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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 28-02-2010

El caso Zapata, nueva agresin meditica contra Cuba

ngeles Diez
Rebelin


Los medios de comunicacin declararon la guerra a Cuba mucho antes de que triunfara una revolucin. De sobra es conocido en los medios acadmicos y en los manuales de comunicacin lo que se cuenta en forma de ancdota, que el gran magnate Randolph Hearst, propietario del New York Journal, antes de que estallara la guerra hispanocubana, envi un corresponsal a Cuba y cuando ste solicit volver a casa porque no haba guerra el empresario le contest: rugole se quede. Proporcione ilustraciones, yo proporcionar la guerra. La guerra acab producindose, claro, y de ese periodo se conservan interesantes ilustraciones de la prensa estadounidense en las que la pennsula espaola y sus polticos, aparecen como sanguinarios, come nios, malvados espaoles cuyo nico objetivo era exterminar al pueblo cubano.

De finales del siglo XIX hasta hoy ha habido dos guerras mundiales y una tercera guerra compuesta por decenas de conflictos, unos armados y otros menos armados y encubiertos, pero en permanente actividad. En todos ellos, los medios de comunicacin han jugado un papel central pero, despus de la primera guerra mundial, las enseanzas recogidas por los editorialistas estadounidenses sobre la influencia que es posible ejercer sobre la opinin pblica para que apoye una intervencin armada, se convertirn en parte sustantiva de la propaganda que sostiene el capitalismo y las guerras contra todo aquello que se interponga (intereses nacionales, proyectos emancipatorios, reformas sociales). Lippman dir en 1922, que los medios de comunicacin de masas son imprescindibles para que se pueda dar la democracia (lase capitalismo) y Bernays que la propaganda moderna es el intento consecuente y duradero de crear o dar forma a los acontecimientos con el objetivo de influir sobre las relaciones del pblico con una empresa, idea o grupo.

Estas citas pude servirnos para situar y entender la lgica de los ltimos bombardeos mediticos sobre Cuba a raz de la muerte de Orlando Zapata porque, desde mi punto de vista, ledas las noticias en clave de guerra es ms fcil reconocer que somos nosotros mismos y no slo los cubanos quienes estamos siendo bombardeados.

La eficacia del bombardeo ideolgico aparece cuando desde la izquierda, que apoya y defiende a Cuba, nos sentimos terriblemente interpelados por las noticias de los medios, nos sentimos tambin acusados y en la obligacin de responder al golpe que, lanzado sobre Cuba, nos empuja a ser nosotros mismos quienes pedimos explicaciones a los cubanos. Como dira Bernays, se consigue influir sobre nuestra relacin con Cuba y por extensin sobre la propia utopa del socialismo.

Dado que nuestro conocimiento directo sobre lo que ocurre en Cuba es limitado y que se trata de una realidad compleja, y necesariamente contradictoria, cuando ocurre cualquier acontecimiento que los medios consideran noticiable, al mismo tiempo que nos dan la noticia se nos delimita el campo de discusin y las reglas del juego. En este caso concreto se nos pide que nos definamos sobre: "derechos humanos en Cuba" y "los disidentes" (implcitamente presos polticos).

Para la gente de izquierdas que pensamos y confiamos en que se respetan los derechos humanos en la isla, se convierte en una urgencia vital saber si se respetaron o no los derechos humanos, si las autoridades hicieron todo lo posible, si los medios canallas tienen o no razn al hablar del desprecio de las autoridades cubanas hacia la vida de este hombre, etc. Necesitamos datos que nos hagan sentir seguros en el tablero de juego "verdad o mentira" y para continuar nuestra misin como defensores de Cuba (indirectamente del socialismo, signando a Cuba como la "realizacin del Socialismo en la tierra").

Sin embargo, si supiramos por ejemplo, que Zapata "se declar en huelga de hambre el 18 de diciembre del 2009 negndose a recibir asistencia mdica; que a pesar de eso fue trasladado al puesto mdico del penal y luego al Hospital Provincial de Camaguey, despus al Hospital Nacional de Reclusos de La Habana, que se le prest toda la asistencia mdica necesaria incluida terapia intermedia e intensiva y alimentacin voluntaria por va parenteral (endovenosa) y enteral (mediante levin) y se le garantizaron todos los medicamentos y tratamientos necesarios hasta su fallecimiento, lo cual fue reconocido por su propia madre", que fue atendido con respiracin asistida hasta su muerte, nos sentiramos ms seguros y contrarrestaramos la propaganda? No lo creo, simplemente nuestra conciencia se vera tranquilizada al saber que estamos en el lado adecuado y que los medios mienten unas veces descaradamente y otras ocultando datos, pero mienten-. Sin apenas darnos cuenta habramos aceptado sin rechistar la vara de medir a Cuba que tan cara es para la propaganda: "los derechos humanos". Nos colocaramos, nos colocaran, en el papel de guardianes del cumplimiento y respeto de los derechos humanos por parte del gobierno cubano. Situacin ideal: que sea la izquierda quien le pida cuentas a Cuba.

