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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 20-03-2010

Falsificaciones y engaos en la Iglesia catlica

Mikel Arizaleta
Rebelin


En los ltimos aos han aparecido diversos libros, dentro del cristianismo, con ttulos como El gran fraude de Gerd Ldemann, El credo falsificado y Falsificaciones y engaos de Karl-Heinz Deschner. Hoy os traduzco su pensamiento.

Ya Friederich Nietzsche se dio cuenta cuando dijo: Yo condeno el cristianismo, yo formulo contra la Iglesia cristiana la ms formidable acusacin que jams haya expresado acusador alguno. Ella es para m la mayor de todas las corrupciones imaginables, [...] ella ha negado todos los valores, ha hecho de toda verdad una mentira, de toda rectitud de nimo una vileza. [...] Yo digo que el cristianismo es la gran maldicin, la gran corrupcin interior, el gran instinto de venganza, para el que ningn medio es demasiado venenoso, secreto, subterrneo, bajo; la gran vergenza eterna de la humanidad [...]. Se pasa Nietzsche al decir esto? Karl-Heinz Deschner ha escrito la Historia criminal del cristianismo en 12 tomos y dice: ...no me considerara refutado por haber omitido lo que tambin era verdadero, sino nicamente cuando alguien demostrase que he escrito algo falso. Escribir historia quiere decir destacar rasgos principales, generalizacin y cuantificacin van necesariamente unidas. Cicern dijo que la ley principal de la historiografa es que nadie se atreva a escribir cosa alguna que sea falsa. Sin embargo la regla decimotercera de los jesuitas impone que lo que yo tengo por blanco no es tal, sino negro, si lo manda la jerarqua eclesistica (Volk).

1.- Nos extraa?

No estamos acostumbrados a leer en nuestros libros, pero es verdad que nunca se ha mentido y engaado con tanta frecuencia y tanta falta de escrpulos como en el campo de la religin. Y es cabalmente en el cristianismo, el nico verdadera y realmente salvfico, donde dar gato por liebre est a la orden del da, donde se crea una jungla casi infinita del engao desde la Antigedad y en la Edad Media en particular. La falsificacin literaria se dio antes que en el cristianismo entre los griegos y romanos, la hubo desde la remota Antigedad hasta el helenismo, entre los sacerdotes egipcios, reyes persas y en el judasmo. Durante toda la Antigedad fue habitual una prctica amplia y variable de la falsificacin. Fue posible gracias a la gran credulidad de la poca. Ya desde Herodoto, siglo V antes de Cristo, cuando comenz en Atenas la divulgacin de los escritos mediante las libreras, se criticaron las falsificaciones y se elaboraron criterios para determinar la autenticidad.

El fenmeno de la falsificacin presupone la idea de la propiedad intelectual puesto que si sta no existe no hay verdadera falsificacin. Se sabe que dentro del Nuevo Testamento hay escritos que no proceden del autor bajo cuyo nombre los seguimos encontrando hoy (Evangelio de san Marcos, se dice en la Iglesia ). Por ejemplo, muchas epstolas, que se dicen de san Pablo, no son de Pablo: la de los hebreos, las cartas pastorales a Timoteo (dos) y Tito, la de los efesios... Muchas falsificaciones no pueden hoy ya desvelarse. No dejan de tener su importancia los anacronismos y los vaticinia ex eventu (profecas a posteriori). En algunas falsificaciones hay tambin material autntico. Y a la inversa. Mezclas de este tipo, verdad-mentira, son frecuentes. Los falsarios avezados mezclan lo falso con los autnticos. Se practicaban los ms diversos mtodos de embuste. Los literatos y sacerdotes griegos falsificaron en proporciones inimaginables, por ejemplo Onomakritos de Atenas falsificaba orculos. Con frecuencia se han imputado libros a Pitgoras, quien como Scrates o Jesucristo nunca los escribi.

2.- Motivos para falsificar

Los motivos para falsificar un escrito son numerosos y diversos: codicia, defender reclamaciones de derechos pretendidos o reales, en beneficio de una causa, de un partido, de un pueblo, en beneficio propio, para comprometer a otro... Tambin las traducciones podan manipularse a favor de una tendencia concreta (Soln habra introducido un verso en la Iliada para reforzar sus reivindicaciones de la isla de Salamis).

Adems de razones pecuniarias, polticas o legales, haba naturalmente motivos privados para las falsificaciones, intrigas personales, rivalidades. Y por ltimo, aunque no en menor grado, se falsificaba con intenciones apologticas, para defender o propagar unas creencias o una religin.

Las religiones se fundan esencialmente en el de dnde, hacia dnde, en el por qu. Y es justamente esto lo que las mantiene con vida. Pero en cuanto comienzan las respuestas, inconscientes o semiconscientes, las suposiciones, las afirmaciones, comienza tambin el mentir, el falsear, sobre todo por parte de aquellos que viven de ello y en virtud de ello dominan. En la Antigedad , la crtica, la desconfianza y la resistencia contra las falsificaciones la ejercen individuos aislados. La masa se entrega a lo milagroso y lo legendario, a las llamadas ciencias ocultas.

En Egipto se crea en los dioses escribientes, en dios como autor en sentido literal. Los sacerdotes dotados de sabidura aparecan como encarnacin del dios Thot, lo que decan y escriban se consideraba como obra suya. Tambin en Egipto pronto se dio la falsificacin religiosa, alcanzando un gran impulso tras la muerte de Alejandro, con la penetracin de las ideas orientales. Se sobreentiende que es falsificacin el engao consciente y deseado.

Haca ya mucho tiempo que en la era precristiana se falsificaban los orculos por razones polticas, lo mismo que se hizo en la era cristiana, como el falso orculo de Alejandro de Abonuteco (Inopolis), fundado alrededor de 150 d.C. y que dur hasta mediados del siglo III, del profeta de las mentiras, como realmente se podra llamar a muchos, si no la mayora, de los profetas. Algunos crticos antiguos, como el cnico Oinomeo de Gadara, por ejemplo consideraron a los orculos en su conjunto como un engao. Pero por mucha inventiva que tuvieran los Graecia mendax les superaron los osados engaos de los judos, lo mismo que a stos despus las falsificaciones de los cristianos, que hacen palidecer a todas las anteriores.

3.- Peculiaridad de la Biblia cristiana

El libro de los libros de los cristianos es la Biblia. La Biblia es algo especial, lo que entre otras cosas explica que la cristiandad no tuviera en sus primeros ciento cincuenta aos ninguna Sagrada Escritura propia, y por este motivo asimil el libro sagrado de los judos, el Antiguo Testamento, que segn la fe catlica precede al Sol de Cristo como estrella matutina. Lo singular de la biblia cristiana es que cada una de las distintas confesiones tiene su biblia, que es distinta, que no coinciden en su conjunto y que lo que unos consideran sagrado a otros les parece sospechoso. La Iglesia catlica, que distingue entre escritos protocannicos que nunca se han discutido- y deuterocannicos cuya inspiracin durante algn tiempo fue puesta en duda, posee un Antiguo Testamento mucho ms amplio que el de los judos, del que procede. En el siglo XX algunos estudiosos de la religin, entre ellos Eduard Meyer, han puesto en duda la existencia histrica de muchos personajes del Antiguo Testamento, por ejemplo del propio Moiss, de David, de Salomn... Lo nico que hoy est claro es que los cinco libros de Moiss, que son palabra infalible de Dios, no proceden de l. Est claro que a la escritura de estos cinco libros les precedi una transmisin oral de muchos siglos, con constantes cambios. Y despus fueron los redactores, los autores, los recopiladores bblicos quienes participaron a lo largo de muchas generaciones en la redaccin de los escritos de Moiss, lo que se refleja en los distintos estilos.

4.- Falsificaciones en el Nuevo Testamento

Dice el telogo evanglico Carl Schneider: Las falsificaciones comienzan en la poca del Nuevo Testamento y nunca han cesado.

Suponiendo que Jess de Nazaret sea histrico y no el mito de un dios transportado al ser humano, a comienzos del cristianismo apenas hay falsificaciones.

No hay ningn testimonio demostrativo de la existencia histrica de Cristo en la llamada literatura profana. Todas las fuentes extra-cristianas no dicen nada sobre Jess: por parte romana Suetonio y Plinio el Joven, Filn y especialmente importante Justo de Tiberiades por la juda; no les toman en consideracin, como los Testimonia de Tcito y Flavio Josefo.

Todos los relatos de la vida de Jess son, como escribi su mejor conocedor, Albert Schweizer, construcciones hipotticas, la teologa cristiana crtica de modo general pone en tela de juicio la credibilidad histrica de los Evangelios. De la vida de Jess no se puede averiguar prcticamente nada. Los Evangelios en modo alguno reflejaran la historicidad sino la fe.

El Jess de la Biblia , especialmente el sinptico, se encuentra plenamente dentro de la tradicin juda. Es mucho ms judo que cristiano; tambin a los miembros de la comunidad primitiva se les llamaba hebreos. Su vida apenas se diferencia de los restantes judos. Jess propagaba una misin slo entre judos, estaba fuertemente influenciado por la apocalptica juda. En cualquier caso, el Nuevo Testamento est plagado de ideas apocalpticas. El germen de esta fe es el error de Jess acerca del fin inminente del mundo. Estas creencias eran frecuentes. Los judos tomaron estas ideas del paganismo. Jess fue uno de los muchos profetas, predic que el tiempo presente se haba acabado y que algunos de sus discpulos no probaran la muerte hasta ver llegar con fuerza el reino de Dios.

Aunque todo esto estuvo en la Biblia durante un milenio y medio, Hermann Samuel Reimarus, el orientalista hamburgus fallecido en 1768, fue el primero en reconocer el error de Jess, publicando ms tarde Lessing partes del amplio trabajo de este erudito, que ocupaba ms de 1400 pginas. Pero hasta comienzos del silo XX el telogo Johannes Weiss no mostr el descubrimiento de Reimarus, desarrollndolo el telogo Albert Schweizer. El reconocimiento del error de Jess se considera el acto copernicano de la teologa moderna y lo defienden de modo general sus representantes crticos de la historia y adogmticos. Para el telogo Bultmann no hace falta decir que Jess se equivoc en la espera del fin del mundo.

Pero no slo se equivoc Jess sino tambin toda la cristiandad, se contemplaba el regreso del Seor como inminente. Marana tha (ven Seor!) era la rogativa de los primeros cristianos. Y al no llegar el Seor sino la Iglesia , sta convirti la idea de reino de Dios de Jess en la idea de la Iglesia , por reino de los cielos: una inversin total, en el fondo una gigantesca falsificacin, desde luego, dentro del cristianismo dogmticamente la mayor.

Jess y sus discpulos no esperaban ningn ms all sino la inmediata intervencin de Dios desde el cielo y un cambio total de todas las cosas en la tierra y, por tanto, no tena ningn inters en apuntes, escritos o libros, para cuya redaccin adems no estaban capacitados.

5.- Ante la no llegada del Seor

La gente se pregunta dnde est la anunciada venida de Jess y Pablo es el primero que responde espiritualizando la fe en el tiempo final. No viene Cristo al mundo sino el cristiano creyente va a l en el cielo, es all donde se da el cambio, le da vida eterna. Ahora se comienzan a suavizar las profecas de Jess sobre el fin del mundo; quien va ms lejos es Lucas, que sustituye la creencia en la esperanza prxima por una historia de salvacin divina con estadios previos y escalones intermedios.

Ningn evangelista tuvo intencin de escribir una especie de documento de revelacin, un libro cannico. Ninguno se sinti inspirado. El primero en hablar de una inspiracin del Nuevo Testamento, que designa los Evangelios y las epstolas de Pablo como santa palabra de Dios, es el obispo Tefilo de Antioquia a finales del siglo II. El hereje Marcin fue quien redact el primer Nuevo Testamento, la segunda iniciativa fue el Diatessaron de Taciano, redact una armona de los Evangelios. Los cristianos del siglo I y en buena medida los del siguiente no posean, por tanto, ningn Nuevo Testamento. El nombre del Nuevo Testamento (en griego he kaine daitheke, la nueva alianza, traducido por primera vez por Tertuliano como Novum Testamentum) aparece en el ao 192, pero an no estaban fijados sus lmites y sobre ello se seguir discutiendo en los siglos III y parte del IV. La Iglesia romana no incluye alrededor del ao 200 en el Nuevo Testamento la epstola a los hebreos, ni la primera y la segunda de Pedro, ni la epstola de Santiago y la tercera de Juan. Y casi a comienzos del siglo V Occidente delimit de modo definitivo el canon catlico del Nuevo Testamento en los snodos de Roma en 382, Hippo Regius en 393 y Cartago en 397 y 419. El canon tiene en la Iglesia el significado de norma. Se consideraba cannico lo que se reconoca como parte de esa norma, y despus del cierre definitivo del conjunto de la obra del Nuevo testamento, la palabra cannico signific tanto como divino, infalible. El significado contrario lo recibi la palabra apcrifo.

El canon de la Iglesia catlica tuvo validez general hasta la Reforma. Lutero discuti entonces la canonicidad de la segunda epstola de Pedro, la de Santiago, la a los hebreos y el Apocalipsis. El Concilio de Trento por el decreto del 8 de abril de 1546 sostena el canon catlico y que Dios era su autor.

El Nuevo Testamento no es algo unitario, est lleno de incongruencias, discrepancias. No hay una doctrina unitaria. Hablar de inspiracin, infalibilidad provoca risa. En el concilio de Florencia (1442), en el de Trento (1546) y en el Vaticano I (1870) la Iglesia ha hecho de la doctrina de la inspiracin de la Biblia un dogma de fe. Ante la divergencia y contradiccin se reafirma la autora divina, son palabra de Dios, Dios es su autor.

Ante un Jess que anuncia, que viene Dios y ste no llega hay que cambiar de teora si se quiere seguir y, por tanto, falsificar los documentos que anuncian su venida.

6.- Falsificacin de documentos

De ningn Evangelio, de ningn escrito del Nuevo Testamento, de ningn libro bblico poseemos original alguno. Pero faltan tambin las primeras copias. Solo tenemos copias de copias de copias (En 1967 se contaban ms de 1500 manuscritos del Antiguo Testamento griego y 5326 del Nuevo). Muy pocas de ellas contienen el Nuevo Testamento completo y la mayora son relativamente recientes. En la Antigedad los libros se reproducan a mano, las falsificaciones eran ms sencillas, al copiar se poda cometer errores, aadir prrafos, suprimir o completarlos.

7.- Por qu se falsific?

Un motivo importante fue el aumento de autoridad. Se intentaba conseguir respeto y difusin para un escrito hacindolo pasar por el de un autor renombrado, o bien alterando su edad, se fabricaron escritos y revelaciones, que se databan en pocas anteriores. Se atribuan a algn cristiano famoso y conocido, se pretenda escrito por Jess, se atribuan a los apstoles, a sus discpulos.... Los catlicos falsificaron para poder resolver apostlicamente en el sentido de Jess y de sus apstoles, o sea con autoridad, los nuevos problemas que surgan de la disciplina eclesistica, del derecho de la Iglesia , de la liturgia, la moral, la teologa. Falsificaron los ortodoxos para luchar mediante contrafalsificaciones contra las falsificaciones de los herejes.

Se falsific tambin por razones de poltica de Iglesia y de patriotismo local, por ejemplo para demostrar la fundacin apostlica de una sede episcopal, para fundar conventos. Es especial desde el siglo IV se instituyeron las reliquias, se crearon falsas vidas de santos y monjes, documentos para conseguir ventajas legales y financieras.

Se falsifico tambin para garantizar mediante una falsificacin la autenticidad de otra. Se falsific para desacreditar a los rivales.

8.- Mtodo

El ms sencillo y frecuente: la utilizacin de un nombre falso e ilustre de un autor del pasado. Recurrir a un contemporneo conocido era demasiado arriesgado. A veces haba falsificadores muy redomados, imitando de modo asombroso el estilo, simulan datos biogrficos y de situacin. Por ejemplo el falsario Jernimo en su transcripcin de un pretendido Evangelio de Mateo promete: Traducir el texto tal como est en el original hebreo, cuidadosamente, palabra por palabra. Hay quien dice: Pobres de aquellos advierte el falsificador catlico de la Epistula Apostolorum- que falsifiquen esta mi palabra y mi mandamiento. Astutos.

Los falsificadores de muchas de las vidas de santos utilizan la primera persona y recurren a los testigos oculares para fortalecer sus mentiras. Los farsantes presentaban testigos jurados como fiadores de sus mentiras y para reforzar la confianza incluso decan algunas verdades en los aspectos accesorios.

No hay ninguna prueba de que Marcos y Lucas, cuyos nombres aparecen en un Evangelio cada uno, sean discpulos de los apstoles, no es nada seguro que Marcos sea idntico al acompaante de Pedro y Lucas al compaero de Pablo. Los cuatro Evangelios se transmitieron annimamente. El apstol Mateo no es el autor del Evangelio de san Mateo (aparecido en los aos entre el 70 al 90). El ttulo de Evangelio de Mateo lo encontramos por primera vez con Clemente Alejandrino y Tertuliano, ambos murieron a comienzos del siglo III Si Mateo fuera discpulo de Jess por qu se iba a apoyar en Marcos? El Evangelio de Mateo originariamente no se escribi en hebreo sino en griego. Este Evangelio no se basa en testigos oculares.

