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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 08-03-2010

Respuesta a una crtica del profesor Kohan en su libro "Nuestro Marx"

Rolando Astarita
Rebelin


En su nuevo libro, Nuestro Marx,http://www.rebelion.org/docs/98548.pdf , el profesor Nstor Kohan me formula una crtica porque sostuve en Valor, mercado mundial y globalizacin que en el capitalismo la extraccin del excedente econmico a los productores no ocurre por medio de la coercin extraeconmica, sino a travs del mercado y la generacin de plusvala. Kohan hace extensiva su crtica al profesor Diego Guerrero, quien prolog mi libro.
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Segn Kohan, lo que plante en Valor equivale a afirmar que la violencia es completamente extraa al modo de produccin capitalista. Kohan tambin nos recuerda tal vez piense que Guerrero y Astarita no lo saben que la violencia no termin con la conquista de Amrica, y que actualmente existen guerras de las potencias contra pases atrasados, dictaduras terribles, fascismos, represin, etc. Afirma tambin que la cuestin de fondo es tener siempre presente que las relaciones de fuerza constituyen a las instituciones econmicas y polticas.

En lo que sigue respondemos a la crtica de Nstor Kohan, y sealamos tambin algunos problemas tericos y polticos vinculados a su tesis sobre la violencia como constituyente de lo econmico y lo poltico.

Modo de produccin capitalista y extraccin del excedente

En Valor sostuvimos que, segn la teora de Marx,

los mecanismos de extraccin del excedente son econmicos; el trabajador, no propietario de los medios de produccin, est obligado a vender su fuerza de trabajo al capitalista; la coercin poltico-militar acta como garante o marco de la explotacin (Astarita, 2006, p. 144).

En una nota al pie amplibamos la idea con un pasaje de Marx, en el que ste explica que solamente en su condicin de poseedor de las condiciones de trabajo es como el capitalista hace que el vendedor de la fuerza de trabajo caiga bajo su dependencia econmica, agregando que no existe ninguna relacin poltica, fijada socialmente, de hegemona y subordinacin (vase Marx, 1983, p. 61).

Kohan no se detiene a examinar qu significa la coercin extraeconmica; ni se pregunta qu importancia puede tener para la caracterizacin de los modos de produccin (tema que estaba tratando en Valor). No explica por qu Marx habr escrito lo que citamos. Tampoco registra o cuestiona mi afirmacin sobre que la coercin poltico-militar acta como garante o marco de la explotacin. Simplemente me atribuye la idea de que la violencia es completamente extraa al modo de produccin capitalista. Con lo cual me quedaran dos desdichadas alternativas:

a) o bien debera afirmar que desde hace ms de un siglo no hay violencia en el mundo capitalista;

b) o sostener que la violencia de la dictadura militar argentina, del ejrcito de EUA, etc., son emanaciones de instituciones precapitalistas.

Como cualquiera de estas afirmaciones son evidentes absurdos, Kohan cree haber refutado mis posiciones. Cul es la clave de su razonamiento? Pues dar por supuesto que la afirmacin de que en el capitalismo la coercin para extraer el excedente es econmica equivale a sostener que en el capitalismo no hay violencia.

Sin embargo la realidad es que no existe derivacin lgica de no hay violencia en el capitalismo a partir de la afirmacin en el capitalismo el excedente se extrae por medios econmicos. Para entender por qu esto es as debemos explicar qu significa la extraccin del excedente por medios econmicos, y la importancia de su forma en la concepcin social de Marx.

La extraccin del excedente por medios econmicos significa que el productor es formalmente libre, y entabla relaciones con el explotador a travs del mercado. Marx explica que este tipo de relacin ya aparece cuando existe la subsuncin formal del trabajo al capital:

Lo esencial en la subsuncin formal es lo siguiente: 1) La relacin puramente monetaria entre el que se apropia el plustrabajo y el que lo suministra: en la medida en que surge la subordinacin, la misma se deriva del contenido determinado de la venta, no de una subordinacin, precedente a la misma, merced a la cual el productor debido a circunstancias polticas, etc., estuviera puesto en otra relacin que la monetaria respecto al explotador de su trabajo (Marx, 1983, p. 61).

A continuacin viene el pasaje que habamos citado en Valor, donde explica que solamente en su condicin de poseedor de las condiciones de trabajo el comprador hace que el vendedor caiga bajo su dependencia econmica. El productor no es obligado a entregar sobretrabajo a punta de pistola. Por este motivo Marx afirma que se trata de una relacin econmica, monetaria (relacin entre poseedor de mercanca y poseedor de mercanca). En la misma pgina insiste en que es una relacin econmica de hegemona y subordinacin.

Esta forma de extraer el excedente en el capitalismo marca una diferencia con otros modos de produccin en los que hay que emplear la fuerza de manera directa para extraer el excedente. Por ejemplo, en regmenes en que los campesinos son poseedores de sus medios de trabajo y de la tierra es frecuente que la explotacin ocurra a travs de la imposicin de cargas, que se extraen bajo coercin directa, militar. Alternativamente, pueden imponerse formas de trabajo forzado. En cualquier caso la coercin no econmica es imprescindible para hacer producir y extraer el excedente. El productor no es libre y existe el trabajo forzado directo:

Al trabajo forzado directo se le contrapone la riqueza no como capital, sino como relacin de dominacin; por consiguiente, sobre la base de aquel trabajo slo se puede reproducir la relacin de dominacin esa relacin nunca puede crear la industria general (Marx, 1989, t. 1, p. 267).

Remarcamos que, segn Marx, cuando existe esta forma de explotacin la riqueza no se contrapone al trabajo como capital, ni se puede crear la industria en general.

Vemos entonces que Marx da importancia a las formas en que se extrae el excedente. Al realizarnos su crtica, Kohan demuestra que no ha captado las implicancias de la cuestin. Para l basta con que haya explotacin para que la forma econmica o poltica y militar pase a segundo plano. Sin embargo, en la teora de Marx, estas formas de extraccin del excedente definen los diferentes modos de produccin. En un muy conocido pasaje de El Capital, explica:

La forma econmica especfica en la que se le extrae el plustrabajo impago al productor directo determina la relacin de dominacin y servidumbre, tal como sta surge directamente de la propia produccin y a su vez reacciona en forma determinante sobre ella. () En todos los casos es la relacin directa entre los propietarios de las condiciones de produccin y los productores directos relacin sta cuya forma eventual siempre corresponde naturalmente a determinada fase de desarrollo del modo de trabajo y, por ende, a su fuerza productiva y natural donde encontramos el fundamento oculto de toda la estructura social, y por consiguiente tambin de la forma poltica que presenta la relacin de soberana y dependencia, en suma, de la forma especfica del estado existente en cada caso. (Marx, 1999, t. 3, p. 1007).

Marx precisa que en la forma est implicada la relacin de propiedad, o no, de los productores directos sobre las condiciones de produccin; que esa relacin a su vez est condicionada por el desarrollo de las fuerzas productivas; y que ste es el secreto oculto de toda la estructura social. En oposicin a este criterio marxiano, otros enfoques caracterizan a los regmenes sociales por la circulacin, o no, de mercancas; o, peor an, por sus instituciones polticas o estatales.

Pero, cul es la importancia de las formas de extraccin del excedente? Acaso no hay de todas maneras explotacin del trabajo en el esclavismo o el feudalismo, y en el capitalismo? No se tratara de diferencias puramente formales, de superficie?

Para responder a estas preguntas debemos tener un enfoque dialctico. Es que en cierto sentido, desde el momento que en el capitalismo hay sobretrabajo apropiado por el explotador, nada ha cambiado con respecto al feudalismo o el esclavismo. Sin embargo, explica Marx (1863), existen aspectos que s han cambiado, y son importantes. Esto se debe a que la forma monetaria (o econmica) de extraccin del excedente acrecienta la continuidad e intensidad del trabajo; aumenta la produccin; es ms propicia al desarrollo de las capacidades de trabajo y a la diferenciacin de los modos de trabajo y de adquisicin; y finalmente

.reduce la relacin entre el poseedor de las condiciones de trabajo y el obrero mismo a una misma relacin de compra-venta o relacin monetaria, eliminando de la relacin de explotacin todas las excrecencias patriarcales y polticas, e incluso religiosas. Sin duda, la relacin de produccin misma genera una nueva relacin de hegemona y subordinacin (que a su vez produce tambin sus propias expresiones polticas, etc.) (Marx, 1983, p. 62).

La forma afecta por lo tanto al contenido, no solo porque estimula el desarrollo de las fuerzas productivas, sino tambin porque esa relacin de produccin genera una nueva relacin de hegemona; que produce sus expresiones polticas. La forma capitalista se vuelve ms libre que en la esclavitud, la servidumbre, el vasallaje o las formas de dominacin patriarcales, porque es ahora de naturaleza meramente material, formalmente voluntaria, puramente econmica (ibid, p. 65). En otros pasajes de su obra Marx insiste en que en el modo de produccin capitalista los productores son libres en dos sentidos: libres de vender su fuerza de trabajo; y se han liberado de la propiedad o posesin de sus condiciones de produccin (vase, por ejemplo, Marx, 1999, t. 1 cap. 4). La extraccin del excedente no se hace por medio del trabajo forzado directo.

Llegados a ese punto cabe preguntar. Por qu piensa Kohan que Marx establece esta distincin entre trabajo forzado (relaciones precapitalistas) y trabajo libre (relaciones capitalistas)? Acaso piensa que Marx no era consciente de que el obrero bajo el capitalismo est obligado a vender su fuerza de trabajo? Por supuesto, Marx era consciente de esto. Por qu, insistimos, Marx dice que la violencia no juega un rol en la extraccin del excedente? Podra contestar Kohan tan sencilla pregunta?

Pero a Nstor Kohan estas cuestiones lo tienen sin cuidado. Pasa por alto todo lo que no le conviene, y se aferra a los ltimos captulos de El Capital, en los cuales Marx explica que la violencia es la partera del sistema capitalista. Triunfante, Kohan subraya con cuidado todos los pasajes en los que Marx explica cmo el capitalismo surge echando sangre por todos los poros.

Sin embargo, y para desgracia de los argumentos de Kohan, en el mismo captulo 24, La llamada acumulacin originaria, que segn Kohan ilumina el camino hacia el corazn de la teora marxiana, [1] el propio Marx explica que cuando se instala el modo de produccin capitalista la violencia para la extraccin del excedente es excepcional:

La organizacin del proceso capitalista de produccin desarrollado quebranta toda resistencia; la generacin constante de una sobrepoblacin relativa mantiene la ley de la oferta y la demanda de trabajo, y por lo tanto el salario, dentro de carriles que convienen a las necesidades de valorizacin del capital; la coercin sorda de las relaciones econmicas impone su sello a la dominacin del capitalista sobre el obrero. Sigue usndose, siempre, la violencia directa, extraeconmica, pero slo excepcionalmente. Para el curso usual de las cosas es posible confiar el obrero a las leyes naturales de la produccin, esto es, a la dependencia en que el mismo se encuentra respecto al capital, dependencia surgida de las condiciones de produccin mismas, y garantizada y perpetuada por stas. De otra manera sucedan las cosas durante la gnesis histrica de la produccin capitalista. La burguesa naciente necesita y usa el poder del Estado para regular el salario para prolongar la jornada de trabajo y mantener al trabajador mismo en el grado normal de dependencia. Es ste un factor esencial de la llamada acumulacin originaria (Marx, 1999, t. 1, pp. 922-923; nfasis agregado).

Subrayamos, Marx dice que la violencia directa, extraeconmica, solo sigue usndose excepcionalmente porque para el curso normal de las cosas puede confiarse en las leyes naturales de la produccin; esto es, en la generacin y regeneracin de ejrcitos de desocupados que atarn a los obreros con cadenas invisibles, pero fortsimas, al capital. [2] Aclarando todava ms su posicin, Marx explica que las cosas sucedan de otra manera cuando la gnesis histrica del modo de produccin capitalista. Es que para despojar a los productores de sus condiciones de trabajo, la violencia fue necesaria, y por eso jug el rol de partera. Por eso Marx sostiene que el capital y el trabajo asalariado provienen de una gnesis extraeconmica. La separacin del trabajador de sus condiciones de produccin, el hecho de que stas aparezcan como capital, constituye la historia de la gnesis del capital y del trabajo asalariado. Esta gnesis extraeconmica de la propiedad no significa sino la gnesis histrica de la economa burguesa (Marx, 1989, t. 1, 449).

En definitiva, no podemos entender cmo Nstor Kohan puede sostener que es incorrecto atribuirle a Marx la idea de que en el modo de produccin capitalista la violencia no juega un rol en la extraccin del excedente. Se trata de tener un mnimo de seriedad en lo que se est escribiendo. De lo contrario toda esa interpretacin de nuestro Marx (el que le gustara a Kohan), se convierte en un macaneo. Desde el punto de vista intelectual es un procedimiento bastante desagradable.

El profesor Kohan y el seor Dhring

La incomprensin de Nstor Kohan de cul es la diferencia especfica entre el modo de produccin capitalista y los modos precapitalistas, y de la importancia de la forma de extraccin del excedente, se vincula con una concepcin de la sociedad y la historia que son ajenas al materialismo histrico y a la crtica social de Marx. Kohan afirma en Nuestro Marx que el mtodo lgico-dialctico de exposicin de Marx parte de lo ltimo para ir hacia lo primero, de los resultados hacia sus condiciones de posibilidad, de las instituciones (econmicas y polticas) a las relaciones de fuerza que las constituyen. [3]

De manera que, segn Kohan, en el origen era la fuerza, la violencia. Son las relaciones de fuerza las que constituyen a las instituciones econmicas, esto es, a las relaciones sociales de produccin; y tambin las polticas. Pensar lo contrario es, siempre segn Kohan, puro economicismo. No ser economicista pasa entonces por establecer el carcter constituyente de lo econmico y de lo poltico de la fuerza. Nstor Kohan quiere hacernos creer que sta es la quintaesencia del planteo de Marx. Pero la realidad es que su tesis se asemeja como dos gotas de agua a lo que planteaba hace muchos aos el seor Dhring, en oposicin a las concepciones de Marx y Engels. Por eso la crtica de Engels que fue revisada por Marx al rol que daba Dhring a la violencia, y su relacin con lo econmico, es aqu completamente aplicable (vase Engels, 1968).

