir, impedir la proteccin de la actividad local frente a las multinacionales). Los pases pobres prefirieron renunciar a lo conseguido en agricultura, a exponer sus economas, sin proteccin, al capital internacional.

Pero el fracaso de Cancn slo ha supuesto un aplazamiento de la Ronda del Desarrollo. Casi un ao despus, a comienzos de agosto de 2004 y en la sede de la OMC en Ginebra, se lleg a un acuerdo para el desbloqueo de la liberalizacin del comercio, dando as continuidad a la Ronda del Desarrollo que pretende concluir satisfactoriamente en Hong Kong en julio de 2005. Dicho acuerdo en materia agrcola consiste en: a) la reduccin en un 20% de los subsidios agrarios el primer ao de su entrada en vigor, con mayor incidencia en los productos ms subvencionados; b) la rebaja de las tasas de importacin de mercancas agrarias, con mayor incidencia en los productos ms protegidos. EEUU, la UE y Japn hay acordado esta transaccin porque, a cambio, los pases alienados en el G-20, asumen: c) la reduccin de aranceles de importacin en productos industriales y d) la entrada en el sector servicios de empresas y capitales extranjeros. Es decir, se ha acordado lo que no se pudo hacer en Cancn, con el consentimiento de los mismos que lideraron el bloqueo a dicho acuerdo. Slo el G-90, los pases ms pobres del mundo, se quejaban por haber quedado excluidos. [10]
La alianza del G-20 podra haber sido un medio para frenar el despliegue del libre comercio. Pero su estrategia se ha limitado a la defensa de intereses compartidos y no a la reclamacin de polticas especficas que partan de la realidad de cada pas para proteger del hambre y las privaciones a su propia poblacin y mantener a sus propios campesinos, defendiendo su derecho a ejercer la soberana alimentaria. No impugna la doctrina poltica de la OMC, apoyada tambin por prestigiosas ONGs para el desarrollo y por la izquierda capitalista [11] que consideran a la liberalizacin del comercio como el nico camino para el desarrollo de los pases pobres, la seguridad alimentaria de su poblacin y para alcanzar el nivel de consumo medio de los pases desarrollados.
Considerar que haciendo ms justas las reglas del comercio internacional y eliminando las subvenciones a la agricultura domstica, se restablece el equilibrio y a partir de ah, es posible que los productos del Sur puedan competir en los mercados del Norte, es quedarse en la superficie del problema. Es situar el problema nicamente en la circulacin, el comercio. La dependencia de los pases poco desarrollados no se debe tanto a las subvenciones que reciben los agricultores de los pases ricos como a un modelo de agricultura y alimentacin industrializada y productivista, orientada a la exportacin. Al pedir la eliminacin de esas subvenciones, los pases pobres no ponen en cuestin su participacin en el mismo modelo alimentario que, si en los pases ricos, es causante de la inseguridad alimentaria por la comida basura, en su propio pas es causante de los monocultivos, el hambre, el subdesarrollo y la perpetua dependencia. Lo que podrn conseguir los pases pobres y, especialmente, los llamados emergentes con este acuerdo es, tan slo, que sus propios capitales puedan competir en los mercados internacionales desde una posicin ms favorable, a costa incluso, de la seguridad alimentaria de su propia poblacin, de la expulsin del agro de sus propios campesinos y del hambre y la muerte de sus propios ni@s, como ocurre en Argentina con el milagro de la soja transgnica [12] . Se restablecera una mejor competencia de los capitales y la guerra entre ellos no sera tan desfavorable para los pases del Sur. Pero la participacin de los pases ms dbiles en los mercados es a costa de su produccin tradicional, comercio local, recursos naturales y soberana alimentaria.

En la Cumbre de las Amricas de 1994 los gobiernos de los pases americanos decidieron establecer un rea de Libre Comercio de las Amricas. Durante la dcada de los noventa se haban creado las condiciones a travs de las reformas del mercado, de un aumento significativo del comercio de bienes y servicios y de las inversiones extranjeras en Amrica Latina y Caribe, facilitadas por acuerdos bilaterales de libre comercio. Estados Unidos y la Unin Europea se vean favorecidos por la penetracin de sus productos, servicios y capitales a precios competitivos. Aunque las burguesas nacionales estaban de acuerdo, la consecuencia inevitable fue la cada de las industrias nacionales que desencadenaron recesiones econmicas. Despidos masivos por privatizaciones, encarecimiento de los servicios pblicos bsicos (el agua potable en Bolivia) a precios prohibitivos para los pobres. El impacto sobre la poblacin campesina e indgena ha sido enorme, al arruinarse sus ya escasos recursos de venta local ante la entrada de productos agrcolas a precio inferior a sus escassimos costes. Esto ha generado enormes desplazamientos del campo a la ciudad y flujos migratorios internacionales. Pero tambin ha desencadenado la resistencia a la liberalizacin de los mercados. El movimiento zapatista se levant al da siguiente de iniciarse el proceso de negociacin de un ALCA para el 2005. Despus le han sucedido mltiples levantamientos populares, destacando los iniciados por campesinos e indgenas ante la subida de los precios del agua y la privatizacin del gas en Bolivia, etc. Diez aos despus el ALCA no tiene futuro. Hay una situacin explosiva, casi de conflicto abierto, en Bolivia, Ecuador, Paraguay, Venezuela y Colombia. Se ha producido un avance conjunto de la izquierda y una parte de la burguesa nacional en Brasil. Argentina contina inmersa en una crisis financiera radical, fruto de una liberalizacin salvaje de su economa que ha quebrado la gobernabilidad. En toda Amrica Latina y Centroamrica se articulan grandes bloques contra el ALCA, pero sordamente continan hacindose acuerdos bilaterales de liberalizacin del comercio.
En el mbito de la Unin Europea, la PAC dice defender una agricultura propia que mantenga las rentas de los agricultores, respetando el medioambiente y la seguridad alimentaria, como quieren ciudadanos y contribuyentes. Pero, en sus hechos, habla el lenguaje de la circulacin de las mercancas y no el lenguaje de la agricultura campesina, del territorio o del desarrollo rural. Si nos fijamos en su estructura central, acordada en el Tratado de Roma (1957), que en lo esencial no ha variado en las sucesivas reformas, s e articula mediante las Organizaciones Comunes de Mercado (OCMs) donde, a travs de la regulacin de la produccin de las mercancas agrarias, se estructuran los sectores agrcolas y ganaderos, propiciando con ello el fraccionamiento y la contraposicin de intereses de los distintos actores en la produccin, distribucin y consumo de alimentos. Esta regulacin se dirige a favorecer la posicin de los productos agrarios europeos tanto en el interior de la UE, como hacia el exterior: intervencin en los mercados, para garantizar un precio mnimo; derechos de aduana, para proteger de la competencia a las mercancas propias en el mercado interior, y restituciones a la exportacin, para mejorar la competitividad de las mercancas propias en el mercado exterior. La verdadera vocacin de esta poltica agraria es la exportacin (nica poltica supraestatal aceptada y costeada con un presupuesto comunitario en el Tratado de Roma). El mercado nico de la CEE elimina las fronteras internas y obliga a una homogeneizacin de las condiciones de produccin-distribucin-consumo. Es decir, la explotacin agropecuaria que no da la talla, desaparece.

La Unin Europea abord una nueva reforma de la PAC, supuestamente adaptndose a los dictados de la OMC bajo la batuta de EEUU. Pero el escenario que caracteriza a esta tercera reforma de la PAC (aprobada en junio de 2003) lo configuran, al menos, la ampliacin de 15 a 25 pases miembros, el cumplimiento del Pacto de Estabilidad y Crecimiento (Cumbre de msterdam, 1997) para posibilitar la moneda nica y las rondas de negociaciones de la OMC. Adems, la PAC persigue la misma lgica que preside la OMC: modernizar la agricultura para aumentar la productividad antes que cualquier otra razn (social, ecolgica, territorial, de seguridad alimentaria y de solidaridad). Igualmente pone en segundo plano las preocupaciones no comerciales. La dinmica real consiste en: abaratar costes mediante la precarizacin de las condiciones laborales y el abatimiento de derechos sociales y ciudadanos; acelerar y subvertir los ciclos naturales con el uso creciente de fertilizantes y plaguicidas qumicos, hormonas y antibiticos en los piensos y promocin de semillas y alimentos transgnicos, en un contexto de contaminacin y riesgos sobre la salud humana cada vez mayores y ms documentados cientficamente. A pesar de las apariencias, la PAC no constituye una poltica social, sostenible, que defienda la seguridad alimentaria, que impulse un mundo rural vivo y que proteja un modelo de agricultura vinculado al territorio y cohesionado al interior de la UE. Ms bien, la Unin Europea utiliza la PAC como instrumento de la globalizacin [13] para la liberalizacin del comercio de mercancas alimentarias. Sus reformas han secundado las polticas internacionales como si fuera una condicin inevitable, impulsando la desaparicin de las pequeas explotaciones familiares y comunitarias de dentro y fuera de la UE. Pese a su retrica, no es una poltica distinta de la que, para la agricultura, promueve la OMC. No propicia la soberana y seguridad alimentarias de las sociedades europeas, sino la competitividad del Bloque capitalista de la UE frente al de EEUU, aunque mantenga an una cierta distancia con EEUU que ha aplicado un modelo de modernizacin mucho ms agresivo. En definitiva, este modelo econmico y social antepone las necesidades de la mercanca alimenticia en particular, y de las mercancas en general, a las necesidades de las personas que trabajan elaborando alimentos y/o se alimentan con ellos. La globalizacin econmica supone una radicalizacin de este modelo, colonizando bajo la forma de mercanca todo lo que an permaneca fuera, protegido bajo la forma de patrimonio comn, o incluso, carente de valor comercial. Liberando todas las formas autosuficientes de vida, ponindoles precio para que puedan ser intercambiadas, bajo las reglas democrticas del mercado.

Agroecologa y consumo responsable desde el campo, desde la ciudad y desde el Movimiento Antiglobalizacin

Por qu Agroecologa y Consumo Responsable?

La generalizacin de la comida basura tiene que ver con la proliferacin de trabajos basura y de una vida basura para mucha gente. Mientras crece el despilfarro de recursos naturales y la contaminacin, tambin crece la pobreza y la falta de condiciones de vida digna para muchas personas. Nuestras formas de consumir tienen mucho que ver con estos problemas.

Las personas no slo producen, tambin son producidas. En lugar de cooperar para una vida ms segura para todos, compiten entre s en el mercado de trabajo y se desentienden de las consecuencias de un consumismo irresponsable. Competir en el mercado para consumir vorazmente es un indicador de inclusin y xito social, aunque eso genere individuos rotos y deshumanizados.

La crtica al modelo globalizado de produccin, distribucin y consumo de alimentos no se puede reducir a la crtica de las multinacionales y las empresas del Agrobusiness. No hay alternativa al hambre y la comida basura sin oponerse al capitalismo global. Pero la crtica a un hecho, exige otro hecho. Es preciso crear las condiciones para que el derecho a la soberana alimentaria sea una realidad para todos los pueblos del planeta. Se necesita un mejor reparto de la tierra, de los alimentos y de la riqueza como solucin a la inseguridad alimentaria y sus correlatos de pobreza, enfermedad, desnutricin y muerte evitable de seres humanos. Las causas de estas calamidades estn en el modelo global de produccin, distribucin y consumo de alimentos cuya lgica es el beneficio econmico y la competitividad. Construir alternativas que den respuesta a todos estos problemas supone interrumpir, aunque sea parcialmente, la lgica del beneficio como motor de la sociabilidad y cuestionar la modernizacin competitiva como modelo de progreso.

La industrializacin y mercantilizacin de la agricultura y la alimentacin no es capaz de alimentar a toda la poblacin. El nivel de consumo de las sociedades desarrolladas, suponiendo que fuera deseable, no es generalizable a toda la poblacin. El consumismo desaforado de mil millones de incluidos supone la desigualdad y la exclusin de la mayora de la humanidad. Este consumo irracional slo puede generalizarse, a golpe de competitividad, si se liquidan los salarios y derechos de [email protected] [email protected] que producen las mercancas. La contradiccin trabajo/consumo se resuelve en una conducta individualista o esquizoide: trabajar como un animal pretendiendo vivir como un seor.

Es necesaria una crtica terica al paradigma de la modernizacin capitalista, a la produccin y distribucin globalizada de alimentos, pero tambin interrumpirla en la prctica. Recuperar la autonoma de los pueblos exige asumir la responsabilidad de la propia forma de alimentacin y una alianza entre [email protected] del campo y la ciudad. Conseguir la soberana alimentaria supone dialogar con las necesidades de los otros y en mltiples direcciones: campo-ciudad; [email protected]@s; aut[email protected]; Norte-Sur. Promover formas alternativas de producir y consumir desde el campo y desde la ciudad, construyendo en comn una seguridad alimentaria en los mrgenes del mercado global y con otro modelo de relacin con la naturaleza y entre las personas.
Nuestro convencimiento proviene de nuestra prctica. Desde hace 8 aos venimos cultivando una relacin equivalente entre el campo y la ciudad, desde redes de consumo autogestionado y responsable que defienden su derecho a una alimentacin sana y suficiente para todas las personas y apoyan, como condicin para ello, a pequeas explotaciones agroecolgicas en peligro de extincin, que se resisten a la emigracin forzada por la agricultura industrial, la PAC y la globalizacin.
Qu es Agroecologa y Consumo Responsables?

La agroecologa es una forma de producir alimentos contando con la naturaleza y no contra ella; un conocimiento secular anclado en una sabidura campesina que la modernizacin capitalista ha desterrado del mbito de la produccin porque no es competitivo en trminos de mercado. El consumo responsable es la contraparte necesaria que, construyendo redes de consumidores en las ciudades en legtima defensa de su seguridad alimentaria, se comprometen directamente con [email protected] [email protected] agroecol[email protected] Este compromiso implica un dilogo sobre las necesidades que ambas partes tienen, buscando la reciprocidad y la equivalencia, promoviendo el apoyo mutuo para producir y consumir alimentos sanos, con un precio justo que remunere de forma suficiente la actividad de los productores rurales en lugar de ser resultado de las oscilaciones de los precios de los productos en el mercado, inasequible a comienzos de temporada e insuficientes para los productores cuando la oferta es abundante. El consumo responsable se interroga sobre lo necesario y lo superfluo, promueve el consumo de alimentos de temporada, la proximidad, la reutilizacin de envases. Es decir, mira ms all de la calidad del producto y del precio.
Por un lado, la produccin de alimentos sanos, a precios justos, respetuosa con la naturaleza y primando la salud de las personas. Por otro, la construccin de redes de [email protected] en las ciudades que garantizan a los [email protected] agroecol[email protected] la compra de su produccin, consiguiendo con ello una alimentacin sana, colectiva, participativa y al margen de las multinacionales de la alimentacin. Construccin de sociabilidad en estado puro. Infraestructura de un mundo ms humano e integrado en la naturaleza.

Desde el campo, desde la ciudad y desde el Movimiento Antiglobalizacin

Frente a la OMC y todos sus Acuerdos de Libre Comercio, y frente a la Europa del Capital y la Constitucin que la legitima, es necesario que se muestren y crezcan experiencias prcticas de respuesta alternativa al interior de las propias relaciones sociales, desde el campo y desde la ciudad, persiguiendo conectar con otras redes agroecolgicas pero tambin con otras reas temticas del movimiento antiglobalizacin.

El conocimiento, la actitud y la responsabilidad ante la propia alimentacin es un acto poltico, de soberana alimentaria. Educar-nos para alimentar-nos con dignidad y de forma saludable, teniendo en cuenta las consecuencias de nuestra eleccin, es una tarea necesaria.

Las mltiples experiencias que existen son pequeos diques contra las prcticas globalizadoras y excluyentes. Para que la alimentacin sana no sea individualista e indiferente a los derechos de los campesinos ni contraria a la naturaleza, es importante desarrollar espacios comunes de cooperacin entre proyectos de produccin y consumo agroecolgicos para superar nuestras limitaciones y, si es posible, ayudarnos a resolver algunos de los problemas vinculados a nuestra pequea escala y al esfuerzo para que estos proyectos de economa social sobrevivan y se desarrollen. Para poder comprender los daos de la globalizacin, es necesario que la lucha por la agroecologa y el consumo responsable atraviese y se vea atravesada y fortalecida por otras luchas: contra la precariedad, la exclusin y la subordinacin de las mujeres, por el derecho a la salud, a la educacin, contra el racismo y la defensa de los derechos humanos, las garantas jurdicas y los derechos civiles.

Al poner en relacin nuestra prctica con otras prcticas, estamos luchando contra la OMC, la PAC y la Europa del Capital all donde se manifiestan sus daos, en la vida cotidiana, facilitando as la comprensin de lo que nos pasa y promoviendo el apoyo entre los que sufren los perjudicados y no el aislamiento y la competencia entre ellos.

La apuesta por un rea de Agroecologa y Consumo Responsable.

  Los Grupos Autogestionados de Consumo (GAKs) hemos impulsado, desde 1997, un proyecto recproco y solidario de intercambio directo y soberana alimentaria entre familias consumidoras urbanas y [email protected] [email protected], al margen de las reglas del mercado global. La necesidad de articular un rea de Agroecologa y Consumo responsable desde dentro del Movimiento Antiglobalizacin, es el resultado de todo un proceso.

En julio de 2001, los GAKs llevbamos 5 aos volcados casi exclusivamente en la articulacin de vnculos campo-ciudad, entre grupos de consumo y familias campesinas. Aunque los grupos estaban integrados por personas pertenecientes a los movimientos sociales y una parte importante ramos elementos activos del Movimiento Antiglobalizacin, fue con la preparacin de la Campaa contra la Presidencia Espaola de la Unin Europea en el primer semestre de 2002, cuando intentamos articular un rea temtica que aportase los contenidos de soberana alimentaria desde nuestra prctica.

Hubo varias asambleas preparatorias. Diversos colectivos que impulsaban la agroecologa desde la produccin y/o el consumo, de otras partes del Estado (Extremadura, Catalua y Andaluca, bsicamente) participaron en el rea de Agroecologa y Consumo responsable. Compartamos la necesidad de fortalecer un espacio autnomo de agroecologa que sirviera tanto para sensibilizar y atravesar otras reas del movimiento antiglobalizacin con los problemas de la agricultura y la alimentacin global, como para buscar alternativas de viabilidad a nuestros proyectos, abrindolos a las personas conscientes de los daos de la globalizacin desde otras perspectivas (educativa, sanitaria, sindical, feminista, etc). Esperbamos con ello fortalecer los grupos con nuevos miembros conscientes de la importancia poltica de la alimentacin. La aspiracin ms ambiciosa era involucrar a asociaciones de consumidores ecolgicos que en la prctica llevaban muchos aos impulsando proyectos reales y llegar a asociaciones de productores ecolgicos y no ecolgicos. El objetivo era que se sumasen a nosotros en la lucha contra la globalizacin alimentaria, o al menos, que estuvieran dispuestos a apoyar actividades con objetivos compartidos, en la defensa de la alimentacin sana, la agricultura familiar y el mundo rural.

Durante los meses que dur la campaa (enero a junio de 2002), se desplegaron mltiples actividades que mostraban la verdadera naturaleza del modelo de construccin europea, con la moneda nica recin inaugurada. El acuerdo fue participar de forma descentralizada, pero bajo una referencia comn: Contra la Europa del Capital y la Guerra. Globalicemos las resistencias. Otro mundo es posible. Las aportaciones del rea de Agroecologa y Consumo Responsable al Movimiento Antiglobalizacin en ese periodo fueron: 1) contenidos de agroecologa y consumo responsable en las asambleas estatales preparatorias de Orcasitas (sep-01), Zaragoza (nov-02) y Marinaleda (feb-02); 2) un espacio propio de debate y accin de colectivos de agroecologa, incorporndose en la Contracumbre de Sevilla en Junio-02 iniciativas de comercio justo; 3) participacin en debates sobre soberana alimentaria con redes y organizaciones como Plataforma Rural, Va Campesina, (Murcia, abril-02; Sevilla, mayo-02; 4) organizacin del Taller de Soberana Alimentaria (Foro Social Trasatlntico de Madrid en junio de 2002) en un intento de acercar la realidad agroecolgica de Europa y Latino Amrica, con la participacin de organizaciones indgenas y campesinas; 5) espacios de debate y cooperacin entre: movimientos sociales Antiglobalizacin, redes y organizaciones activas en la defensa de la soberana alimentaria, movimiento campesino mundial, movimiento rural y experiencias de produccin y consumo agroecolgico organizado; 6) Participacin en la huelga general del 20-Jun-2002 con contenidos propios denunciando la inseguridad alimentaria; 7) Participacin en curso itinerante del rea de Educacin, exclusin, menores del Movimiento Antiglobalizacin, exponiendo experiencias propias de produccin y consumo agroecolgico; 8) Impulso y contenidos de soberana alimentaria en la conmemoracin del da de las luchas campesinas (17 de abril); 9) Colaboracin en coordinacin y contenidos de una publicacin monogrfica sobre salud (Rescoldos nm.6) en la que participaron todas las experiencias agroecolgicas de produccin y consumo de Madrid.

Paralelamente y fomentada por este proceso de confluencia y cooperacin, naci en diciembre de 2001, en Madrid, la Coordinadora de Grupos de Consumo Agroecolgico. Participamos en ello distintos proyectos agroecolgicos [14] que compartamos preocupaciones y necesidades en lo cotidiano como colectivos de consumidores. ramos diferentes pero tenamos los mismos problemas: ser pocas personas y menos las ms implicadas; preocupacin por sensibilizar a ms personas y mantener la actividad de nuestros grupos; el transporte a la ciudad y su distribucin interna; poner palabras cotidianas al concepto agroecolgico; la contradiccin prctica entre ampliar la variedad de alimentos y respetar la cercana, etc. Este espacio nuevo, multiforme y de cooperacin, se sum a las iniciativas del rea de Agroecologa y Consumo Responsable durante la Campaa del 2002, participando activamente algunos de los grupos en contenidos y debates, especialmente en la Contracumbre de Sevilla. Hoy la Coordinadora ha crecido en miembros y en volumen de actividad, siendo un referente de cooperacin desde la diversidad, para otros colectivos en el Estado.
En Catalua, se cre la Xarxa de Consum, en la que colectivos y organizaciones de consumidores, productores, de comercio justo, colaboran desde entonces en campaas de sensibilizacin. Se incorpor a esta red la Asamblea Pagesa, escisin del sindicato de agricultores Uni de Pagesos, miembro a su vez, del sindicato estatal COAG que aglutina a las organizaciones de pequeos y medianos agricultores y ganaderos familiares en el Estado Espaol.

Las diferencias que motivaron su escisin son indicativas de la situacin del sindicalismo agrario europeo, salvo excepciones muy singulares (CPE). Derivan del escaso nivel de respuesta que tienen, en Europa, las burocracias sindicales de las organizaciones de agricultores y ganaderos frente a la globalizacin y a las polticas agrarias comunitarias, dejando a sus bases inermes para enfrentar las consecuencias de tales polticas. Modernizarse para competir es una ilusin irracional para las explotaciones familiares agrarias. La consecuencia es el endeudamiento y la dependencia de las subvenciones para poder pagar los crditos, en un contexto de reduccin progresiva de las ayudas y de los precios, justificados ambos por la lgica de la globalizacin, mientras crece la desconfianza ciudadana por los mecanismos de seguridad, insuficientes ante cada nuevo escndalo alimentario. Sin embargo, modernizarse, adaptarse y competir es lo que aconsejan las organizaciones agrarias a sus afiliados. Hay un dficit en estas organizaciones, si no de voluntad, s al menos de herramientas tericas adecuadas para analizar primero y combatir despus, las consecuencias de la globalizacin en sus resultados, de crtica terica y prctica al modelo de modernizacin agraria que est expulsando familias agricultoras de las zonas rurales, a la vez que se degrada la seguridad de los alimentos producidos y pone en peligro la salud de las personas y el medio ambiente. La modernizacin lleva ineludiblemente, a la desaparicin de ms y ms agricultores. Criticar las consecuencias de la PAC y de la OMC, por separado, sin vincular su conexin, y luego seguir abrazando un modelo modernizador y competitivo que salve individual y milagrosamente a cada explotacin, es aceptar la condena a una sigilosa desaparicin de la vida rural, en todas sus dimensiones, como un destino inapelable. En Catalua se ha abierto en principio, una fisura en esta contradiccin que ha permitido, aparentemente, un nuevo dinamismo en las alianzas con organizaciones de los movimientos sociales, lo que no ha sucedido en otras partes del Estado. Por el contrario, las organizaciones agrarias mayoritarias y ante la reunin informal de Ministros de Agricultura de la UE de mayo de 2002 en Murcia, despus de mltiples presiones por los contenidos, decidieron no involucrarse con los movimientos sociales en el Foro de Agricultura. En este espacio nos dimos cita las distintas sensibilidades en apoyo del mundo rural y a la alimentacin, incluida la agroecologa y el consumo responsable. Las organizaciones agrarias no slo se mantuvieron al margen, sino que hicieron una manifestacin de agricultores en Cartagena, mientras el Foro Social en Murcia acompaaba y daba acogida a una marcha de inmigrantes y trabajadores agrcolas reclamando derechos elementales de ciudadana.

A lo largo de la Campaa, el rea de Agroecologa no consigui su objetivo de estimular un rea que tuviera continuidad. Tuvimos poco tiempo, insuficiente experiencia y diversas dificultades superiores a nuestra voluntad. Adems de la escasa sensibilidad de muchos sectores agrarios y sociales a los problemas ecolgicos y sociales de la alimentacin, no conseguimos calar suficientemente en los sectores tericamente afines de consumidores y agricultores agroecolgicos para algo ms duradero que una campaa puntual. El enorme esfuerzo para mantener los colectivos desanimaba a muchos en cooperar en tareas que fueran ms all de mantener su propia organizacin. Tambin descubrimos dolorosamente, que algunos colectivos que tenan entre sus fines explcitos el anticapitalismo, la cooperacin y el apoyo mutuo, no estaban dispuestos a cooperar para la construccin de un espacio en el que su sigla no se viera fortalecida sino que fuera una ms entre otras, perdiendo una representacin exclusiva y abusiva de la quintaesencia de la agroecologa y la autonoma.

Una vez pasada la Campaa contra la Presidencia Espaola de la Unin Europea, en la que la iniciativa proceda de la cooperacin de multitud de colectivos, estimulados por el trabajo en comn en las reas temticas aportando contenidos y experiencias de resistencia, el centro de gravedad del Movimiento Antiglobalizacin cambi. El protagonismo lo tienen ahora organizaciones del entorno socialdemcrata, debilitndose con ello, tanto la visualizacin de montones de luchas que pasan desapercibidas o se han desconectado de los espacios comunes, como la oportunidad de articular una cooperacin regular entre las reas, nica forma en la que creemos que puede darse la continuidad y experiencia suficiente para comprender que la fuerza de la resistencia social antiglobalizacin reside en la cooperacin desde abajo.


Cundo acaban las Campaas, la actividad social sigue

Los colectivos que impulsamos el rea de Agroecologa y Consumo Responsable en Madrid seguimos desarrollando nuestros proyectos de cooperacin campo-ciudad. Pero tambin continuamos empujando en concienciacin, sensibilizacin y construccin de redes de apoyo entre campo y ciudad y apoyando la cooperacin entre las diversas reas temticas, aunque sea ms puntualmente y los resultados no sean tan visibles. De hecho la simultaneidad de ambos planos de intervencin social ha atrado a nuevas personas a querer participar en un consumo responsable.

Desde octubre de 2002 hemos realizado diversas actividades para seguir impulsando un rea de Agroecologa y Consumo Responsable [15] . Destacamos: 1) La OMC, la PAC y el Movimiento antiglobalizacin, documento del rea en la Campaa contra la reunin de la OMC en Cancn (sep. 2003), responsabilizando de la inseguridad alimentaria no slo a la OMC, tambin a la PAC y su modelo modernizador; 2) Taller una escuela que no se lo come todo en cooperacin con el rea de Educacin, Exclusin, Menores (5 marzo 2004); 3) Taller de Agroecologa y Consumo Responsable en el IV Foro de la Plataformal Rural, organizacin estatal que impulsa la soberana alimentaria (19-21 marzo 2004); 4) participacin campesino-urbana en el rea de Ecologa poltica de las IX Jornadas de Economa Crtica (marzo 2004); 5) Recogida de firmas entre colectivos de Agroecologa contra el Real Decreto del Gobierno espaol de coexistencia de cultivos transgnicos (marzo 2004); 6) Participacin en el Encuentro Internacional Semillas Norte-Sur. Patrimonio de la Humanidad (Siero, Asturias, abril de 2004); 7) Participacin en el Encuentro internacional la Humanidad frente al Imperialismo, en la mesa de Agricultura con la Plataforma Rural y Evo Morales (Oviedo, Asturias, abril de 2004); 8) Impulso de la Marcha a la base americana de Torrejn (Madrid), junto con otras reas temticas del Movimiento Antiglobalizacin (abril 2004); 9) Participacin en las movilizacin contra el FMI y el BM que se reunieron en Madrid el 14-Jun-2004 para festejar su 60 Aniversario. 10) Participacin con contenidos propios (de Poltica Agraria Comn, y Agroecologa y Consumo Responsable), en la Consulta Social Europea (13-jun-04), junto con otras reas del Movimiento contra la Globalizacin, la Europa del Capital y la Guerra [16] . 11) Talleres y charlas de agroecologa y consumo responsable para impulsar la creacin de grupos de consumo en relacin directa con campesinos agroecolgicos o apoyar la actividad de grupos ya creados, en Madrid, Oviedo, Salamanca y Plasencia; 12) Elaboracin, desde marzo de 2004 de un boletn mensual Agricultura y Consumo responsables, coeditado por colectivos rurales y urbanos que expresan su experiencia y actividad cotidiana; 13) Impulso desde septiembre de 2004, de una seccin de Agroecologa y Consumo Responsable en un programa de radio de mujeres Nosotras en el mundo en Radio Vallecas, una radio local; 14) Apoyo a EducArteSano, pan (eco) lgico, proyecto para la produccin de pan agroecolgico e integral para su consumo en redes sociales, la sensibilizacin a favor de una alimentacin agroecolgica y responsable partiendo del pan y el autoempleo.

Los objetivos que nos empujaron a constituir el rea con la vocacin de transcrecer los lmites actuales, siguen vigentes: Impulsar la agroecologa y el consumo responsable como alternativa frente a la globalizacin de la agricultura y la alimentacin. Desde la articulacin de vnculos entre colectivos de [email protected] y de [email protected] como forma de superar la marginalidad. Impulsando experiencias y relaciones de cooperacin y apoyo mutuo entre los diversos colectivos. Desenmascarar los daos de la globalizacin, contribuir a la cultura poltica del consumo y establecer vnculos con otros movimientos sociales. Solo desde muchas experiencias locales agroecolgicas que se enfrentan en la prctica, a los daos de la globalizacin econmica, puede haber fuerza para detener la lgica econmica global de la agricultura y la alimentacin. Por el contrario, y mientras se profundice la interiorizacin de la lgica de la competitividad en cada individuo, otro mundo es imposible.

P. Galindo, GAK CAES, diciembre 2004 [17]



[1] Este artculo es el resultado de unos materiales elaborados inicialmente para una ponencia compartida con Eduardo Sevilla Guzmn, Joan Martinez-Alier: Resistencia Agroecolgica a la Globalizacin de la agricultura y la alimentacin en Latinoamrica y en Espaa y que presentamos en el Symposium de Nuevos Movimientos Sociales del XI Congreso Mundial de Sociologa Rural, 25-30 de julio de 2004. Trondheim. Noruega.
[2] Karl Polanyi (1989) La Gran Transformacin. Barcelona,. Ed. La Piqueta

[3] A. Morn. (2003) Globalizacin, moneda nica, consecuencias. En A. Morn, P. Galindo y otros. El movimiento antiglobalizacin en su laberinto. Entre la nube de mosquitos y la izquierda parlamentaria Madrid,. Ed. La Catarata-CAES

[4] Se denomina as, al fenmeno propiciado por la FAO, de extensin de la agricultura moderna (industrial y mercantil) a los pases empobrecidos bajo el argumento de que era la nica forma de resolver el problema de las necesidades alimenticias de una poblacin creciente.

[5] En el ultimo informe de FAO El estado de la inseguridad alimentaria en el mundo 2004, se ha vuelto a repuntar la cifra de personas hambrientas, en el periodo 2000 y 2002, a 852 millones de personas, el 54% en India y Africa. Adems, se reconoce que los pases en desarrollo empiezan a incluir entre sus problemas de inseguridad alimentaria los derivados de la obesidad por sobrenutricin de mala calidad, es decir, comida basura, abundancia de grasas y escasez de frutas, verduras y cereales. La obesidad hasta ahora se circunscriba a los pases ricos. Como el hambre, tambin lleva asociadas enfermedades mortales o crnicas (enfermedades cardiovasculares, diabetes, etc) que se extienden en la poblacin ms pobre de las ciudades.

[6] Collins J., Moore Lapp F., y Rosset P. (1998) World Hunger: Twelves Myths. 2 ed. Updated. New York Ed. Institute for Food and Development Policy

[7] Vase el uso de la ayuda alimentaria como arma de guerra en Luis Portillo (1987) Alimentos para la paz? La ayuda de Estados Unidos. Madrid. Ed. IEPALA

[8] OGMs: Organismos Modificados Genticamente.

[9] Un anlisis ms detallado puede encontrarse en P. Galindo OMC, PAC y Movimiento Antiglobalizacin. En Viejo Topo. Oct. 2003

[10] La liberalizacin del comercio ha aumentado de 25 a 49 el nmero de los pases ms pobres, denominados Pases Menos Adelantados, (el 10 % de la poblacin mundial). A partir de 1970 y sobre todo, de 1990, aumenta la participacin de los pases en desarrollo en el comercio internacional bajo la presin del Banco Mundial, el Fondo Monetario Internacional (FMI) y la OMC. Entre tanto, son desplazados los pases ms pobres que participan con el 0.3 % del comercio mundial, la mitad de su cuota de hace 20 aos. Para ms detalle. Galindo, P. (2003): OMC y PAC. La seguridad alimentaria en manos del libre comercio en www.nodo50.org/caes

[11] El reciente impulso en el Foro Mundial contra el Hambre y la Pobreza de una Cruzada mundial contra el Hambre, orquestada, entre otros, por el Gobierno socialdemcrata Espaol muestra que las medidas para su solucin descansan en el desarrollo del comercio mundial, al que se resta una pequea cuota (incluso del comercio de armas) para devolver en ayuda alimentaria lo que ha sido robado por la libre competencia del mercado. Adems de lo grotesco que resulta pagar la ayuda alimentaria de los desplazados por una guerra, con el impuesto sobre el comercio de armas que les sacaron de sus tierras y les dejaron sin recursos para alimentarse, tales medidas no enfrentan el origen del problema, que obligara a impugnar la lgica de un sistema social que basa el crecimiento de la riqueza, en la guerra, el hambre, la explotacin y la miseria de la mayora. Editorial de Agricultura y Consumo responsables, boletn de GAK CAES-Colectivo Agroecolgico Cefares, dic 04 en www.nodo50.org/caes

[12] W. Pengue Produccin agro-exportadora e (in)seguridad alimentaria. El caso de la soja en Argentina en www.biodiversidadla.org

[13] Para ms detalle sobre la PAC y sus consecuencias: P. Galindo (2003) Globalizacin de la agricultura y la alimentacin,. En A. Morn, P. Galindo y otros. El movimiento antiglobalizacin en su laberinto. Entre la nube de mosquitos y la izquierda parlamentaria Madrid,. Ed. La Catarata-CAES

[14] La Coordinadora de Grupos de Consumo Agroecolgico de Madrid integra a los siguientes grupos: Asalto de Mata, Ecosol, El Cantueso, La Dragona, el GAK de Hortaleza y del CAES, Redes, Red Autogestionada de consumo (RAC) y Subiendo al Sur. En diciembre de 2001 fundamos esta Coordinadora para cooperar en la compra y distribucin conjunta de alimentos ecolgicos producidos por pequeos productores y cooperativas del Estado Espaol.

[15] Puede encontrarse informacin de las actividades del rea de Agroecologa y del Movimiento Antiglobalizacin en la pgina www.nodo50.org/caes/soberania_alimentaria

[16] El informe sobre contenidos, metodologa y resultados de esta consulta ha sido publicado en la Revista de Dilogo Social, Rescoldos Nm 10, 2 semestre 2004

[17] El GAK del CAES cuenta actualmente con 25 familias. Es una de las experiencias pioneras de consumo agroecolgico autogestionado, los GAKs en Madrid. Forma parte de la Coordinadora de Grupos de Consumo Agroecolgico de Madrid que integra, adems del GAK del CAES, a los siguientes grupos: Asalto de Mata, Ecosol, El Cantueso, La Dragona, el GAK de Hortaleza, Redes, Red Autogestionada de consumo (RAC) y Subiendo al Sur. En diciembre de 2001 fundamos esta Coordinadora para cooperar en la compra y distribucin conjunta de alimentos ecolgicos producidos por pequeos productores y cooperativas del Estado Espaol. Junto a otros colectivos, el GAK del CAES impulsa el rea de Agroecologa y consumo Responsable del Movimiento contra la Globalizacin, la Europa del Capital y la Guerra.


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