Portada :: Espaa
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 26-03-2010

La eficiencia privada hace mala pareja con la equidad y la calidad pblica
Amancebamiento de la sanidad privada con la pblica en Madrid

Santiago Porras Carrasco
Rebelin


El conflicto entre intereses pblicos y privados es tan antiguo como la humanidad, Platn (naci segn las Crnicas de Apolodoro, en el primer ao de la olimpiada 88, sptimo del Targelion. Muri, segn Hermipo, el primer ao de la olimpiada 108 a la edad de 81 aos) ya defenda que el inters privado cede siempre ante el inters pblico. 24 siglos despus, a pesar de evidencias y experiencias de todo tipo este debate sigue abierto. La codicia y maldad de unos pocos y a la ignorancia y egosmo de unos muchos hace que se siga imponiendo el inters de aquellos pocos al inters de todos con los argumentos ms peregrinos. Hace pocos das en la prensa se poda leer que debido a la climatologa la recuperacin de la crisis econmica sera ms lenta, como aquel dictador fascista que se esconda tras la pertinaz sequa para explicar todo tipo de calamidades.

Evidentemente en este debate todo est dicho y escrito ya. Poco ms se puede aadir que los efectos concretos que produce esa avaricia. Como el caso siguiente, totalmente real y, seguramente mucho ms frecuente de lo que se puede detectar:

El nio ABC, nace en 2008, en el hospital Infanta Elena de Valdemoro, que es un centro privado de "Capio Valdemoro, Sociedad Annima" al que la Consejera de Sanidad de Madrid adjudic en 2005 la "Gestin de servicios pblicos de la Asistencia Sanitaria Especializada del Hospital de Valdemoro", por un plazo de treinta aos. (Resolucin de 2 de diciembre de 2005, de la Directora General del Servicio Madrileo de Salud). La Consejera paga a Capio un canon anual de 25.242.360 euros, y una prima per cpita: 330 euros persona/ao. La empresa propietaria del hospital de Valdemoro, Capio, adems de cobrar, como mnimo, esa cantidad fija por cada habitante adscrito, podr facturar tambin a cuenta de pacientes desviados desde otros hospitales de la red pblica a su hospital o a pacientes privados.

Al nio ABC, con 1 mes de edad, le diagnostican Foramen oval permeable (malformacin de pronstico muy benigno, que se puede encontrar en cerca de un 30% de adultos asintomticos).

En los tres primeros meses de edad acude en tres ocasiones al servicio de urgencias del hospital donde naci, la ltima permanece ingresado tres das. En estas consultas no se hace una simple radiografa de trax, aunque fue diagnosticado de diversos procesos respiratorios. Con 5 meses acude otra vez a urgencias, permaneciendo ingresado cinco das, y se le da el alta para control con neumlogo al da siguiente. Con 7 meses de edad, vuelve a urgencias con dificultad respiratoria quedando ingresado. Ya se aprecia claramente la existencia de cardiopata compleja con hipertensin pulmonar, manifestacin clnica de gravedad. A pesar de todo y sin haber llegado a un diagnstico, ante la evolucin clnica favorable se decide el alta hospitalaria.

Al da siguiente del alta acude a urgencias del Hospital Infantil Nio Jess, siendo correctamente diagnosticado de una malformacin congnita, con un simple ECO-Doppler. Esta malformacin evoluciona a una insuficiencia respiratoria y cardiaca irreversible por lo que debe operarse antes de los 6 meses. El mismo da ingres en el Hospital La Paz donde le operan con casi 9 meses de edad. Pudo y debi haberse diagnosticado y tratado antes.

El hospital Infanta Elena de Valdemoro es un hospital privado, por tanto, de gestin eficiente segn la doctrina revelada aunque alguna prensa lo critique (Tres proveedores se niegan a servir al hospital de Valdemoro por impago. El centro ha rebajado ms del 10% el salario base de las enfermeras. Oriol Gell. El Pas.- Madrid - 14/03/2008). Se puede dudar, o no, de las buenas intenciones de la Consejera de Sanidad, segn cmo definamos buenas intenciones; pero no se puede dudar que el objetivo de Capio son los beneficios econmicos.

El hospital de Capio-Valdemoro, como lo present el propio consejero de sanidad, est dotado de los medios diagnsticos y teraputicos ms modernos y avanzados. Si todo esto es as, ante la asistencia prestada al nio ABC, cmo es posible que despus de acudir tres veces a urgencias y estar tres das hospitalizado por una sintomatologa respiratoria no se haya hecho una simple radiografa? Las respuestas no pueden ser ms sencillas. Capio cobra una prima fija por habitante, es decir, cobra lo mismo por hacer una radiografa o ninguna.