Dhring, a igual que Kohan, deca que la fuerza (que identificaba con la situacin poltica) es la causa decisiva de la situacin econmica, y que la relacin inversa slo representa una reaccin de segundo orden. En el surgimiento de las instituciones econmicas haba un acto de fuerza original, deca Dhring, y por eso todos los fenmenos econmicos deban ser explicados a partir de ella. Por ejemplo, la relacin de subordinacin de Viernes a Robinson se explicaba por un acto de violencia originario.

Engels refuta estas ideas de Dhring con una sencilla explicacin de la concepcin materialista, por la cual demuestra que la violencia y la fuerza nunca pueden ser el fundamento de lo econmico. Por el contrario, lo econmico est en la base de la fuerza. Engels lo demuestra incluso con el infantil ejemplo de Robinson y Viernes. Robinson domina a Viernes porque Robinson tiene una espada, esto es, tiene una ventaja econmica, sobre Viernes. Por otra parte, para explotar a un esclavo, adems de instrumentos que sustenten la fuerza, deben existir las condiciones econmicas que permitan producir el excedente. Si las fuerzas productivas estn muy atrasadas, y no hay posibilidad de excedente, no hay esclavitud. Las condiciones materiales de produccin subyacen a toda la cuestin. Kohan considerar esto un intolerable economicismo, pero es la nica manera seria de abordar la cuestin.

Adems, con trazos breves y certeros, Engels brinda una explicacin histrica ms general de por qu es equivocado sostener que la violencia siempre precede y es la condicin para la generacin de las instituciones econmicas. Tomemos la institucin de la propiedad privada. Segn la tesis de Kohan (y Dhring), esta institucin derivara de un acto originario y fundante de fuerza, o violencia. Engels, que conoca sobre historia social, explica que la propiedad privada de ninguna manera aparece en la historia humana como resultado de la fuerza, ya que es el producto de procesos econmicos; el ms importante, la produccin creciente con vistas al intercambio. Ms an, para que haya robo y apropiacin por la fuerza primero tiene que haber propiedad o posesin privada. La fuerza, explica Engels, puede cambiar la posesin, pero no generar la propiedad privada.

De la misma manera, Engels seala que la formacin de aristocracias entre los celtas, los germanos o lo indios de Punjab, tuvo lugar sobre la base de la propiedad comn de la tierra. La diferenciacin en el seno de estas sociedades se produjo por causas econmicas, la fuerza, remarca Engels, tuvo poco que ver en esto. Incluso cuando se produce una conquista de un pueblo por otro menos adelantado en sus fuerzas productivas, y esa conquista es permanente, el conquistador ms brbaro se tiene que adaptar a la situacin econmica ms alta que emerge del conquistado. Lo econmico termina abrindose paso.

Dado que Kohan no tiene manera de encajar el texto de Engels con sus concepciones, pretende que todo se debe al intento de Engels de ganar una polmica y ayudar a su amigo Marx. Esto es, estaramos en presencia de un oportunista que dice cualquier cosa con tal de salir adelante con la suya, sin importarle las consecuencias tericas y polticas de lo que escribe para el movimiento socialista o la clase obrera. En lugar de demostrar con argumentos cientficos que lo que sostuvo Engels sobre la diferenciacin y aparicin de la propiedad privada en sociedades igualitarias est equivocado, Kohan recurre a la descalificacin. Adems, qu hay del hecho de que Marx ley todo el Anti-Dhring, y no crey necesario objetar o rectificar lo afirmado por Engels? Tambin Marx estaba dispuesto a esgrimir cualquier argumento con tal de ganar una polmica?

Pero hay ms. Kohan pretende que en realidad Marx corrigi en el captulo 24 de El Capital los errores de Engels en el Anti-Dhring. De hecho, el nico recurso que tiene Kohan para sostener su interpretacin sobre el rol de la violencia en Marx es entonces ese bendito captulo 24. Por eso sostiene que hay que empezar la lectura de El Capital por este captulo. Segn Kohan, el lector que empieza por el captulo 24 sabe, al leer el captulo 1 y lo subsiguientes, tiene presente que en realidad fue la violencia la que engendr el modo de produccin capitalista. Toda su ciencia, con la que llena pginas y pginas, se basa en esto.