Es interesante el hecho de que los tres primeros Evangelios no se editaran como apostlicos, como tampoco los Hechos de los Apstoles, a cuyo autor igualmente no conocemos. Lo nico que sabemos es que quien escribi los Hechos de los Apstoles no refleja en las sentencias de los apstoles sus pensamientos ni sus palabras, sino que se los inventa, pone en los labios de sus hroes las frases que ms convienen. Los Hechos de los Apstoles y los tres Evangelios no fueron ortnimos (firmados por el nombre verdadero) ni seudnimos sino trabajos annimos, al igual que la epstola a los hebreos. Fue la Iglesia primitiva quien atribuy estos escritos annimos a determinados apstoles y discpulos. Tales atribuciones son falsificaciones, engao literario. Desde finales del siglo II, desde Ireneo, la Iglesia atribuye el cuarto Evangelio al apstol Juan. Este Evangelio aparece hacia el ao 100 y al apstol Juan lo haban matado ya en el ao 44 o en el 62.

En el Nuevo Testamento se falsificaron varias epstolas bajo Pablo. No son de Pablo las dirigidas a Tito y a Timoteo (dos), llamadas cartas pastorales; es muy probable que tambin no sea de Pablo la segunda a los tesalonicenses, se considera no paulina la epstola a los colosenses y la dirigida a los efesios, as como la de los hebreos. No menos de seis epstolas atribuidas a Pablo son en realidad deuteropaulinas, no pertenecientes a Pablo. A pesar de todo hoy siguen apareciendo todava en la Biblia como paulinas. Si aadimos la de los hebreos seran siete.

Entre las llamadas epstolas catlicas se encuentran la primera y segunda de Pedro, la primera, segunda y tercera de Juan, la de Santiago y la de Judas no se las consider cannicas hasta finales del siglo IV. Hoy en da se las designa como escritos annimos o pseudoepigrficos. Es decir, ms de la mitad de todos los libros del Nuevo Testamento no son autnticos, es decir, han sido falsificados o aparecen bajo un nombre falso.

9.- Interpolaciones

Los cristianos tenan gran apego a las interpolaciones; de manera constante han modificado, recortado y ampliado los escritos por los motivos ms diversos: para reforzar la historicidad de Jess o para promover y afianzar determinadas ideas de fe. No todo el mundo era capaz de modificar una obra completa pero s que poda con facilidad falsear la de un oponente introduciendo o suprimiendo algo con fines de provecho propio. As, por ejemplo, san Jernimo, patrn de las facultades catlicas y que realiz las falsificaciones y los engaos ms vergonzosos (C. Schneider), acept el encargo del papa asesino Dmaso de proceder a un revisin de las Biblias latinas, de las que no haba ni dos que coincidieran en pasajes algo largos. El patrn de los eruditos modific el texto en unos 3.500 lugares para su legitimacin de los Evangelios. Y el Concilio de Trento declar como autntica en el siglo XVI esta Vulgata, que la Iglesia la vino rechazando durante varios siglos. sta fue, por decirlo as, una interpolacin de tipo oficial, pero por lo general se produca de manera clandestina. Y una de las ms famosas es la que va unida al dogma de la trinidad. El paganismo conoca cientos de trinidades, todas las religiones helenistas tenan una trinidad divina en la cspide del mundo; hasta el siglo III no hubo una trinidad cristiana. Un hereje, el valentiniano Teodoto fue el primer cristiano que a finales del siglo II llam trinidad al Padre, Hijo y Espritu Santo. Se tena la trinidad pero no apareca, no se fundamentaba en la Biblia. Y se falsific la Biblia. El logion de Mateo 10.5. Para justificarlo se introduce, al final del Evangelio, la orden de hacer misin en el mundo, que contena el fundamento bblico para la trinidad. Los crculos eclesisticos lo introducen para justificar a posteriori tanto la prctica de la misin entre los paganos como la costumbre del bautismo. Y para tener un testimonio bblico importante para el dogma de la trinidad.

Precisamente por eso, en la primera epstola de Juan se produjo otra falsificacin, mnima en apariencia pero de especial mala fama, el Comma Johanneum. Lo que se modific fue el pasaje 1J. 5, 7: Son tres los que lo atestiguan: el Espritu, el Agua y la Sangre , y los tres son uno dejndolo en: Son tres los que lo atestiguan en el cielo, el Padre y la Palabra y el Espritu Santo, y los tres son uno. El aadido falta en la prctica totalidad de los manuscritos griegos. Antes del siglo IV no lo utiliza ningn padre de la Iglesia.

Despus de que a comienzos del siglo V se reconociera oficialmente en Occidente el mbito del Nuevo Testamento, la Iglesia distingui ntidamente entre literatura cannica y la no cannica. Lo no cannico se denomin apcrifo y se lo combati como hertico, en ocasiones con la hoguera. Pero muchos telogos siguieron considerando muchos de los apcrifos como apostlicos, como autnticos y verdaderos, prefirindolos a algunos del Nuevo Testamento.

El cristianismo, al inicio no era ninguna fuerza unitaria, haba una gran diversidad de doctrinas, haba multitud de Evangelios, de Hechos de los Apstoles y Apocalipsis acordes con las ideas de cada comunidad. Todos los apcrifos del Nuevo Testamento los escribieron cristianos. Son tratados cristianos y contribuyeron a la difusin del cristianismo lo mismo o incluso ms que los escritos cannicos. Muchos apcrifos gozaron de una gran difusin. La Iglesia antigua defendi la autenticidad de la falsificacin siempre que le fuera de provecho y no contradijeran sus doctrinas. La Iglesia se mostraba indulgente ante los propios engaos pasndolos con frecuencia por alto pero se enojaba y atacaba por las falsificaciones de los adversarios. Una mentira totalmente nueva y muy eficaz de los cristianos fue distribuir falsificaciones bajo el nombre del contrario para exagerar as su hereja y de este modo poder refutarla con mayor facilidad.

La mayora de los tramposos cristianos, de cualquier lado, eran sacerdotes. As san Jernimo acusa l escritor de la Iglesia Rufino de engao literario. Y el obispo Juan de Jerusaln acusaba a san Jernimo de falsificacin. Cirilo de Alejandra habra falsificado en sus ataques contra Nestorio citas de ste. El obispo Eustacio, enemigo de los arrianos, acusaba al obispo Eusebio de Cesarea, el padre de la historia de la Iglesia , de haber falsificado el credo de Nicea. En resumen, todos los bandos falsificaban.

En realidad, todos falsifican: no slo gnsticos, maniqueos, novacianos, macedonios, arrianos, luciferianos, donatistas, pelagianos, nestorianos, monofisitas, tambin los catlicos en su lucha contra los gnsticos redactaron Evangelios falsos. El historiador de derecho de Tubinga, Friedrich Thudichum (fallecido en 1913) recopil falsificaciones eclesisticas en tres extensos tomos y tena un cuarto que no lleg a publicarse.

Es posible, incluso probable, que muchos de los textos que la Iglesia conden como apcrifos fueran ms antiguos que el Nuevo Testamento. Y es seguro que hubo Evangelios ms antiguos que los cuatro cannicos. De los Evangelios apcrifos se conocen cerca de cincuenta, si bien la mayora de ellos se han transmitido de modo fragmentario: El Evangelio de Judas, el Evangelio de la consumacin o el Evangelio de Eva, el Evangelio de los nazarenos, el Evangelio de los ebionitas, el Evangelio de los hebreos; varios de los Evangelios circulan directa o indirectamente bajo el nombre de Jess, as el Oistis Sophia, el Sophia Jesu Christi, el Dilogo del Redentor, los libros de Je, el Testamentum Domini nostri Jesus Christi; otros Evangelios se falsifican bajo el nombre de un apstol: Evangelio segn san Matas, Evangelio de Judas, Evangelio de Toms, Evangelio de Felipe, el Apocrifon de Juan, Apocrifon de Santiago, el Evangelio de Pedro, el Kerygma Petrou, el Apocalipsis de Pedro, el Apocalipsis de Pablo.

10.- Se falsific tambin en honor a Mara

Apenas considerada en la poca primitiva, Mara fue imponindose en la Edad Media. Aparecieron Evangelios de Mara y ficciones marianas bajo los nombres de apstoles. Lo que estos embusteros trataban de obtener era un relato verdadero sobre la juventud de mara de la que nada se saba y propagar su permanente virginidad: a partir del cuarto ao recibe su alimento de las manos de un ngel, a los doce aos es entregada al templo por indicacin del cielo, al cuidado de san Jos (un viudo que es un anciano) y a los diecisis queda embarazada del Espritu Santo. Tras el nacimiento la comadrona constata el himen sin destruir de Mara. El padre de la Iglesia Clemente Alejandrino y Zeno de Verona propagaron el dogma de la eterna virginidad de Mara recurriendo a este relato divino.

11.- Falsificaciones en nombre de todos los apstoles

Varios Evangelios falsificados o documentos anlogos se atribuyen a la totalidad de los apstoles: El Evangelio de los doce, la memoria Apostolorum, el Evangelio de los doce apstoles, el Evangelio de los setenta, otros Evangelios de los doce apstoles, la Epistula Apostolorum , La Didach o Doctrina de los doce apstoles, la Didaskalia siria o apostlica, las Constituciones apostlicas, el Symbolum Apostolorum. Hay falsificacin de hechos de apstoles: Los hechos de Juan, los hechos de Pedro, los hechos de Pablo, el sermn de Pedro, el sermn de Pablo, los hechos de Pedro y Pablo, los hechos de Andrs, los hechos de Felipe, los hechos de Mateo...

Entre todos los Evangelios apcrifos, hechos de los apstoles y Apocalipsis J.S. Candlish encontr pocas cosas moralmente buenas, y s mucho de infantil, absurdo y nocivo. Ms bien son un piadoso engao que se utiliz porque se crea que serva a la religin. Pero la Iglesia atribuy a los apstoles todo lo que le convena a ella. Se haca como si Jess hubiera informado detalladamente a los apstoles acerca del futuro de la Iglesia y hubiera ordenado a los discpulos con perspicacia adivinatoria lo ms increble, algo que produjo grotescos anacronismos histricos.

12.- Falsificaciones bajo el nombre de padres de la Iglesia

A partir del siglo III los llamados ortodoxos y los herejes falsifican bajo el nombre de renombrados autores de la Iglesia. Durante siglos se falsific en nombre de san Justino, bajo el nombre de Tertuliano ms tarde hereje- se falsific el tratado De exsecrandis gentium diis, se compusieron docenas de escritos bajo el nombre de san Cipriano de Cartao. Cuanto mayor autoridad tena un santo con tanta mayor predileccin los cristianos falsificaban bajo su nombre. As, con una gran cantidad de escritos se honr a san Atanasio, a su vez un gran falsificador. El famoso Symbolum Athanasianum result ser falso. Bajo el nombre de Ambrosio hay un gran nmero de escritos falsos, como por ejemplo una taduccin al latn, Hegesippus sive de bello Iudaico, la Lex sive Mosaicarum et Romanarum legum collatio ; una enorme cantidad de escritos se atribuyeron a san Jernimo. El Liber Pontificalis, el libro oficial del Papa, est repleto de falsificaciones, que hasta las postrimeras del siglo V carace prcticamente de valor para nosotros. Jernimo, al igual que Ambrosio y Atanasio, fue un gran falsificador. Los cristianos falsificaron cantidad de escritos bajo el nombre de Agustn

13.- Un falsificador cristiano, durante siglos el maestro del mundo occidental

La cristiandad debe falsificaciones especialmente famosas a un sirio, que alrededor del ao 500 redact cuatro grandes tratados y diez cartas y obtuvo un grandsimo xito literario. Este cristiano se da a conocer como el consejero del Arepago, Dionisio, llamado despus Dionisio Aeropagita. ste Dionisio, que vivi casi medio milenio despus de Pablo, fue bautizado por Pablo. Se convirti durante aos en el maestro de Occidente. La autenticidad de sus escritos fue cuestionada por primera vez por Lorenzo Valla (fallecido en 1457) y ms tarde por Erasmo (1504). Los cristianos falsificaron una serie de escritos para disponer de mejores testimonios para la historicidad de Jess, para su vida y resurreccin. Se crearon documentos falsos de escritores no cristianos sobre la vida de Jess porque en la literatura profana no se hablaba de l, en los que no solo se interpolaban las Antigedades judas del judo Josefo, el llamado Testimonium Flavianum, sino que incluso se haca a Josefo autor de libros cristianos enteros; apareci una carta falsificada de Pilatos al emperador Tiberio, se falsific un Evangelio de Gamaliel, la Parosis de Pilatos hace del procurador casi un mrtir cristiano, se falsifican correspondencias sobre el nacimiento, el bautismo de Jess y la fecha de la Pascua.

Los cristianos falsificaron a menudo en su lucha contra judos y paganos, falsificaron para reforzar documentalmente la virginidad de Mara (los judos llamaban a Jos el padre de Jess), falsificaron las obras de los escritores profanos judos tales como Filn y Josefo, interpolaron sus escritos.

14.- Actas de los mrtires

La marea de falsificacin guarda una estrecha relacin con las antiguas persecuciones de los cristianos: cuantos menos mrtires autnticos ms falsos. Los cristianos falsificaron primero, a partir del siglo II los edictos de tolerancia del emperador, por ejemplo el de Antonio Po, un escrito de Marco Aurelio al Senado en el que el emperador atestigua la salvacin de la tropas romanas de la sed gracias a los cristianos; falsificaron tambin una epstola del procnsul Tiberiano a Trajano con la presunta orden imperial de finalizar la sangrienta persecucin, se falsifica un edicto de Nera que revoca las duras medidas de Domiciano contra el apstol Juan.

Si los cristianos comenzaron falsificando documentos para que el emperador les exonerara, cuando haban pasado las persecuciones y ellos mismos comenzaron a perseguir a los paganos falsificaron documentos para inculpar a los paganos.

Por un lado falsificaron un gran nmero de edictos y cartas anticristianas de los soberanos y cnsules (especialmente a finales del siglo III) y por otro falsificaron infinidad de martirios. Los cristianos que aparecen como testigos de falsas pasiones y biografas son incontables.

Ya la primera de las presuntas persecuciones bajo Nern, que hicieron de este emperador durante dos milenios un monstruo sin igual para los cristianos, no fue una persecucin contra los cristianos sino un proceso por incendio provocado. Incluso los historiadores Tcito y Suetonio, hostiles a Nern, juzgaron el proceso de justo y razonable: no se puso en discusin la cristiandad. Los motivos religiosos no juegan en el proceso ningn papel, o un papel muy accesorio. La tolerancia de los romanos en cuestiones religiosas era por lo general grande. La mayora de las actas de los mrtires son falsificaciones, muchos emperadores paganos jams persiguieron el cristianismo, el estado no se meti con los cristianos debido a su religin. En general el funcionario del antiguo rgimen los trataba con bastante tolerancia, les concedan aplazamientos, se saltaban los edictos, toleraban engaos, les dejaban en libertad o les enseaban lar argucias legales para librarse de la persecucin sin abjurar de su fe. Tuvieron gran tolerancia frente a los judos, garantizando su libertad de culto. Hasta comienzos del siglo III el odio contra los cristianos proceda sobre todo el pueblo. Durante mucho tiempo los emperadores se imaginaron demasiado fuertes frente a esta oscura secta como para intervenir seriamente. Durante doscientos aos no le sometieron a ninguna persecucin. Cuando era necesario, porque el pueblo pagano estaba furioso contra ellos, los funcionarios hacan todo lo posible para volver a librar a los encarcelados. Los cristianos slo tenan que renunciar a su fe y lo hacan masivamente, era la regla general- y nadie les volva a molestar. Durante la persecucin ms intensa, la de Diocleciano (contra la voluntad expresa de este notable emperador), el estado nicamente exiga el cumplimiento de la ofrenda de sacrificios que la ley impona a todos los ciudadanos. Slo se castigaba el incumplimiento pero en ningn caso la prctica de la religin cristiana. Durante la persecucin de Diocleciano las iglesias pudieron disponer de sus bienes.

Hasta el emperador Decio, en el ao 250, no se puede hablar de una persecucin general y planificada de los cristianos. En aquella poca muri el primer obispo vctima de un persecucin, se llamaba Fabiano, y muri en prisin; no pesaba sobre l ninguna condena a muerte. Pero hasta esta fecha la Iglesia antigua sealaba ya como mrtires a once de los diecisiete obispos romanos aunque ninguno haba sido mrtir! Lactancio con su panfleto Sobre la muerte de los perseguidores y Eusebio con su Historia de la Iglesia , en especial su tomo octavo, son dos mentirosos hablando de los emperadores y la persecucin de los cristianos. ( vase Historia criminal del cristianismo, Tom I, pg 160s).

El papa Cornelio, que falleci en paz el 253 en Civitavecchia, apareci como decapitado en las actas de los mrtires. Igualmente estn falsificadas las que hacen al obispo romano Esteban (254-283) vctima de las persecuciones de Valeriano. El papa Eutiquiano (275-283) incluso enterr con sus propias manos a 342 mrtires antes de seguirles l mismo. La apostasa de varios papas a comienzos del siglo IV intent taparse falsificando los documentos. El Liber Pontificalis, la lista oficial del papado, seala que el obispo romano Marcelino (296-304) que haba hecho sacrificios a los dioses y haba entregado los libros sagrados pronto se arrepinti y muri martirizado, una completa falsificacin.

