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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 20-01-2005

Catstrofe permanente
Tras el tsunami

Ignacio Ramonet
Le Monde Diplomatique


La gran sacudida telrica de Sumatra, junto con las dos olas gigantes que golpearon, el 26 de diciembre de 2004, las costas del Ocano Indico han provocado una de las mayores catstrofes de la historia. La tragedia humana 150 000 muertos, 500 000 mil heridos, cinco millones de personas desplazadas, segn cifras provisionales alcanza una magnitud rara vez conocida. A esto hay que aadir el carcter internacional del desastre: ocho pases asiticos y cinco pases africanos sufrieron el mismo da el azote del cataclismo. Y cerca de diez mil ciudadanos de otros 45 pases del mundo han muerto o se encuentran desaparecidos (entre ellos dos mil suecos, mil alemanes, setecientos italianos, quinientos austriacos, doscientos franceses, doscientos neozelandeses, as como mejicanos, colombianos, brasileos, filipinos, etc.)

La presencia de occidentales y el elevado nmero de victimas habidas entre ellos han contribuido a la repercusin mundial de la catstrofe sucedida, por funesto contraste, en plena celebracin de las fiestas navideas. Esto mismo ha generado una cobertura meditica de dimensiones excepcionales, que seguramente la tragedia no habra suscitado y es lamentable si hubiera quedado circunscrita nicamente al contorno asitico.

Todo esto ha producido un formidable impacto emocional que ha afectado profundamente a la opinin pblica de Occidente. Una conmocin totalmente licita ante tanto sufrimiento humano, tanta destruccin y tanta desolacin, que ha tenido su reflejo en un tremendo deseo de ayudar y en un caluroso movimiento de solidaridad. Segn las organizaciones humanitarias, pocas veces antes se haba manifestado una generosidad de tales dimensiones tanto pblica como privada.

Esta solidaridad con todas las victimas del Ocano Indico ha hecho que muchos ciudadanos de nuestro entorno descubran, ms all del cataclismo, la realidad de las condiciones normales de vida de los habitantes de estos pases. Y ha quedado absolutamente claro que la ayuda conseguida, pese a su importancia, ser del todo insuficiente para resolver sus dificultades estructurales.

Analicemos algunos hechos:

- Una catstrofe natural de la misma intensidad causa menos victimas en un pas rico que en un pas pobre. Por ejemplo, el sesmo de Bam, en Irn, ocurrido exactamente un ao antes, el 26 de diciembre de 2003, de 6,8 grados en la escala de Richter, provoc 30 000 muertos. Sin embargo, tres meses antes, el 26 de septiembre de 2003, una sacudida ms violenta 8 grados en la isla de Hokkaido, en Japn, no caus ni un solo muerto. Otro ejemplo: el 21 de mayo de 2003, un temblor de tierra de 6,2 grados golpeaba Argelia y produca ms de 3 000 muertos. Tres das ms tarde, el 26 de mayo, un sesmo de mayores dimensiones 7 grados sacuda el noroeste de Japn sin que hubiera ningn muerto.

Por qu estas diferencias? Porque Japn, al igual que otros pases desarrollados, tiene los medios para aplicar normas de construccin antissmicas mucho ms costosas. Somos, por lo tanto, diferentes ante los cataclismos? Sin la menor duda. Cada ao, las catstrofes afectan a unos 211 millones de personas. Dos tercios de ellas se encuentran en los pases del Sur en donde la pobreza agrava su vulnerabilidad. Un informe publicado el 2 de febrero de 2004 por el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) con el ttulo Reducir el riesgo de desastres, incluso se pregunta si debemos seguir hablando de catstrofes naturales. El impacto de un sesmo, de un cicln o de una inundacin es muy distinto segn los pases. A menudo, depende de las polticas de prevencin aplicadas por las autoridades.

- Si el mismo tsunami se hubiera producido en el Ocano Pacfico, el nmero de victimas habra sido mucho menor. Porque los Estados ribereos por iniciativa de dos grandes potencias, Japn y Estados Unidos han puesto en marcha un sistema de deteccin y alerta capaz de advertir con antelacin de la llegada de olas asesinas, que permite a la poblacin costera ponerse a salvo. Pero la adquisicin, instalacin y mantenimiento de este sistema resultan muy caros.

- La catstrofe del Ocano Indico nos conmueve debido a su gigantismo, su brutalidad y tambin porque tal cantidad de tragedias humanas se ha producido en un solo da. Pero si observramos, a lo largo de un ao, estos pases y sus habitantes con la misma curiosidad que mostramos ahora, asistiramos al ralent a una catstrofe humana de una envergadura todava ms trgica. Basta con saber que, cada ao, en los Estados del golfo de Bengala (India, Maldivas, Sri-Lanka, Bangla Desh, Birmania, Tailandia, Malasia e Indonesia) varios millones de personas (principalmente nios) mueren simplemente porque no tienen agua potable y beben agua contaminada.

- La ayuda pblica y privada prometida a los pases afectados por el tsunami se eleva actualmente a unos cuatro mil millones de dlares. Todos se felicitan de la importancia de esta cifra. Sin embargo es insignificante comparada con otros gastos. Por ejemplo, solo el presupuesto militar de Estados Unidos representa, anualmente, 400 000 millones de dlares... Otro ejemplo, cuando en el otoo de 2004 Florida se vio afectada por ciclones que provocaron severos destrozos pero incomparables con el actual desastre del Ocano Indico, Washington desbloque inmediatamente una ayuda de tres mil millones de dlares... De cualquier forma, las sumas prometidas son ridculas frente a las necesidades de los Estados lancinados por el tsunami.

Habra que aadir que, segn las ltimas cifras del Banco Mundial, la deuda exterior publica de cinco de estos pases se eleva a ms de 300 000 millones de dlares. Y los pagos que conlleva son gigantescos: ms de 23 000 millones de dlares al ao... Es decir, casi diez veces las promesas de donaciones generosamente anunciadas estos das. A escala mundial, cada ao, los pases pobres envan, al Norte rico, en concepto de deuda, ms de 230 000 millones de dlares. Es el mundo al revs. Se habla, con motivo del tsunami, de una moratoria de la deuda de los pases lancinados. Pero no es una moratoria lo que hace falta, es pura y simplemente la condonacin de la deuda. Del mismo modo que Estados Unidos acaba de imponrsela a sus socios del Club de Pars respecto a la deuda de Irak, pas que ocupa militarmente. Si se puede hacer con Irak que es un pas rico en petrleo y gas por qu no se va poder aprobar para pases infinitamente ms pobres, y afectados, adems, por una catstrofe de dimensiones bblicas.

- Segn el informe del PNUD a escala mundial, haran falta unos 80 000 millones de dlares al ao para garantizar a todos los servicios bsicos, es decir, el acceso al agua potable, un techo, una alimentacin decente, la educacin primaria y los cuidados sanitarios esenciales. Ese es exactamente el importe del presupuesto suplementario que el presidente Bush acaba de pedir al Congreso para financiar la guerra de Irak...

La enormidad de las necesidades que hay que cubrir muestra, en contraste, que la generosidad humanitaria, por muy admirable y necesaria que sea, no representa una solucin a largo plazo. La emocin no puede sustituir a la poltica. Cada catstrofe revela, como un efecto lupa, la miseria estructural de los ms pobres. De aquellos que son las victimas diarias del desigual e injusto reparto de la riqueza en el mundo. Por eso, si queremos realmente que el efecto de los cataclismos sea menos destructivo, habr que buscar soluciones estables. Y favorecer, para el conjunto de los habitantes del planeta, una redistribucin compensatoria.

Parece cada vez ms indispensable, para afrontar situaciones de emergencia como estas y simplemente para construir un mundo ms justo, crear una especia de IVA internacional. Esta idea de una tasa mundial aplicada al mercado de cambios (tasa Tobin) a la venta de armas o al consumo de energas no renovables fue presentada ante la ONU el 20 de septiembre de 2004 por los presidentes Lula de Brasil, Lagos de Chile, Chirac de Francia y Zapatero, del gobierno espaol. Ms de cien pases, o sea ms de la mitad de los Estados del mundo, respaldan actualmente esta feliz iniciativa. Por qu no apoyarse sobre la emocin universal desencadenada por la catstrofe del Ocano Indico para reclamar una aplicacin inmediata de esta tasa internacional de solidaridad?



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