Portada :: Mundo :: Tsunami en Asia
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 19-01-2005

Vivir y morir en Indonesia

Enrique Medina
Rebelin


Trata de no sumar. Ha pasado tiempo desde la catstrofe producida por el maremoto, pero los gritos y quejidos de los heridos an agobian a quienes no estn acostumbrados al sufrimiento y temen las prximas epidemias de malaria y dengue. Este cirujano, que ya no tiene en la manga un espacio limpio de sangre para quitarse la transpiracin, los ayes de los pacientes no logran distraerlo. Hay que endurecerse para ser buen cirujano, estar atento a lo que se hace, a la inesperada improvisacin. Hay que olvidar al paciente, le aconsejaba su buen profesor: ellos no quieren que llores con ellos, ellos quieren que les soluciones el problema; hay que ser fro y efectivo como un robot, olvidar al paciente en beneficio del resultado. Circunstancialmente, este cirujano ocupa la jefatura de esta espontnea sala de operaciones, donde la confusin es la norma y segundo a segundo entran cuerpos trados en vilo o cargados sobre espaldas por gente que ayuda sin que se lo pidan, soltando al descalabrado y retirando al rehabilitado sin saber dnde lo dejarn; en las veredas, que se las arreglen, y tengan la suerte de que un familiar los halle. Los muertos se tiran en la plaza, all los recogen en camiones y se los llevan Y la historia de un pas devastado y corrupto, con pilas de cadveres para alegra de moscas y perros hambrientos, contina. El cirujano trata de no llevar la cuenta y hacerle caso a su buen profesor. En su momento le discuti el concepto argumentando alguna tontera pero ahora sabe que el tonto era l. Pide los instrumentos y acta, el piensa que en vez de actuar, ejecuta; y aunque estos trminos pueden ser sinnimos, en este desorganizado centro de operaciones el significado es otro, as que se distrae pensando en su novia vestida de gala para el festival balins de Galungan, celebracin en la que los dioses bajan a la tierra para unirse a la alegra de la gente. No han bajado, no hay alegra. Debera existir una fiesta en la que otros dioses bajaran para unirse al dolor de los pueblos, piensa, y trata de no sumar, pero suma. Su novia hace dos meses haba ganado una beca para investigar el HIV en un importante centro de Francia, ella le haba rogado que la acompaara, y se pusieron de acuerdo, ya l se ubicara en algo, por lo pronto estaba haciendo un curso acelerado de francs; partiran felices. Se quita la transpiracin con la manga ensangrentada y ve al mdico de la brigada china que tambin lo mira coincidiendo en el descanso de la respiracin. El ingreso y egreso de heridos es interminable. A falta de camillas usan un tabln sostenido por listones y cargan tres, cinco cuerpos; o de hombro a hombro cruzan una viga de la que cuelgan bolsas con muertos. El ruido ambiente sube el volumen, toma conciencia de los gritos y ayes de dolor. El pesado olor a muerte lo hace trastabillar, entonces recuerda a su buen profesor y se convierte en un fro robot; abre y cierra las manos con fuerza para revitalizar los dedos, muestra la palma abierta y le depositan la sierra que haba pedido afilaran porque el mucho uso la haba desgastado. Mira a la nia apenas anestesiada; porque falta anestesia, suero, vacunas, falta todo, vendas, alcohol, agua, falta agua y l tiene sed, lo mismo que la nia que lo est mirando y l mira a los ojos y se da cuenta de que ella slo est pendiente de l. l ve en futuro y deduce que las condiciones en las que ella quedar los traficantes sexuales seguirn de largo; la salvar para que mendigue, si eso es salvarla. Pide que la agarren fuerte de las extremidades. Se desmayar en el primer dolor, como todos, y podr amputarle las piernitas para evitar la gangrena. Suplica que el mar no haya hecho sufrir a su novia, que se la quede, si es que la devolucin es en pedazos descompuestos; la recuerda hermosa, vestida de gala para el festival balins. Por defecto profesional, suma. Con sta ya son cincuenta amputaciones. Ejecuta, ahora que la nia se ha desmayado, luego de un grito agudo y salvaje que le atraviesa los tmpanos y llega al sordo cielo.



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter