Portada :: frica :: Congo, una guerra por el derecho a la explotacin
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 05-03-2010

Conflicto en Congo
El Terminator nada en la abundancia mientras las fuerzas de paz observan

David Smith
The Guardian

Traducido por Mariola Merino y revisado por Consuelo Cardozo


La misin de la ONU en el Congo es la mayor operacin de paz en el mundo, con un coste anual de $1,350 mil millones al ao. Pero en lugar de poner fin a una epidemia de violacin y homicidios, la fuerza de pacificacin es acusada de apoyar activamente a aquellos a quienes pretenda poner en manos de la justicia.

Bosco Ntaganda

 Bosco Ntaganda, lder de los rebeldes en Congo, a cuyas fuerzas se les imputan atrocidades en sus enfrentamientos bajo la insignia del ejrcito nacional, en un acuerdo respaldado por las fuerzas de pacificacin de la ONU. Fotografa: Lionel Healing/AFP/ Getty Images

 

A primera vista no se percibe nada alarmante en el hombre que juega al tenis en el terreno rojizo del Hotel Karibu. Otros huspedes en los terrenos del hotel pasean tranquilamente por el impecable csped, cenan en rondaveles (tpicas edificaciones circulares africanas) con los techos de paja o beben plcidamente al tiempo que admiran el lago Kivu.

Pero el despreocupado deportista en este oasis de lujo en medio de la pobreza de Goma, en la Repblica Democrtica del Congo, es un hombre que las Naciones Unidas preferiran que no existiera.

Bosco Ntaganda est perseguido por el Tribunal penal internacional (ICC en sus siglas en ingls) en La Haya por reclutar y enviar a combatir, supuestamente, a nios menores de 15 aos. Tambin se le acusa de dirigir tropas responsables de masacres sobre la poblacin civil, con las que se gan el apodo de El Terminator.

Sin embargo Ntaganda, a quien se le suponen unos 36 aos de edad, no slo permanece en libertad sino que ejerce de general en un ejrcito que cuenta con el respaldo total de la misin de paz de la ONU en el Congo, conocida como MONUC (Misin de las Naciones Unidas en la Repblica Democrtica del Congo). Este hombre es la personificacin de lo que, segn los crticos, es un pacto con el diablo. Mientras que los ojos del mundo estn distrados con guerras en Afganistn y otros lugares del mundo, muchos creen que las colinas boscosas del este del Congo estn siendo testigo de otro captulo vergonzoso de las fuerzas de paz de la ONU, junto a los impotentes despliegues en Srebrenica y Ruanda.

Prdida de Confianza Ya no puedo confiar en la MONUC , deca una enfermera a la que robaron a punta de pistola el mes pasado cuando se dispona a atender a civiles heridos. Les pedimos ayuda pero contestaron que no era su trabajo. Les pedimos un convoy que nos acompaara al pueblo pero no hicieron nada para protegernos.

La enfermera, que no quiso dar su nombre por miedo a represalias, trabaja en el hospital Heal Africa de Goma, donde se atienden a numerosas vctimas de agresiones. Este hospital recibi el ao pasado la visita de la secretaria de estado estadounidense, Hillary Clinton. Pero ni siquiera un hospital es inmune a los excesos ilegales del ejrcito congols respaldado por la MONUC.

Dos hombres con uniforme salieron de un campo de maiz y detuvieron nuestro coche dijo la enfermera. Uno de ellos traa un arma y nos apunt. Nos preguntaron a dnde nos dirigamos y contestamos que ramos enfermeras y que bamos a Nyanbanira. Nos dijeron que les diramos 1.000 dlares o nos quemaran el coche.

Les respondimos que era un vehculo para emergencias y que bamos a buscar a ciudadanos heridos, pero no lo aceptaron. Abrieron la puerta y se llevaron al conductor. Nos quitaron todo el dinero, la comida y las herramientas. Nos podran haber matado. Es slo gracias a Dios que estamos an con vida.

Segn esta enfermera, el incidente tuvo lugar cerca de la base de la MONUC. Pero cuando les llamamos para decirles que nos haban asaltado, dijeron Esto no es asunto nuestro. No es la primera vez que han fallado a la hora de socorrernos. No entiendo lo que hacen en el este del Congo.

Con una fuerza de 18.500 cascos azules en el Congo, la ONU ha creado la mayor fuerza de pacificacin mundial con un presupuesto de 1.350 mill de dlares al ao. La MONUC ha estado proveyendo con raciones, transporte, combustible y armas de fuego al ejrcito del gobierno congols (FARDC) en su operacin contra un grupo exilado de la milicia Hutu ruandesa, las Fuerzas Democrticas para Liberacin de Ruanda (FDLR), algunos de cuyos lderes tomaron parte en el genocidio del pas vecino del Congo en 1994. Pero el ejrcito congols se encuentra acusado de atrocidades contra el pueblo al cual supuestamente debe defender. En una serie de informes condenatorios, Human Rights Watch (Observatorio de los Derechos Humanos) ha documentado cientos de homicidios y miles de violaciones. Algunas de las muertes fueron especialmente atroces: civiles decapitados, descuartizados con machetes, golpeados con palos, disparados mientras huan o quemados vivos en sus hogares. La mayora de las vcitmas fueron mujeres, nios y ancianos.

Varias ONG, como Oxfam, se han unido a la condena presentada por el Observatorio de los Derechos Humanos a la MONUC por apoyar un ejrcito con sangre en las manos.

Segn un informe filtrado del Grupo de Expertos enviado por la ONU, las operaciones militares haban exacerbado la crisis humanitaria. En el diario britnico The Guardian, Eve Ensler, autora y fundadora de V-Day, movimiento global para acabar con la violencia contra las mujeres y las nias, afirmaba que las fuerzas pacificadoras de la ONU (MONUC) no estn mantenindose al margen, observando pasivamente las masacres, sino que estn en realidad apoyando a los perpetradores.

Existen razones polticas para explicar por qu en el ejrcito congols est escaseando de manera tan dramtica la disciplina militar. Ha estado combatiendo y perdiendo contra el general renegado Laurent Nkunda, un seor de la guerra de etnia Tutsi, supuestamente apoyado por Ruanda. Pero hace un ao, el Congo y Ruanda firmaron un acuerdo secreto que llev a su arresto.

El ejrcito congols entonces legitim y absorbi abruptamente al grupo de milicia de Nkunda, el Congreso Nacional para la Defensa del Pueblo (CNDP).

Juntos apuntaron sus armas hacia las FDLR. Era necesario un compromiso, segn la ONU, ya que ste podra finalmente dar al gobierno la fuerza suficiente para establecer el orden en este vasto y catico pas. La realineacin del CNDP ha sido probablemente el desarroyo ms significativo aqu durante 15 aos, declar Matthew Brubacher, un delegado de asuntos polticos del MONUC. El ao pasado, antes del acuerdo, el CNDP estuvo a punto de tomar Goma. Si no puedes vencerles, no est de ms incorporarlos. No se les puede vencer militarmente as que cul es la alternativa? Preferiran las ONG que un grupo militarmente autnomo continuara siendo ms fuerte que el ejrcito?

Difcil fusin Pero la fusin ha resultado ser todo menos fcil, con el rechazo de muchos de los anteriores miembros del CDNP a abandonar sus antiguas prcticas.

Lyn Lusi, directora del programa Heal Africa, de nacionalidad britnica, declara: En el proceso de paz tomaron a todos los bandidos, a la milicia y a los asesinos de todos y cada uno de los grupos y les dieron un uniforme, dicindoles Ahora sois el ejrcito oficial. As que, qu se puede esperar?

S que los soldados profesionales de la FARDC estn disgustados con esto. Ahora se les ha puesto en un mismo lote junto a bandidos y criminales. Hay buenos soldados profesionales en la FARDC que estn deseando una oportunidad y ayuda para limpiar su ejrcito.

Lusi aadi que la misin de la ONU no comprendi del todo la realidad del terreno. Creo que el MONUC no era consciente de lo que todo el mundo en el Congo era consciente. La MONUC lleva a cabo soluciones de despacho. Estn sentados en sus oficinas de todo el mundo diciendo, hagamos esto, apoyemos al ejrcito nacional. Pero cualquiera que conociera bien al ejrcito nacional habra dicho que eso no es suficiente.

Las tensiones han aumentado debido a las envidias en las filas, la falta de entrenamiento y al impago del sueldo a muchos ex-soldados del CNDP, quienes posteriormente volvieron a saquear. La MONUC afirma que est trabajando para resolver estos problemas.

En el pueblo de Kanyabayonga, un teniente coronel del ejrcito hind, que es el mayor contingente pacificador de la ONU en el Congo, con ms de 4.000 tropas en el pas, declar: Hubo un problema con el personal integrado, que no reciba su salario. Un batalln se rebel, comenz a disparar una noche y quem tres casas. Nuestro comandante permaneci toda la noche para dialogar con los soldados y se resolvi el asunto.

El coronel, que dese permanecer en el anonimato, aadi: La FARDC se di cuenta de que tena que pagar a los soldados. De modo que los generales estn reaccionando a estos asuntos. Las cosas estn cambiando en la prctica pero la instruccin llevar tiempo.

Pero para otro pueblo, Luofu, a 90 millas al norte de Goma, esa disciplina, ni llegando ahora llegara con suficiente rapidez. El pasado ao, rebeldes de las FDLR quemaron unas 1.000 viviendas, dejando a los habitantes nicamente el mixto ejrcito congols como recurso para pedir ayuda. Segn Gilberd Bouyenge, sacerdote catlico, ahora la situacin de los vecinos del pueblo no es mucho mejor.

No existe otro ejrcito, as que debemos confiar en ellos. Algunos violan, pero no todos, dijo.

La MONUC ha intentado supervisar el comportamiento del ejrcito ms estrechamente, a pesar de que sus agentes pacificadores estn distribuidos de forma muy dispersa en una zona del tamao de California.

En Luofu, Kyalwahi Daniel, a quien obligaron a permanecer fuera de su hogar mientras los rebeldes violaban a su mujer, afirm que la presencia de las fuerzas pacificadoras est marcando una diferencia. Desde que la MONUC est aqu, los soldados tienen miedo de intimidar a los civiles. Saben que la gente acudira a la MONUC y sta enviara un informe negativo a su comandante.

Personas desplazadas Existen tmidas seales de que lo peor puede haber quedado atrs. Los agentes de pacificacin sobre el terreno afirman que han visto disminuir la violencia durante los ltimos 6 meses y que el gobierno congols y los mandos militares estn tratando finalmente los temas de violencia sexual de forma seria, atrapando y castigando a los infractores.

Las cifras de la ONU muestran que la cantidad de personas desplazadas internamente en el norte de la provincia de Kivu descendi de 1.100.000 el pasado mes de julio a 109.000 hacia finales de diciembre. Las repatriaciones oficiales de ruandeses se triplicaron el ao pasado, a medida que se producan ms rendiciones de rebeldes de las FDRL.

La fuerza de las FDLR se estima en unos 4.000 hombres y se cree que cuenta todava con el control de muchas zonas mineras, beneficindose de la riqueza mineral del Congo.

El presidente del Congo, Joseph Kabila, ha declarado que la guerra est un 90% terminada y ha realizado un llamamiento a la MONUC para que abandone el pas a tiempo para el 50 aniversario de su independencia de Blgica en junio. Este acontecimiento se presenta demasiado optimista. La MONUC acaba de comenzar una misin revisada que, consciente de pasadas crticas, nicamente apoyar al ejrcito en las operaciones que la MONUC ayude a planear.

El britnico Alan Doss, jefe de la MONUC, reconoci que el ejrcito congols era culpable de abusos contra los derechos humanos. S, algunos elementos del ejrcito congols, en particular varios de los nuevos elementos integrados, han estado involucrados en atrocidades. Nosotros mismos informamos de ello y expresamos nuestra preocupacin a las fuerzas armadas congolesas y a sus superiores, y hemos retirado el apoyo de la unidad all donde presentamos estas alegaciones.

Ante la pregunta de si la MONUC se haba precipitado demasiado a la hora de dar su repaldo al ejrcito, Doss respondi: Quin sabe, quiz cuando miremos atrs dentro de unos aos, diremos s, se cometieron errores, eramos conscientes de que todo era muy precipitado.

Pero depende del contexto en el que nos situemos. Debemos recordar que el consejo de seguridad (de la ONU) haba estado presionando al gobierno para pactar con la rebelin del CNDP y tambin con las FDLR. Doss aade: Cualquier operacin va a tener, desgraciadamente, un impacto sobre la poblacin civil. La cuestin es qu es lo que intentamos hacer aqu.

Por supuesto que no encontramos satisfaccin alguna en el asesinato de personas y la violacin de mujeres, pero esta parte del pas nunca estar en paz a menos que pactemos resueltamente con grupos armados y s, claro, impongamos disciplina en las FARDC.

An as Ntaganda, requerido legalmente por crmenes de guerra, est activo en un ejrcito apoyado por una fuerza de pacificacin de la ONU. Hemos dejado bien claro que no tendremos nada que ver con l y lo hemos cumplido. Lo ideal es que todas las personas que estuvieron involucradas en violaciones de los derechos humanos fueran entregadas pero recuerde de dnde est saliendo este pas. No se pueden tratar todos los asuntos inmediatamente. Hay que ser realistas en esto. El proceso de integracin es una tarea an en proceso.

Algunos calificaran estas afirmaciones de pragmticas en un pas desolado por la guerra durante generaciones, mientras que otros las tacharan de un compromiso muy sucio.

Kabila, sin embargo, no intenta tratar con tacto la situacin del pas. El presidente congols admiti de manera rotunda: Por qu optamos por trabajar con el Sr. Bosco, una persona buscada por el Tribunal Criminal Internacional? Porque queremos la paz ahora. En el Congo, la paz debe llegar antes que la justicia.

Fuente: Congo conflict: 'The Terminator' lives in luxury while peacekeepers look on Artculo original publicado el 5 de febrero de 2010

Sobre el autor

Mariola Merino, Consuelo Cardozo y Fausto Giudice forman parte de Tlaxcala, la red internacional de traductores por la diversidad lingstica. Esta traduccin se puede reproducir libremente a condicin de respetar su integridad y mencionar al autor, a la traductora, la revisora, el editor y la fuente.

URL de este artculo en Tlaxcala: http://www.tlaxcala.es/pp.asp?reference=10086&lg=es

 

 


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