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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 07-03-2010

Hay que quemar a los especuladores

Francisco Umpirrez Snchez
Rebelin


Ganar o perder como resultado de las oscilaciones de precio de estos ttulos de propiedad y de su centralizacin en manos de los reyes de los ferrocarriles -en la actualidad reyes de los bancos, de las multinacionales y de los fondos de inversin-, resulta cada vez ms, segn la naturaleza de las cosas, obra del juego, que ahora aparece en lugar del trabajo como modalidad originaria de adquisicin de la propiedad de capital y tambin en lugar de la violencia directa. El Capital. Karl Marx.

La necesidad de la particularizacin

La crisis financiera desatada en el ao 2008 ha puesto de manifiesto los lmites del capitalismo y los enormes daos que causa a la humanidad. Muchos anlisis han centrado su crtica en este aspecto general con el fin de destacar la necesidad del socialismo. Si bien estos anlisis son necesarios bajo el punto de vista de la concepcin general del mundo y de la lucha de ideas, no resultan muy prcticos bajo el punto de vista de la accin poltica de las vanguardias y de los movimientos sociales. La izquierda radical no debe dirigir sus ataques contra la clase capitalista en su conjunto ni contra el capitalismo en general, sino dependiendo de la coyuntura econmica debe centrarlos en determinados segmentos de la misma. Y la actual coyuntura econmica se caracteriza por el ataque de los especuladores a las economas griega y espaola. Este camino, el de la particularizacin, lo ha seguido Joseph Stiglitz, quien en una conferencia dictada en London School of Economics el 8 de febrero del ao en curso se expres en los siguientes trminos: Los especuladores siempre buscan el flanco ms dbil. Lo que estn haciendo es una versin de lo que hicieron con Hong Kong en 1997-1998. Lo que hizo entonces Hong Kong fue subir los tipos de inters e intervenir el mercado. Europa debe hacer los mismo y quemar a los especuladores.

Radicalizacin e intervencin del mercado

La posicin adoptada por Joseph Stiglitz no slo tiene el ingrediente de la radicalidad, hay que quemar a los especuladores, sino tambin el de la defensa del inters pblico frente al inters privado: hay que intervenir el mercado. Algunos pondrn el grito en el cielo diciendo que es una ingerencia del Estado en un espacio econmico de libertad, pero no nos dejemos confundir. El Estado vende deuda pblica para financiar sus gastos. Luego, en calidad de vendedor, tiene todo el derecho del mundo a hacer lo que sea necesario para no salir perdiendo en el juego de la bolsa frente a los especuladores. Puesto que son los especuladores quienes continuamente tienen intervenido el mercado y hacen todo lo que estn a su alcance para obtener la mayor centralizacin de fortunas que puedan. Recientemente hemos sabido por la prensa que el Centro Nacional de Inteligencia de Grecia ha descubierto a las cuatro gestoras de fondo de alto riesgo que han atacado a la economa griega. El pasado diciembre vendieron masivamente bonos del Estado griego y los volvan a comprar a precios reducidos al final de la jornada. En un da y mediante operaciones puramente especulativas cuatro compaas ingresaban enormes ganancias. Y se cumple aqu lo que dice Marx en la cita que encabeza este trabajo: el juego de la Bolsa se presenta como la forma originaria de adquisicin de capital en vez del trabajo y la violencia, como ocurra en los orgenes del capitalismo.

La gran economa y la educacin de las mayoras sociales

Al ciudadano de a pie lo que ocurre en la Bolsa, en los mercados de derivados y en las altas instancias de las finanzas le queda muy lejos. Acta y se comporta como si nada de ese mundo le afectara. Su saber econmico se circunscribe a lo que ocurre en su entorno inmediato: si tiene trabajo y cmo estn los precios de los bienes y servicios que consume habitualmente. Y cuando estas cosas no le van bien, mira hacia el gobierno y lo seala como el principal culpable. Vive enajenado respecto de los grandes centros de poder econmico y respecto de los principales responsables de que la economa le vaya mal. Es incapaz de vincular lo que ocurre en la gran economa con lo que ocurre en la pequea economa. Y esta tarea, la de vincular la gran economa con la pequea economa, debe ser llevada a cabo por las vanguardias tericas.