Pues bien, cualquiera que lea el captulo 24 del tomo 1 de El Capital podr comprobar que Marx no dice lo que Kohan le atribuye, sino todo lo contrario. Es que Marx afirma que la violencia fue la partera del capitalismo. Lo cual significa que, segn Marx, la violencia no fue la causa de la formacin del capitalismo. Una partera no es la causa, ni la razn, de que haya una nueva criatura en el mundo; ayuda a parir, pero no pare. La violencia es la partera del modo de produccin capitalista pero, contra lo que dice Kohan, no lo constituye. La razn es clara. Si la burguesa en determinado momento pudo aplicar la violencia y la fuerza para derrotar a la nobleza, despojar a los pequeos campesinos, extender el colonialismo y explotar esclavos, se debi a que alcanz un poder econmico suficiente para realizar todo eso. Es puro idealismo pensar que la violencia de la burguesa en ascenso estuvo en el aire, y que la violencia constituy al capitalismo. La base econmica para que eso sucediera deba estar presente, de alguna manera. Para Kohan esto es economicismo; pero en realidad es lo bsico de la concepcin materialista. Precisamente este enfoque constituye la ruptura de Marx y Engels con las concepciones idealistas de la historia. Por otra parte se puede comprobar que no hay incoherencia entre la explicacin de Marx del rol de la violencia, contenida en el captulo 24, y lo que Engels explica sobre la relacin entre violencia e instituciones econmicas en el Anti-Dhring. Kohan inventa intenciones y falsea las cosas con tal de hacer ganar sus posiciones. Marx y Engels son cientficos, que pueden equivocarse, pero saben lo que es la honestidad intelectual; y las consecuencias de lo que afirman para el movimiento socialista.

Remarcamos en este punto, adems, lo que planteamos ms arriba. En el captulo 24 Marx no solo explica que la violencia no constituye al capitalismo, sino tambin seala que solo excepcionalmente juega un rol en la extraccin del excedente en el capitalismo. Insistimos, cmo explica esto Kohan?

Aclaremos tambin que la formacin de la clase obrera no siempre se produce por violencia, como destaca Engels siguiendo a Marx. Cuando el modo de produccin capitalista se ha afianzado, la generacin de clase obrera en forma creciente se produce por la misma dialctica de la acumulacin del capital. Los productores simples de mercancas se enfrentan a la competencia de los capitales; la mayora va a la ruina y se proletariza, una minora acumula y se transforma en capitalistas. Aqu no interviene directamente la violencia para expropiar. La reproduccin de la relacin social se hace a partir de la ley econmica:

El proceso capitalista de produccin, considerado en su interdependencia, o como proceso de reproduccin, pues, no slo produce mercancas, no slo produce plusvala, sino que produce y reproduce la relacin capitalista: por un lado el capitalista, por la otra, el asalariado (Marx, 1999, t. 1, p. 712).

Engels subraya esta cuestin. Por esto tambin es el mismo sistema el que reproduce las condiciones de explotacin del obrero y lo obliga a vender constantemente su fuerza de trabajo al capitalista. Se entiende que Marx hable de servidumbre econmica (t. 1 p. 711) del obrero al capital. Los asalariados transforman su fuerza de trabajo en fuerza creciente de valorizacin al servicio del creciente capital, y se ven obligados a perpetuar la relacin de dependencia que los liga a su propio producto, personificado en el capitalista (Marx, 1999, t. 1, p. 763). No solo perpetan esa relacin, sino tambin la reproducen en escala creciente. Se trata de leyes econmicas inmanentes, que tienen por base la produccin simple de mercancas, la ley del valor:

En la misma medida en que esa produccin prosigue su desarrollo, conforme a sus leyes inmanentes, y pasa a convertirse en produccin capitalista, en esa misma medida las leyes de propiedad de la produccin capitalista se trastruecan en leyes de la apropiacin capitalista (Marx, 1999, t. 1, p. 725).

La ley de la propiedad capitalista se trastrueca en ley de la apropiacin capitalista. Se trata de un resultado inevitable (dice Marx) no bien el obrero mismo vende libremente su fuerza de trabajo (dem).

Notemos que Marx hace referencia a un resultado que no se puede evitar, porque deriva de las leyes inmanentes de la produccin. Dnde est la violencia operando al interior de este mecanismo? Cuando Marx habla de leyes econmicas propias del sistema capitalista generando en escala ampliada la relacin asalariada, est diciendo que en este mecanismo la violencia no interviene.

Por ltimo, y naturalmente, de lo explicado no se puede desprender que Marx pensara que la violencia se haba terminado con la conquista de Amrica. Tener presente la dialctica econmica inevitable del capital (inevitable en tanto no se acabe con la propiedad privada del capital) no significa negar el rol de la violencia en la sociedad capitalista. Hasta un nio entender que el Estado y sus instituciones represivas son esenciales para el sostenimiento de la propiedad privada. Hasta un nio entender que cuando la clase obrera quiere cuestionar revolucionariamente esa propiedad privada debe enfrentar la violencia de la clase dominante. Hasta un nio entender tambin que sostener esto no implica decir que la violencia es la forma de extraccin del excedente en el capitalismo.

