Portada :: Espaa :: Izquierda Unida en el rubicn
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 25-03-2010

De Jan, de la refundacin y del peligro de restauracin

Manuel Monereo
Rebelin


Querido compaero:

Te escribo para expresarte algunas preocupaciones y que, si lo ves oportuno, las "socialices" con los amigos. Como sabes, el tema de Jan est ya en su tramo final y temo que termine mal, muy mal. Sabes tambin que no soy neutral: soy amigo de los "crticos" de mi tierra desde siempre. Ahora bien (es tan viejo como el mundo de los que piensan y reflexionan sobre como piensan) reconocer la propia subjetividad no significa trasladarse al mundo de lo arbitrario, ms bien al contrario: partir de la propia posicin para decantarla intelectualmente hacia lo argumentable y lo racionalmente consistente.

Yendo derecho, lo de Jan es simple: los crticos son mayora desde hace mucho tiempo y el "mecanismo nico" PCA-IUCA no lo admite. Se podran dar muchas pruebas de lo que digo, por todas: la sentencia judicial que anula la anterior Asamblea Provincial de Jan de IUCA. La resolucin es tan concluyente que de darse para cualquier organismo pblico llevara emparejada la dimisin por responsabilidades polticas. Desde IU se han exigido dimisiones por mucho menos. Aqu no: se premia al secreto urdidor del asunto y se le legitima en la practica como Coordinador Provincial, puesto al que concurrir de nuevo con los parabienes del "mecanismo nico". La paradoja, una ms, es que los rganos de control democrtico del Estado (de este Estado!) son ms garantistas que los de IU, es decir, de una fuerza poltica de izquierdas, democrtica, alternativa y hasta republicana. Moraleja: hay que ser prudentes y modestos sobre nuestras autoproclamaciones.

Las gentes no es tonta, miran y ven y, al final, miden la coherencia entre lo que decimos y lo que hacemos. Un resultado de todo esto suele ser la credibilidad, mejor dicho, la perdida de la credibilidad en un proyecto donde el hacer es apenas un eco del decir. Muchas veces nos quejamos, seguramente con razn, que un fallo, un error, de IU se paga dursimamente en trminos polticos y electorales. Hay que entender las cosas: una parte grande de la poblacin sabe perfectamente que en las fuerzas de lo existente (las grandes formaciones polticas) anidan la corrupcin, la dependencia de la plutocracia y el apego al poder. Peridicamente (se juegan mucho) elijen casi siempre lo que les parece que es el mal menor, para luego continuar una vida que es todo menos fcil. Por que votar una IU que para lo bueno y lo malo es una "copia" (algunas veces algo peor) de lo que hacen los dems?. Las palabras y las proclamaciones son importantes pero para "perder el voto" se exige mucho ms, muchsimo ms.

Lo de Jan no es una ancdota no solo porque est en juego una provincia y mas de mil militantes, sino por que pone en cuestin la Refundacin misma. Aqu quisiera iniciar una reflexin de ms calado de la que nunca escribimos y de la que hablamos mucho, muchsimo. Me refiero a las relaciones PCE-IU

Cuando pasamos de IU "coalicin" a IU "formacin poltica de nuevo tipo" sabamos lo que estbamos haciendo: iniciar la construccin de un movimiento-poltico social plural, democrtico y de base programtica. Un hombre y una mujer, un voto era el corolario necesario: Por qu? Primero, porque pretendamos atraer a miles de personas "sin partido" que emergan a la poltica en torno a Julio Anguita y al proyecto que l encabezaba. Segundo, la necesidad de formas nuevas de hacer poltica y de formas de organizacin -luego lo llamamos democracia participativa- ms horizontales y ms abiertas. Tercero, no poda haber militantes de primera y de segunda: los militantes del PCE ramos como los dems y nos sometamos a las reglas comunes. Es ms, algunas veces defendimos que era bueno que en la futura IU el PCE fuese minora (se entiende organizativamente): seal de que el (su) proyecto haba triunfado y que el movimiento poltico-social llegaba a su mayora de edad. Hasta aqu la teora.

Lo increble es que la crisis de IU se da porque triunfa demasiado pronto. Cuando se pas de fuerza de minoritaria de oposicin a la oposicin determinante, todas las costuras estallaron y todas las contradicciones aparecieron. Contradicciones transversales y que eran, antes que de nadie, del PCE: Nueva Izquierda fue una formacin compuesta y dirigida por militantes comunistas en su inmensa mayora. Lo primero fue la poltica y luego vino la organizacin. La contradiccin real no fue nunca PCE si o PCE no, eso fue una trampa que ocultaba lo fundamental, a saber, el carcter autnomo y alternativo de Izquierda Unida. En momentos de "cada del muro" hacer anticomunismo daba (y da) rditos y los dirigentes ex-comunistas lo supieron usar con eficacia.

Quedaba un problema: las relaciones entre IU y el PCE. El asunto era simple: IU se cerraba, centenares de militantes, miles, se fueron y centenares de miles de votantes nos dejaron. Ahora, como antes, los debates seguan siendo entre comunistas dirigentes de IU y comunistas dirigentes del PCE (que a su vez eran de IU). Con un matiz: Gaspar Llamazares nunca fue, en las grandes cuestiones polticas, minora. Se pudo cuestionar su gestin o sus formas organizativas, pero el grueso de su poltica (desde el as llamado Tratado Constitucional a los acuerdos de "asociacin preferente" con Zapatero y alguna cosa ms que no quiero acordarme) siempre contaron con un respaldo mayoritario y algunos fueron mucho ms lejos que el otrora Coordinador de IU.

Esta es una cuestin muy difcil de dilucidar. Para decirlo directamente: esto se resuelve por IU o se resuelve por el PCE. Siempre hay puntos intermedios pero no caben demasiados atajos. La coherencia del Comit Provincial del PCA de Sevilla es en este punto digna de elogio y para mi respetable, precisamente por que no estoy de acuerdo con ella. Constato que dicha posicin poltica requiere de respuestas y no de descalificaciones y, mucho menos, de artilugios ( Carrillo versus Claudn ) tan conocidos en nuestra tradicin como el de "dejar pasar la pelota pero no al jugador". No hay que confundir poltica con politiqueria.

La propuesta es simple: convertir IU en una especie de CDU portuguesa, es decir, coalicin electoral ms o menos estable donde no se confundan el PCE y su frente electoral. En este sentido se hara realidad lo que se dice: el PCE recupera todas sus competencias excepto las electorales. Claro, que siempre queda la duda de por qu no se presenta el Partido con sus propias siglas en vez de "cargar" con unas que, hoy por hoy, tienen una realidad electoral, lo diramos as, no demasiado brillante. Se me ocurre que tiene motivaciones estrictamente electorales. Parece normal

En Andaluca, sin embargo, se ha ido construyendo una formula que creo que esta cargada de futuro. El "modelo andaluz" intenta superar, desde la practica, las cuestiones planteadas por el PCA de Sevilla. El esquema es el siguiente: el PCA define la poltica de IU y la hace obligatoria para sus militantes a todos los niveles. Los que no la siguen, de una forma u otra, son separados, autoexcluidos o, simplemente, son dados de baja. A su vez el Partido cotiza colectivamente por el nmero y la cantidad que considera oportuna y, adems, reclama su presencia pblica. El objetivo es claro: todos, y especialmente los dirigentes de IUCA, deben de seguir las directivas de la direccin del PCA, desde la lnea poltica, la composicin de la direccin y sus funciones hasta, decisivo, las listas electorales.

Prcticamente, excepto la CUT, no hay otro tipo de afiliados que los militante del PCE, en sus diversas condiciones (activos, expulsados, excluidos, separados) y un nmero reducido de "independientes". En estas condiciones es ms claro y ms democrtico el sistema propuesto por Sevilla.

Lo que se construye, paradojas de la poltica, es una democracia elitista u oligrquica: una estructura de poder define, fuera de la "esfera y de la deliberacin pblica" de los afiliados y afiliadas (formalmente iguales, como en nuestras democracias), las reglas y determina las decisiones porque "tiene ms poder" (lo organizacin es poder) que la persona individual. Ms claro: hay una asimetra estructural de poder; todos ya no son, no somos, en derechos y deberes, iguales, la desigualdad deviene en permanente. Lo de un hombre y una mujer, un voto es algo formal.

 

La nica posibilidad, como se hizo en las viejas y antidemocrticas sociedades liberales, es organizarse y crear estructuras de poder como, en este caso, el PCA. Lo que se echa por la ventana entra por la puerta, es decir, al final hay coalicin de partidos o, como pasa en Andaluca, un partido controla y determina IUCA. Para decirlo con ms precisin, el sistema (el llamado modelo andaluz) funciona por que solo existe un partido (organizado) de verdad, si existieran varios, o seria una formacin de corrientes organizadas (fracciones en el sentido de Lenin) o una coalicin de partidos.

 

Se puede alguien imaginar una organizacin de varios partidos o fracciones que hicieran lo mismo que hace el PCA? Por eso, repito, organizacin de fracciones o coalicin de partidos. El mecanismo, el truco, como dira el castizo, es que una fuerza poltica as constituida impide que ingresen otros partidos (con estas "barreras de entrada" es imposible competir) y hace muy difcil que personas individuales encuentren atractivo afiliarse (conforme est eso de militar en un partido!) a una organizacin as.

Luego estn las marrulleras, como pasa en Jan, que consiste en abusar del artilugio de poder. Si se cotiza colectivamente siempre se gana. Cuando hay disputa siempre aparecen afiliados, vivos o muertos, que dirimen los delegados y la mayoras en lo que realmente es importante: las direcciones que eligen a los cargos pblicos, que no es otro el bien que se derime. Este mtodo es mucho ms fcil que otros como manipular censos, hacer aparecer y desaparecer afilados y cotizaciones virtuales consentidas por el rgano superior, siempre que sea de la misma "cuerda" o de la misma mayora, si no lo y comisin de garantas.

Cuando el problema de una organizacin son sus censos, es decir, la carencia de censos limpios y veraces estamos en la antipolitica y en el triunfo de las oligarquas. Se puede matar al mensajero y decir que el problema no existe. Pero la verdad, como la vida, no se para y vuelve por la puerta. Todo ello en una organizacin que, con dificultades, anda por el 5 por ciento.

Es a eso a lo que vamos? Es creble?Merece la pena? No nos engaemos: dos estructuras (organizaciones) de poder paralelas y simtricas en todo el entramado (tan dbil y con tan poca sustancia social) de IU no la llev muy lejos (cuando haban mejores condiciones) y no creo que lleve muy lejos ahora.

Una organizacin poltica anticapitalista y con voluntad socialista y, digmoslo en serio, republicana, no se construir si no es en base a la democracia participativa, la deliberacin publica y un "demos" claro, es decir, un pueblo, un conjunto de ciudadanos y ciudadanas (afiliados y afiliados) conocidos (censos claros) y que decidan soberanamente. La legitimidad nace de esto: procedimientos claros, libertades republicanas e igualdad de opciones. La minora aceptar las decisiones mayoritarias si las reglas se cumplen y si en algn momento posterior pueden ser mayora. Cuando esto se impide (la manipulacin de los censos y la arbitrariedad de las direcciones sirven para esto) lo que viene es el reino de la selva y la guerra civil interna.

Por que lo que pedimos como gobierno y sociedad no se puede cumplir en esta comunidad de hombres y mujeres libres que segn decimos es IU?

Para terminar, yo sigo confiando en Cayo Lara. Su discurso y su estilo poltico me dicen que hay posibilidades de hacer girar las cosas. Hay que ayudarle en todo lo que se pueda.


Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter