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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 23-03-2010

Unin Europea
Ha de ser lo que no puede ser

Michael R. Krtke
Freitag

Los ministros de economa europeos se ponen de acuerdo en unas medidas de ayuda a Grecia en un momento en que la eurozona se ve amenazada por peligros que tocan a su propia existencia.


Palabras fuertes y tonos graves vienen de Bruselas: los ministros de economa de los 16 pases de la eurozona se han reunido, observados de cerca por los clientes de los mercados financieros. Al final, un plan de ayuda; un gesto para ayudar a Atenas, en caso de cada, con hasta 25.000 millones de euros. Difcilmente bastar. Hasta fines de 2010 Grecia est obligada a refinanciar 55.000 millones en crditos. En enero y en febrero los crditos griegos han sido recalificados al alza por causa de unos intereses notablemente incrementados. Los ministros de economa han respaldado ahora explcitamente al gobierno Papandreu: su poltica de de austeridad sera necesaria y conveniente. Poltica de smbolos, encaminada a dar buena impresin a los mercados financieros y a salvar las apariencias. El Tratado de Maastricht, que se atraviesa en el camino de una poltica econmica y financiera comn y encadena a todos a dogmas pueriles, no puede transgredirse oficialmente. Todava no.

Demasiado tarde, y por mucho

Los signos son de todo punto inconfundibles: la eurozona se halla en la encrucijada. O cae el Pacto de Estabilidad y Crecimiento, o cae el Euro. Lo primero preocupa tan slo a los idelogos; lo segundo no puede permitrselo nadie, y menos que nadie Alemania, para cuya economa exportadora la disolucin de la unin monetaria equivaldra a una catstrofe. El gobierno de Merkel sabe desde hace mucho tiempo que est obligado a ayudar a los socios de la eurozona con crditos y garantas crediticias. As debe ser, de todas todas; pero, de acuerdo con el neciamente amordazante Tratado de Maastricht, no puede ser. La propuesta de fundar un Fondo Monetario Europeo ha de interpretarse en este contexto como una maniobra de distraccin. Es demasiado tarde, y complicara innecesariamente cualquier accin de ayuda. El Banco Central Europeo (BCE) tiene que apresurase ya a comprar con el acuerdo de todos los euro-pases todos los emprstitos estatales de sus miembros, sin preocuparse de las desapoderadas reacciones y opiniones de las incompetentes agencias de calificacin del riesgo. Y tambin los propios euro-pases han de poder emitir sin ms euro-deuda, la cual, de existir, sera aceptada con una reverencia por los mercados financieros.

Por vez primera

Significara eso un punto de inflexin en el camino hacia una poltica econmica medianamente comn en la Unin Europea? Los franceses de reacciones inveteradamente rpidas exigen un debate sobre el conjunto de los desequilibrios que han ido acumulndose en la eurozona, no slo sobre los dficits presupuestarios. Eso afecta, por lo pronto, a los alemanes, quienes, merced a una desvergonzada poltica de dumping salarial y fiscal, han venido experimentado en los ltimos aos enormes supervits en su comercio exterior a costa de otros Estados de la UE. Se exigen correcciones; nuestros vecinos se inmiscuyen en la poltica econmica alemana, y llevan razn. Incluso tienen xito. La Repblica Federal tuvo que dejar caer su estricta negativa a las ayudas financieras a Grecia, porque comprendi que nadie podra escapara a una crisis aguda del euro. Por eso est cambiando tambin la retrica poltica. Por vez primera, la propia Angela Merkel se ha avilantado a exigir el primado de la poltica sobre los mercados financieros. Por vez primera, se ha puesto pblicamente en duda la sabidura de las agencias calificadoras del riesgo. Por vez primera se ha amenazado con poner coto a la especulacin con los seguros para crditos fallidos, una especulacin de la que se sirve el ataque al euro y a la libra esterlina. Pero los actores principales de este drama buscan sortear el Pacto de Estabilidad y Crecimiento, sin echar todava por la borda al Pacto mismo y al conjunto de dogmas neoliberales. Todava.

La introduccin del euro tiene consecuencias polticas a las que, en la aguda crisis actual, nadie puede ya substraerse. En una unin monetaria, las finanzas pblicas, lo mismo que el comercio exterior, no pueden dejar de ser objeto de una poltica comn que a todos concierne. Por eso se puede regatear, como ocurre en la compensacin financiera dentro de un Estado federal. Lo que se necesita es valor y sentido comn en los euro-pases para emprender una accin solidaria ante la crisis.

Michael R. Krtke, miembro del Consejo Editorial de SINPERMISO, es profesor de poltica econmica y derecho fiscal en la Universidad de msterdam, investigador asociado al Instituto Internacional de Historia Social de esa misma ciudad y catedrtico de economa poltica y director del Instituto de Estudios Superiores de la Universidad de Lancaster en el Reino Unido.

Traduccin parawww.sinpermiso.info: Mnima Estrella

Fuente: http://www.sinpermiso.info/textos/index.php?id=3194


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