Pero resulta que muchos analistas econmicos de izquierda tienen el defecto de que hablan, no para las grandes mayoras sociales o para las vanguardias dedicadas a la prctica poltica, sino para otros economistas. Dan por sabidos muchos conceptos y, en consecuencia, no ayudan a elevar el nivel de conciencia de la gente. Algunos marxistas siguen empecinados en enfocar todos los problemas bajo un punto de vista exclusivamente terico, como si la clave no estuviera en apuntar contra los grandes enemigos de los trabajadores y del pueblo en general, sino demostrar que saben cosas y cosas muy complicadas. No se preguntan nunca qu inters prctico tienen ciertos debates y luchas de ideas. Se muestran incapaces de centrarse en la coyuntura y proporcionar ideas que sirvan para enfrentarse a dicha coyuntura.

La deuda pblica y los CDS

El sistema capitalista no puede funcionar sin un sistema de crdito desarrollado. El sistema de crdito es una de las expresiones ms importantes de la interdependencia que existe entre todos los miembros de la sociedad. Las familias necesitan del crdito para comprar su vivienda, su automvil y otros enseres. Las empresas necesitan del crdito para comprar equipos de capital e instalaciones. Y el Estado necesita del crdito para poder costear los servicios sociales y realizar inversiones. As que todos, sociedad civil y Estado, necesitan del crdito. Se demuestra as el poder inmenso que tienen los bancos y ms en particular los grandes poseedores de riquezas monetarias. Vemos igualmente que el Estado est a merced de los inversores y no al revs.

El Estado puede emitir distintos ttulos de deuda segn sea el plazo de vencimiento. Las deudas a corto plazo estn constituidas por las Letras del Tesoro y su plazo de vencimiento es inferior a un ao; los Bonos del Estado representan la deuda a medio plazo y su plazo de vencimiento se encuentra entre los 3 y 5 aos; mientras que las deudas a largo plazo estn constituidas por las Obligaciones del Estado y su plazo de rendimiento oscila entre los 10 y 30 aos. Todos estos ttulos de deuda se compran y se venden en el mercado de valores. Esto permite a las personas que quieran recuperar liquidez vender los ttulo de deuda que poseen a un precio superior o inferior al que lo compraron. Debe tenerse en cuenta que esto que hace el Estado, emitir ttulos de deuda para hacerse con dinero, tambin lo hacen las empresas: emiten bonos de empresa e igualmente se negocian en el mercado de valores.

Como en el mundo capitalista todo es un negocio y de todo negocio se quiere hacer otro negocio, ha surgido un derivado de los ttulos de deuda: los seguros contra el impago de las deudas (CDS). Esta necesidad es comprensible. Una empresa o el Estado han emitido ttulos de deuda. Pero puede surgir un problema: el da del vencimiento la empresa o el Estado pueden no tener dinero para devolver el importe total del prstamo y el inters acordado. Cmo solventar este problema? Pues creando un seguro contra el impago de deudas. De esta manera quien compra un ttulo de deuda debe comprar al mismo tiempo un seguro contra el impago de deudas. Un pequeo dato acerca del seguro de impago de la deuda: durante la primera semana de febrero el costo de ese instrumento financiero se sita en 1,26 % anual sobre el valor del bono a cinco aos. Es decir, el propietario de un milln de euros de deuda pblica espaola debe invertir 12.600 euros anuales para protegerse del impago. Como dije antes: todo un negocio sobre el negocio.

El ataque de los especuladores

Nadie duda de que la economa griega fuera mal y sigue mal y que la economa espaola tampoco va bien del todo. Pero los ataques de los especuladores no deberan permitirse. Las ganancias especulativas deberan tener una carga impositiva que rondara el 95 o 98 %. Antes esta propuesta fiscal los defensores ciegos del capitalismo reaccionaran y nos amenazaran con que entonces los capitalistas no invertiran. Pues bien, que no lo hagan, peor para ellos, su dinero perder valor. El Estado slo est dispuesto a conservar el valor de su capital, esto es, a pagarle como inters el valor del ndice de precios al consumo. Hay que ponerse radical, muy radical.