No hay que olvidar que esta cuestin de los derechos humanos es uno de uno de los temas claves alrededor del que se articula la agresin a Cuba, y no es casualidad, desde el 2003, cuando Bush cre la "Comisin de ayuda a una Cuba Libre" a la que asign en el 2004 ms de 59 millones de dlares (para dos aos) se sealaba como objetivo prioritario "diseminar informacin en el extranjero .... especialmente en lo referente a los derechos humanos y otros acontecimientos en Cuba". Si hiciramos un seguimiento ms prolongado sobre las campaas mediticas contra Cuba comprobaramos que esta es una de sus armas ideolgicas ms mortferas .

El otro tema estrella que se repite y se repetir constantemente en toda informacin, noticia o espectculo que se cree alrededor de Cuba sern "los disidentes" (tambin sealado como prioridad en los informes de la Comisin estadounidense, y en los documentos sobre la posicin comn europea) Aqu, de nuevo, con el caso Zapata, nos colocan en la tesitura: era o no era Zapata un disidente? se trataba de un preso comn o era realmente un preso "de conciencia"? Desde mi punto de vista una nueva trampa. En general, no solemos desde la izquierda caer en ella, pero nos suele tranquilizar mucho si encontramos argumentos que nos digan que efectivamente Zapata era un preso comn, que no fue de los 75 detenidos en el 2003, que fue detenido en el 2004 por desrdenes pblicos, desacato y resistencia, que ya desde 1990 haba sido detenido por alteracin del orden, daos, desacato, estafa y tenencia de arma blanca, etc. y que es a partir del 2001 cuando se vincula a la contrarrevolucin" (no me gusta emplear el trmino disidencia) y que desde el 2003 en que entr de nuevo en prisin agredi a funcionarios, se negaba a comer la comida de la crcel y slo coma lo que le traan los familiares, etc. Ese historial no ayudara de nuevo a recuperar la calma cuando nos acusen de "amigos de Cuba", probablemente, pero ese no es el punto.

Lo interesante creo, es tener claro cmo se maneja desde fuera y dentro de la guerra meditica este tema de la disidencia. Lo que interesa conocer son los antecedentes de la disidencia, su construccin como arma ideolgica. Primero, que ha sido y sigue siendo uno de los objetivos prioritarios de agresin: crear una disidencia real (objetiva), que pueda llevar a cabo acciones contra la seguridad del Estado (acciones penadas en todos los Estados de derecho, incluido el nuestro), una disidencia interna que pueda constituir la famosa tercera va se trata de una estrategia de manual-. Se lleva aos trabajando en esto y el gobierno espaol ha sido colaborador necesario (especialmente en la etapa PSOE anterior a Aznar, y ahora se quiere recuperar terreno para cuando los tiempos cambien en Cuba estar mejor situados, econmica y polticamente). Si aceptamos la lgica "era o no era un disidente Zapata", implcitamente reconocemos que existe en Cuba disidencia, es decir "presos de conciencia" o "presos polticos" Por eso nos obligan a entrar en el debate de si se trataba o no de un preso comn. Para el sistema de propaganda, da igual lo que digamos una vez que aceptamos, junto con el resto de la opinin pblica, que existen disidentes "aunque este no lo era". Adems, el trmino es especialmente til para colocarnos en el reconocimiento implcito de que Cuba es una dictadura porque, como todo el mundo sabe, los presos polticos solo se dan en las dictaduras.

En el caso de Cuba, de Venezuela, de Irn... tenemos que tener siempre presente que la guerra meditica forma parte de una estrategia global para facilitar la intervencin armada. No podemos dejar de lado la historia de Iraq, no podemos posicionarnos dejando de lado la historia y aplicando categoras abstractas sin ms. Toda estrategia de guerra, como ya he contado en algn artculo sobre la guerra y los medios, empieza por aislar, continua con la criminalizacin y finaliza con la intervencin. En el caso de Cuba, muy inteligentemente, el sistema cubano ha tratado siempre de no quedar aislado, a pesar de ser una isla, por eso, porque podemos llegar a conocer la complejidad de la realidad cubana nos es ms fcil defenderla; lo que est resultando ms complicado es defendernos nosotros de los ataques que nos inflingen los medios. Porque la realidad es que es a nosotros, a todos aquellos que defendemos el socialismo, a quienes nos hacen la guerra.

La sentencia la primera vctima de la guerra es la verdad pronunciada en 1917 por el senador estadounidense Hiram Jonson debera ser transformada por esta otra: la primera vctima del capitalismo es la verdad porque, siguiendo a Marcuse, no es precisamente la guerra la que da lugar a la necesidad de la manipulacin del lenguaje sino el propio desarrollo del capitalismo que se ve obligado a la mentira y la manipulacin del lenguaje combinando de esta forma el dominio de la materia con el dominio de la mente [1]

Finalmente, Chomsky deca que el papel del intelectual no es hablarle al poder con la verdad. De un lado, porque el poder ya conoce la verdad y de otro porque est ocupado tratando de ocultarla. Nuestra tarea va ms en la lnea de encontrar herramientas que podamos ofrecer para defendernos de la guerra meditica, algunas de ellas se derivarn del anlisis de casos concretos como este de la muerte de Orlando Zapata, pero otras exigirn un esfuerzo mayor por comprender que los medios de comunicacin son armas de guerra, de destruccin masiva. En este sentido, creo que la experiencia Cubana es paradigmtica. Estudiar cmo actan contra Cuba los medios nos ayuda a desentraar el funcionamiento del complejo sistema de propaganda.



[1] Marcuse, H. El hombre unidimensional, 1985 p. 119

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso de la autora mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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