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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 19-03-2010

Escuelas de infancia y pensiones

Vincen Navarro
Pblico


Uno de los argumentos alarmistas que constantemente se utilizan por parte de aquellos autores que cuestionan la viabilidad del sistema de pensiones pblicas es el del envejecimiento de la poblacin, consecuencia del crecimiento de la esperanza de vida y del mayor nmero de ancianos. Estos hechos contrastan con la disminucin de la tasa de fecundidad (es decir, el nmero de nios por mujer en edad frtil) y de la natalidad (el nmero de nios nacidos por cada mil habitantes).

El problema con este alarmismo es que asume un determinismo inalterable en el que ninguna de estas variables demogrficas puede cambiar, lo cual es un error. La fecundidad en Espaa, por ejemplo, es de 1,3, una de las ms bajas de la UE, pero puede (y debe) aumentar considerablemente. En realidad, todas las encuestas sealan que a la mayora de familias en este pas les gustara tener dos hijos, por cierto, un nmero muy semejante al que expresan las familias en la UE. Si los tuvieran, ello implicara que el mal llamado problema de envejecimiento tendra mucha menos importancia de la que tiene ahora. Una de las razones de que no tengan dos nios es que no se ofrecen a las familias las ayudas necesarias para que puedan compaginar sus responsabilidades familiares con sus proyectos profesionales. Y, en Espaa, cuando decimos familia queremos decir mujer. Es la mujer la que lleva la mayor carga de las responsabilidades familiares. El enorme machismo de la sociedad espaola, y muy en especial de los establishments mediticos y polticos, explica que las familias estn tan poco apoyadas por el Estado (ver mi libro El subdesarrollo social de Espaa. Causas y consecuencias).

En el ao 2000, cuando asesor a Josep Borrell como candidato del PSOE a la Presidencia del Gobierno, propuse que se estableciera un nuevo derecho en Espaa, el derecho de acceso a los servicios de ayuda a las familias, es decir, acceso a las escuelas de infancia, por un lado, y a los servicios domiciliarios de atencin a las personas dependientes, por otro. Tal derecho lo denomin con el nombre del cuarto pilar del bienestar, trmino que hizo fortuna, de lo cual me alegro ver mi artculo El cuarto pilar del bienestar (Pblico, 15-10-09). Una parte de este cuarto pilar del bienestar, la de servicios domiciliarios, fue aprobada por las Cortes espaolas y est siendo desarrollada por el Gobierno espaol. Es una buena ley, aunque est subfinanciada y se centra demasiado en prestaciones econmicas y poco en servicios. Pero la otra dimensin, el derecho de acceso a las escuelas de infancia, est muy poco desarrollada. Y es un error, pues su impacto en la calidad de vida de las familias (y muy en especial de las mujeres) y de la sociedad, as como en la estructura demogrfica, sera enorme.

En Espaa no existe tal derecho y el servicio de cuidado de infantes es muy deficitario. Incluso a los centros de infancia se les contina llamando guarderas, como si se tratara de un lugar de aparcamiento para nios, un parking donde se lleva a los nios para que les guarden. Y esto es un problema. Estudios de desarrollo intelectual y emotivo de los infantes, realizados en EEUU y en los pases nrdicos de Europa, sealan la enorme importancia que tienen los primeros aos para el desarrollo emotivo, psicolgico e intelectual de los infantes. Es fundamental para el mejoramiento de toda la sociedad que los nios estn en centros de infancia de alta calidad, atendidos por profesionales altamente cualificados y que dispongan de los medios necesarios. Y, puesto que la educacin de los infantes beneficia a toda la poblacin, esta debera estar financiada por todos, es decir, pblicamente, lo cual no excluye contribuciones de los padres, que deben ser reguladas y dependientes de su nivel de renta.

Debido a que por razones de exilio he vivido en varios pases (Suecia, Reino Unido y EEUU) adems de en el mo, Espaa, y tengo familiares en todos ellos, tengo informacin de primera mano sobre cunto les cuesta a los padres una escuela de infancia (para nios menores de dos aos) en cada uno de estos pases. En Nueva York cuesta el equivalente a 1.600 euros al mes llevar a un nio a un centro de infancia (la gran mayora son centros privados). En Estocolmo (Suecia), los padres pagan segn su nivel de renta aunque nunca una cifra mayor del equivalente a 180 euros al mes, en una institucin pblica y de elevadsima calidad. Por ltimo, en Barcelona una escuela privada puede costar unos 700 euros y una pblica 300 (130 euros de matrcula ms 170 euros en gastos paralelos). En Espaa existe una enorme carencia de escuelas pblicas de infancia. Las de mayor calidad son las suecas. Tienen un nmero menor de nios por profesor y permanecen abiertas durante ms horas.

Se me dir, con razn, que las familias suecas son las que pagan menos por llevar a sus nios a excelentes centros de infancia, pero que, en cambio, pagan ms impuestos. De hecho, los impuestos en Suecia son ms elevados que en EEUU y Espaa. Pero lo que no debe ignorarse (como hace la gran mayora de pensadores liberales) es que si sumamos lo que una familia estadounidense paga en atencin a sus nios (ya sea en educacin o en sanidad), vemos que esas cantidades son mucho mayores que las que pagan las familias suecas, pues en EEUU slo pagan los padres (y en servicios privados), mientras que en Suecia pagan todos los ciudadanos (y en servicios pblicos). Lo cual me lleva a una ltima reflexin. Suecia tiene una tasa de fecundidad prxima a dos nios por mujer. Mi maestro Gunnar Myrdal y su esposa, Alva (dos de los economistas ms influyentes en la socialdemocracia sueca), convencieron al Gobierno socialdemcrata sueco de que tena que invertir en escuelas de infancia para aumentar la fecundidad y facilitar la integracin de la mujer al mercado de trabajo. En Espaa, sin embargo, los equipos econmicos de los gobiernos raramente ven las escuelas de infancia como inversiones tan o ms importantes que el AVE. Y, en parte, ah est el problema. No lo entienden. El machismo siempre dificulta la solucin de nuestros problemas.

Vicen Navarro es catedrtico de Polticas Pblicas de la Universidad Pompeu Fabra, y director del Observatorio Social de Espaa

Fuente: http://blogs.publico.es/dominiopublico/1900/escuelas-de-infancia-y-pensiones/ 



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