Los especuladores se han aprovechado de la debilidad de la economa espaola para hacer lo que slo saben hacer: enriquecerse de forma desproporcionada. Cmo lo hicieron? Se dedicaron a vender deuda pblica espaola en grandes cantidades y a comprar CDS espaoles (seguros contra impago de deuda pblica espaola). Qu lograron? Que los dems inversores los imitaran y, en consecuencia, el precio de los ttulos de deuda espaoles bajaron y los precios de los CDS espaoles subieron. Un dato: como consecuencia de este ataque especulativo, por 10 millones de euros de ttulos de deuda del Banco Santander Central Hispano se pagaba en esas fechas de febrero un seguro de 146.538 euros, mientras que por ese mismo importe en ttulos de deuda del Tesoro espaol se pagaba un seguro de 166.300 euros.

Pero la cosa no queda aqu, ni mucho menos. Un aumento del costo de los CDS viene acompaado irremediablemente de un aumento de la rentabilidad que los inversores exigen para comprar bonos espaoles. Dicho de otro modo: el inversor le dice al gobierno espaol que ya que debe pagar un seguro mayor, y eso es seal de que el riesgo de impago de la deuda es mayor, debe pagarle un inters mayor si quiere que le compre bonos del Estado. Y como el gobierno espaol prev emitir deuda pblica por un valor de 211.500 millones de euros en 2010, un incremento slo del 1 % en su rentabilidad supondra para el Estado un gasto adicional de 2.155 millones de euros anuales. Y sabe usted, atento lector, qu representa esta cantidad? Le pongo un sencillo ejemplo. Las personas mayores de 52 aos que han cotizado durante veinte aos tienen derecho a cobrar una percepcin mensual de 450 euros. Pues bien: con ese dinero que debe pagar el Estado espaol en concepto de aumento del inters de la deuda pblica a los inversionistas, podra pagar 450 euros a 400.000 personas cada ao. Y despus se atreven algunos a decir que los especuladores hacen bien a la economa. Se ve claro ahora cmo lo que ocurre en la gran economa afecta a lo que ocurre en la pequea economa.

George Soros: el paradigma de los especuladores

Hablar de George Soros es hablar de los hedge funds: fondos de inversin de alto riesgo. Una de las caractersticas de los hedge funds es que pueden hacerse con el control temporal de activos financieros muy superiores a la de sus propietarios. Como estas instituciones financieras prometen rentabilidades muy altas, sus principales inversionistas son personas muy adineradas. Los mercados donde operan estos fondos de inversin son en el mercado de valores y su nica funcin es especulativa. Se discute a este respecto si los especuladores son un bien para la economa o son un mal.

En septiembre de 1992 George Soros, a travs de su fondo de inversin Quantum Fund, orquest un ataque especulativo contra la libra. La economa inglesa iba mal y se avecinaba una devaluacin de su moneda. George Soros aceler este proceso. Previamente Quantum Fund haba adquirido en prstamo 15.000 millones de libras esterlinas. En la fecha sealada George Soros dio la orden de vender masivamente libras esterlinas. El pnico se extendi y muchos inversionistas hicieron lo mismo. La libra esterlina fue devaluada y a continuacin Soros volvi a comprar libras esterlinas, hacindose con una ganancia de mil millones de dlares. No digo mal, atento y concienzudo lector: mil millones de dlares. Pongo un ejemplo ms simplificado para que todo el mundo pueda entender el mecanismo de esta operacin especulativa. Hoy 5 de septiembre de 1992 con un dlar compro una libra. Pero maana devalan la libra y con 1 dlar compro 1,15 libras. Aqu se cumple la idea esencial del economista vulgar: comprar barato y vender caro. Y eso fue lo que hizo George Soros: vendi la libra a un dlar y con un dlar compr luego 1,15 libras. (La paridad entre las dos divisas, entre la libra y el dlar, es inventada. Lo he hecho as para que sea ms fcil de entender).

Hizo un bien o un mal George Soros a la economa britnica?

Cedamos la palabra a Paul Krugman: Pero en realidad es posible argumentar que Soros hizo un favor a la nacin britnica en su conjunto. La cada de la libra no provoc una crisis econmica: la moneda se estabiliz espontneamente a un 15 por 100 por debajo de su valor anterior. Liberado de sostener la libra, el gobierno britnico pudo reducir los tipos de inters. La combinacin de tipos de inters bajos y un tipo de cambio ms competitivo llev enseguida a una fuerte recuperacin de la economa britnica, que en pocos aos haba reducido el desempleo a niveles que sus vecinos consideraban inalcanzables. (Estas palabras de Paul Krugman pueden leerse en el captulo 6 de su libro El retorno de la economa de la depresin y la crisis actual). Quien hasta ahora consideraba que Paul Krugman era un tipo de izquierda, se habr llevado una gran decepcin al leer su valoracin sobre el papel de Soros en la cada de la libra esterlina en 1992.

Pero las cosas son as. Paul Krugman es un reformista de izquierda, esto es, un crtico del sistema capitalista dentro de los marcos del sistema capitalista. En ningn momento pasa por su cabeza cuestionar las relaciones econmicas que se dan entre las personas en la sociedad capitalista. Cree, como todos los reformistas de izquierda, que la gran aspiracin de los trabajadores es tener un empleo y que deben dar las gracias a los especuladores y capitalistas en general cuando esto ocurre. Cae en el ms limitado de los economicismo. Es incapaz de representarse el papel que los trabajadores deben desempear en la historia universal: transformar la sociedad capitalista en una sociedad socialista. La piel burguesa de Paul Krugman se nota en dos aspectos: uno, no cuestiona la posibilidad que tienen los fondos de inversin de hacerse con el control de una suma de activos descomunales como el caso de Quantum Fund que se hizo con prstamos por valor de 15.000 millones de libras-, y dos, no cuestiona, no le duele, que Soros haya ganado de un plumazo, en el plazo de 24 horas, 1000 millones de dlares. A mi me duele, me indigna, me violenta saber que esto ocurre. Slo basta pensar que lo que gan Soros en esa operacin especulativa es lo que ganan un milln de trabajadores al mes, suponiendo que cada uno de ellos perciba un salario de 1000 dlares, para que los gritos de indignacin lleguen al cielo. Este hecho me parece tan irracional que no me cabe en la cabeza cmo Paul Krugman puede pasarlo por alto y no cuestionarlo. Y slo me cabe una explicacin: su piel burguesa es demasiado dura, est formada por demasiadas capas, para que esos hechos puedan afectar a su sensibilidad tica.

Hay que quemar a los especuladores

Cuando hablamos de quemar a los especuladores, estamos hablando de quemarlos econmicamente. Seamos muy radicales y muy arriesgados. Pensemos en cmo hacer desaparecer de los mercados a los especuladores. Supongamos que los especuladores se han puesto de acuerdo para vender masivamente deuda pblica espaola para en el plazo de 24 horas volverlas a comprar a precios ms bajos y embolsarse enormes ganancias especulativas. Pues bien, que todos los Estados europeos acten de forma conjunta. En el mismo momento en que los fondos de inversin vendan de forma masiva deuda pblica espaola, que los Estados europeos las compren de forma ms masiva an. De manera que en vez de bajar, el precio de la deuda espaola suba. Y as en vez de amasar grandes ganancias, los fondos de inversin amasarn grandes prdidas. Y esto que se hace con la deuda pblica debe hacer con las divisas y con cualquier otro activo financiero donde los especuladores quieren dar el golpe de gracia.

Hay otras medidas que podra tomar cualquier gobierno que quiera que la economa industrial y comercial se libere del yugo del capital productor de inters. Hay personas muy adineradas que quieren hacerse con ms dinero. Son extremadamente codiciosos. Son las que nutren los fondos de inversin. Debera establecerse un tope mximo a los activos financieros de los que pueden disponer los fondos de inversin. Tambin se deberan prohibir las operaciones especulativas. Algunos dirn que esto sera atentar contra la libertad econmica. Que digan lo que quieran. Saben que no estn defendiendo la libertad. Lo nico que defienden es poder enriquecerse hasta los topes y no parar de hacer del dinero ms dinero. No defienden la libertad, defienden el enriquecimiento sin lmite. Y en todo caso, si aceptramos que estn defendiendo la libertad, estaran defendiendo la libertad de unos pocos y no la libertad de los muchos. As que, no lo dudemos, quememos a los especuladores. Hagmoslo desaparecer de la faz de la Tierra.

El mercado es as?