Consideraciones polticas, a modo de conclusin

Nstor Kohan ha hecho de la lucha contra el economicismo marxista una bandera permanente de sus escritos. Esto porque piensa que la lectura revolucionaria de El Capital pasa por desconocer que hay leyes objetivas en el capitalismo. Para esto no vacila en tergiversar la obra de Marx. Con la excusa de no hacer una lectura lineal, saltea alegremente todo lo que no le encaja en sus prejuicios. Lo cual es imprescindible para mantener su tesis. Es que Marx plante que hay leyes objetivas, empezando por la ley del valor, que es la base para el desarrollo de su crtica de la Economa Poltica. [4] Si la ley del valor es objetiva, cmo pretende Kohan que, segn Marx, no hay leyes objetivas? Adems, hemos visto en las citas anteriores cmo Marx se refiere a leyes que producen resultados inevitables, por su lgica inmanente, etc. Podramos aportar una biblioteca de pasajes y citas, todas en el mismo sentido. Qu entiende Kohan por inevitables, inmanentes, consecuencias necesarias, etc.?

La realidad es que Nstor Kohan no tiene manera de explicar esta cuestin. Aunque siempre tiene a mano la tergiversacin para convertir la tesis que combate en un mueco de paja, fcil de quemar con sus pocas municiones intelectuales. Por eso dedica pginas y pginas a explicar que la historia no est en piloto automtico hacia un destino inexorable. Diciendo esta trivialidad, pretende haber acabado con la tesis marxiana del carcter objetivo de las leyes econmicas del capitalismo. Pero el hecho es que la historia no est en piloto automtico hacia ningn destino, y sin embargo la ley del valor es objetiva.

Naturalmente, dadas las limitaciones de espacio que impone una respuesta, no podemos desarrollar aqu todas las implicancias polticas del anti economicismo y de la idea sobre la violencia de Kohan. Simplemente sealamos que las posturas no economicistas no son garanta ni sustento de posicin revolucionaria alguna. Hace 40 aos Fernando Henrique Cardoso, cuando era marxista, haca de la crtica al marxismo economicista todo un punto de distincin. [5] Lo cual no evit que terminara en la derecha. Muchos aos antes, el padre del reformismo capitalista en la socialdemocracia europea, Eduard Bernstein, afirmaba que no haba leyes que impidieran alcanzar ms y ms cosas a la clase trabajadora, en el sistema capitalista. [6] Voluntarismo y reformismo en este respecto van de la mano.

Tambin el stalinismo y el maosmo fueron lo opuesto del economicismo (a pesar de lo que ritualmente decan los manuales de materialismo histrico), ya que ambos pensaron que el socialismo se poda construir en un solo pas, desde el atraso de las fuerzas productivas, apelando a la voluntad y la movilizacin de las fuerzas laborales. Ambos respondieron a sus crticos marxistas quienes sealaban las constricciones econmicas de tal proyecto acusndolos de dar demasiada importancia a lo econmico, y despreciar la lucha de clases (y las potencialidades del socialismo). Esa lucha contra el economicismo fue una constante, en especial, entre los autores maostas en las dcadas de 1960 y 1970. Pero todo ese antieconomicismo no impidi que tanto el maosmo como el stalinismo adoptaran estrategias de colaboracin de clases, y a veces, abiertamente reaccionarias. Ni que terminaran girando hacia el capitalismo. Kohan dedica pginas y pginas a criticar al stalinismo, sin entender el verdadero sentido idealista del no economicismo del stalinismo. As pasa por alto el hecho de que cuando se desconocen los lmites que impone lo econmico se cae en posiciones voluntaristas e idealistas. Por eso una poltica marxista y crtica frente al capitalismo parte de reconocer que hay leyes econmicas objetivas.

Vemoslo con un ejemplo. Cuando Marx establece como una ley que los salarios, en tanto subsista el capitalismo, no pueden subir hasta acabar con la ganancia del capital, lo hace no slo porque se trata de una verdad cientfica (si los salarios suben demasiado el capital deja de invertir y se recrea la desocupacin, etc.), sino tambin porque quiere transmitir la idea de que las reformas dentro del sistema capitalista tienen un lmite; para acabar con la explotacin hay que pasar de la lucha por el salario a la lucha contra la propiedad privada y el Estado. [7] Se trata de una posicin revolucionaria.

Aclaremos tambin que hablar de una ley objetiva no significa que no se pueda cambiar nada. Pero s significa que para acabar con la accin de esa ley hay que cambiar el sistema social del que la ley es producto. Significa tambin que los problemas fundamentales para la clase obrera no se arreglan cambiando algn gobierno, y algn ministro, ya que se originan en las relaciones sociales de produccin. Cuando Marx dice que es una ley del capitalismo que el plustrabajo sea puesto como plusvalor del capital, est diciendo que no se debe a un hecho fortuito o circunstancial, que pudiera modificarse con reformas o cambios de superficie. Por esta razn Rosa Luxemburgo deca que la posicin revolucionaria implicaba un cierto pesimismo, por parte de la clase obrera, frente a lo que poda conseguir dentro del capitalismo (en oposicin a lo que deca Bernstein). Rosa Luxemburgo se basaba en la idea de Marx, de que hay leyes econmicas objetivas en el modo de produccin capitalista. Rosa Luxemburgo era cientfica, materialista. Bernestein no tena base cientfica alguna, y alentaba falsas ilusiones en la clase trabajadora.

Kohan est ms cerca, en lo esencial, de Bernstein que de Rosa Luxemburgo. Aunque se llene la boca hablando de revolucin y de violencia. ste es entonces el primer efecto poltico de la lectura revolucionaria del profesor Nstor Kohan de El Capital.

El segundo efecto poltico es posiblemente peor. La idea de Nstor Kohan de que la violencia es fundamento no slo de lo econmico, sino tambin de lo poltico, da aliento a tcticas vanguardistas, al estilo de la violencia de un grupo genera situaciones revolucionarias. Por este camino muchos considerarn que la violencia en s es revolucionaria, al margen de organizaciones y programas polticos que la vistan. La violencia genera instituciones polticas y econmicas, nos vienen a decir. De manera que, por ejemplo, la violencia, ejercida contra los yanquis, cualquiera sea su origen y naturaleza, es progresiva. El ataque del 11 de septiembre de 2001 a las Torres Gemelas por lo tanto es revolucionario. Y as se podra seguir. Es la consecuencia lgica que se desprende de la apologa de la violencia como fundante de lo poltico, por parte de Kohan.

Naturalmente, todo esto es lo opuesto a la idea de Marx de que el arma de la crtica debe preceder a la crtica de las armas. Y ya no se trata solo de que el profesor Kohan educa a los jvenes que se aproximan a la obra de Marx en un mtodo superficialmente arbitrario; o que adopta una perspectiva idealista. Se trata de algo ms grave, que ha llevado a graves y trgicos errores de estrategia poltica, en Argentina y en otras partes de Amrica Latina, a muchas organizaciones revolucionarias. En este sentido las enseanzas de las lecturas de Nstor Kohan de Marx son polticamente nefastas, y moralmente irresponsables.

Bibliografa :

Astarita, R. (2006): Valor, mercado mundial y globalizacin, Kaikron, Buenos Aires.

Bernestein, E. (1966): Socialismo terico y socialismo prctico. Las premisas del socialismo y la misin de la socialdemocracia, Buenos Aires, Claridad.

Cardoso, F. H. y E. Faletto (1973): Dependencia y desarrollo en Amrica Latina, Mxico, Siglo XXI

Engels, F. (1968): Anti-Dhring, Mxico, Grijalbo.

Hilferding, R. (1963): El capital financiero, Madrid, Tecnos.

Kohan, N. (2010): Nuestro Marx, en http://www.rebelion.org/docs/98548.pdf.

Kohan, N. (2004): El Capital. Historia y mtodo, una introduccin, La Habana, Editorial de Ciencias Sociales.

Luxemburgo, R. (1974): Reforma o revolucin, Buenos Aires, Coleccin Papeles Polticos.

Marx, K. (1999): El Capital, Mxico, Siglo XXI.

Marx, K. (1989): Elementos fundamentales para la crtica de la economa poltica (Grundrisse) 1857-1858, Mxico, Siglo XXI.

Marx, K (1983): El Capital, libro I Captulo VI Indito, Mxico, Siglo XXI.

Menger, C. (1985): Principios de economa poltica, Madrid, Hyspamerica.



[1] En un libro anterior Nstor Kohan sostiene que El Capital no hay que leerlo desde la primera lnea del primer captulo, porque si se hace de esta manera el lector se desbarranca inmediatamente y sin remedio (Kohan, 2004, p. 292) y est condenado a no advertir la diferencia entre la mano invisible de Adam Smith y la posicin de Marx. Para evitar tamaos peligros, contina Kohan, hay que empezar por el captulo 24 del tomo 1; y prevenidos, adems, contra las tentaciones mecanicistas y objetivistas.

