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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 01-03-2010

El BM y el FMI, instrumentos con fines geoestratgicos y econmicos
Hipcrita injerencia del FMI en el Congo

Renaud Vivien, Yvonne Ngoyi, Victor Nzuzi,Dani Ndombele, Jos Mukadi, Luc Mukendi
CADTM


El FMI ha obtenido una nueva victoria al final de su ltima misin en Repblica Democrtica del Congo (RDC) al obtener la revisin del famoso contrato chino pactado en el 2007. La supresin en este contrato de la garanta del Estado congoleo reduce as el polmico prstamo de China, que pasa de 9 a 6 mil millones de dlares. Este convenio, calificado sin razn de contrato del siglo, prevea inicialmente 6000 millones de inversiones en desarrollo de infraestructuras (construccin de carreteras, ferrocarriles, hospitales, universidades, viviendas sociales) y 3000 millones de dlares para el sector minero.

As pues, el FMI ha ganado el partido contra China pero lo ms importante es que conserva su poder sobre la poltica econmica de la RDC. Esta nueva injerencia del FMI en los asuntos internos de la RDC demuestra, una vez ms, la hipocresa con la que las potencias occidentales hacen uso de las instituciones financieras internacionales (IFI) para despojar a los congoleos de sus recursos naturales. De hecho, durante las negociaciones para la revisin del contrato chino, el Banco Mundial, respaldado por la embajadora de Canad y Hillary Clinton durante su paso por Kinshasa, presion al gobierno congoleo para que revocara su decisin de anular el partenariado KMT (Kingamyambo Musonoi Tailings) pactado de manera ilegal entre la empresa canadiense Fisrt Quantum, el Estado Congoleo, la empresa pblica congolea Gcamines, la sudafricana Industrial Development Corporation y la SFI (Sociedad Financiera Internacional), que no es ni ms ni menos que la filial del Banco Mundial encargada de apoyar al sector privado.

Es obvio que los contratos leoninos ya no suponen un problema para las IFI cuando los intereses de las potencias occidentales estn en juego. Estos dos hechos concomitantes en RDC muestran claramente que el Banco Mundial y el FMI son los instrumentos que los pases del Norte utilizan con fines geoestratgicos y econmicos.

No cabe duda de que el contrato chino, elemento fundamental para la realizacin de las cinco obras del presidente Kabila, no resulta beneficioso para todas las partes tal y como insina China, sino que constituye una nueva ofensiva del gigante asitico para acaparar los recursos mineros del continente negro. Gracias a este contrato, China tiene acceso a 10 millones de toneladas de cobre, 620 000 toneladas de cobalto y 300 toneladas de oro mientras que los congoleos tienen que reembolsar la deuda generada por este contrato de prstamo. Oficialmente, fue ese riesgo de sobreendeudamiento el que motiv la intervencin del FMI en este convenio bilateral. Bajo pretexto de defender la buena gobernanza y practicando un chantaje inaceptable, el FMI cumpli sus propsitos, manteniendo de esa forma su tutela sobre la RDC.

El chantaje ha sido doble: sin revisin del contrato, la RDC ya poda ir olvidndose de un nuevo acuerdo trienal con el FMI con motivo del Servicio para el Crecimiento y la Lucha contra la Pobreza (SCLP) as como decir adis al punto de culminacin de la iniciativa PPAE (Pases Pobres Altamente Endeudados), supuestamente destinado a aliviar su deuda exterior que alcanza actualmente los 12 300 mil millones de dlares. Es aproximadamente el mismo importe que se le reclam a la RDC tras la muerte de Laurent Dsir Kabila en el 2001, justo antes de que el Banco Mundial y el FMI se hicieran pasar por un salvador que organiza una gran operacin de alivio de deudas, denunciada por el CADTM por considerarla que se trataba de una traicin.

Cabe destacar que los servicios del FMI todava tienen que confirmar que el acuerdo as enmendado es conforme a la viabilidad de la deuda antes de poder aprobar el nuevo programa trienal (2009-2011) y que, por lo tanto, la RDC es desde el 2003 el rehn de este punto de culminacin que ya ha sido aplazado en tres ocasiones por decisin del FMI. Ahora bien, esta deuda que el Estado congoleo sigue reembolsando a pesar de la crisis econmica mundial es el arquetipo de deuda ilegtima, ya que la mayor parte ha sido contrada por el dictador Mobutu con la complicidad de los acreedores occidentales, y en particular del FMI y del Banco Mundial.

Esta deuda no tiene ningn valor legal y debera ser declarada nula por el gobierno congoleo. Para poder justificar la prescripcin de esta deuda y su no-reembolso, los poderes pblicos deberan, tal y como lo exige la declaracin de la octava Cumbre de los pueblos de la SADC reunida en Kinshasa del 5 al 6 de septiembre de 2009, proceder inmediatamente a la auditoria de la deuda con el fin de dar a conocer la parte ilegtima de sta: es decir aquella de la que la poblacin no se ha podido beneficiar. Cada ao, el servicio de la deuda dilapida cerca de 500 mil millones de dlares, lo que representa casi tres veces ms que la ayuda de emergencia concedida por el FMI en marzo pasado.

La RDC no es un caso aislado. En la mayora de los pases en va de desarrollo, el reembolso de deudas ilegtimas combinado con unas condiciones impuestas por los acreedores internacionales constituye un obstculo a la satisfaccin de las necesidades humanas fundamentales as como una violacin evidente del derecho de los pueblos a disponer de ellos mismos y, especialmente, de sus recursos naturales. Por consiguiente, la emancipacin de las poblaciones del Sur est claramente sujeta a la anulacin incondicional de la deuda de los pases del tercer mundo y a la ruptura en seco de los acuerdos con las IFI. En efecto, los pases en va de desarrollo no tienen nada que esperar de estas dos instituciones incapaces de emanciparse del credo neoliberal conocido bajo el nombre de Consenso de Washington, responsable del empobrecimiento de miles de millones de individuos desde la crisis de la deuda de 1982.

Cabe recordar, por otra parte, que estas instituciones se han hecho cmplices de graves violaciones de los derechos humanos al apoyar econmicamente a dictaduras como la de Mobutu o al financiar el apartheid en Sudfrica. Por lo tanto, el Banco Mundial y el FMI deben obligatoriamente rendir cuentas ante la justicia y ser reemplazadas por nuevas organizaciones internacionales democrticas y respetuosas de los derechos humanos fundamentales.

 

 

 

Publicado en: http://www.cadtm.org/

Traduccin: Audrey Esnault



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