Primero les transcribo un pequeo extracto que he tomado de un artculo publicado en Rebelin el 5 de marzo de 2010, titulado Los bienes mal adquiridos siempre rinden provecho (A Goldman Sachs) y cuyo autor es Serge Halime: El presidente-director general de Goldman Sachs, el seor Lloyd Craig Blankfein, acaba de embolsarse un bonus de 9 millones de dlares Interrogado sobre los bonus de Blankfein, el presidente Barack Obama dijo sin ofenderse: Como la mayora de los estadounidenses no voy a criticar el xito y la fortuna. Forma parte de la economa de mercado. Debe ser que Barack Obama tiene problemas con su memoria inmediata, puesto que segn la experiencia reciente, a saber, la crisis financiera desatada en 2008, el fracaso y las cuantiosas prdidas forman parte igualmente de la economa de mercado. Y debemos ir un poco ms all de acuerdo con dicha experiencia: hay una vinculacin estrecha entre, por una parte, el xito y el fracaso, y por otra parte, las fortunas y las ruinas.

La reciente crisis ha puesto de manifiesto que mientras muchos particulares, altos ejecutivos e inversionistas de instituciones financieras, se han visto colmado por el xito en sus carreras y por ganancias millonarias, la sociedad en su conjunto se ha visto gravemente aquejada por el fracaso y por las prdidas enormemente millonarias. Barack Obama est ciego o carece de sensibilidad para ver que esta crisis ha puesto de manifiesto la flagrante contradiccin que existe entre los intereses privados y los intereses sociales. Y lo lgico es que Barack Obama, por el cargo que ocupa, deba dedicarse a defender los intereses sociales y a limitar los excesos de los intereses privados. Pensemos en esos 9 millones de dlares que se ha embolsado Blankfein en concepto de bonus. No podra emplearse ese dinero para reducir el tipo de inters que pagan muchas familias en apuros, o el de los prstamos de algunas empresas que estn pasando dificultades econmicas, o sencillamente para contratar a nuevos empleados? Con esos nueve millones de euros se podran contratar a 750 trabajadores durante un ao, pagndole un sueldo mensual de mil euros. Por qu tienen las camarillas de esas entidades financieras el derecho de decidir el destino de los beneficios generados por los ahorros sociales y por los esfuerzos sociales? La respuesta es sencilla: no porque estemos en una economa de libre mercado, sino porque estamos en una economa capitalista. Y en una economa capitalista los intereses privados predominan y sojuzgan a los intereses sociales.

Cuando en las primeras semanas de febrero el gobierno espaol denunci a los especuladores por su ataque a la deuda espaola, en los medios de comunicacin espaoles se prodigaron los artculos en defensa del mercado. Amanda Mars, en el suplemento Negocios de El Pas del 11 de febrero de 2010, public un artculo titulado No hay conjura, se llama mercado y especula. Entre otras cosas y asesorada por dignos economistas y hombres de negocio, hizo las siguientes aseveraciones: Los inversores ponen su dinero en aquello que calculan les dar beneficio y lo retiran cuando consideran que lo pueden perderEsa es la dinmica del mercado. Se llama mercado financiero y es voluble, histrico y desconfiado. La especulacin forma parte del ADN del mercado financiero, y tiene su papel en el castigo que ha recibido la deuda espaola en los mercados.

Segn Amanda Mars, y todos los que la secundan y asesoran, el mercado financiero es as. Pero necesariamente no tiene que ser as, puede ser de otro modo. Los maltratadores son as, pero ese ser as genera mucho dolor a la sociedad. De ah que la sociedad para que no sean as, los manda a la crcel. Dejan de ser como eran antes y cuando salen de prisin no les queda otro remedio que ser de otro modo. As que si el mercado no nos gusta como es, tenemos todo el derecho del mundo a cambiarlo, para que sea la sociedad en su conjunto la que se beneficie y no unos pocos extremadamente codiciosos. Si el mercado financiero es histrico, tomaremos medidas legales para quitarle la histeria de raz. Y si los especuladores forman parte del ADN del mercado financiero, manipularemos genticamente ese ADN hasta hacer desaparecer a los especuladores. El mundo debe ser como las mayoras sociales quieren que sea. Y el mercado financiero tal y como es ahora, donde cuatro agencias de fondos libres aprovechan las heridas del sistema para enriquecerse de forma descomunal y hacer pagar al Estado cuantiosos intereses, debe ser radicalmente cambiado. Queremos un mercado socialista, un mercado donde los intereses sociales primen sobre los

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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