Cmo es posible que con una sintomatologa grave, hipertensin pulmonar, y sin un diagnstico claro se d el alta por mejora?, mejora de qu? Las respuestas es la misma. Capio cobra lo mismo por ingresarlo tres das o treinta, es ms, cobra lo mismo por atenderlo que por no atenderlo. El resultado no puede ser otro, el ahorro en costes es igual al aumento de beneficios. Esto se llama eficiencia, para Capio claro. La salud del nio ABC no sale en su cuenta de resultados pero el nmero de radiografas s.

El hospital Capio-Valdemoro, adems de prestar asistencia a cargo de la Seguridad Social, como hospital privado puede atender pacientes privados que factura aparte. Si el nio ABC hubiese acudido como privado, el trato habra sido igual? probablemente no. Por qu? por la misma sencilla razn. Si hace tres radiografas cobra ms que si hace slo una. Si est ingresado tres das cobra menos que si est treinta.

Volviendo a la eficiencia de la sanidad privada o de cualquier negocio cuyo objetivo final es el lucro. Las radiografas (o las intervenciones o lo que sea) se hacen a quien las paga, tanto da si hacen falta como si no. Esto supone un riesgo igual de grave para el que paga que para el que no; al primero le pueden someter a pruebas y operaciones innecesarias, mientras que al segundo le pueden negar las pruebas necesarias. Es un mito eso que tanto gusta a algunos ignorantes con dinero: el que paga manda o la soberana del consumidor o como se vende ahora libertad de eleccin. Al que no paga le atienden poco y mal; pero al que paga le atienden igual de mal, le cobran dems o le prestan servicios innecesarios.

Al da siguiente de que el hospital de Capio-Valdemoro da el alta por mejora en otro hospital pblico fue correctamente diagnosticado y qued ingresado para su tratamiento quirrgico.Cmo es posible que un hospital pblico, de dudosa capacidad de gestin, segn la doctrina revelada, diagnostique correctamente la patologa? La respuesta sigue siendo sencilla: porque no existe el mismo incentivo econmico ni nimo de lucro. No hay cuenta de resultados, al menos con la misma finalidad y prioridad que en un centro privado. No hay beneficios a repartir. Lo que s sale en sus balances es la salud del nio ABC. Esto permite una asistencia con calidad y equidad. El nio ABC fue finalmente intervenido en el hospital La Paz, con evolucin muy favorable.

Resultado final: el hospital Capio-Valdemoro cobra su tarifa sin hacer su trabajo y el hospital La Paz hace el trabajo sin cobrar, puesto que no ha presentado ninguna factura al anterior. Pero esto no importa a los expertos contables-econmicos, para ellos Capio-Valdemoro es eficiente, porque cobra y no gasta, y La Paz sera ineficiente porque gasta sin cobrar.

Esto se llama seleccin de riesgos. Es una herramienta fundamental en cualquier compaa de seguros, se buscan plizas con el mnimo riesgo de causar siniestros protegidos. Ah est el negocio: cobrar y no pagar. Las compaas de seguros sanitarios privados tratan de seleccionar a los que pagan, preferiblemente sanos; los enfermos crnicos o con patologas de tratamiento costoso son rechazados.

Qu pasa cuando se les cuela alguno, cuando se produce el siniestro, cuando tienen un paciente complicado?, la seleccin de riesgos tambin funciona, con ms discrecin, se va mareando al cliente hasta que se aburre y se va a otro sitio. Este proceso es ms o menos largo, segn la paciencia del cliente. En el caso del nio ABC, felizmente la paciencia fue poca, puesto que la demora en la intervencin quirrgica supona un riesgo creciente de haber padecido un fallo cardiaco o haber quedado con una severa incapacidad cardiorespiratoria permanente.

ste es el mecanismo que permite subsistir a las mutualidades de funcionarios, las mutuas patronales de accidentes de trabajo y a los seguros sanitarios privados. Sin el colchn de la sanidad pblica iran a la ruina o acabaran con el problema de las pensiones.

La tan publicada reforma Obama de la sanidad en EEUU pretende, entre otras cosas, limitar la capacidad de las compaas de seleccionar clientes, que es absoluta. Est por ver su resultado.

No acaban aqu los perjuicios para la sanidad pblica. La familia del nio ABC lgicamente ha presentado una reclamacin que previsiblemente obligar a la administracin pblica a pagar una indemnizacin econmica si se reconoce la mala asistencia prestada por Capio-Valdemoro. El riesgo al que fue sometido el nio y el sufrimiento de su familia ya es agua pasada. En resumen, la eficiencia privada hace mala pareja con la equidad y la calidad pblica. No es nada conveniente para los enfermos, tanto si pagan como si no, que anden juntas.

Santiago Porras Carrasco. Mdico Inspector de la Consejera de Sanidad. Comunidad de Madrid. Master en Direccin y Organizacin de Hospitales y Servicios de Salud (U.P.Valencia). Experto Europeo en Gestin de la Calidad en el Sector Sanitario (AEC)

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter