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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 23-03-2010

Estado social contra Estado de bienestar

Juan Francisco Martn Seco
Pblico


Con la pretensin de justificar el que, a la hora de subir los impuestos, haya sido el IVA el elegido, ha retornado un argumento ya viejo pero no por eso menos falaz. Los inventores de la nueva progresa intentan convencernos de que la funcin redistributiva del Estado no debe realizarse mediante los ingresos sino nicamente a travs del gasto pblico. Bien es verdad que al mismo tiempo con la excusa del dficit, de Europa y la presin de los llamados mercados va calando una concepcin de los bienes y servicios sociales ms bien raqutica, tendente a minimizarlos y dejarlos reducidos a los de extrema necesidad. Incluso se cuestiona de manera demaggica y tramposa la razn de por qu el Estado tiene que sufragar la educacin o la sanidad de los ricos.

Es importante no confundir el Estado de beneficencia con el Estado social. El primero da por bueno el reparto de la renta que realiza el mercado, por lo que no se plantea la necesidad de ninguna actividad redistributiva y, en consecuencia, aboga por la eliminacin de los impuestos progresivos. Eso s, defiende, con una visin paternalista, la procedencia de contar con ciertas prestaciones bsicas para aquellas capas de poblacin ms desfavorecidas. Se plantea como un problema de humanidad, de filantropa, de caridad si se quiere, pero no de justicia. El desenlace es evidente. Si los servicios pblicos quedan destinados exclusivamente a los pobres, se irn deteriorando de forma progresiva, puesto que desaparecer la presin social para mantener su calidad.

El Estado social, por el contrario, cuestiona el resultado distributivo del mercado, consciente de su radical inequidad y del efecto acumulativo que produce en la riqueza, acumulacin que puede terminar por poner en peligro el sistema democrtico y la propia actividad econmica. La funcin redistributiva del Estado, y dentro de ella la imposicin directa, se convierte as en un elemento esencial. Adems, dado el enorme desequilibrio social creado por el mercado, se considera imprescindible que, al menos en determinadas prestaciones bsicas como sanidad, educacin, etc., el Estado garantice la igualdad. Los servicios pblicos deben ser universales.

No est mal pagar la sanidad o la educacin a las clases altas: incluso es conveniente, con tal de que al mismo tiempo tengan que contribuir fuertemente por renta, patrimonio y sucesiones.

Fuente: http://blogs.publico.es/delconsejoeditorial/499/estado-social-vs-estado-de-bienestar/


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