En el martirologio romano un papa tras otro van cindose la corona del martirio, casi todo puro engao. (Curiosamente hasta finales del siglo III no se inicia en Roma el culto a los mrtires. Precisamente los obispos cuyo martirio se consideraba algo especial frente a los cristianos corrientes- muy raras veces fueron mrtires. Huyeron en masa a veces de un pas a otro, naturalmente por mandato de Dios y enviando cartas de apoyo a los fieles de menor rango encarcelados. La prctica totalidad de los santos de los primeros siglos fueron declarados con posterioridad mrtires, incluso aunque hubieran muerto en paz. Cualquiera digno de veneracin de la poca de Constantino tena que ser mrtir. Por eso muy pocas de las Acta Martyrum son verdaderas o se basan en material documental verdadero.

En realidad hubo muchos menos mrtires cristianos de los que se quiso hacer creer al mundo en el curso de los siglos. Haba amplias regiones en la que los mrtires eran escasos o nulos y al comenzarse a poner reliquias en los altares se organizaron peregrinaciones a lugares lejanos y se llevaron a cabo penosos traslados. Los restos de mrtires conocidos alcanzaron una elevada cotizacin, la demanda era desmesurada. Es comprensible que muy a menudo las reliquias se designaran con la frmula: cuyo nombre Dios conoce.

Aunque la cifra de mrtires cristianos en los tres primeros siglos pudo calcularse en 1.500 (una cifra ciertamente problemtica).

15.- Se falsific las listas de obispos

La sucesin ininterrumpida en el cargo de los obispos desde el da de los apstoles, la pretendida sucesin apostlica condujo grandes maniobras de engaos. Para poder legitimar en todos los sitios el obispado mediante una sucesin ininterrumpida se falsific, sobre todo en las sedes episcopales ms famosas de la Iglesia antigua. Casi todo se ha inventado a posteriori, se ha manipulado.

Por lo que respeta a Roma, la falsificacin de la serie de obispos de la ciudad hasta el ao 235 todos los nombres son inciertos y para los primeros decenios producto de la pura arbitrariedad- se hizo en relacin con la aparicin del papado. Bizancio se opuso a esta falsificacin. La Iglesia de Alejandra pretenda haber sido fundada por Marcos, acompaante de Pedro. La Iglesia de Corinto y Antioquia pretenda proceder de Pedro. Todo deba ser apostlico. El engao literario se vuelve habitual primero slo en las grandes sedes arzobispales, despus se extiende a los obispados ms pequeos. En las disputas con motivo del famoso Concilio de Calcedonia (451) los ortodoxos y los monofisitas hicieron infinidad de falsificaciones, algo que era ya conocido en la Antigedad. El hecho criminal de que el fin justifica los medios rara vez ha desempeado un papel peor que en la historia de la Iglesia cristiana. La ficcin y la mentira estn permitidas al servicio de la religin, de lo ms sagrado, de la defensa de la fe, se trata de mentiras de emergencia. Una larga serie de padres de la Iglesia defendi con elocuencia la falsificacin, la mentira, al menos la mentira necesaria con un objeto bueno o piadoso. Es sintomtico que el engao y la mentira no parezca en la doctrina de los ocho pecados de Casiano, de los ocho pecados capitales (intemperancia, impureza, avaricia, ira, tristeza, hasto, ambicin, soberbia).

16.- Milagros

Denis Diderot se preguntaba por qu los milagros de Jesucristo son verdad y son mentira los de Esculapio, Apolonio de Tiana y Mahoma? La historia de las religiones est llena de milagros. Los evangelistas relatan que Jess hizo 38 milagros. En tiempos de Jess los milagros eran corrientes, casi cotidianos. Todo se considera posible. Por lo dems los milagros de Jess son plagios, proceden de la poca precristiana. Desde el punto de vista de la historia de las religiones qu hay de original en la vida de Jess? Nada, quiz su historicidad.

Los milagros ms audaces lo hicieron en la Iglesia preconstantiniana los mrtires. San Lorenzo, asado en la parrilla, filosofa sobre la Roma pagana y cristiana. Exageraciones repugnantes. Todo el octavo libro de la Iglesia de Eusebio est lleno e mentiras. Los santos no lo seran si despus de muertos no realizan milagros. En la persecucin contra los cristianos en las Galias, en el ao 177, bajo Aurelio que segn el historiador de la Iglesia Eusebio cost decenas de miles de mrtires, mientras que en el Lexikon fr Theologie und Kirche slo quedan ocho- los sanos mrtires tuvieron que soportar suplicios que son superiores a cualquier descripcin (Eusebio). Tras la extincin de los mrtires, por lo que atae al lado catlico fueron especialmente los monjes, pero tambin buen nmero de obispos, quienes comienzan a asumir un papel milagroso.

En los siglos IV y V todo el mundo, laicos, clrigos e incluso emperadores, crean en el milagro. Y un santo no lo es sin milagros. Los historiadores de monjes cristianos son tan poco de fiar como los fabricantes de mrtires cristianos. La mayora e estos relatos proceden de cualquier libro o de su fantasa y eran costumbre literaria. Al parecer el primer monje cristiano, san Pablo Eremita, se alimentaba como el profeta Elas, un cuervo le trajo el medio pan durante sesenta aos por mandato de Dios.

En lugar de los textos apcrifos, cada vez ms endiablados y arrinconados, aparecieron en la Iglesia Antigua los devocionarios populares, textos recreativos muy apreciados y leyendas puras, novelas triviales (leyenda viene de legenda, lo que ha de leerse, ha de leerse al pueblo en los servicios religiosos). Pero al contrario de lo que suele creerse, las leyendas, durante siglos, hasta finales de la Edad Media , no surgieron del pueblo sino que fue el clero el que las cre para el pueblo, aparecieron en especial en los monasterios y en las sedes episcopales, all donde mejor provecho se les poda sacar. El embuste de los milagros en las leyendas de los santos, que comienza en el cristianismo con el Nuevo Testamento aunque ya se daba en el Antiguo Testamento, ha debido proporcionar a la Iglesia ms oro y poder que todas las incontables falsificaciones que se hicieron slo por codicia.

Los milagros de Jess son verdaderos porque son sus milagros y en ellos se basa la Iglesia catlica. Los milagros de los dems no son verdaderos porque son de los otros y el catolicismo no los puede utilizar. Con su reconocimiento de desvaloraran los propios.

17.- El engao de las reliquias

La adoracin a las reliquias se basa en la creencia de que en los hroes, profetas actan fuerzas especiales, que se mantienen activas despus de la muerte (Reliquiae = restos) En el hinduismo slo algunas sectas tienen reliquias, en el budismo gozan de gran predicamento. El judasmo no conoce el culto a las reliquias. El culto cristiano a las reliquias estuvo destinado al principio a los sepulcros y comenzaron a comerciar en el siglo IV. El primer testimonio del naciente culto cristiano a las reliquias es el tantas veces falsificado relato del martirio de Policarpo, comenzando ese culto en la tumba del mrtir. Despus del propio santo, los principales son las herramientas del martirio. As por ejemplo, san Lorenzo fue decapitado, pero para los cristianos posteriores esto resultaba demasiado simple, as que alrededor del 400 se afirm que le haban asado a la parrilla y su parrilla se vener como reliquia. El primer traslado de cadver entero de un mrtir se produjo en Antioquia el 354, cuando se llev a san Babilas a Dafne para aniquilar all el culto a Apolo. Poco a poco todas las iglesias queran tener sus propias reliquias de mrtires y finalizando el siglo VI casi todas ellas las tenan.

Las reliquias no slo se necesitaban para la gloria de los altares. Los cadveres santos protegan tambin contra todo tipo de diabluras y defendan contra infinidad de males. Por eso los gobernantes, las comunidades y particulares deseaban tenerlos.. Las reliquias desempearon tambin un papel en la conclusin de los tratados, se hicieron juramentos en su presencia y sobre todo se las llev en la guerra. En casos de guerra o de pestes era de gran ayuda los cadveres santos, los esqueletos y reliquias santas. El padre de la Iglesia Teodoreto , el primer telogo del culto cristiano a las reliquias, escriba que el ms pequeo trozo de una reliquia tena el mismo efecto que sta completa (luego lo mismo se dira de la hostia consagrada).

Crearon la categora de las reliquias de contacto, en virtud de la cual cualquier objeto que estuviera en contacto con una reliquia, sobre todo con la tumba de los santos, se converta asimismo en reliquia cuando la fuerza sobrenatural de la autntica pasaba a la ahora ya autntico.

Mara qued fuera de esta prctica hasta el siglo V; es a finales del siglo IV cuando se construye la primera iglesia dedicada a Mara en Roma. Es en el Concilio de feso cuando Cirilo logra imponer a base de sobornos el dogma de la maternidad divina de Mara y cuando se pasa al culto de Mara. El culto cristiano a las reliquias guarda una relacin de dependencia inseparable con el culto a los mrtires y a los santos. Y con el peregrinaje para llegar hasta ellos. Los viajes a los llamados centros santos por motivos religiosos. La idea de que la divinidad se manifiesta en determinados lugares con preferencia a otros. El paganismo, el judasmo y los celtas conocieron las romeras.

18.- Indulgencias

El 31 de octubre de 1517 clava airado en el prtico de la iglesia local Lutero, el hasta entonces monje de la orden de los agustinos, desconocido -al menos fuera de Wittenberg-, 95 tesis contra el comercio de indulgencias dentro de la iglesia. El panfleto, escrito en latn, del profesor de teologa de Leucorea universidad fundada recientemente por el prncipe elector sajn, Friedrich el Sabio-, despotrica de manera enrgica contra el santo padre de Roma, que sanciona esta costumbre de comprar literalmente a los cristianos arrepentidos los pecados en nombre de nuestro Seor: Cuando el dinero suena en el cepillo, escapa el alma del purgatorio, predica el traficante papal de indulgencias Johann Tetzel por todo el pas.

La indulgencia se basa en una complicada construccin teolgica: Es cierto que al cristiano arrepentido se le perdonan los pecados por la confesin; la confesin le libra del infierno. Pero quedan algunos castigos por los que el arrepentido debe purgar, tras su muerte, antes de ser admitido en el cielo. Estos castigos o penas puede el creyente borrarlos tambin totalmente o en parte en vida mediante las buenas obras, por ejemplo mediante peregrinaciones o ayuda al prjimo. La denominada remisin de pecado puede tambin ser aplicada al muerto de modo representativo, para que as alcance con ms celeridad el cielo. La Iglesia posee el derecho de extender la bula a este fin.

En la poca de Lutero el Vaticano comercializa la indulgencia para llenar las arcas de la Iglesia : en lugar de realizar una obra buena para librar a las almas del purgatorio, quien obtiene indulgencias puede conseguir el mismo resultado con dinero, sencillamente comprando una bula autorizada por el papa.

Por mandato del santo padre y de los obispos del pas recorren locuaces predicadores Alemania, como el dominico Tetzel, tratando de aflojar el bolsillo a la gente sencilla con la promesa de la bienaventuranza eterna para su padre o su madre; el negocio resultaba muy lucrativo en una sociedad en la que, como la de la prerreforma, la conciencia de culpa y pecado estaba muy extendida, como ocurre con la angustia ante la condenacin eterna en la Edad Media tarda.


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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