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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 21-03-2010

Medidas para garantizar la sostenibilidad de las pensiones y la recuperacin econmica

Vicen Navarro
El Plural


La crisis actual est siendo utilizada por las fuerzas liberales para conseguir lo que no pudieron durante todos estos aos, es decir, la reduccin de los derechos sociales, laborales y polticos de la clase trabajadora y de las clases populares. Informe tras informe (financiados por la banca, cajas de ahorro, compaas de seguros y asociaciones empresariales) aparecen casi a diario, presionando a los gobiernos para que tomen medidas impopulares tales como la reduccin de las pensiones y de los salarios de los trabajadores. En esta enorme avalancha liberal, que los medios de informacin y persuasin de mayor difusin promueven (proveyendo enormes cajas de resonancia), se da gran espacio a la supuesta inviabilidad de las pensiones pblicas, como consecuencia de la transicin demogrfica. Se subraya una y otra vez que el crecimiento de la poblacin anciana hace inviable econmicamente tal sistema pblico de pensiones de jubilacin. En varios artculos he criticado este determinismo demogrfico, documentando los errores y manipulaciones que aparecen frecuentemente en tal tipo de argumentos (Los errores del determinismo demogrfico: el caso de las pensiones", Sistema digital, 05.02.10).

La frecuencia e intensidad de esta explicacin, que atribuye la crisis e insostenibilidad de los sistemas de pensiones al factor demogrfico, se est utilizando para ocultar la causa real del problema de sostenibilidad de tales sistemas de proteccin social que es la enorme polarizacin de las rentas, causada precisamente por las polticas liberales llevadas a cabo a los dos lados del Atlntico en la mayora de pases de la OCDE. Veamos los datos.

El gran crecimiento de la productividad que se ha dado en la mayora de pases de la OCDE durante los ltimos treinta aos no se ha correspondido con el crecimiento de los salarios y de la masa salarial. En realidad, esta ltima, como porcentaje de la renta nacional, ha disminuido como consecuencia de la aplicacin de aquellas polticas neoliberales. Este descenso de las rentas del trabajo ha ido acompaado de un aumento muy considerable de las rentas del capital. Pas tras pas, los beneficios empresariales han crecido sustancialmente (ver mi artculo As empez todo en EEUU, Le Monde Diplomatique, junio de 2009). Las cotizaciones sociales, sin embargo, derivan primordialmente de las rentas del trabajo ms que de las rentas del capital. La evidencia muestra claramente que la cotizacin empresarial a la Seguridad Social se realiza a costa del salario real de los trabajadores. Una consecuencia de este descenso de la masa salarial ha sido, pues, un descenso de la cantidad aportada a la Seguridad Social por parte de la fuerza laboral. Este hecho, del cual no se habla, queda muy bien documentado en el artculo de Christian E. Weller, The future of public pensions in the OECD, publicado en el Cambridge Journal of Economics (2004, 28.4895-504). Es una lstima que en este artculo no incluyera a Espaa (incluye a Francia, Alemania, Italia, Japn, Suecia, Gran Bretaa y EE.UU.). Pero en Espaa tambin hemos visto un descenso de las rentas del trabajo como porcentaje de la renta nacional. Desde el ao 1980 al 2010 las rentas del trabajo como porcentaje de la renta nacional descendi de un 65% a un 57%, y en Espaa, de un 66,8% a un 56,6%.

Una de las conclusiones del estudio del profesor Weller es que una de las medidas importantes para mejorar la viabilidad de los sistemas de pensiones es no slo aumentar la productividad lo cual es enormemente importante- sino tambin los salarios, asegurndose que el incremento de la productividad repercute en un aumento de los salarios y de los ingresos a la Seguridad Social (ver mi artculo Los salarios en Espaa, Pblico, 04.03.10). Como bien dice Weller, el futuro de las pensiones depende, en parte, de la cantidad de buen empleo que exista en un pas y de la distribucin de las rentas entre el trabajo y el capital. El crecimiento del empleo, el crecimiento de los salarios y la disminucin de las desigualdades (con mayor proporcin en la renta nacional de la renta procedente del trabajo y menor la proporcin procedente del capital) es muy importante para asegurar el futuro de las pensiones.

