Portada :: Palestina y Oriente Prximo
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 23-03-2010

Por qu se impone siempre Israel?
Una crisis en las relaciones EE.UU.-Israel? Seguro, pero

Jeffrey Blankfort
CounterPunch

Traducido del ingls para Rebelin por Germn Leyens


Si el Departamento de Estado hubiera emitido advertencias contra viajes a funcionarios gubernamentales de EE.UU. prximos a viajar a Israel, no cabe duda de que el vicepresidente Joe Biden las hubiera ignorado. No se puede encontrar un mejor amigo de Israel en los 36 aos en los que Biden represent a Delaware en el Senado de EE.UU. y se ha especulado que su popularidad entre los votantes judos e importantes donantes judos fue la razn primordial por la que fue incluido en la candidatura demcrata. Segn todas las informaciones, el viaje de Biden deba limar asperezas con los funcionarios israeles y con el pblico judo israel que estaban tan desilusionados con el gobierno de Obama que su popularidad se meda en cifras de un solo dgito.

Por cierto, incluso un da despus de que el anuncio de que Israel construira 1.600 viviendas nuevas y exclusivamente judas en Jerusaln Este lo tomara desprevenido, Biden segua haciendo todo lo posible. En un discurso preparado, alarde una vez ms, esta vez ante una audiencia en la universidad de Tel Aviv, de que era sionista y que: Durante toda mi carrera, Israel no slo ha significado mucho para m, sino ha sido el centro de mi trabajo como senador de EE.UU. y ahora como vicepresidente de EE.UU., una declaracin que debiera provocar algunos cuestionamientos sobre dobles lealtades y que, curiosamente, fue omitida en todas las informaciones sobre su discurso en la prensa estadounidense.

Adems, Biden repiti lo que dijo a su llegada a Jerusaln: No hay espacio es lo que ellos [el mundo] debe saber, cada vez que se hace un progreso, se hace cuando el resto del mundo sabe que no hay absolutamente ningn espacio entre EE.UU. e Israel cuando se trata de seguridad, ninguno. Ningn espacio. Es la nica vez en la que se ha progresado. Biden no present ningn ejemplo de un tal progreso y le hubiera sido difcil encontrarlo.

Hasta el final de su discurso, despus de haber regurgitado exhaustivamente la lnea usual de Israel sobre las amenazas para su existencia por parte de Irn, Hams e Hizbul, no se sinti seguro para expresar palabras de crtica por la forma en que fue tratado por sus anfitriones. Sin embargo, las palabras de condena emitidas el da anterior, brillaron por su ausencia. Casi pidiendo perdn por haberla hecho, Biden dijo a su pblico:

Ahora bien, algunos pueden haber sido sorprendidos legtimamente porque un partidario tan fuerte de Israel durante los ltimos 37 aos y ms como responsable elegido cmo pueda expresarme tan enrgicamente considerando los vnculos que comparto, y que mi pas comparte, con Israel. Pero con toda sinceridad, amigos, a veces slo un amigo puede expresar las verdades ms duras.

Y aprecio la reaccin que vuestro Primer Ministro anunci hoy por la maana en el sentido de que est estableciendo un proceso para impedir que vuelva a ocurrir ese tipo de evento [sic] y aclar que el comienzo de la construccin real de ese proyecto en particular probablemente tarde varios aos Eso es significativo, porque da a las negociaciones el tiempo para resolver esto, as como otros temas pendientes. Porque cuando fue anunciado, yo estaba en Cisjordania. Todos los que estaban all pensaron que significaba la reanudacin inmediata de la construccin de 1.600 unidades nuevas.

Con lo cual, claro est, Biden no quera decir que Israel no puede hacer lo que quiera en Jerusaln Este, sino que los anuncios de sus planes deberan manejarse de una manera ms discreta, cuando, presumiblemente, l u otros responsables estadounidenses estuvieran a miles de kilmetros de distancia.

Biden, por cierto, estaba ignorando manifiestamente declaraciones repetidas de Netanyahu de que las decisiones de Israel de construir en Jerusaln Este no estarn sujetas a presin de Washington o a negociaciones con la Autoridad Palestina.

Adems, como seal Haaretz, esas 1.600 unidades proyectadas, son slo una pequea parte de las 50.000 unidades planificadas para la parte oriental de la ciudad, que fue anexada en 1967, y que tienen el propsito de imposibilitar no slo que se convierta en capital de un Estado palestino sino tambin de impedir que los residentes palestinos de la ciudad viajen a Cisjordania.

Segn Yediot Ahronoth, el peridico ms ledo de Israel, Biden se haba quejado en privado ante Netanyahu de que la conducta de Israel comienza a ser peligrosa para nosotros. Se informa que dijo: Lo que estis haciendo aqu menoscaba la seguridad de nuestros soldados que combaten en Iraq, Afganistn y Pakistn. Eso nos pone en peligro, y pone en peligro la paz regional. La Casa Blanca ha negado que Biden haya hecho una declaracin semejante, pero corresponde de cerca a un memorando anterior enviado el martes por el general Petraeus al Estado Mayor Conjunto y a su testimonio ante el Comit de Servicios Armados del Senado de EE.UU.

En su declaracin preparada, Petraeus describe el conflicto israel-rabe como el primer desafo transversal a la seguridad y la estabilidad en el rea de responsabilidad de CENTCOM. Las continuas hostilidades entre Israel y algunos de sus vecinos plantean claros desafos a nuestra capacidad de hacer progresar nuestros intereses en el rea de responsabilidad.

Movindose en un rea en la cual pocos miembros de las fuerzas armadas de EE.UU. se han atrevido a penetrar hasta ahora, Petraeus observ que el conflicto fomenta sentimientos antiestadounidenses, debido a una percepcin de favoritismo de EE.UU. hacia Israel. La clera rabe por la cuestin palestina limita la fuerza y la profundidad de las cooperaciones de EE.UU. con gobiernos y pueblos en el rea de responsabilidad y debilita la legitimidad de regmenes moderados en el mundo rabe. Hay que sealar que ni Elizabeth Bumiller del New York Times, ni Anne Flaherty del Washington Post incluyeron alguna referencia a estos comentarios de Petraeus en su cobertura de su testimonio.

En otras palabras, desde el punto de vista del general Petraeus, la solucin del conflicto Israel-Palestina es crtica para el inters nacional de EE.UU. y eso, ms su referencia a la percepcin del prejuicio favorable a Israel de Washington, es lo que puede haber sido lo que, por el momento, llev al presidente Obama a travs de la secretaria de Estado Hillary Clinton a reforzar la crtica y a tratar en pblico el trato dado por Israel a Biden como insultante.

En lugar de dejar de lado el tema, Clinton hizo que su oficina hiciera pblico el hecho de que haba dejado bien clara su opinin a Netanyahu en un llamado telefnico de 43 minutos en el cual, segn su portavoz P.J. Crowley, describi las unidades planificadas en Jerusaln Este como el envo de una seal profundamente negativa sobre la actitud de Israel respecto a la relacin bilateral y contraria al espritu del viaje del vicepresidente y que esa accin haba socavado la confianza en el proceso de paz y en los intereses de EE.UU.

Adems hizo tres demandas a Netanyahu que se detallaron en la prensa israel pero a las que los medios estadounidenses slo aludieron: cancelar la decisin de aprobar las 1.600 unidades, hacer un gesto significativo a la Autoridad Palestina para que vuelva a la mesa de negociaciones, y publicar una declaracin de que las conversaciones indirectas tratarn todos los temas cruciales, incluyendo Jerusaln y los refugiados palestinos. Un asunto bastante apasionante para los que estn acostumbrados a ver a Clinton haciendo lo imposible por demostrar su lealtad a Israel.

Para subrayar la posicin de EE.UU., el gobierno anul la visita programada de George Mitchell, el enviado a Oriente Prximo, que haba planificado reuniones con israeles y palestinos en lo que haba sido promocionado por el gobierno como conversaciones de proximidad.

El nuevo embajador de Israel, el historiador nacido en EE.UU. Michael Oren, no dej de comprender la gravedad de la situacin. Segn informaciones, en un llamado de conferencia con los consulados de Israel en EE.UU. expres la opinin (que ahora desmiente) de que se trataba de la peor crisis en las relaciones entre EE.UU. e Israel desde 1975, cuando el presidente Gerald Ford y su secretario de Estado Henry Kissinger culparon pblicamente a Israel por la ruptura de las negociaciones con Egipto sobre la retirada del Sina. Como consecuencia, Ford anunci que iba a pronunciar un discurso importante llamado a reevaluar las relaciones entre Israel y EE.UU.

Aunque AIPAC, el nico lobby oficialmente registrado a favor de Israel, no era entonces la potencia poltica en la que se ha convertido ahora, reaccion a la amenaza haciendo que 76 senadores firmaran una dura carta a Ford, advirtindole de que no se metiera con las relaciones entre Israel y EE.UU. Ford nunca hizo el discurso y no fue la ltima vez que AIPAC consiguiera que tres cuartos del Senado de EE.UU. firmara una carta con el objetivo de mantener el control sobre un presidente del pas.

Otros recuerdan el discurso televisado a todo el pas el 12 de septiembre de 1991 delpresidente Bush padre, quien, al darse cuenta de que AIPAC haba conseguido suficientes votos en ambas cmaras del Congreso para anular su veto de la solicitud de Israel de 10.000 millones de dlares en garantas de prstamos, se dirigi al pblico estadounidense y se present como un muchachito solitario en combate contra mil lobistas en el Congreso. Un sondeo nacional realizado inmediatamente despus dio al presidente una tasa de aprobacin de un 85% que llev al lobby y a sus lacayos en el Congreso a refugiarse en su esquina pero no antes que el director de AIPAC, Tom Dine, exclamara que esa fecha, el 12 de septiembre de 1991, vivira en la infamia. Despus de la eleccin de Yitzhak Rabin el ao siguiente y al presentarse para la reeleccin, Bush cedi y aprob la solicitud de garanta de prstamos.

Existen personas que, aunque saben lo que sucedi a Ford y las subsiguientes humillaciones impuestas por Israel a presidentes y secretarios de Estado de EE.UU., ven el affaire Biden como una charada hecha para apaciguar a los jefes de gobierno rabes as como a sus respectivos pueblos y dar la impresin de que hay un espacio entre Israel y EE.UU. cuando se trata de resolver el conflicto Israel-Palestina en circunstancias, afirman, de que ese espacio no existe.

Ante la implacable expansin de asentamientos judos y de colonos en Cisjordania durante un gobierno de EE.UU. tras el otro en las ltimas cuatro dcadas, parecera que tienen un argumento slido. Es debilitado, sin embargo, por un hecho evidente: mientras el resto del mundo considera que el conflicto Israel-Palestina es un problema de poltica exterior, para Washington y demcratas y republicanos ha sido y sigue siendo primordialmente un tema interior. En ese terreno existe slo un protagonista, el lobby pro Israel que est representado por una multitud de organizaciones, la ms destacada de las cuales es AIPAC.

Como si necesitara ms ayuda, se han sumado crecientemente al lado de Israel durante las ltimas dcadas la mayora de los evanglicos cristianos de EE.UU. cuya teologa del Da del Juicio Final concuerda bastante bien con la del movimiento de colonos de ultraderecha de Israel. El resultado es que en cada ciclo electoral cualquiera con alguna esperanza de ser elegido a un puesto poltico nacional, sea en la Casa Blanca o en el Congreso, sea que desempee un cargo o aspire a l, se siente obligado a expresar su lealtad incondicional a Israel arrastrndose desvergonzadamente para recibir ddivas de donantes judos y la aprobacin de votantes judos que forman bloques decisivos de votantes por lo menos en seis Estados.

En esta situacin, no es extrao que una serie de destacados funcionarios estadounidenses elegidos se sometan voluntariamente a la humillacin pblica por un pas tan dependiente en lo poltico y militar de EE.UU. y cuya poblacin es menos que la de la Ciudad de Nueva York o del distrito de Los ngeles, incluso si al hacerlo tienen que hacer que EE.UU. parezca dbil a los ojos de un mundo en el que Washington tiene otros intereses, ms urgentes, que complacer a Israel. No hay mejor ejemplo de este fenmeno que Barak Obama, cuya estatura como dirigente de la nica superpotencia del mundo ha sido severamente afectada por repetidas bofetadas verbales a manos de Netanyahu y los ministros de su gabinete.

Evidentemente corresponde al inters de EE.UU. que el conflicto Israel-Palestina se resuelva pacficamente. No hay nada en la solucin de dos Estados propuesta que pueda interferir con los objetivos regionales de Washington. Al contrario, la creacin de un pequeo Estado palestino truncado, aliado y dependiente poltica y financieramente de EE.UU., como es muy probable que sera, representara beneficios para los intereses regionales de EE.UU. y en ltima instancia se vera como un revs para las luchas antiimperialistas en todo el mundo. El gobierno de G.W. Bush no construy un edificio de seguridad de cuatro pisos para la AP en Ramala (destruido posteriormente por Sharon), llev personal de seguridad de AP a Langley, Virginia para ser entrenado por la CIA, e hizo que el general Dayton construyera un ejrcito colonial para mantener el orden, slo para gastar un poco de dinero del contribuyente de EE.UU.

Los funcionarios israeles ven todo esto desde una perspectiva muy diferente, como debe ser obvio, y harn todo lo posible para impedir que algn tipo de entidad palestina llegue a existir ya que esto interferira no slo con sus planes de expansin, sino que tambin creara un competidor por los favores de EE.UU. en la regin. Por eso Sharon atac las instituciones edificadas por EE.UU. en Cisjordania y el personal entrenado por la CIA durante la Intifada Al-Aqsa a pesar de que no eran participantes, lo que caus enojo en la central de la CIA, como inform entonces el Washington Post.

Es obvio que lo que se proponan con el insulto a Biden, as como con las humillaciones previas, fue recordar a los presentes y futuros ocupantes de la Casa Blanca que cuando se trata de tomar decisiones sobre Oriente Prximo, es Israel el que lleva la voz cantante. Como lo describi hace un cuarto de siglo Stephen Green en Taking Sides: America's Secret Relations with Militant Israel (Morrow, 1984): Desde 1953, Israel y amigos de Israel en EE.UU., han determinado las lneas generales de la poltica de EE.UU. en la regin. Se ha dejado que los presidentes de EE.UU. implementen esa poltica, con diferentes grados de entusiasmo, y que encaren los problemas tcticos.

Es poco probable que Netanyahu haya sido tomado por sorpresa como lo afirm por el anuncio respecto a las unidades de vivienda, particularmente ya que se disculp slo por su oportunidad, no su contenido, y el ministro responsable sigue sin castigo. Es seguro que Netanyahu saba que la prxima semana ir a Washington para hablar ante la conferencia poltica anual de AIPAC, donde encontrar ms apoyo que en ninguna parte en su propio pas. La conferencia del ao pasado atrajo un rcord de 7.000 participantes ms la mitad del Senado de EE.UU. y un tercio de la Cmara de Representantes y es probable que este ao sea an mayor como reaccin a la idea que se tiene de que el gobierno muestra hostilidad hacia Israel.

Sin duda Netanyahu recordar con alegra que el ao pasado, antes de su primera reunin con el presidente Obama, 76 senadores estadounidenses, encabezados por Christopher Dodd y Evan Bayh, y 330 miembros de la Cmara de Representantes, enviaron cartas redactadas por AIPAC al presidente llamando a que no presionara al primer ministro israel cuando se reunieran. El nico informe al respecto en los medios dominantes fue publicado por un bloguero del Washington Post quien vio el rtulo de AIPAC en el pdf que circul entre los miembros de la Cmara. Netanyahu tambin ser auxiliado por recuerdos del apoyo casi unnime de la Cmara de Representantes al ataque de Israel contra Gaza y por su votacin de 334 contra 36 condenando el Informe Goldstone.

Adems, durante el receso de verano del Congreso del ao pasado, 55 miembros de la Cmara, 30 demcratas encabezados por el lder de la mayora Steny Hoyer y 25 republicanos, dirigidos por Eric Cantor, el nico representante republicano judo de la Cmara, visitaron Jerusaln. Ambos grupos se reunieron con Netanyahu y posteriormente realizaron conferencias de prensa en las que expresaron su solidaridad con Israel, particularmente con sus pretensiones en Jerusaln Este, en circunstancias que el gobierno de Obama estaba llamando a congelar los asentamientos. Los medios dominantes tampoco informaron sobre esas visitas.

En las circunstancias actuales, podemos esperar que AIPAC realice todos los esfuerzos posibles por hacer que el evento de este ao sea el mayor y el ms exitoso hasta la fecha y sin duda los participantes darn una bienvenida mucho ms apasionada a Netanyahu y al ex primer ministro britnico Tony Blair, quien tambin est en el programa de AIPAC, que a la secretaria de Estado Clinton.

AIPAC ya est publicando en su sitio en Internet declaraciones de miembros del Congreso quienes regaan al gobierno de Obama por hacer pblicas sus diferencias con Israel y por mantener vivo el tema ya que no debera concentrarse en los asentamientos judos sino en la creciente amenaza de un Irn nuclear que ha estado arriba en la agenda de AIPAC desde el comienzo de la Guerra de Iraq.

Sin embargo, ya que el Partido Demcrata sigue dependiendo de acaudalados donantes judos para la mayor parte de su principal financiamiento, estimada en por lo menos un 60%, y estamos en un ao electoral, podemos esperar que Clinton extienda la mano y vuelva a estrechar a Israel como lo hizo en la conferencia de AIPAC de 2008 cuando, al estilo de Biden, dijo: Tengo un compromiso fundamental con la seguridad de Israel, porque la seguridad de Israel es crtica para nuestra seguridad Todas las partes deben saber que siempre estaremos junto a Israel en su lucha por la paz y la seguridad. Israel debe saber que EE.UU. nunca lo presionar para que haga concesiones unilaterales o para imponer una solucin hecha en EE.UU.

Para los cortos de memoria, detallamos una muestra de humillaciones pasadas de presidentes y secretarios de Estado de EE.UU. a manos de su leal aliado:

Marzo de 1980: El presidente Carter fue obligado a pedir disculpas despus que el representante de EE.UU. en la ONU Donald McHenry vot por una resolucin que condenaba las polticas de asentamientos de Israel en los territorios ocupados incluyendo a Jerusaln Este y que llamaba a Israel a desmantelarlos. McHenry haba reemplazado a Andrew Young quien fue presionado para que renunciara en 1979 despus que un peridico israel revelara que haba tenido una reunin secreta con un representante de la OLP, lo que violaba el compromiso de EE.UU. con Israel y con la comunidad juda estadounidense.

Junio de 1980: Despus que Carter solicitara que se hiciera un alto en los asentamientos judos y su secretario de Estado Edmund Muskie, calificara los asentamientos judos de obstculo a la paz, el primer ministro Menachem Begin anunci planes de construir otros 10.

En diciembre de 1981, 14 das despus de firmar lo que se describi como un memorando de entendimiento estratgico con el gobierno de Reagan, Israel anex las Alturas del Goln lo que hizo parecer como si EE.UU. aprobara la accin o como si no tuviera ningn control sobre las acciones de su propio aliado. En ambos casos EE.UU. qued mal una vez ms ha fustigado a su aliado, la fuente de todas sus armas ms sofisticadas y de un tercio de su presupuesto. (Lars Erik-Nelson)

En agosto de 1982, el da despus de que Reagan solicitara que Ariel Sharon terminara el bombardeo de Beirut, Sharon respondi ordenando ataques con bombas contra la ciudad, precisamente a las 2:42 y a las 3:38 de la tarde, horas que coincidan con las dos resoluciones de la ONU que exigan que Israel se retirara de los territorios ocupados.

En marzo de 1991, el secretario de Estado James Baker se quej al Congreso de que: Cada vez que he ido a Israel en conexin con el proceso de paz he sido recibido con un anuncio de nueva actividad en los asentamientos Debilita sustancialmente nuestra posicin en el intento de lograr un proceso de paz, y crea una situacin bastante difcil. En 1990 haba llegado a estar tan disgustado con la intransigencia de Israel respecto a los asentamientos que dio a conocer pblicamente el nmero de la central telefnica de la Casa Blanca y dijo a los israeles: Cuando hablen en serio de la paz, llmennos.

En abril de 2002, despus que el presidente George W. Bush exigiera que Ariel Sharon retirara todas las fuerzas israeles de Yenin, declarando Ya basta! fue asediado por unos 100.000 correos electrnicos de partidarios de Israel, judos y cristianos, y acusado por Bill Safire de elegir a Yasir Arafat como amigo en lugar de Sharon y por George Will de perder su claridad moral. A los pocos das, un Bush humillado declar que Sharon era un hombre de paz a pesar de que no haba retirado sus soldados de Yenin.

En enero de 2009, el ex primer ministro israel Ehud Olmert alarde en pblico de que haba avergonzado a la secretaria de Estado Condoleezza Rice al lograr que el presidente Bush impidiera en el ltimo momento que votara por una resolucin de alto el fuego en Gaza que ella misma haba elaborado durante varios das con diplomticos rabes y europeos en las Naciones Unidas.

Olmert se jact ante una audiencia israel de que haba sacado a Bush de una tribuna durante un discurso para que atendiera su llamado cuando supo del voto inminente y exigi que el presidente interviniera.

No me causa ningn problema lo que hizo Olmert, dijo a Forward Abraham Foxman, director nacional de la Liga contra la Difamacin (ADL). Considero que el error fue hablar sobre el asunto en pblico.

Ese episodio y el comentario de Foxman podran resumir la historia de las relaciones entre EE.UU. e Israel.

.

Jeffrey Blankfort es un activista pro palestino de toda la vida y contribuidor a The Politics of Anti-Semitism. Para contactos: [email protected]

Fuente: http://www.counterpunch.org/blankfort03192010.html



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter