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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 20-03-2010

Cuba, Israel y la doble moral

Breno Altman
Operamundi.com

Traducido para Rebelin por Jorge Aldao y revisado por Caty R.


Ha sido revelador seguir en los ltimos das la cobertura internacional de los medios de comunicacin y la actitud de determinados dirigentes polticos e intelectuales. Para aqullos que quieran conocer el carcter y a qu intereses sirven algunos actores de la vida poltica y cultural, vale la pena prestar atencin a las noticias reciente sobre Cuba e Israel.

La semana pasada, en funcin de las declaraciones de presidente Lula defendiendo la autodeterminacin de la justicia cubana, se organiz una amplia campaa de denuncias contra una supuesta falta de respeto a los derechos humanos en la isla caribea. Pero no hubo, en los medios ms importantes, ni una sola noticia o discurso significativo sobre cmo Israel, nuevo destino del presidente brasileo, trata a sus presos, a sus minoras nacionales y a sus vecinos.

Vayamos a los hechos. En el caso cubano, Orlando Zapata, un supuesto disidente en huelga de hambre por mejores condiciones carcelarias, detenido y condenado por delitos comunes, fue atendido en un hospital pblico por orden del gobierno pero no resisti y falleci. Nadie ha formulado acusaciones de tortura o ejecucin extra legal. A lo sumo hubo insinuaciones de opositores sobre un retardo en la atencin mdica, aunque es posible imaginar el escndalo que se habra armado en el caso de que el prisionero hubiese sido alimentado por la fuerza.

An no teniendo la menor evidencia de que la muerte del disidente, lamentada por el propio presidente Ral Castro, hubiera sido provocada por el Estado, los principales medios y agencias de noticias se lanzaron contra Cuba con el pual entre los dientes. Y despus continuaron el Parlamento Europeo y el gobierno estadounidense amenazando al pas con nuevas sanciones econmicas.

La industria del martirio

Otro opositor, Guillermo Farias, en cuya biografa se combinan muchos actos delictivos y alguna militancia anticomunista, aprovech el momento de conmocin para declararse tambin en ayuno, apareciendo demacrado en fotografas que dieron vuelta al mundo, protestando contra la situacin en los presidios cubanos y exigiendo la libertad de los presos polticos. As, rpidamente, se convirti en el mascarn de proa de una industria del martirio que con mucha frecuencia ponen en marcha los enemigos de la revolucin cubana.

El gobierno le ofreci un permiso para emigrar a Espaa para recuperarse all, pero Farias, que no est preso y hace su huelga de hambre en su casa, rechaz la oferta. Sus apoyos polticos, conscientes de que la Constitucin cubana determina la absoluta libertad individual para someterse o no a un tratamiento mdico, lo incitaron a intensificar su sacrificio, ya que no le atendern por la fuerza hasta que su colapso convierta en imperativa su hospitalizacin. Porque, de que le sirve Farias vivo a la oposicin?

El presidente Lula hizo pblico, en su estilo, su rechazo al chantaje contra el gobierno cubano. Quizs su actitud habra sido diferente, aunque de manera discreta, si hubiera tenido la evidencia de que la situacin de Zapata o de Farias haban sido el resultado de actitudes inhumanas o arbitrarias de las autoridades.

Para ir al fondo del asunto, comprese la actitud de los disidentes con una hipottica revuelta de delincuentes comunes brasileos. Despus de todo no se puede considerar a nadie inocente o injustamente condenado porque as se autoproclame o porque se exponga como vctima por medio de gestos dramticos.

El silencio de los medios

Sin pruebas categricas de que un gobierno constitucional viol normas internacionales, es razonable que el presidente de otro pas gue sus actitudes basado en el principio de la autodeterminacin de las naciones en el manejo de sus asuntos internos. El presidente brasileo actu con la misma prudencia con respecto a Israel, pas al que lleg el pasado da 14, a pesar de la abundante evidencia que compromete a los sionistas con la violacin de derechos humanos.

Pero las palabras de Lula en relacin con Cuba y su silencio sobre el gobierno israel se trataron de manera notablemente diferente. En el primer caso, los apstoles de la democracia occidental no han perdonado la negativa del presidente de Brasil a unirse a la ofensiva contra La Habana y a legitimar el uso de los derechos humanos contra un pas soberano. En el segundo caso aceptaron respetuosamente el silencio presidencial.

A decir verdad, no slo los articulistas y polticos de derecha tuvieron ese comportamiento hipcrita. Porque de la misma manera se comportaron algunos parlamentarios y blogueros considerados progresistas pero temerosos de enfrentarse al poderoso monopolio de los medios de comunicacin y dispuestos a pagar el peaje de la demagogia para lograr un xito personal, aun a costa de renunciar a cualquier reflexin crtica sobre los hechos en cuestin.

Un observador imparcial advertira fcilmente que, al contrario de los sucesos de Cuba, en los que el resultado fatal fue consecuencia de las decisiones individuales de las propias vctimas, los que se refieren a Israel son consecuencias de una poltica deliberada de sus instituciones gubernamentales.

El sionismo y los derechos humanos

El Estado sionista es uno de los pases con mayor nmero de presos polticos del mundo, con cerca de 11.000 prisioneros incluyendo a nios y, en su mayora, sin que hayan tenido un juicio. Ms de 800.000 palestinos han sido encarcelados desde 1948. Aproximadamente el 25% de los palestinos que permanecen en los territorios ocupados por el ejrcito israel han estado en la crcel en algn momento. Las detenciones han afectado asimismo a los dirigentes palestinos: 39 diputados y 9 ministros han sido secuestrados desde junio de 2006.

En ese pas la tortura est legitimada por una sentencia de la Corte Suprema que autoriz el uso de tcnicas dolorosas para el interrogatorio de prisioneros bajo custodia del gobierno. Nada de esto ni siquiera se ha insinuado contra Cuba, tampoco por parte de organizaciones que no tienen la ms mnima simpata por su rgimen poltico.

Pero las violaciones de los derechos humanos en Israel no se limitan al tema carcelario, que slo es una parte de la poltica de agresin contra el pueblo palestino. La resolucin 181 de las Naciones Unidas, que cre el Estado de Israel en 1947, dispona que la nueva nacin tendra un 56% de los territorios coloniales britnicos sobre la ribera occidental del ro Jordn, mientras que el restante 44% se destinara a la construccin de un Estado del pueblo palestino, que antes de esa resolucin ocupaba el 98% del rea objeto de esa particin. El rgimen sionista, violador reiterado de las leyes y acuerdos internacionales, controla hoy ms del 78% del antiguo Mandato Britnico si se excluye la parte ocupada por Jordania.

Ms de 750.000 palestinos fueron expulsados de su pas desde entonces. Israel demoli ms de 20.000 casas de ciudadanos no judos entre 1967 y 2009. Adems Israel est construyendo, desde 2004, un muro de 700 Km. de longitud que aislar a 160.000 familias palestinas y controla ms del 85% de los recursos hdricos de las reas que corresponden a la actual Autoridad Palestina.

Por lo menos 600 puestos de control fueron instalados por el ejrcito israel dentro de las ciudades palestinas. Las leyes aprobadas por el parlamento sionista impiden la reunificacin de las familias que viven en diferentes municipios, adems de incentivar los asentamientos judos ms all de las fronteras internacionalmente reconocidas.

Doble moral

sas son algunas de las caractersticas que definen el sistema sionista de apartheid, en el que los derechos soberanos del pueblo palestino estn limitados a verdaderos bantustanes, como en la antigua y racista Sudfrica. El resultado de este panorama es una escalada represiva cada vez ms brutal promovida como poltica de Estado.

Sin embargo los principales medios de comunicacin guardan silencio ante estos hechos. Tambin permanecen mudos los lderes polticos conservadores. Y tampoco se oye nada de algunas personas, presumiblemente progresistas, siempre dispuestas a apuntar con el dedo acusador a la revolucin cubana.

Quizs porque los derechos humanos slo provocan indignacin a esta gente hipcrita cuando la supuesta violacin de esos derechos humanos se vuelve contra las voces de la civilizacin judeocristiana, de la democracia liberal, del libre mercado y del anticomunismo. No le falt razn al presidente Lula cuando reaccion enrgicamente contra el cinismo de los ataques al gobierno de La Habana.

Breno Altman es periodista y director editorial del Sitio Web Opera Mundi (www.operamundi.com.br)

Fuente: http://www.operamundi.com.br/opiniao_ver.php?idConteudo=1073


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