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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 12-03-2010

Entrevista al profesor, filsofo e historiador comunista Domenico Losurdo
La no violencia, mito y realidades

Marie-Ange Patrizio
Revista Libre Pensamiento


Mohandas Karamchand Gandhi

Un libro que sale a la venta hoy en Italia, La non-violenza. Una storia fuori dal mito , del profesor Domenico Losurdo explora el concepto de no violencia y su uso en la historia contempornea. Dejando de lado las ideas preconcebidas, muestra tambin sus ambigedades. Lo que a menudo ha sido una exigencia de carcter pacifista, tambin puede ser una manera de huir de las responsabilidades y se convierte hoy en un disfraz de la propaganda para justificar todo tipo de injerencias. El profesor Domenico Losurdo responde a las preguntas de Marie-Ange Patrizio sobre este tema.

El concepto de no violencia nos hace pensar inmediatamente en Gandhi. Qu piensa usted de esa gran personalidad histrica?

Hay que separar la evolucin de Gandhi en dos fases. Durante la primera fase, Gandhi no tiene para nada en mente la emancipacin general de los pueblos colonizados. Por el contrario, lo que hace es exhortar a la potencia colonial, Gran Bretaa, a no confundir el pueblo indio que, al igual que los ingleses, proviene de una antigua civilizacin y cuyos orgenes raciales son arios con los negros, ni tampoco con los rsticos cafres, quienes tienen la caza como ocupacin y cuya nica ambicin consiste en reunir cierta cantidad de cabezas de ganado para conquistar una mujer y llevar posteriormente una existencia de indolencia y desnudez (sic).

En aras de obtener la aceptacin de la raza dominante, del pueblo de seores (arios y blancos), a principios del siglo XX Gandhi llama a sus compatriotas a ponerse al servicio del ejrcito imperial, que haba emprendido por aquel entonces una feroz campaa de represin contra los zules.

Lo ms importante es que durante la Primera Guerra Mundial, el presunto campen de la no violencia decide reclutar 500.000 hombres para el ejrcito britnico. Pone tanto celo en esa tarea que incluso enva una carta al secretario personal del virrey: Me parece que si me convirtiera en reclutador en jefe, yo sera capaz de sumergirlo de hombres. Al dirigirse a sus compatriotas y al virrey, Gandhi insiste de manera casi obsesiva en su propia disposicin a asumir el sacrificio del que todo un pueblo est llamado a dar prueba: hay que ofrecer al Imperio nuestro apoyo total y decidido; la India debe estar dispuesta a ofrecer, en el momento crtico, sus hijos sanos para que se sacrifiquen por el Imperio, a ofrecer en este momento crtico todos sus hijos aptos para el combate como ofrenda al Imperio; en defensa del Imperio debemos dar todos los hombres de que dispongamos.

Dando muestra de una coherencia de acero, Gandhi expresa el deseo de que sus propios hijos se enrolen y participen en la guerra.

En ese sentido, usted contrasta la actitud de Gandhi con la del movimiento antimilitarista de inspiracin socialista y marxista y el que sale mejor parado [en la comparacin] es precisamente este ltimo.

(Karl Liebknech)
S. Yo refuto el mito de que el marxismo es sinnimo de culto a la violencia. Como ejemplo cito en particular a Karl Liebknecht, quien fue posteriormente uno de los fundadores del Partido Comunista alemn, antes de ser asesinado con Rosa Luxemburgo. Despus de haber luchado durante mucho tiempo contra el rearme y contra los preparativos para la guerra, al ser llamado a partir para el frente, antes de su arresto por pacifista, Liebknecht enva a su esposa y sus hijos una serie de cartas: No voy a disparar [] Yo no voy a disparar aunque me lo ordenen. Podrn fusilarme por eso.
Queda el hecho de que Liebknecht acaba por saludar la violencia de la Revolucin de Octubre, dirigida por Lenin.

No hay que perder de vista que al principio de la Primera Guerra Mundial, Lenin, lejos de celebrar como Gandhi el valor de la vida militar y de la lucha en el frente, expresa su profunda amargura.

La esperanza, que reviste un carcter moral antes de ser de carcter poltico, renace en l gracias a un fenmeno que pudiera quizs frenar la infernal mquina de la violencia: se trata de la fraternizacin entre los soldados de las naciones beligerantes, incluso en las trincheras. Lenin escribe: Est bien que los soldados maldigan la guerra. Est bien que exijan la paz. La fraternizacin puede y debe convertirse en fraternizacin en todos los frentes. El armisticio de hecho en un frente puede y debe convertirse en armisticio de hecho en todos los frentes.

Desgraciadamente, esa esperanza no se cumple. Los gobiernos beligerantes tratan la fraternizacin como una traicin. Es en ese momento que se plantea la necesidad de escoger, no ya entre la violencia y la no violencia, sino ms bien entre la violencia a travs de la continuacin de la guerra o la violencia de la revolucin llamada a poner fin a una carnicera carente de sentido.

No existe diferencia alguna entre los dilemas morales de Lenin y los dilemas morales que enfrentan, en Estados Unidos, los pacifistas cristianos de las primeras dcadas del siglo 19 (mi libro parte de ese momento de la historia). Contrarios a cualquier forma de violencia as como a la esclavitud de los negros (que constituye en s misma una forma de violencia) en momentos en que se perfila y finalmente estalla la guerra de Secesin, los pacifistas cristianos se ven ante una trgica disyuntiva: dar su apoyo directo o indirecto a la continuacin de la forma particularmente horrible de violencia que es la institucin esclavista o unirse a esa especie de revolucin abolicionista que acaba siendo la guerra de la Unin? Los pacifistas ms maduros escogen la segunda solucin. Adoptan una posicin similar a la que ms tarde habr de caracterizar a Lenin, Liebknecht y los bolcheviques en su conjunto.

Dejamos a Gandhi en su papel de reclutador al servicio del ejrcito britnico. Usted mencion una segunda fase. Cundo y cmo se produce?

Dos acontecimientos lo condujeron a ella: uno de carcter internacional y otro nacional. La Revolucin de Octubre y la difusin de la agitacin comunista en las colonias y en la propia India imprimen un formidable impulso a la ideologa de la pirmide racial y convierte en algo obsoleto la aspiracin a obtener la aceptacin de la raza blanca o aria, que se ver entonces ante la rebelin generalizada de los pueblos de color.

Pero el factor decisivo es una experiencia directa y dolorosa para el pueblo indio. Este ltimo esperaba mejorar su condicin luchando valientemente en las filas del ejrcito britnico durante la Primera Guerra Mundial. Sin embargo, apenas terminadas las celebraciones por la victoria, el poder colonial comete la masacre de Amritsar, durante la primavera de 1919.

Esa represin no slo cuesta la vida a cientos de indios desarmados sino que constituye adems una terrible humillacin nacional y racial ya que se obliga a los habitantes de las ciudades rebeldes a arrastrarse a cuatro patas para regresar a sus casas o salir de ellas. Como dice el propio Gandhi, hombres y mujeres inocentes fueron obligados a arrastrarse como gusanos, sobre el vientre.

El resultado es una ola de indignacin provocada por las humillaciones, por la explotacin y la represin impuestas por el Imperio britnico. Su comportamiento es un crimen contra la humanidad, posiblemente sin paralelo en la historia. Todo eso hace que desaparezca entre los indios el deseo de ser aceptados como miembros de una raza dominante que ahora les parece odiosa y capaz de cualquier infamia.

A partir de qu momento toma Gandhi realmente en serio su compromiso con la no violencia?

En realidad, en el segundo Gandhi la disposicin a llamar a sus compatriotas a lanzarse a los campos de batalla al lado de Gran Bretaa no ha desaparecido en lo absoluto, slo que ahora pone la independencia de la India como condicin a ese llamado a las armas.

Resulta sin embargo difcil imaginar a ese segundo Gandhi promocionando la participacin de sus compatriotas en la represin de una rebelin como la de los zules (pueblo cruelmente oprimido por el colonialismo). A partir de la Revolucin de Octubre y de la represin de Amritsar el movimiento independentista indio se convierte en parte integrante del movimiento de liberacin de los pueblos oprimidos. Y Gandhi se identifica plenamente con ese movimiento, sin hacer ningn tipo de distincin entre violentos y no violentos.

En junio de 1942, Gandhi expresa su profunda simpata y su admiracin por la heroica lucha y los infinitos sacrificios del pueblo chino, decidido a defender la libertad y la integridad del pas. Se trata de una declaracin contenida en una carta dirigida a Chiang Kai-Shek, por entonces aliado del Partido Comunista Chino. Todava en septiembre de 1946 o sea cuando ya Churchill haba comenzado la guerra fra con su discurso de Fulton Gandhi expresa su simpata por el gran pueblo de la Unin Sovitica, dirigido por un gran hombre como Stalin.

