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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 06-03-2010

El Narcotrfico

Dario Villaseor
Rebelin


Cuando se habla del tema de narcotrfico, independientemente de que los participantes sean consumidores cautivos de drogas legales o no, es imposible no asociarlo, sobre todo en pases como Mxico y Colombia, a muertos violentamente en enfrentamientos entre bandas y de estos con policas y soldados, corrupcin, masacres contra la poblacin desarmada, delitos asociados al delito principal, etc. Y al entrar todos de una u otra forma a esta forma de ver el fenmeno social, nos parece que se deja de lado una pregunta fundamental: Qu es el narcotrfico?

Si se estudia al narcotrfico como el fenmeno social que es y no solamente como la nota roja cotidiana a la que por fuerza y/o por grado nos hemos acostumbrado, veremos que el narcotrfico es, antes que otra cosa, una Empresa Capitalista. Una empresa capitalista que puede ser analizada desde el punto de vista crtico que se aplica a cualquier otra empresa, ya que, descartando (hasta cierto punto) sus muy peculiares procesos -violentos-, funciona de manera semejante a cualquier otra empresa capitalista independientemente del giro a que dicha empresa se dedica.

El Narcotrfico desde el punto de vista del Capital.

A despecho de lo que los medios de difusin pretendan hacernos creer, la empresa legalmente establecida y la Empresa del Narcotrfico comparten ms cosas de los que los primeros quisieran creer.


Est de ms decir que los cinco puntos listados se refuerzan constantemente unos a otros, y desde nuestro punto de vista, cualquier otro agregado por parte de los lectores solamente reforzaran los puntos ya mencionados.

Ahora bien, se preguntarn ustedes, si ambas estructuras empresariales se parecen a este nivel, de qu tipo de empresa estamos hablando? Es el narcotrfico una empresa productiva o es una empresa ms bien de carcter financiero?

Responder esta pregunta no ser sencillo sino se toman en cuenta los siguientes hechos.

Desde hace ms de un cuarto de siglo, todas las empresas, sin importar a qu se dediquen, nominalmente, obtienen su ganancia principal va la especulacin financiera ya qu, como bien saben los lectores, la ruptura por parte de los Estados Unidos de los acuerdos de Bretton Woods en los aos setenta del siglo pasado produjo una inversin del hecho, vigente hasta entonces, de que 90% del capital circulando a nivel mundial se dedicara a la produccin, y 10% a la especulacin. A partir de la ruptura de esos acuerdos, 90% del capital circulante est dedicado a la especulacin y 10% a la produccin, ya qu, como se sabe, y este es el otro hecho que deseamos resaltar, Marx aclar que al capitalista no le importa como se obtenga la ganancia: si es por la va de la produccin o por la de la especulacin. De todos modos, no importando la actividad empresarial ni la legalidad o falta de esta, en ambos casos la empresa capitalista necesita de la explotacin del trabajo, a despecho de lo que los alucines de los tericos del fin del trabajo quieren hacernos pensar. Y este es el tercer hecho que se desea resaltar.

Con lo inmediatamente anterior, podemos decir que la empresa capitalista del narcotrfico es una empresa de carcter bsicamente especulativo, como casi todas sus primas legales, en donde la nica diferencia, pero fundamental, que tiene la primera con las segundas es que el nivel de ganancia es muy superior en el narcotrfico por el simple hecho de que la inversin, por increble que parezca, es mucho menor que la de cualquier otra empresa, y los beneficios por la comercializacin de la mercanca son espectacularmente mayores que la de cualquier otra mercanca legal o ilegal.. Es decir: a pesar de los gastos que la empresa narcotraficante tenga que realizar para mantener la salud de los negocios, el gasto no llega a ser ni la mitad de lo que sus hermanas legales tienen que invertir para que el nivel de ganancias que pueden obtener por circular su producto se acreciente, ya que en realidad producir la mercanca cuesta poco, algo que las otras empresas jams podrn soar con tener. Y este es un asunto no menor que explica por qu se combate a la estructura empresarial del narcotrfico.

La estructura empresarial del Narcotrfico bajo fuego.

Hemos puesto entrecomillado lo de bajo fuego por qu queda claro por los estudios acadmicos, los economistas y los corredores de bolsa que si verdaderamente se quisiera terminar con la amenaza del narcotrfico lo nico que se tendra que hacer es invertir la relacin produccin-especulacin de tal manera que el 90% del capital circulante a nivel mundial se vuelva a destinar a la produccin: regresar a la situacin de hace cuarenta aos. Pero, cundo creen ustedes que esto va a suceder, queridos lectores? Pues en el momento en que el infierno empiece a existir y este empiece a enfriarse. O dicho de otra manera: a menos que una lucha de clases por parte de los trabajadores del mundo obligue a rectificar esta situacin, por un lado, y/o la cada de la tasa de ganancia obligue a otras medidas , los capitalistas, ya sean narcotraficantes o legales, no tienen razn alguna para cambiar esta situacin, y en esto los gobiernos y los polticos los seguirn aunque su dios se presente y les diga otra cosa. Y otra cosa: la plusvala que ambos tipos de estructuras empresariales obtienen del trabajador (es necesario aclarar que tasa de ganancia y plusvala no son lo mismo?) en las circunstancias actuales es algo que no van a renunciar a menos que sean obligados a ello o de plano desaparezcan como clase explotadora. Y tambin hay otra razn por lo cual el asunto de bajo fuego no es ms que una propaganda para consumo idiota.

La empresa del narcotrfico ha salvado a las otras empresas por medio del proceso conocido como blanqueo de dinero. Es decir: el tan temido, combatido y odiado blanqueo de dinero es la sangre que a permitido a bancos y empresas legales sobrevivir y vivir y poderse reestructurar para seguir sacando plusvala de los trabajadores. Esto es tan cierto que el ao pasado la revista mexicana Proceso coment que al menos 40% de la economa mexicana est vinculada, de una forma u otra, a las actividades del narcotrfico. Esto es tan cierto que regiones enteras de Colombia viven de acuerdo a los que los reyes empresariales del pas dicen que debe ser. Esto es tan cierto que en regiones enteras de Italia y Rusia todo mundo sabe que las mafias sustituyen autoridades. Todo esto es tan cierto que hace tiempo las autoridades formales que dicen representar a sus sociedades estn ausentes por qu muchas veces estn ocupadas, como en Mxico, de convertirse en uno de los bandos en guerra.

Entonces, salvo que algunos de ustedes se deje llevar por moralinas idiotas como Felipe Caldern, el asunto del narcotrfico se tiene que ver como es: un asunto poltico, econmico y social. Y tan esto es as, que aunque Fecal quiera organizar una cruzada de idiotas contra el mal del narcotrfico, sus subordinados si saben de que lado sopla el viento y no dejan de ver la economa del asunto. Y de hecho, es la nica visin que tienen, y si no que le pregunten a la Cotorra y a la Marrana.

Ahora bien, de que manera vive el trabajador lo anteriormente descrito?

El Narcotrfico desde el punto de vista del trabajador.

Para el trabajador, entendido este como toda persona que aporta exclusivamente su fuerza de trabajo (ya sea intelectual, ya sea manual), en un tiempo socialmente determinado para obtener una paga que le permita reproducirse, las cosas no se presentan tan sencillas como se pudiera pensar en un momento, salvo que se pertenezca, o se crea pertenecer a esa elite que hace uso de discursos rimbombantes vlidos solamente para los iniciados.

Para el trabajador, ya sea que este se encuentre en una empresa pblica o privada, la violencia del narcotraficante y los crmenes generalmente anexos a esta prctica delictiva es una cotidianidad que se refleja tanto de manera evidente como indirecta en sus vidas. De manera directa al verse como vctima involuntaria de los salvajes enfrentamientos entre bandas y de estas con las fuerzas policiales y militares, o de los mltiples delitos como el feminicidio, la venta de mercancas ilegales y la esclavitud y la prostitucin forzada a la que se ven sometidas varias miles de personas, con el dolor emocional que esto implica.

Pero existe tambin una manera indirecta en la que los trabajadores se ven afectados por las actividades de la empresa narcotraficante. Si la actividad econmica de una nacin tiene hasta 40% de aportacin del dinero del narcotrfico, si los bancos privados que en teora deben financiar el desarrollo econmico de una nacin han sido rescatados por el lavado de dinero del narcotrfico, si cada vez ms mltiples actividades de servicios y produccin caen bajo control de la empresa capitalista del narcotrfico, poco o nada importa si un trabajador est o no involucrado directa o indirectamente en aquella empresa, poco importa o nada si se es vendedor, dueo de una microempresa, maestro, profesionista independiente, ama de casa, estudiante, empleado pblico o de empresa privada: nunca podr garantizar (aunque en ello le vaya sus convicciones morales, aunque no se drogue ni siquiera con alcohol de chocolates envinados), que su salario, que el prstamo bancario que pide, que el servicio que paga o que la mercanca que adquiere no est de alguna manera siendo parte de la extensa cadena de lavado de dinero. Es decir, que independientemente de sus convicciones, es posible sino que es muy probable que est contribuyendo al agrandamiento y la consolidacin de la empresa capitalista del narcotrfico. Y si esto es cierto, no tiene manera de saberlo, a lo ms de sospecharlo, al menos hasta que la polica y/o los militares lo detengan.

Mencin aparte merecen los trabajadores directos del narcotrfico.

La empresa capitalista del narcotrfico ha materializado lo que para muchos era una alegora exagerada de los comunistas acerca de que el capitalismo y sus empresas chupan la vida y la sangre de los trabajadores. De manera evidente para todos, estn o no trabajando directamente, ser trabajador en el narcotrfico significa antes que otra cosa ingresar a una empresa de la que no se sale ms que muerto o de testigo protegido de las autoridades. Significa para el trabajador que su vida, dependiendo de una serie de factores que no se encuentran bajo su control, sea productiva no ms de 5 aos en promedio, en los mandos operativos inferiores y 10 en los medios y superiores. Y dejar de ser productivo en esta empresa significa que termina la vida misma. A cambio de este brutal hecho, la empresa capitalista del narcotrfico da a sus trabajadores una serie de ventajas que no obtendrn los trabajadores de cualquier otra empresa capitalista: un salario que supera con mucho lo que puede obtener cualquier otro trabajador promedio no importando el nivel de estudios que tenga; un poder casi ilimitado para realizar cualquier otro tipo de empresa ilegal (secuestro, extorsin, control del mercado de piratera, etc) generado por la impunidad ante las autoridades nominales que los trabajadores de esta empresa tienen en la cual no responden ms que a sus jefes inmediatos, y acceso a una serie de satisfacciones que no estn a disposicin de los dems trabajadores: el alcohol, la droga misma y la prostitucin en sus diferentes variantes..

El asunto de la prdida de la vida no es diferente de lo que sucede en las dems empresas capitalistas ya sean pblicas, ya sean privadas: lo nico que difiere es en grado. Pero para el trabajador no deja de ser una diferencia muy importante: salir como un viejo pensionado con un salario que no alcanza para cosa alguna (o sin pensin), o salir en la plenitud de la vida en una bolsa negra del Servicio Forense y generalmente a una fosa comn. Cmo se termina indica cmo se vivi, mientras que el capitalismo se lleva todas las ganancias.

Y quienes crean que los trabajadores del narcotrfico son solamente venidos del lumpen (cara palabra a la izquierda intelectual) deberan de pensarlo ms detenidamente. Si bien es cierto que en los aos setenta y ochenta del siglo pasado, los que se involucraron en el trfico de drogas como jefes fueron personas sin miedo y sin escrpulos que venan de los estratos ms desamparados de las sociedades, actualmente los jefes -y aqu podemos decir sin miedo a equivocarnos: empresarios, CEO- vienen de una formacin educativa de universidades privadas de elite tanto nacionales como extranjeras, en las que se han codeado con los hijos de empresarios legales. Los actuales dueos, empresarios que bien podran estar dirigiendo alguna transnacional legal, ya no se parecen en casi nada a los primeros jefes, salvo en la disposicin de hacer lo que sea necesario para defender su empresa, asesinatos, enfrentamientos y sobornos incluidos. Y lo mismo pasa con los trabajadores: finalmente, en qu otra cosa puede trabajar un recin egresado de una universidad privada o pblica que no quiere ser ingeniero tras el volante de un taxi, contador detrs de un mostrador de una tienda de telas o mdico que patea las calles todos los das entregando muestras mdicas de una empresa farmacutica transnacional, todo esto con salarios de miseria, cortesa de los gobiernos neoliberales y de los empresarios voraces legales? Y eso en el caso de que sea un afortunado con educacin superior, todos saben que oportunidades tienen los que con esfuerzos llegaron a la educacin media o media superior y menos de 25 aos.

No solamente los lumpen acceden a esta oportunidad, hay que llamarla de alguna forma, laboral.

Conclusiones.

Todo lo anteriormente escrito ha sido documentado por investigaciones acadmicas, policiales y periodsticas, Lo nico que hemos tratado de realizar aqu en un engarce de varios hechos que se presentan por lo general de manera aislada y/o ocultos por el adormecimiento que genera la cantidad y la saa con la que tanta gente ha muerto. Adormecimiento que bien podra ser una forma de salud mental para sobrevivir ante tanto horror. Finalmente, se dice que el ser humano solamente puede procesar y sentir muy pocas muertes: cientos o miles es algo que difcilmente se puede mantener en un marco de referencias coherente. Esto se vio como lo relata H. Arendt en su libro sobre Eichmann y su juicio en Israel. El criminal de guerra poda relatar los aspectos tcnicos que le permitan al rgimen nazi acabar con la vida de miles de los que consideraba sus enemigos con una parsimonia que asombraba y estremeca al pblico presente, pero perdi el control el da que un testigo relat como el criminal de guerra ahorc con sus propias manos a un adolescente, casi nio, negando de manera demencial haber hecho esto. Pudo aceptar la muerte de miles porqu obedeca rdenes, pero perda los estribos por lo del nio.

Si mencionamos lo inmediatamente anterior, es para decir que algo semejante nos est sucediendo en las sociedades que de una manera u otra se encuentran sometidas a la existencia de la Empresa Capitalista del Narcotrfico. Y esto est siendo utilizado por los capitalista de todo el sistema para que nadie cuestione la actual recomposicin orgnica del capital, no en vano el narcotraficante es el primer empresario que entendi la globalizacin, entendida esta como el saqueo impune acompaado de la circulacin sin restricciones de capitales. Pero no es nada nuevo esto que mencionamos: ya ha sucedido en la truculenta historia del capitalismo mundial, recurdese como algunas naciones realizaban negocios por encargo con piratas y bucaneros que sembraron en su poca el terror en muchos lados del mundo (como hoy los narcotraficantes) mientras decan que los descalificaban y combatan. E igual que en esa poca, no hay manera de distinguir actualmente, entre los negocios legales y los negocios ilegales, entre los mtodos que uno y otro tipo de negocios utilizan para mantener su buena marcha (salvo en el grado, insistimos en esto) y en la forma en que el trabajador es explotado en la obtencin de su plusvala (salvo en el tiempo transcurrido, tambin insistimos en esto): la forma cambia pero el fondo sigue. Entender esto, ver que nada diferencia a unos y a otros, que los narcotraficantes son tan criminales como los empresarios legales (por qu finalmente no ha cambiado el hecho de que la clases dirigente de este pas y quienes aspiran a unirsele o sustituirla desde hace mucho son voraces de los recursos naturales del pas y de su gente, depredadores antinacionales que no dudan en poner en duda su propia viabilidad con tal de que su visin cortoplacista siga prevaleciendo), no prestarse en una guerra cargada de dudosa moralidad para esconder los delitos empresariales, creemos que es la primera manera en que los trabajadores de la nacin y del mundo puedan empezar a salir de esta larga noche de barbarie capitalista.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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