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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 04-03-2010

El linchamiento de Willy Toledo
Imponer silencio a gritos

Santiago Alba, Beln Gopegui, Pascual Serrano y Carlos Fernndez Liria
Rebelin


El pasado lunes, el conocido actor espaol Willy Toledo declar pblicamente su desasosiego por la muerte del preso cubano Orlando Zapata y censur al gobierno cubano por no haber sabido salvar una vida que, privada de libertad, estaba bajo su responsabilidad. Pero Willy Toledo tuvo tambin el atrevimiento de referirse al fallecido como a un delincuente comn y a algunos de los as llamados disidentes como a terroristas, reproduciendo la informacin de las autoridades de Cuba, e inmediatamente los mismos medios, los mismos polticos y los mismos intelectuales que aceptan con naturalidad las versiones oficiales del gobierno israel, colombiano o afgano se han lanzado, henchidos de indignacin, a romperle figuradamente los huesos al tiempo que autoproclamaban su limpieza de sangre democrtica. El Pas y El Mundo, por ejemplo, han dedicado en los tres ltimos das ms referencias a estas imperdonables declaraciones que a las vctimas civiles de Afganistn o a los hurfanos de Hait, por no hablar de la bloguera iraqu Hiba Al-Shamari, detenida, torturada y desaparecida durante un mes y ahora sometida a juicio en Bagdad por desprestigiar la imagen de la nacin sin que ninguno de los ofendidos por el rgimen de Castro haya levantado su voz o aireado sus tripas. Contra Willy Toledo se ha desatado una unanimidad ocenica, un tsunami de pulgares boca abajo y moralizantes azotes perdonavidas. El mismo da en que Otegi era condenado a dos aos de crcel por exaltacin del terrorismo (o, lo que es lo mismo, por decir una frase), Elvira Lindo escupa a Willy Toledo las ventajas de nuestra democracia, que permite hablar incluso a un tipo como l, y Rosa Montero, con el mismo temple moral con el que salud en 2006 los misiles arrojados sobre el Lbano, despreciaba a Willy Toledo calificndolo de gentuza castrista. Como de un apestado, los 9.000 actores, bailarines, directores de escena y dobladores de Espaa representados por Pilar Bardem se han desmarcado de su audacia declarativa y lo han dejado caer solo en el abismo. Decenas de portadas, columnas y tertulias se han rasgado las vestiduras contra la abyeccin moral del actor.

Es en las cuestiones pequeas donde se revela el estado de salud de una democracia. No es muy grave que se calle la boca a un actor, mutilando y criminalizando sus declaraciones, en un pas donde se amenazan las pensiones, se persigue a los inmigrantes, sigue habiendo torturas, se cierran peridicos, se obstruye la memoria, se protege a criminales de guerra y se mandan soldados a invadir y matar civiles en otras tierras. Algunas de las voces de este coro marcial -en el que cada uno ha gritado libremente lo mismo que todos los dems- reflejan la calidad tica de un medio periodstico y cultural en el que el desprecio por la verdad es inseparable de la idea de que la democracia consiste en imponer a gritos silencio a los dems y de la seguridad de que el intimidado no podr responderles. Las otras voces del coro se unen a la cantinela un poco por inters y un poco por miedo, a sabiendas de que, mientras el mundo gire en la misma direccin que van ellos, es mejor no preguntarse quin maneja el volante ni a cuntos aplastan las ruedas. En Espaa hay tres o cuatro temas que no pueden discutirse en pblico y Willy Toledo se ha atrevido a rozar uno de ellos. Si los filtros mecnicos fallan -como en este caso- y ms personas de las que caben en un pauelo escuchan lo que no se debe decir, entonces interviene el Santo Oficio para acosar, desprestigiar y amenazar al infractor. A Willy Toledo le han dado un grito para que no se atreva a hablar de nuevo.

Un peridico digital deca que Willy Toledo se haba quedado solo, lo haban dejado, ms solo que la una. No es verdad. Si an no sabe que no lo est, sirvan estas lneas de apoyo y solidaridad para recordrselo.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso de los autores mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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