Usted hace un juicio muy positivo sobre el segundo Gandhi, pero se muestra muy crtico con respecto al Dalai Lama, tan celebrado en nuestra poca como heredero de la tradicin no violenta.

(Tenzin Gyatso y Barack Obama)
Yo cito en mi libro a un ex funcionario de la CIA que declara tranquilamente que la no violencia era una pantalla que el Dalai Lama utilizaba para las relaciones pblicas de la revuelta armada que l mismo estimulaba en el Tibet, gracias al financiamiento y las armas provenientes de los arsenales estadounidenses [1]. Pero esa revuelta fracas porque careca del apoyo de la poblacin. Este ex funcionario de la CIA agrega que, a pesar de su fracaso, aquella operacin arroj, para Estados Unidos, una serie de enseanzas posteriormente aplicadas en lugares como Laos y Vietnam, o sea en guerras coloniales que clasifican entre las ms brbaras del siglo 20.

Mientras que el Dalai Lama era recompensado en Washington con reconocimientos y homenajes, Martin Luther King organizaba la oposicin contra la guerra de Vietnam y acababa muriendo asesinado precisamente por esa causa.

No menos clara resulta la total contradiccin entre Gandhi y el Dalai Lama. El primero habla de mtodos hitlerianos y de hitlerismo al referirse al bombardeo atmico contra Hiroshima y Nagasaki. Abramos ahora el Corriere della Sera del 15 de mayo de 1998. Junto a una foto del Dalai Lama, en la que aparece con las manos unidas como para rezar, encontramos un pequeo artculo muy claro desde el propio ttulo: El Dalai Lama se pone del lado de Nueva Delhi: Ellos tambin tienen derecho a la bomba atmica, para que sirva de contrapeso segn se precisa despus ante el arsenal nuclear chino. Por supuesto, no aparece [en ese artculo] ni una palabra sobre la amenaza que representa el arsenal nuclear de Estados Unidos, frente al cual se concibi el modesto arsenal chino.

Y as podramos seguir citando ejemplos similares...

Existe algn otro factor?

La identificacin de Gandhi con el movimiento anticolonialista es tan fuerte que el 20 de noviembre de 1938, al denunciar la barbarie de la Noche de los Cristales Rotos y las persecuciones antijudas que parecen no tener precedente en la historia, Gandhi no vacila en condenar la colonizacin sionista en Palestina como incorrecta e inhumana y contraria a todo cdigo moral de conducta.

No creo que el Dalai Lama haya expresado nunca simpata por las vctimas de la colonizacin sionista, y no puede ser de otra manera ya que los protectores estadounidenses de Su Santidad son los principales responsables, junto a los dirigentes israeles, del interminable martirio impuesto al pueblo palestino.

Adems del Dalai Lama, usted expresa tambin bastantes crticas sobre las revoluciones de colores, cuyo origen sita usted en los incidentes de la Plaza Tiananmen

Los documentos hoy disponibles, y que fueron publicados y celebrados en Occidente como la revelacin final de la verdad, los llamados Tienanmen Papers, demuestran sin que quede sombra de duda que las manifestaciones que se desarrollaron en Pekn (y en otras ciudades de China) durante la primavera de 1989 fueron cualquier cosa menos pacficas. Los manifestantes utilizaron incluso gases asfixiantes y disponan de medios tcnicos tan sofisticados que les permitieron falsificar la edicin del Diario del Pueblo. Fue claramente un intento de golpe de Estado[2].

Las sucesivas revoluciones de colores [3] han explotado aquel fracaso creando tcnicas ms sofisticadas, que se exponen y se ensean con pedaggica paciencia en un manual estadounidense traducido a los diferentes idiomas de los Estados a los que se pretende desestabilizar y que se divulga gratuita y masivamente [4]. Este manual es una especie de Instrucciones para el golpe de Estado, que se ponen en prctica con ayuda de las embajadas y de ciertas fundaciones estadounidenses y occidentales. En mi libro lo analizo minuciosamente.

Yo me interrogo en referencia tambin a los recientes acontecimientos de Irn [5], y utilizando siempre mayoritariamente fuentes y testimonios occidentales sobre el significado estratgico que han adquirido actualmente, en el marco de la poltica de los cambios de regmenes, herramientas como Internet, Facebook, Twitter, la telefona mvil, etc. [6]

En su libro usted analiza tambin el debate teolgico y filosfico sobre la violencia, debate que viene desarrollndose desde el siglo 20 y cuyos protagonistas son grandes telogos, como Reinhold Niebuhr y Dietrich Bonhoeffer, y grandes filsofos, como Hannah Arendt y Simone Weil. Da la impresin que las simpatas de usted van hacia los telogos...

(Dietrich Bonhoeffer)
S, reconozco el encanto de Dietrich Bonhoeffer quien, a pesar de haber sido por un tiempo admirador y discpulo de Gandhi, al enfrentar el horror del III Reich conspira para organizar un atentado contra Hitler, lo cual lo llevar al patbulo. A quienes tratan de tildar de orga de sangre el episodio histrico que comenz en Octubre de 1917 y que prosigui con las otras grandes revoluciones del siglo 20, yo quisiera sugerirles que reflexionen sobre la polmica Bonhoeffer con aquel que prefiere el asilo de la virtud privada.

En realidad, es solamente engandose a s mismo [que puede uno] mantener pura su propia irreprochabilidad privada y evitar que esta se manche al actuar de forma responsable en el mundo. Esa es la actitud afirma el telogo cristiano del fantico que se cree capaz de oponerse al poder del mal con la pureza de su voluntad y de su principio. En realidad, est poniendo su propia inocencia personal por encima de su responsabilidad para con los hombres.

Partiendo del Dalai Lama y de las revoluciones de colores, usted denuncia la transformacin del lema de la no violencia en una ideologa de la desestabilizacin, del golpe de Estado y, a fin de cuentas, de la guerra. Pero, contiene su libro un mensaje positivo?

El libro concluye con un llamado a imprimir un nuevo impulso a la lucha por la paz a travs de la reactualizacin de la gran tradicin del movimiento antimilitarista. Posiblemente nunca, a travs de la historia, el homenaje a la no violencia haya sido tan insistente como en nuestros das. Rodeado de una aureola de santidad, Gandhi goza de una admiracin y de una veneracin indiscutidas y universalmente reconocidas.

Los hroes de nuestra poca reciben la consagracin en la medida en que, en base a motivaciones reales o a clculos de realpolitik, se les incluye en el panten de los no violentos. Pero la violencia no ha disminuido por ello y se manifiesta no slo en las guerras y en las amenazas de guerra, sino tambin a travs de bloqueos, embargos, etc. La violencia sigue expresndose, incluso bajo sus formas ms brutales.

Recientemente pudimos leer en el Corriere della Serra a un ilustre historiador israel que mencionaba tranquilamente la posibilidad de una accin nuclear preventiva por parte de Israel contra Irn. La paradoja reside en que, para ser eficaz, la lucha por la paz tiene que ser capaz de desenmascarar la transformacin, promovida por el imperialismo, de la no violencia en una ideologa llamada a justificar la prevaricacin y la ley del ms fuerte en las relaciones internacionales y, finalmente, en guerra.

Domenico Losurdo es filsofo e historiador comunista, profesor en la universidad de Urbino (Italia). ltima obra publicada en francs: "Nietzsche philosophe ractionnaire: Pour une biographie politique"

[1] El Dalai Lama y Obama: encuentro entre dos Premios Nbel de la mentira, por Domenico Losurdo, Red Voltaire, 5 de febrero de 2010.

[2] Tienanmen, 20 ans aprs, por Domenico Losurdo, Rseau Voltaire, 9 de junio de 2009.

3] La technique du coup dtat color, por John Laughland, Rseau Voltaire, 4 de enero de 2010.

[4] La Albert Einstein Institution: no violencia segn la CIA e Imprialistes de droite et imprialistes de gauche, por Thierry Meyssan, Rseau Voltaire, 4 de junio de 2007 y 25 de agosto de 2008.

[5] La CIA y el laboratorio iran y Por qu tendra yo que repudiar la voluntad de los iranes?, por Thierry Meyssan; Las elecciones iranes: el timo del robo electoral, por James Petras, Red Voltaire 17, 19 y 21 de junio de 2009.

[6] La "revolucin de color" fracasa en Irn, por Thierry Meyssan, Red Voltaire, 24 de junio de 2009.

Fuente: http://librepenicmoncjose.blogspot.com/2010/03/mohandas-karamchand-gandhi.html



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