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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 13-03-2010

Basura cero, de sueo idealista a meta realista

Joseba Vivanco
Gara


El premio Goldman, el Nobel del medio ambiente, recay en 2009 en Yuyun Ismawati por su trabajo en contra de la incineracin de residuos y a favor de la aplicacin de programas Basura Cero en Bali. Les suena esta filosofa? En Usurbil s. Y lo mismo en decenas de pueblo y ciudades en el mundo.

Yes, we can, parafraseaba a Obama el qumico estadounidense Paul Connett en una visita a Catalunya. l es un firme detractor de la incineracin como sistema para gestionar los residuos, pelea en la que lleva implicado ms de un cuarto de siglo. Y un enrocado defensor, al mismo tiempo, de la filosofa conocida como Basura Cero. Desde el punto de vista de los ciu- dadanos, la basura se hace con las diez cosas que tenemos en los extremos de nuestras manos y si queremos una solucin con la que nosotros y la tierra podamos convivir, son esas diez cosas las que tienen que ser elegidas en primer lugar. En resumen, la basura se hace mezclando y se previene manteniendo los desechos separados en origen, defenda en su recurrido manual ``Agenda ciudadana hacia la Basura Cero'' (1991).

El respaldo popular del vecindario de Usurbil a esta poltica de reciclaje, lo mismo que la apuesta hecha por otros municipios como Hernani u Oiartzun, no es sino otra reafirmacin ms de una alternativa que desde hace tiempo, y no slo ahora en unos testarudos pueblos guipuzcoanos, dej de ser un sueo idealista para convertirse en un objetivo realista.

La primera poblacin en aplicar esta recogida de basura puerta a puerta no fue ningn pequeo pueblo o aldea. Fue la city australiana de Camberra, la cual en 1995 legisl y se plante como meta llegar a 2010 sin ningn desecho, aunque la fecha ha llegado y haya alcanzado slo el 74% del reciclaje. Fue una decisin, la de Camberra, que coincidi casi en el tiempo con la de otra gran urbe, la ciudad de San Francisco, que en una dcada lleg a reducir sus residuos a la mitad.

El de la ciudad estadounidense es un ejemplo que han seguido otros. Sus nmeros la avalan y es que logr pasar de un 10% de residuos reciclados en los aos noventa al 70% actual. Tiene 800.000 habitantes, pero cada da 1,3 millones de personas se mueven en sus calles. Una clave para la participacin de los ciudadanos en los programas de Basura Cero es que las demandas sean claras y fciles de cumplir, defenda hace unos aos uno de sus coordinadores, Jack Macy.

Con l coincida otro de los responsables durante cinco aos de este programa, Parin Shah, al explicar que una cosa que aprendimos en los programas de educacin pblica es que la gente no es muy astuta cuando es perezosa. As que cuanto ms fcil hagas el programa, va a ser ms probable que participen. sa es una de las claves.

San Francisco inici en 2002 un programa para llegar a Basura Cero en 2020. La meta obedece a una ley del estado de California, de 1989, que penaliza con hasta 10.000 dlares diarios a los municipios que incumplan los objetivos. En los edificios tienen cestos pequeos en sus departamentos, para despus despositar esa basura en la calle en uno de los tres cestos ms grandes.

El programa est constituido con tres tipos diferentes de residuos. Cada uno, un cesto. Uno es la basura en general; otro, los reciclables, papel, plstico, vidrios, todo; y el otro son los orgnicos. Los camiones pasan una vez por semana.

La ciudad no paga nada. La empresa cobra a las viviendas por el cesto de basura. Si tienes un cesto muy grande, pagas ms al mes; si tenes uno pequeo, que es la mitad del otro, pagas menos. Y tambin hay que pagar ms si pides una recogida ms frecuente.

Despus, la empresa vende los productos y devuelve dinero a la ciudad para que lleve adelante programas de educacin sobre reciclaje y compostaje. Resulta bsica la importancia que se da a los programas de educacin pblica, sufragados con un buen presupuesto. Aun as, uno de los peros es que la generacin de basura en este estado californiano no ha dejado de crecer.

Pero hoy, medio centenar de comunidades en EEUU han seguido el paso de la pionera californiana. Berkley, Nueva York, Seattle... todos aplicando el proyecto Basura Cero en menor o mayor medida. Su vecina Canad es otra de las referencias a nivel mundial en esta forma de recogida. En las ciudades implicadas, a aqullos que no cumplan con la ley de reciclar sus desperdicios o de tener una trituradora en el fregadero se les sanciona con una multa. Ms de veinte lugares lo tienen asumido, entre ellos Ontario y Toronto, siendo Halifax, capital de Nueva Escocia, con casi un milln de habitantes, un espejo a seguir para sus convecinos canadienses.

De Yokohama a Monza

Basura Cero es una necesidad en una sociedad tan consumista como la nuestra, y est probando generar muchos beneficios y reducir muchos riesgos una vez que se entra en el camino hacia esa direccin. En realidad, la falacia es creer que podemos consumir y destruir recursos infinitamente en un planeta finito, responda a GARA, hace tres aos, en una visita a Euskal Herria, la activista argentina Cecilia Allan, de la Alianza Global para Alternativas a la Incineracin.

As se lo han debido de tomar, por ejemplo, en Japn. El paraso de reciclaje, dicen algunos. Veamos un ejemplo. ``No a los residuos, no se quieren'', podra ser el lema de Kamikatsu, un pequeo pueblo montas en la prefectura de Tokushima. Aqu no hay camiones de residuos. La basura domiciliaria que los habitantes no convierten en compost la llevan hacia una instalacin de recoleccin, separando los elementos reutilizables y reciclables. La meta del pueblo, como muchos otros que apuestan por esta filosofa a lo largo y ancho del planeta, es eliminar los residuos para el ao 2020.

Este movimiento data del ao 2001, cuando una incineradora de basura que haba sido instalada en el pueblo en 1998 incurri en incumplimientos de los estndares de control de dioxinas. El entonces alcalde Yoshio Yamada decidi cerrarla con el inters de prevenir que se produjera ms contaminacin ambiental. Ello condujo al proyecto de Basura Cero. En Kamikatsu, los residuos se clasifican en hasta 34 categoras, tales como latas aluminio, botellas, paales, peridicos y volantes, pilas...

Hablamos de un municipio de un par de miles de habitantes. Pero y Tokio? La capital nipona genera 12.500 toneladas de basura al da, menos que Nueva York, pero el doble de Londres. All, se selecciona la basura combustible y la no combustible. La primera se recoge dos o tres veces a la semana -as que mejor comer el pescado el da antes-; la otra, slo una, y un da ms para el papel. Problemas? S, los cuervos que rebuscan en las bolsas, por lo que stas se depositan en zonas protegidas con mallas.

En Yokohama, otra ciudad neurlgica, llevan un tiempo ya siendo muy celosos con la basura que generan. Lo hacen desde 2002, cuando se marcaron el objetivo de reducir los residuos no reciclables al 30% para 2010. Separan la basura en hasta once grupos. Que cuesta seguirlo a rajatabla? Claro, sobre todo al principio, pero... todo sea por Yokohama. Como recuerda siempre el activista Paul Connett, Basura Cero requiere de un cambio de mentalidad.

Desde luego, el objetivo de esta filosofa no es tan sencillo como depositar la bolsa de basura en un contenedor y olvidarse de todo. Yo me encargo de todo, es el lema de las administraciones. Basura Cero supone una implicacin institucional, pero sobre todo de la ciudadana. La italiana de Monza es uno de los ejemplos a seguir en Europa. Implant el sistema nada menos que en 1993 y ya en 2007 separaban la mitad de los desechos. Hacerlo en un pueblo de mil habitantes puede resultar menos complejo, pero Monza es un xito, y all viven 100.000 personas.

Catalunya es otro de los iconos internacionales en la materia. Tiana fue la primera localidad en implementar la recogida puerta a puerta en el ao 2000. Y sigue con xito. Lo mismo que muchas otras entidades catalanas, a pesar de la propaganda en contra de polticos como los del pueblo de Vilassar de Mar, que instal la medida en 2006 y CiU la suprimi dos aos despus. Pero casi un centenar de municipios catalanes lo aplican.

Hay ejemplos en municipios de Valencia, Asturias... Ms de 1.800 comunidades locales lo practican en Italia, les han copiado ciudades como Aarhus (Dinamarca), Niort (Estado francs) o Tralee (Irlanda). Pero tambin se han puesto a ello capitales europeas como Bruselas, Munich o Viena. O un referente habitual, el de Buenos Aires, donde desde 2005 rige una ley que prohbe la incineracin y persigue el objetivo de Basura Cero para 2020, aunque la implicacin de las autoridades no parece todo lo deseable.

La clave, el compromiso

Los casos ms prximos a nosotros, como Usurbil, Oiartzun o Hernani, no hacen sino seguir una apuesta que ya hacen otros en otros lugares. Uno de esos ltimos en sumarse es un municipio italiano de apenas 45.000 habitantes, Capannori. All han diseado un plan para sus residuos, pero tambin para modificar su estilo de vida.

En febrero de 2005 comenzaron con el plan piloto del puerta a puerta. Un ao despus, la recogida domiciliaria se haba extendido a un rea de 10.000 habitantes y 610 comercios y empresas. Su sistema? Tres veces a la semana, recoleccin de residuos orgnico; dos, de residuos multimateriales; y una vez, recoleccin de papel y cartn y de residuos indiferenciados; recoleccin mensual para los aceites usados; recoleccin personalizada para paales para nios y adultos mayores; y recoleccin con predotacin para residuos de poda y jardn. Todo ello sumado con una poltica global de concienciacin.

Comunidades, pueblos, ciudades... y un pas. Nueva Zelanda tiene legislada esta filosofa de reciclaje y objetivos. All naci Zero Waste Alliance (http://zwia.org/zwc.html), que propone implementar prcticas para reducir los desechos.

La clave para tanto xito ha sido la aceptacin y compromiso de la ciudadana. Se ha apostado mucho en trminos de recursos humanos, financieros y de tiempo, insista el concejal de Medio Ambiente del ayuntamiento de Capannori, Eugenio Baronte. Las claves estn, pero tampoco es fcil. No quisiramos dar la impresin que alcanzar la meta de Basura Cero, o incluso acercarse a ella, va a ser fcil, advierte Paul Connett. Pero eso s, aade convencido, por ms trabajosa que pueda parecer la tarea, el enfoque de Basura Cero est llevando a nuestra sociedad en la direccin correcta.

Fuente: http://www.gara.net/paperezkoa/20100307/186786/es/Basura-cero-sueno-idealista-meta-realista



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