Y otra dimensin que Weller tambin seala es la enorme importancia que tiene para el futuro de las pensiones la entrada de la mujer al mercado de trabajo, a fin de aumentar el porcentaje de la poblacin adulta que trabaja. Ahora bien, esta entrada exige una inversin que facilite la integracin de la mujer al mundo laboral a base de incrementar lo que en su da llam el 4 pilar del bienestar (ver mi artculo El cuarto pilar del Estado del Bienestar, Pblico, 15.10.09) que debiera incluir no slo los servicios de dependencia, sino tambin las escuelas de infancia (errneamente llamadas guarderas en Espaa, implicando que son aparcamientos para nios). La entrada de la mujer en el mercado de trabajo crea, a su vez, la demanda de puestos de trabajo, sobre todo en los servicios de atencin personal en el hogar, que realizaba antes la mujer en casa. Y, naturalmente, esta integracin de la mujer requiere un cambio de valores del hombre, corresponsabilizndole de las responsabilidades familiares. Estas son medidas que no tienen visibilidad en el debate sobre la sostenibilidad de las pensiones y que, en cambio, son claves para su futuro.

Una ltima observacin. Las propuestas de que se reduzcan los salarios, que est haciendo la patronal e, indirectamente, el PP y la derecha catalana, es suicida. Esta propuesta, junto con la de reducir el gasto pblico es extraordinariamente negativa, pues la evidencia existente -y constantemente olvidada en los medios de mayor difusin espaoles- seala claramente que la mayor causa de la ralentizacin del estmulo econmico es la escasa demanda. De ah que deba facilitarse el crecimiento de tal demanda, lo cual se consigue primordialmente por un aumento de la cobertura del subsidio de paro (los trabajadores desempleados consumen todo lo que reciben), un aumento de los salarios y un aumento del empleo a base de inversiones en la creacin de empleo. Es interesante sealar el debate existente dentro de la Unin Europea, en la que la Ministra de Economa del gobierno Sarkozy, Christina Lagarde, est criticando, con razn, a Alemania por las polticas de austeridad (con apenas crecimiento de los salarios) que no permiten un mayor estmulo econmico de Alemania y de la Unin Europea. Aquellas voces que insisten en la austeridad, estn reproduciendo la ideologa liberal que, precisamente, nos llev a la crisis actual. Y estn daando ahora la economa espaola, dificultando su recuperacin.

En este aspecto recomiendo el artculo de George Irvin, publicado en The Guardian (14.03.10), en el que seala que el estmulo que se est intentando dar a la economa europea a base de incrementar las exportaciones, tiene el enorme problema de que para exportar alguien tiene que importar, lo cual es difcil que ocurra si la capacidad adquisitiva de la poblacin est siendo reducida en la UE a base de reducir los salarios y el gasto pblico. En una economa integrada como es la europea, intentar recuperar la economa a base de exportaciones es profundamente errneo, pues, en ausencia de un incremento del consumo interno y demanda a nivel de toda Europa, no habr una recuperacin fuerte. En realidad, la mayor causa de la escasa recuperacin econmica en la UE es precisamente la poltica de austeridad que se est siguiendo. Alemania, el motor de la economa europea, no tirar del resto de la UE a no ser que aumente su propio consumo interno. Esto es lo que est ocurriendo, por cierto, en China, cuya direccin se ha dado cuenta de que la poltica de reactivacin econmica basada en las exportaciones no es suficiente, necesitndose un incremento muy notable del consumo popular, para lo cual se requiere una redistribucin de recursos (orientada hacia aumentar el consumo de las clases populares) y un aumento del gasto pblico. Una medida clave para ello es el incremento de los salarios y un aumento de la poblacin ocupada, a travs de polticas de pleno empleo, las mismas polticas, por cierto, que se requieren para garantizar el sistema pblico de pensiones.



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