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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 19-01-2005

La polica semillera de Monsanto

Stephen Leahy
IPS

La corporacin biotecnolgica Monsanto querell a ms de 100 agricultores estadounidenses e investig a otros miles por lo que considera uso ilegal de sus semillas transgnicas, una poltica calificada de extorsin por activistas.


Monsanto prohbe a los agricultores almacenar semillas de las variedades que ha desarrollado mediante ingeniera gentica, resistentes a plagas y al uso del herbicida glifosato, que vende la propia compaa bajo la denominacin RounUp.

En 1998, el agricultor Kem Ralph, de la localidad estadounidense de Covington, en el estado de Tennessee, fue, tal vez, el primero en ir a la crcel por almacenar y cultivar semillas RoundUp Ready, de Monsanto, en este caso de soja.

Ralph pas cuatro meses tras las rejas y debe an pagar a la compaa una indemnizacin por 1,8 millones de dlares.

Los tribunales estadounidenses han asignado a la firma indemnizaciones por un total de 15 millones de dlares, inform el no gubernamental Centro para la Seguridad Alimentaria (CFS), con sede en Washington, en un estudio titulado Monsanto versus agricultores estadounidenses

El plan de negocios de Monsanto en materia de semillas transgnicas depende de las demandas judiciales a los agricultores, dijo Joe Mendelson, director legal del CFS.

El de esta organizacin es el primer informe detallado del impacto de los litigios sobre el uso de semillas transgnicas sobre los agricultores estadounidenses. El asunto tiene en vilo a activistas de todo el mundo, que lo considerarn a fines de mes en el Foro Social Mundial, en Porto Alegre, Brasil.

Pero la compaa se mantiene en sus trece. Monsanto nunca demand a un agricultor que haya plantado nuestras semillas sin saberlo, dijo a IPS, contradiciendo numerosas quejas de agricultores norteamericanos, Chris Horner, portavoz de la firma.

Al ser consultado cmo la polica semillera de Monsanto distingua el uso intencional o involuntario de sus productos, Horner dijo: Eso se sabe apenas mirando el campo.

No es que vayamos activamente tras los agricultores que usan ilegalmente nuestras semillas. Pero si algo nos llama la investigacin, lo investigaremos, agreg.

Horner, que se neg a formular mayores comentarios sobre el informe del CFS, confirm que Monsanto cuenta con un nmero telefnico libre de cargo para que agricultores informen sobre supuestos abusos de sus colegas.

El estudio del CFS, segn el portavoz de Monsanto, toma en cuenta un grupo muy pequeo en comparacin con su universo de clientes. Facilitamos ms de 300.000 licencias a agricultores que usan nuestros productos, agreg.

Segn el informe, las indemnizaciones son apenas una parte del dinero que Monsanto extrajo a agricultores ajenos a ese universo. Cientos de ellos fueron obligados a firmar acuerdos secretos en los ltimos ocho aos para evitar una demanda.

Los agricultores generalmente carecen de los conocimientos y de asistencia legal que les permitan defenderse contra las acusaciones de Monsanto, dijo Mendelson. Con frecuencia, no hay pruebas pero los productores se rinden sin pelear, dijo.

Poco se sabe sobre los acuerdos secretos. Un agricultor de Carolina del Norte acord pagar 1,5 millones de dlares, segn Mendelson.

Monsanto cuenta con un presupuesto anual de 10 millones de dlares y 75 expertos dedicados nicamente a investigar y a acusar a los agricultores, segn el informe.

La tctica fue exitosa. En 2004, casi 85 por ciento de todos los cultivadores de soja y colza sembraban variedades transgnicas, as como tres cuartas partes de los productores de algodn y casi la mitad de los de maz.

Monsanto controla alrededor de 90 por ciento de la soja, la colza y el algodn transgnicos, y tiene una gran participacin en el mercado del maz.

La compaa es acusada de obligar a realizar cultivos transgnicos en Brasil y en el resto del mundo, segn la organizacin ambientalista Greenpeace.

Por qu los agricultores no se deciden, simplemente, a cultivar las variedades no transgnicas? El agricultor estadounidense Rodney Nelson, del estado de Dakota del Norte, explic que hoy quedan pocas semillas convencionales, pues los comerciantes no ganan mucho dinero con ellas.

Monsanto cobra derechos por el uso de su tecnologa que oscilan entre los 6,25 dlares por bolsa de soja cosechada a un promedio de 230 dlares por las de algodn. En ese caso, los derechos triplican a los del algodn convencional. Segn la compaa, esa facturacin es necesaria para recuperar sus inversiones en tecnologa.

El otro problema es que semillas no transgnicas terminan contaminadas por los genes patentados por Monsanto, segn Nelson.

Monsanto demand a Nelson y a su familia en 1999 por violacin de su patente, pues asegur que haba guardado semillas de soja RoundUp Ready en su hacienda. Dos aos de batalla legal acabaron con un acuerdo en el tribunal al que le est prohibido referirse.

Ganamos, pero nos sentimos contaminados para siempre, dijo.

Segn el informe, aun cuando un agricultor decida dejar de cultivar las semillas de Monsanto, nuevas plantas transgnicas crecen naturalmente en los predios al ao siguiente. Esta situacin puede prolongarse hasta cinco aos o ms.

Segn las leyes de patente estadounidenses, un agricultor comete una falta aun si cultiva sin saberlo variedades contaminadas por los genes de Monsanto. Otros pases tienen leyes similares.

La Corte Suprema de Justicia de Canad apoy el ao pasado la patente de colza transgnica de Monsanto, aunque se tratara, como asegura el demandado, el agricultor Percy Schmeiser, de semillas cultivadas sin su conocimiento.

El tribunal fall tambin que Schmeiser no estaba obligado a pagar a Monsanto los costos judiciales, estimados en 200.000 dlares, y que poda conservar los 20.000 de ganancia de su cosecha de 1997, la que desat una batalla de seis aos en la justicia.

En su acusacin, Monsanto asegur que Schmeiser viol a sabiendas y deliberadamente los derechos de patente al sembrar, cosechar, almacenar y vender colza de la variedad RoundUp Ready sin pagar la licencia requerida.

Las praderas canadienses estuvieron hace millones de aos en el fondo de un ocano. Son muy llanas y el viento sopla con fuerza la mayora del tiempo.

Estos vientos cargan grandes cantidades de semillas de colza del tamao de la cabeza de un alfiler, e incluso plantas enteras luego de cosechadas.

Buena parte de los dos millones de hectreas cultivados con colza estn cubiertas de variedades transgnicas. Los genes patentados aparecen, sin mediar intervencin humana, en plantas que crecen a lo largo de carreteras, en patios de escuelas, en parques y en campos baldos.

Schmeiser dijo que su hacienda haba resultado contaminada en aos anteriores por polen de los campos de un vecino y por semillas cadas de camiones en su camino a una procesadora.

Para muchos activistas y expertos, la victoria de Monsanto significa que los agricultores no estarn dispuestos a almacenar sus propias semillas, pues podran contener trazas genticas desarrolladas por la compaa e invisibles a simple vista.

As, debern comprarlas antes de cada siembra, lo cual reducir la diversidad natural, al igual que el contagio accidental de los genes patentados por Monsanto.

 



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