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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 21-01-2005

Elecciones en Irak: Un cnico engao

Alan Woods
El Militante


ientras que todo el mundo lamenta el destino de los miles de muertos y lo que se han quedado sin hogar por el desastre natural en Asia, otro desastre provocado por el hombre contina extendiendo la muerte, la destruccin y la miseria en un pas antiguo en las riveras de los ros Eufrates y Tigris.

Bush, Blair y Powell derraman lgrimas de cocodrilo por las vctimas del tsunami y agitan las manos en pblico. Envan unos cuantos millones en ayuda para demostrar su humanidad, pero gastan decenas de miles de millones en su guerra criminal de ocupacin de Irak.

Mucho tiempo despus de que supuestamente terminara la guerra, todava inundan ese infeliz pas con ms armas, tropas y armas de destruccin masiva. El nmero de soldados estadounidenses en Irak ahora es al menos de 150.000 y sigue aumentando. Han asolado ciudades y devastado comunidades enteras. Faluya es un montn de ruinas en llamas, un Guernica moderno.

Han muerto al menos cien mil personas, innumerables han sido mutilados, se han quedado sin hogar y estn hambrientos. Los perpetradores de toda esta miseria se presentan ante las cmaras de televisin como grandes humanitarios, libertadores y representantes de la civilizacin.

Cada guerra se caracteriza por las mentiras y la propaganda que busca convertir al agresor en vctima y a la vctima en agresor. Eso no es nada nuevo. Pero la hipocresa de los agresores en este caso ha adquirido un nivel insuperable en los srdidos anales de la historia de la diplomacia.

Los imperialistas se quejan en voz alga de una campaa sangrienta para desbaratar las prximas elecciones parlamentarias en Irak. Pero olvidan convenientemente que estas elecciones se celebran en un pas que est ocupado a la fuerza por ejrcitos extranjeros. El poder real en Irak no es la administracin ttere actual de Allawi ni cualquier gobierno hipottico que pudiera surgir de estas elecciones. El poder est en manos del ejrcito estadounidense y sus maestros en Washington. Mientras Irak sigue bajo la bota norteamericana todo lo que se hable de democracia y elecciones seguir siendo un fraude y una vergenza.

La poblacin de Irak contina luchando para liberarse de este odiado dominio extranjero. Hace unos das los insurgentes asesinaron al gobernador de Bagdad. Esto demuestra que tienen capacidad para golpear al corazn del rgimen ttere incluso ante las narices de las fuerzas ocupantes. The Economist comentaba lo siguiente:

Con el asesinato el martes 4 de enero de Al al-Haidri, gobernador de la provincia de Bagdad, los insurgentes de Irak han demostrado una vez ms su capacidad de golpear en el corazn de la direccin del pas. El gobernador y un guardaespaldas fueron asesinados cuando hombres armados abrieron fuego contra su coche, en el oeste de la capital. Un portavoz aparentemente de un grupo dirigido por Abu Musab al-Zarqawi, un aliado de al Qaeda, dijo que el gobernador fue asesinado por ser un agente estadounidense. Horas antes un atentado suicida con coche bomba termin con la vida de ocho policas y tres civiles iraques en un puesto de control cerca de la Zona Verde de alta seguridad, donde se encuentran las casas del gobierno interino y las embajadas extranjeras. El lunes un coche bomba con un suicida asesin a dos personas mientras intentaba atacar un puesto de bloqueo de carretera cerca de la sede del Acuerdo Nacional Iraqu -el partido del primer ministro interino Allawi- poco despus de que el partido anunciara su lista de candidatos para las elecciones parlamentarias del 30 de enero.

Todo esto indica que a pesar de la extrema violencia demostrada por las fuerzas estadounidenses en Faluya y otras zonas de Irak, la resistencia contina y se ha intensificado. Las acciones arriba mencionadas fueron slo las ltimas de una serie de ataques audaces que tenan como objetivo demostrar que la resistencia todava est muy viva y dispuesta a desbaratar las planificadas elecciones de los imperialistas. Esto ha provocado en los imperialistas un nuevo ataque de indignacin justificada. Los insurgentes estn contra la democracia! Quieren conseguir que el pas sea ingobernable e impedir el regreso a la normalidad!

Lo que quieren los luchadores de la resistencia iraqu es hacer imposible la consolidacin de una ocupacin ilegal y criminal de su pas por medio de unas elecciones fraudulentas. Las fuerzas ocupantes quieren llevar un tipo de normalidad donde ellas puedan disfrutar los frutos de su victoria sobre el pueblo de Irak. Las grandes empresas petroleras norteamericanas quieren normalidad para explotar las enormes reservas petroleras de Irak. Las grandes constructoras norteamericanas quieren normalidad para llenar sus arcas con los miles de millones extrados de la poblacin iraqu con los proyectos rentables de reconstruccin, y as sucesivamente.

Para conseguir este tipo de normalidad necesitan un gobierno democrtico normal, formado por tteres iraques obedientes dispuestos a colaborar gustosamente con los ocupantes de su pas, entregando con entusiasmo los miles de millones deseados. Washington dictar democrticamente por telfono la poltica a sus ministros en Bagdad. Estos ltimos gustosamente se harn cargo del trabajo sucio de aplastar a los insurgentes que actualmente estn haciendo las tropas norteamericanas y britnicas. A cambio, podrn obtener una parte del botn obtenido con el saqueo de la riqueza petrolera de Irak.

Este es el escenario agradable que sus amos del otro lado del Atlntico preparan para Irak. El guin ha sido redactado y bien ensayado. Todo est preparado. Pero en el ltimo minuto algunos de los actores se olvidarn de sus lneas. Esta semana el jefe de inteligencia de Allawi, Mohamed Abdullah Shahwani, declar a French News Agency (AFP) que reconoca que quiz haba unos 200.000 insurgentes (incluidos aquellos que proporcionan logstica y refugio a los combatientes), fcilmente superan en nmero a las tropas norteamericanas presentes en Irak.

Estas noticias llegan en un momento inadecuado para Bush, Rumsfeld y Blair. La maquinaria propagandstica de Bush intenta minimizar la fuerza de los insurgentes, los presentan como unos pocos cientos de fanticos extranjeros y unos miles de baaathistas intransigentes. Pero el responsable de inteligencia de Bush confirm que realmente haba ms insurgentes que nunca -unos 200.000-, conjeturaba que de stos unos 40.000 formaran el ncleo duro, funcionando en Irak.

Estas cifras, a pesar de su carcter aproximado, ha demolido comprensivamente las mentiras de la maquinaria propagandstica de Washington. Sin duda subestiman la verdadera situacin. Por cada combatiente activo participando en el movimiento de resistencia hay diez, veinte o cien iraques ms que simpatizan con los insurgentes y odian a los estadounidenses. Esta es la razn del empeo de la insurgencia, su capacidad de atacar incluso en las zonas muy defendidas, y mantiene su fuerza de lucha contra un ejrcito de 150.000 equipados con el armamento ms moderno y apoyado por la mayor superpotencia del mundo.

En su ansia de minimizar el nivel de apoyo de los insurgentes, la propaganda imperialista ha intentado exagerar las divisiones religiosas-sectarias en Irak. Dicen que las fuerzas rebeldes estn formadas principalmente por los rabes musulmanes sunnitas de Irak, que slo forman una quinta parte de los 26 millones de habitantes del pas, pero que han gobernado el pas durante mucho tiempo, durante el rgimen de Sadam Hussein y antes. Dicen que los sunnitas se oponen a la votacin democrtica porque eso llevara a un gobierno dominado por la mayora musulmana chita del pas.

Uno de los efectos ms perniciosos de la violacin de Irak por parte de los imperialistas, es precisamente que ha servido para atizar las llamas de las divisiones religiosas, nacionales y sectarias en Irak. Los imperialistas estn acostumbrados a utilizar la antigua tctica de divide y vencers para debilitar en todas partes los movimientos de liberacin nacional de los pueblos oprimidos. Irak no es una excepcin a la regla.

Desde el principio los imperialistas norteamericanos han utilizado cnicamente a los kurdos y chitas de Irak para sus propios objetivos. Utilizaron la opresin nacional que sin duda estos pueblos sufrieron bajo la dictadura brutal de Sadam Hussein, presentndose hipcritamente como sus libertadores.

Esto era una flagrante mentira. Desde el principio los imperialistas demostraron la ms absoluta indiferencia hacia el sufrimiento de los chitas y los kurdos de Irak. Como siempre utilizan el destino de los pueblos oprimidos y pequeas naciones como una pequea moneda de cambio en sus maniobras e intrigas diplomticas. Cuando Sadam Hussein utiliz gas para bombardear a los kurdos, Washington guard silencio. Seguan vendiendo armas -incluidas armas qumicas- a Sadam Hussein, a quien en esa poca vean como un aliado contra Irn.

Durante la ltima Guerra del Golfo, obra del padre de George Bush, los norteamericanos incitaron cnicamente a la poblacin chita del sur de Irak para que se levantaran contra Sadam Hussein, despus cruzaron los brazos y miraron como les aplastaban.

No! El imperialismo norteamericano no es amigo de los kurdos ni de los chitas! Slo est utilizando las incipientes divisiones religiosas y nacionales en Irak como una herramienta para maniobrar entre los diferentes grupos religiosos y lingsticos para dividir a la poblacin iraqu y fortalecer su propia posicin. Esta es una poltica criminal y en el futuro puede tener consecuencias espantosas para toda la poblacin de Irak. Si existe el peligro de que Irak degenere en conflictos sectarios y tnicos la responsabilidad es exclusiva del imperialismo.

Los marxistas se oponen implacablemente al desmembramiento de Irak. Este hecho ira en contra de los intereses de toda la poblacin iraqu. Debilitara seriamente la lucha de liberacin nacional contra el imperialismo. Afortunadamente, despus de generaciones de lucha contra el imperialismo se ha forjado una conciencia nacional iraqu, que no se destruir fcilmente. La mayora de los iraques se sienten iraques, independientemente de las diferencias religiosas, lingsticas y culturales. Esto se pudo ver en la larga guerra entre Irn e Irak, donde muy pocos iraques chitas apoyaron a Irn, donde los chitas iranes constituyen la aplastante mayora.

A pesar de todos los esfuerzos de los imperialistas de sembrar divisin en las filas del movimiento de liberacin nacional, tanto chitas como sunnitas han participado en la insurreccin contra el invasor extranjero. Ambas comunidades han derramado su sangre y odian a las fuerzas ocupantes y desean liberar a su pas de ellas.

La verdadera razn por la que los insurgentes se oponen a las elecciones es porque son una mentira cnica y un engao al pueblo iraqu y la opinin pblica mundial. No tienen la intencin de introducir una verdadera democracia. Cmo puede ninguna persona ser libre con una bota extranjera en el cuello? El objetivo real de las elecciones es bastante claro: legitimar la invasin de Irak encabezada por EEUU y disfrazar la cruel realidad de la ocupacin extranjera bajo la fachada de una administracin ttere.

Cul sera el principal objetivo de este gobierno? En primer lugar mantener buenas relaciones con EEUU y pedir a sus tropas que se quedaran. Los traidores iraques no son suficientemente fuertes para sobrevivir sin la presencia del ejrcito estadounidense. No duraran una semana si se retiraran las fuerzas estadounidenses. Pero pedir a las tropas norteamericanas que se queden sera proporcionarle una coartada a Bush y Blair. Ellos diran a sus crticos: No pretendemos quedarnos en Irak mucho ms tiempo del necesario. Pero debemos respetar los deseos de la poblacin de Irak, expresada a travs de un gobierno elegido democrticamente que pide que nos quedemos.

La situacin es ms o menos como sigue: un bandido irrumpe en una casa en medio de la noche. Da una patada a la puerta principal, dispara al dueo de la casa e intimida a toda la familia. Rompe todos los muebles, rompe las tazas y los platos, se come toda la comida. Despus se pone cmodo, pone sus botas llenas de barro sobre la mesa y anuncia que ha llegado para proteger a la familia y que realmente le gustara una invitacin para quedarse unas semanas, o meses. Quin va a llevarle la contraria? La familia ansiosamente est de acuerdo en sus reivindicaciones y l inmediatamente les dice que todo el vecindario le ama y que la familia le ha pedido que se quede todo el tiempo que quiera, por su propio bien naturalmente.

La excusa de los invasores -como el bandolero de nuestra historia- es que han llegado a defender a la poblacin de Irak contra enemigos terribles, que les infligir un sufrimiento terrible si pudieran. Pero envista de que ya han muerto por lo menos 100.000 iraques, ciudades enteras arrasadas y un pas antes relativamente desarrollado y culto reducido a un nivel prximo a la barbarie, la pregunta que se debera hacer es si el dao infligido por estos otros enemigos podra ser an peor.

Washington y sus apologistas han intentado trazar un vnculo entre la resistencia iraqu y Osama bin Laden. Pero ya est fuera de toda duda que al Qaeda no tena base en Irak hasta que la invasin estadounidense le abri la puerta. Osama bin Laden tiene que agradecer esa base a George W. Bush. No es la primera vez que el terrorismo y el imperialismo se alimentan mutuamente.

En cualquier movimiento de liberacin nacional hay todo tipo de tendencias diferentes e incluso contradictorias, tanto reaccionarias como progresistas. No se puede negar que hay reaccionarios fundamentalistas islmicos luchando contra los estadounidenses as como verdaderos luchadores por la libertad iraqu. De la misma forma, en la resistencia contra la ocupacin alemana en Europa haba tanto monrquicos reaccionarios como comunistas. Este hecho de ninguna manera puede poner en duda el carcter progresista del movimiento de liberacin nacional.

En cualquier caso, es un derecho inalienable de la poblacin de Irak decidir bajo qu tipo de gobierno quiere vivir. Esa decisin no la pueden tomar por ellos los demcratas imperialistas en Washington y Londres. La poblacin iraqu ser capaz de decidir su propio futuro slo cuando a estos amigos extranjeros se les ensee la puerta.

Allawi encabeza la lista iraqu, una alianza encabezada por chitas que incluye el partido del primer ministro interino y algunos sunnitas moderados. Promete ley y orden. Est desafiado por la Alianza de la Unidad Iraqu, una coalicin chita cuyos lderes incluyen a Abdelaziz al-Hakim, un clrigo prximo a Sistani, y Ahmed Chalabi, un poltico secular que contaba con el apoyo de Washington pero que ha roto con sus antiguos compinches del Pentgono.

Sin embargo, no hay acuerdo sobre la conveniencia de convocar las elecciones en enero incluso entre aquellos individuos y partidos que se supone tienen que participar en ellas. El gran ayatol chita Al al-Sistani, est presionando para que las elecciones sigan adelante segn lo previsto, pero algunos sunnitas moderados, incluso algunos lderes chitas, estn pidiendo un retraso.

El 27 de diciembre el Partido Islmico Iraqu, un grupo sunnita grande y moderado, se convirti en el ltimo en desmarcarse de las elecciones y pedir su aplazamiento, mientras contine la violencia, que se concentra en las zonas de mayora sunnita, es imposible hacer unas elecciones justas. Otros grupos sunnitas, como el Consejo de Sabios Musulmanes, se ha mantenido firme en que no participar en unas elecciones mientras las fuerzas estadounidenses continen ocupando el pas.

Las vacilaciones de los moderados (es decir, colaboradores) son incomprensibles. Si participan se enfrentan al asesinato. Por otro lado, si boicotean las elecciones, quedarn excluidos del acceso al poder (es decir, al saqueo). En pocas palabras, estn contra la espada y la pared.

Los planes de los norteamericanos segn pasan los das parecen ms inciertos. Los insurgentes estn incrementando su ofensiva, los candidatos se estn retirando, ha habido peticiones de aplazamiento incluso entre miembros de la administracin interina de Allawi. El lunes, el ministro de defensa, Hazim al-Shaalan -un chita secular- dijo mientras visitaba El Cairo que estaba pidiendo a Egipto que intentara persuadir a los sunnitas iraques para que participaran en las elecciones pero que si continuaban con el boicot entonces la votacin debera retrasarse.

En declaraciones a la agencia Reuters el martes, el presidente interino de Irak, Ghazi al-Yawar, un sunnita, pidi a las Naciones Unidas que consideraran la posibilidad de aplazar las elecciones. Al da siguiente, cuando continu el asesinato de al menos 15 personas en una academia de polica iraqu, Allawi insisti de nuevo, no habr ningn aplazamiento. En esto cuenta con el firme apoyo de EEUU y Sistani.

A pesar de todo, Washington est insistiendo en que las elecciones deben seguir adelante como estaba planificado, incluso si una gran parte de la poblacin no tiene posibilidad de participar en ellas. Ellos dicen: unas elecciones imperfectas son mejores que ningunas elecciones. Pero la verdad es que las elecciones son slo para las apariencias, para las relaciones pblicas en casa y en el extranjero. Ellos necesitan un sello para la ocupacin. Por lo tanto, si acatan o no el criterio democrtico ms bsico no tiene la ms mnima importancia. Por lo tanto lo ms probable es que se celebren las elecciones el 30 de enero en la mayor parte del pas.

EEUU y sus aliados esperan repetir las elecciones de Afganistn, donde las amenazas de un desbaratamiento extendido por parte de los militantes islamistas no se materializ y el presidente interino apoyado por EEUU, Hamid Karzai, gan la mayora. Sin embargo, este resultado est lejos de estar garantizado en Irak e incluso en Afganistn y de ninguna manera significa la estabilidad. El gobierno de Karzai no gobierna ms all de los mrgenes de Kabul. Como Allawi, se sostiene precariamente sobre las bayonetas norteamericanas. Como se quejaba The Economist:

En ambos pases, los grupos militantes estn lejos de estar acabados y las reformadas fuerzas de seguridad iraques y afganas todava son dbiles, mal entrenadas y llena de deserciones e infiltraciones. El recin elegido presidente de Afganistn y el parlamento que Irak debe tener en breve, seguirn siendo vulnerables durante algn tiempo a aquellos completamente decididos a atacarles a ellos y al mismo concepto de la democracia.

La palabra democracia es soberbia. Los derechos democrticos de la clase trabajadora en Gran Bretaa, EEUU y en los dems pases fueron conquistados por la clase obrera durante generaciones de lucha, contra los ricos y los poderosos, que se resistieron a ello. No es una palabra fcil en los labios de personas como George Bush, que fueron elegidos presidentes a travs del fraude.

Ese otro gran demcrata de occidente, Tony Blair, ha demostrado reiteradamente su desprecio por la democracia, cuando con su amigo de la Casa Blanca, inici una guerra criminal en Irak contra los deseos de la aplastante mayora de la poblacin britnica.

No se puede hablar de democracia sin autodeterminacin. Esa verdad elemental estaba clara para la poblacin de EEUU incluso cuando expulsaron por la fuerza de su suelo al ejrcito britnico en el siglo XVIII. Si fue bueno entonces para la poblacin norteamericana por qu no es bueno ahora para la poblacin iraqu?

La farsa electoral en un Irak ocupado es un engao cnico que debe ser denunciado por el movimiento obrero de todos los pases. Aquellos que quieren defender la libertad y los derechos democrticos del pueblo iraqu deben exigir la retirada inmediata e incondicional de todas las tropas extranjeras del suelo iraqu. La poblacin iraqu es la que debe decidir!

Posdata:

Los estadounidenses dicen no a la guerra en Iraq

Segn una encuesta publicada por Washington Post-ABC News a finales de diciembre, el 70% de los estadounidenses piensan que la guerra en Irak ha tenido un coste en bajas inaceptable.

El cincuenta y seis por ciento deca que no vala la pena luchar la guerra, se trata de un aumento de ocho puntos comparado con el verano pasado. Resulta significativo que es la primera vez que una mayora decisiva de la poblacin estadounidense ha llegado a esa conclusin.

A la pregunta de si Irak est preparado para las elecciones de finales de este mes, el 58% cree que el pas no est preparado. El 60% quieren que las elecciones sigan adelante segn lo previsto, incluso aunque el 54% muy correctamente no espera unos resultados honestos con un recuento justo y exacto.

La principal baza de Bush -la confianza de la opinin pblica en su liderazgo en la guerra contra el terrorismo- sigue bajando comparados con los resultados del ao pasado. El cincuenta y tres por ciento aprueba su gestin del terrorismo, mientras que el 43% no lo hace. Hace un ao las cifras eran un 70% y un 28%.

De manera similar, una encuesta de AP a principios de enero confirma que la mayora de la poblacin norteamericana tiene una baja opinin de la forma de llevar la guerra, el 44% lo apoya y el 54% lo desaprueba, segn una encuesta realizada entre 1.001 adultos. En la poltica exterior de Bush la poblacin est an ms dividida, el 50% la aprueba y el 48% la desaprueba.

Independientemente de las cifras, la tendencia es clara: los halcones de la Casa Blanca pierden apoyo y tarde o temprano el boomerang de las protestas estallar en sus caras.


Traduccin de Iraqi Elections: a cynical deception




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