Por supuesto, la recomendacin de Kohan revela, una vez ms, incoherencia lgica y superficialidad interpretativa. Es que si fuera verdad lo que dice Kohan, todo aqul que ha ledo El Capital empezando por el primer captulo y cualquier persona normal aborda un libro por el primer captulo, no ha entendido la diferencia entre Adam Smith y Marx (recuerdo que Kohan nos ha dicho que si se empieza por el captulo 1 el lector se desbarranca inmediatamente y sin remedio). De manera que toda la literatura marxista sobre el asunto, de acuerdo al curioso criterio de Kohan, habra estado equivocada. Dado adems que el desbarranque es inmediato, los marxistas que estudiaron El Capital empezando por el captulo 1 ya estaran perdidos a la altura del captulo 4 o 5; y preguntndose qu diferencia podra haber entre Smith y Marx. Cundo se hizo la luz? Cuando alguien se dio cuenta de que para interpretar correctamente El Capital haba que comenzar por el captulo 24. Pero cmo alguien poda darse cuenta de que haba que comenzar por el captulo 24, si haba comenzado la lectura por el captulo 1? Si alguien comienza por el capitulo 1, segn Kohan, llega al captulo 24 sin entender la diferencia entre Smith y Marx. Por lo tanto no habr entendido ni jota de la teora de Marx. En consecuencia tampoco podr captar la importancia hermenutica del captulo 24. En definitiva, parece ser que Nstor Kohan tuvo la suerte de empezar su primera lectura de El Capital por el captulo 24; lo que le permiti entender la diferencia entre Adam Smith y Marx; e iluminarnos para que desde ahora en ms arranquemos por el 24, a ver si podemos, de una vez por todas, comprender la diferencia entre la mano invisible de Adam Smith y la teora de Marx. Semejantes sinsentidos estn escritos por alguien que se precia de ser especialista en el mtodo dialctico.

[2] Aos despus, criticando a Bernstein, Rosa Luxemburgo escriba: Ahora no existe ley alguna que obligue al proletariado a someterse al yugo del capital; slo le lleva a ello la necesidad, la carencia de medios de produccin. () la explotacin por medio de las relaciones del salario no descansa sobre leyes, pues la altura del salario no se determina por va legal, sino por factores econmicos. la explotacin no se apoya sobre una disposicin legal, sino sobre la realidad econmica de que la fuerza de trabajo se presenta como mercanca (Luxemburgo, 1974, p. 86).

[3] A fin de no prolongar esta respuesta, pasamos por alto muchos errores y confusiones de Nstor Kohan. De todas maneras dejamos asentado que la marcha de la exposicin del mtodo dialctico, de la que habla Kohan, que parte de los resultados para ir a sus condiciones de posibilidad, es un invento de su propia cosecha, que tiene poco que ver con Hegel o Marx.

[4] La objetividad de la ley del valor deviene de la objetividad del valor de las mercancas. Todo el problema de la forma del valor en la teora de Marx deriva de que el valor es producto de una relacin social, pero es objetivo. La necesidad de la forma del valor deriva de la objetividad social del valor (discutimos en Astarita, 2006). Pero si el valor es objetivo, la ley del valor es una ley objetiva. Por eso Marx explica que el tiempo de trabajo socialmente necesario para la reproduccin de los mismos [los productos] se impone de modo irresistible como ley natural reguladora, tal como se impone la ley de la gravedad cuando a uno se le cae la casa encima (Marx, 1999, t. 1, p. 92). Aqu ley natural no quiere significar que se trata de una ley de la naturaleza, sino de una ley objetiva, pero social. Significa que los seres humanos no la pueden dominar en tanto subsistan la propiedad privada de los medios de produccin y el mercado. Por eso Marx dice que se impone de manera irresistible. Rudolf Hilferding destac el carcter objetivo de la ley del valor trabajo; vase Hilferding (1963). Ningn marxista de la poca cuestion esta afirmacin de Hilferding. Sera por economicismo? O porque no haban empezado El Capital por el captulo 24? Carl Menger, padre fundador de la economa neoclsica, entenda muy bien las implicancias subversivas de la objetividad del valor, y por eso procur fundar los precios en una ley subjetiva. Explcitamente subray el carcter subjetivo del valor y su medida; vase Menger (1985). Estara Menger alineado con los anti-economicistas?

[5] Vase Cardoso y Faletto (1973).

[6] Ejemplos de leyes econmicas en la teora de Marx son la tendencia a la concentracin del capital; a la formacin del mercado mundial; a la generacin de ejrcitos de desocupados. Bernstein sostena que la sociedad posea una capacidad creciente para dirigir la evolucin econmica en el modo de produccin capitalista (Bernstein, 1966, p. 23).

[7] La idea de acorralar y acabar al sistema capitalista por medio de la lucha sindical es el contenido real del economicismo. Contra lo que piensa Kohan, por lo tanto, el economicismo (en el sentido real del trmino) toma impulso en la negacin de que hay leyes econmicas objetivas en el capitalismo. Como sealaba Rosa Luxemburgo, Bernestein pensaba que la lucha poltica y sindical ira limitando, si bien gradualmente, la explotacin capitalista; ha de despojar cada vez ms a la sociedad capitalista de su carcter de clase, marcndole la impronta socialista (Luxemburgo, 1974, p. 48). Si no hubiera leyes econmicas objetivas en el capitalismo, la estrategia de Bernstein no sera descabellada.


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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