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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 01-03-2010

Reportaje desde Helmand, Afganistn. La gente de Marjah denuncia que hay doscientos civiles muertos y explica por qu prefieren a los talibanes
"Dejadnos en paz"

Enrico Piovesana
Peace Reporter

Traducido para Rebelin por Gorka Larrabeiti


En una guerra siempre es difcil contar la verdad, lograr separar la realidad de los hechos en la propaganda de una y otra parte. El nico modo para tratar de entender lo que est pasando verdaderamente estos das aqu en Helmand, en el sur de Afganistn, escenario de la mayor ofensiva militar desde que empezara esta guerra, es hablar con la poblacin civil, con la gente de Marjah que consigue llegar hasta aqu, hasta Lashkargah para ponerse a salvo o traer a familiares heridos en los combates.

Muchos de ellos estn ingresados en el hospital de Emergency, nica estructura sanitaria de alta calidad (y gratuita) en esta polvorienta ciudad rural y en toda la provincia de Helmand, que se ha convertido en el epicentro del conflicto entre las fuerzas de ocupacin extranjeras y la resistencia talibn.

Hoy es da de visitas. Los pasillos estn repletos de familiares de los heridos ingresados; en el prtico de entrada y los jardines hay decenas de hombres con turbantes que estn sentados al tibio sol charlando a media voz. De vez en cuando un estallido a lo lejos interrumpe su tertulia y se vuelven hacia el horizonte; ms all los cazas aliados, que pasan zumbando por el cielo sin cesar, siguen bombardeando sus aldeas.

Sad Maluk, de 60 aos, turbante blanco y barba gris acaba de llegar desde Marjah para visitar a su nieto, ingresado con una herida grave de bala. "No s quin le dispar, pero me importa poco. Esta nueva operacin est causando muchas vctimas inocentes, demasiadas. Dicen que han matado por error a unos pocos civiles solamente, pero la verdad es que han matado a pocos talibanes. Vivo cerca del zoco de Marjah, y os puedo asegurar que durante los primeros das las bombas lanzadas desde los aviones y los misiles de los helicpteros destruyeron muchas viviendas. Hemos sacado de los escombros hasta ahora unos doscientos cadveres de civiles, y todava quedan unos cien desaparecidos sepultados bajo las ruinas de las casas bombardeadas. Ayer recuperamos otros cinco. Nadie cuenta estas cosas, pero os juro que es as porque lo he visto con mis propios ojos. Lo hemos visto todos". Los hombres a su alrededor asienten silenciosos con sus turbantes.

"Llevamos un par de das en Marjah sin disparos -contina Sad Maluk-, lo que no significa que los talibanes se hayan ido o hayan sido derrotados: tan slo han dejado de combatir por el momento. Los talibanes estn todava en Marjah porque son gente del lugar. No son extranjeros que han venido de fuera, como se suele decir: hay muchos de nosotros que estn con los talibanes. Sabis por qu? Porque estos ltimos aos con ellos no hemos tenido problemas: hasta que en Marjah gobernaban ellos, todo iba bien, todo tranquilo. Nosotros no queremos ms, no queremos intrusiones de extranjeros ni del gobierno. Slo queremos que nos dejen en paz, as, tal cual somos".

Un murmullo de aprobacin se levanta entre el pblico de curiosos que se ha formado en torno a nosotros. Uno de ellos, un joven de Marjah que se llama Zia Ulaq, interviene para explicar lo dicho por el "baba", tratamiento que se da a los ancianos en seal de respeto afectuoso. "Ahora en Marjah vuelve a mandar la polica afgana, igual que antes de que llegaran los talibanes. Nosotros, ms que de los estadounidenses, tenemos miedo de los policas afganos, de estos criminales que van por ah con sus todoterrenos verdes comportndose como si fueran los dueos de todo: roban nuestras casas, nos sacan dinero, y quienes se rebelan son detenidos y denunciados como talibanes. Hacen cosas incluso peores, como secuestrar nios para despus abusar de ellos".

"Desde que hace ms de dos aos Marjah pas a estar bajo control de los talibanes -prosigue Zia Ulaq- estas cosas no haban vuelto a suceder. Ellos nos respetaban, respetaban nuestras propiedades y nuestras costumbres. Garantizaban la seguridad, administraban justicia con los "qadi" (los jueces de los tribunales islmicos, N.d.R.) y hacan respetar nuestras leyes islmicas. Nosotros estbamos bien porque nos sentamos seguros: no suframos ms los robos ni los abusos de esos criminales con uniforme. Si los nuevos gobernantes de Marjah hacen lo mismo, si respetan a nuestra gente y nuestra religin y nos dejan vivir y trabajar en paz, por nosotros, fenomenal. Pero ahora que han vuelto los hombres de los todoterrenos verdes tenemos mucho miedo".

Fuente: http://it.peacereporter.net/articolo/20472/%27%27Lasciateci+in+pace%27%27


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