Portada :: Amrica Latina y Caribe
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 14-03-2010

El papel del presidente dominicano en el contexto regional
El trasfondo del match Chvez- Leonel

Narciso Isa Conde
Rebelin


El Gobierno de Venezuela decidi no firmar el contrato de compra del 49% de las acciones de la Refinera Dominicana de Petrleo. Su Ministro de Hidrocarburos, Rafael Ramrez, declar hace unas cuantas semanas que ya Venezuela no estaba interesada en ese acuerdo, a travs del cual adquirira las acciones que durante largas dcadas control la Shell Company.

El presidente Chvez declar en un tono suave que la ayuda en combustibles dirigida a Hait a travs de Republica Dominicana deba llegar a su destino. Algn manejo extrao estaba en marcha que lo oblig a hacer esa cuidadosa advertencia.

Pocos das despus, los pases del Alba declararon que su ayuda a Hait sera enviada directamente sin pasar por territorio dominicano. Algo en el mismo sentido.

Ahora, recientemente, Chvez decidi no recibir a Leonel Fernndez cuando avanzaba hacia Caracas, despus de intercambiar con lvaro Uribe en misin mediadora decretada por la Cumbre de Ro en procura de superar el profundo distanciamiento y la rspida relacin entre los presidentes de Colombia y Venezuela. Inmediatamente despus, decidi no enviar a Santo Domingo al Canciller Maduro que supuestamente as lo anunci el gobierno dominicano- deba verse con el presidente Fernndez cara a su gestin de mediacin.

En realidad, Chvez en principio haba aceptado el intercambio con Uribe a regaadientes y en el contexto de una correlacin desfavorable de fuerza en la que hasta el camarada Ral Castro, en aras de una unidad que no acabo de entender y que muchos/as por igual no comprenden, lo invitaba a ceder. Esa fue una situacin de hecho creada en la Cumbre de Ro despus de la trampa tendida por Uribe y del clima poltico conformado para forzar al presidente venezolano a una reconciliacin con un mandatario agresor y entregado a las narco-mafias colombianas, a la oligarqua voraz de ese pas y a la poltica de guerra de EEUU.

Uribe asisti a ese evento en calculada actitud provocadora, agresiva, perturbadoraprocurando precisamente, con la ayuda de otros, doblarle el brazo a Chvez que haba reaccionado con energa frente al acuerdo del gobierno corrupto y terrorista colombiano con la administracin Obama destinado a instalar siete bases militares estadounidenses en ese pas. Reaccion adems como era debido frente a los reiterados planes de asesinato en su contra y al programa de formacin de una variante de contra- revolucin armada (a lo Nicaragua) a travs una intensa penetracin paramilitar ejecutada por el gobierno y el ejrcito de colombianos en estrecha alianza con el Pentgono, la CIA y el MOSSAD israel.

Leonel Fernndez, respondiendo al inters de los EEUU, se prest a viabilizar esa maniobra de reconciliacin forzada. Ya antes -contrariando su falsa pose antigolpista, respondiendo a esos mismos intereses y acicateado por su desbocada vocacin de figureo internacional en post de erigirse en gran mediador- se empe en abrirle cauce al reconocimiento internacional de la continuidad golpista hondurea representada por el gobierno de Lobo, surgido de un fraude electoral, con una votacin inferior al 16 por ciento del padrn y producto del clima de represin imperante en ese pas.

Estos acontecimientos, adems otros ms o menos graves, a mi entender han afectado la paciencia y mellado la complacencia y cooperacin de quienes pensaron que el gobernante dominicano -si bien no era un hombre de izquierda, mucho menos un revolucionario consecuente- podra ser un aliado o amigo de las causas democrticas con cierta coherencia y vala moral.

En Leonel Fernndez se haban depositado ciertas esperanzas de que pudiera jugar, por lo menos en poltica exterior (del aeropuerto hacia fuera), un rol medianamente progresista y limitadamente independiente.

Esa falsa percepcin y ciertas prudencias diplomticas- podran explicar que el gobierno bolivariano de Venezuela haya dejado pasar sin muchos reparos los cuestionables manejos del gobierno dominicano respecto a las potenciales ventajas de PETRO-CARIBE hacia nuestro pas, porque lo cierto es que de ese acuerdo generoso no se ha beneficiado el pueblo dominicano, que sigue recibiendo la energa elctrica ms cara del mundo, agobiantes apagones y combustibles a precios elevadsimos.

Ese objetable manejo de la poltica energtica encarece todos los artculos de consumo bsico y los servicios pblicos; mientras el rgimen peledeista, caracterizado por sus polticas neoliberales y altos niveles de corrupcin, recibe en impuestos ms del 40 por ciento de las ventas de los derivados del petrleo y las grandes empresas privadas extorsionan a consumidores y usuarios.

Ciertamente ha resultado muy difcil dar a conocer la verdad. Se ha necesitado de un intenso y prolongado proceso de denuncias y de hechos que han permitido apreciar su certeza, para que en el exterior se capte la esencia neoliberal y corrupta del Gobierno de Leonel Fernndez.

Esta dificultad tiene su razn en la gran capacidad de simulacin y habilidad de del presidente Fernndez para convertir sus maniobras en recursos mediticos impactantes, desplegando y reciclando constantemente sus dotes de comunicador y simulador experimentado.

Muchos esfuerzos hemos hechos quienes desde el escenario nacional pudimos captar a tiempo sus hipocresas, para que se entienda esta realidad y se haga conciencia mas all la gravitacin de los obligados condicionantes diplomticos inter-estatales e inter-gubernamentales- respecto a las caractersticas esenciales de su rgimen y su individualidad.

Incluso recientemente me vi obligado -a propsito del plan colombo-estadounidense para asesinarme- a dirigirme en los siguientes trminos a los presidentes revolucionarios y progresistas del continente, incluidos el comandante Chvez y el general Ral Castro:

Despus de estos sealamientos, los escndalos de narco-corrupcin que apuntan en direccin a las complicidades de las altas jerarquas civiles y militares de su gobierno, se han sucedido uno tras otros, obligando a Leonel a sacrificar algunos de sus alfiles como el propio Ventura Bayonet y comprometiendo en mayor grado a una parte de sus mas ntimos colaboradores, incluido el actual jefe de la Polica, general Guzmn Fermn, y a otros generales y ministros de gobierno todava protegidos.

Recin empiezan a agotrsele al seor Leonel Fernndez sus capacidades de simulacin y los ambientes propicios para darle curso al engao tanto en el exterior del pas como respecto a los sectores nacionales ms ingenuos. Y esta realidad est en el trasfondo de este match con el comandante Chvez; aunque por razones obvias esa situacin no se airee en la superficie, aunque se proyecten las cosas con menos gravedad de lo real y se tienda a superar o atenuar temporalmente el impasse. Algo que no debe extraar: as aconteci con Uribe caso mucho ms grave- en el pasado, pleito y arreglo para volver a pelear. Cosas de la diplomacia!

En el caso de Leonel, los hechos mencionados, el impacto internacional de su asociacin con un grupo empresarial mafioso que pretenda apropiarse del tesoro natural de los Haitises, los nuevos escndalos que develan sus complicidades con la narco-corrupcin (as como la conversin del Estado dominicano en un narco-Estado), su alianza con el magnate golpista venezolano Gustavo Cisneros (recientemente nacionalizado dominicano), la autorizacin de los planes de saqueo y depredacin de la minera BarricK Goldhan estropeado su maquillaje, su mscara, exhibida exitosamente en el escenario internacional.

La digna reaccin-presin del presidente Chvez -independientemente de los acontecimientos diplomticos que puedan sucederle para reordenar las relaciones bilaterales dominico-venezolana benignamente calificadas de excelentes- a mi entender ha contribuido significativamente a poner a Leonel en su lugar y a marcarlo -todava suavemente- como lo que realmente es: un farsante subordinado al farsante mayor, Mr. Barack Obama.

Ella tiene adems un valor agregado de mayor calidad: la frustracin del plan destinado a salvar a Uribe de su decadencia y a auspiciar en estas circunstancias la indebida reconciliacin con el rgimen narco-para-militar terrorista colombiano. Chvez ha declarado no con estas palabras- que con Uribe, que por dems est forzado a retirarse de la presidencia en breve, nada; y que despus, habr que valorar la voluntad y los lineamientos del nuevo gobierno que resulte de los comicios de mayo prximo.

Insisto en que el ataque al contraataque imperialista debe incluir el aislamiento y el cerco poltico a esos regmenes, el reconocimiento de las respectivas resistencias insurgente o no insurgente de esos pases como fuerzas beligerantes y la derrota definitiva tanto del estado terrorista colombiano como del hondureo, que junto al problema de las bases militares en ambos pases y la ocupacin militar de Hait, conforman un tringulo realmente nefasto.

Leonel jams transitar por esas rutas de decoro y liberacin. Nunca habr de ir ms all de algunas poses hipcritas, cada vez menos eficaces para fines de engao.

Chvez s puede y debe hacerlo, como todas las fuerzas revolucionarias, anti-imperialistas y progresistas de la regin.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter