Portada :: Palestina y Oriente Prximo
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 27-03-2010

Reflexiones sobre el levantamiento palestino que viene

Julien Salingue
Contretemps

Traducido para Rebelin por Caty R.


Durante las ltimas semanas la cuestin palestina ha ocupado en varias ocasiones el primer plano de la escena meditica. Cuando escribimos esto dos acontecimientos materializan la atencin: el mini-escndalo diplomtico suscitado por el anuncio del ministerio del Interior israel, en plena visita del presidente de Estados Unidos Joe Biden, de la construccin de 1.600 viviendas ms en las colonias de Jerusaln; y la reanudacin de los enfrentamientos en Jerusaln y varias ciudades de Cisjordania entre manifestantes palestinos, la mayora muy jvenes, y las fuerzas de seguridad israeles.

El desajuste

Algunos se mostraron sorprendidos. No se hablaba desde haca varios meses de una calma propicia para la reanudacin del proceso negociado? La vuelta de las visitas de enviados europeos y estadounidenses no daba a entender que por fin se iba a reiniciar el proceso de paz? Los dos protagonistas (la Autoridad Palestina y el Gobierno de Israel), no declararon, cada uno por su lado, que estaban dispuestos a hacer concesiones con el fin de volver a la mesa de negociacin? Finalmente, la poblacin palestina no se beneficiaba de una mejora de sus condiciones de vida, elemento favorable para un regreso de la confianza y de las conversaciones dirigidas a un acuerdo global?

Los recientes sucesos han puesto de manifiesto hasta qu punto la retrica diplomtica est en desajuste flagrante con la realidad sobre el terreno y hasta qu punto las evoluciones de la situacin en Israel y en los Territorios Palestinos estn en total contradiccin con lo que transmiten numerosos Gobiernos y medios de comunicacin occidentales. Pero esto que se est produciendo en las ltimas semanas no es accidental: los proyectos israeles de colonizar Jerusaln Oriental y las manifestaciones palestinas no son deslices que vendran a contradecir una lgica de fondo globalmente positiva. Al contrario, estos hechos son las expresiones ms visibles de las slidas tendencias que estn en marcha en Oriente Prximo.

Para entender lo que se trama en este momento en Israel y en los Territorios Ocupados es imprescindible elevarse por encima del caos de los acontecimientos y volver sobre la naturaleza profunda del conflicto que enfrenta a Israel al pueblo palestino. Obviamente no se trata de decir que no cambia nada y olvidarse de la realidad, sino ms bien de analizar dicha actualidad situndola en la historia del conflicto con el fin de percibir lo que sta nos revela en cuanto a las posibles evoluciones de la cuestin palestina.

La ficcin del proceso de paz

Las palabras tienen un significado, conviene preguntarse sobre la propia idea de proceso de paz que vuelve como un estribillo a la actualidad de Oriente Prximo. En su acepcin ms corriente, el proceso de paz israel-palestino se habra abierto a principios de los aos 90 y se habra materializado con la firma de los Acuerdos de Oslo (1993-1994) que prometan, segn numerosos comentaristas y diplomticos el final del conflicto israel-palestino. Dicho proceso de paz se habra interrumpido varias veces, pero seguira existiendo suspendido por encima de los acontecimientos a la espera de su relanzamiento.

La realidad es muy diferente y los palestinos nos lo han recordado al menos en dos ocasiones durante los ltimos 10 aos. En septiembre de 2000 en primer lugar, cuando la poblacin de Gaza y Cisjordania se levant para expresar su clera contra la continuacin de la ocupacin israel, de la colonizacin y de la represin. Despus en enero de 2006, cuando en las elecciones legislativas los palestinos eligieron un Parlamento ampliamente dominado por Hams, organizacin poltica entonces abiertamente hostil al proceso negociado y que predicaba el mantenimiento de la resistencia, incluso armada, contra Israel.

Se haban vuelto locos los palestinos? No. Los palestinos, al contrario que los diplomticos, viven en Palestina. Han visto duplicarse el nmero de colonos implantados en Cisjordania y Jerusaln entre 1993 y 2000. Han visto surgir de la tierra cientos de barreras israeles y decenas de carreteras reservadas a los colonos que subordinan hasta el menor de sus desplazamientos al capricho de las autoridades israeles. Han visto Jerusaln desgajada del resto de Cisjordania. Han visto la Franja de Gaza aislada del resto del mundo. Han visto, desde septiembre de 2000, una represin israel sin precedentes, miles de casas destruidas, decenas de miles de detenciones, miles de muertos y decenas de miles de heridos. Han visto un muro que los encierra en guetos. No han visto ni paz ni procesos.

Los Acuerdos de Oslo: la misma ocupacin con otros medios

Esas lneas, escritas en febrero de 1994 por la profesora universitaria israel Tanya Reinhart, a posteriori aparecen profticas. Pero Tanya Reinhart no tena nada de mdium, comprendi antes que los dems de qu se trataba realmente el proceso de Oslo. Cualquiera que lea con atencin los textos firmados a partir de 1993 se da cuenta perfectamente de que el asunto no tiene nada que ver con acuerdos de paz. Las cuestiones esenciales como el futuro de Jerusaln, la suerte de los refugiados palestinos, las colonias israeles estn ausentes de los acuerdos y se remiten a hipotticas negociaciones sobre el estatuto final. No hay ninguna mencin a la retirada del ejrcito israel de los Territorios Ocupados, sino nicamente a su repliegue.

Cualesquiera que fueran las intenciones o las ilusiones de los negociadores palestinos con respecto a un hipottico Estado palestino, la verdad de Oslo es otra: Israel, que ocupa entonces toda Palestina, se compromete a retirarse progresivamente de las mayores aglomeraciones palestinas y a confiar la gestin a una entidad administrativa concebida para la ocasin, la Autoridad Palestina (AP). La AP debe hacerse cargo de la gestin de dichas zonas y demostrar que es capaz de mantener la calma por medio, especialmente, de una potente fuerza policial (2). Cualquier progreso en el proceso negociado se subordina a los buenos resultados de la AP en el mbito de la seguridad. La ocupacin y la colonizacin continan y la AP se encarga de mantener el orden en la sociedad palestina. El orden colonial, por lo tanto (3).

Las contradicciones de Israel y el sionismo

La lgica de los Acuerdos de Oslo no es ms que una nueva actualizacin de un antiguo proyecto israel conocido con el nombre de Plan Allon. Con el nombre de aquel general laborista dicho plan, sometido al Primer Ministro israel Levi Ehskol en julio de 1967, pretenda responder a la nueva situacin creada por la guerra de junio de 1967, al final de la cual Israel haba conquistado, prcticamente, toda Palestina. Ygal Allon identific, mucho antes que los dems, las contradicciones a las que antes o despus se tendran que enfrentar Israel y el proyecto sionista y se propuso resolverlas de la manera ms pragmtica posible.

Cuando a finales del siglo XIX el joven movimiento sionista se fij como objetivo el establecimiento de un Estado judo en Palestina, el 95% de los habitantes de ese territorio no eran judos. Convencidos del que el antisemitismo europeo haca imposible la convivencia de los judos con las naciones europeas, los sionistas promovieron su partida hacia Palestina con el fin de convertirse en mayoritarios y poder establecer su propio Estado. El primer Congreso sionista (1897) consagra, por lo tanto, el principio de la colonizacin sistemtica de Palestina en una poca en la que el nacionalismo sobre una base tnica y colonialista iba viento en popa.

Fue en noviembre de 1947 cuando la ONU adopt el principio de particin de Palestina entre un Estado judo (55% del territorio) y un Estado rabe (45%). Los judos representaban entonces alrededor de un tercio de la poblacin. Los ejrcitos del nuevo Estado de Israel conquistaron militarmente numerosas regiones tericamente atribuidas al Estado rabe: en 1949 Israel controlaba el 78% de Palestina. Con el fin de preservar el carcter judo del Estado expulsaron sistemticamente a los no judos: al 80% de los palestinos, es decir, 800.000 de ellos, los obligaron a exiliarse. Nunca han podido regresar a sus tierras.

La guerra de 1967 fue una guerra de 1948 fallida. Aunque la victoria israel es innegable e Israel consigui el control del 100% de Palestina, en esta ocasin los palestinos no se fueron. Entonces Israel, que pretenda ser un Estado judo y democrtico, si atribua derechos a los palestinos renunciara al carcter judo del Estado, y si no los atribua renunciara a sus pretensiones democrticas. As, Allon propuso abandonar las zonas palestinas ms densamente pobladas dndoles una apariencia de autonoma pero conservando el control sobre la esencia de los territorios conquistados: algunos islotes palestinos en medio de un ocano israel.

De la guerra de las piedras a la Intifada electoral

La filosofa del Plan Allon gui a los Gobiernos israeles durante los aos 70 y 80, incluso aunque se opusieron todo lo posible en el momento en que acordaron algunos derechos para los palestinos. La primera Intifada (desencadenada a finales de 1987), levantamiento masivo y prolongado de la poblacin de Cisjordania y Gaza, cambi la situacin. A la vuelta de los aos 90 la cuestin palestina era un factor de inestabilidad en Oriente Prximo, zona estratgica en la cual Estados Unidos quera afianzar su control tras la cada de la URSS. El Gobierno estadounidense oblig a Israel a negociar. El resultado fueron los Acuerdos de Oslo, que ofrecen a los palestinos una apariencia de autonoma en las zonas ms densamente pobladas.

Isaac Rabin, a menudo presentado como aqul por quien podra haber llegado la paz, sin embargo fue muy claro: El Estado de Israel integrar la mayor parte de la tierra de Israel de la poca del Mandato Britnico junto a una entidad palestina que constituir un hogar para la mayora de los palestinos que viven en Cisjordania y Gaza. Queremos que esa entidad sea menos que un Estado y que administre de forma independiente la vida de los palestinos que estarn bajo su autoridad. Las fronteras del Estado de Israel () estarn ms all de las lneas que existan antes de la Guerra de los Seis Das. No volveremos a las lneas del 4 de junio de 1967 (4). Y yendo ms lejos aadi que Israel se anexionara la mayora de las colonias y conservara la soberana sobre Jerusaln su capital nica e indivisible y sobre el valle del Jordn.

La poblacin palestina comprob rpidamente que Israel no tena la intencin de renunciar a controlar prcticamente toda Palestina: se aceler la colonizacin, se multiplicaron las expulsiones y los palestinos quedaron cada vez ms acantonados en las zonas rodeadas por el ejrcito y las colonias. Mientras la situacin de la poblacin se iba degradando una minora de privilegiados, miembros o prximos de la direccin de la nueva Autoridad Palestina, se enriquecan considerablemente y colaboraban con Israel de forma ostensible en los mbitos de la seguridad y la economa: en septiembre de 2000 los palestinos volvieron a levantarse.

Israel aplast la segunda Intifada y adems margin a Yasser Arafat, considerado muy reticente a firmar un acuerdo de rendicin definitiva. Israel y Estados Unidos favorecieron el ascenso de Mahmud Abbas (Abu Mazen) quien particip, por ejemplo, en una cumbre con Bush y Sharon en junio de 2003, mientras Arafat estaba encerrado en Ramala. A la muerte del antiguo lder, Abu Mazen fue elegido de mala manera presidente de la Autoridad Palestina en enero de 2005 (participacin bastante escasa y ningn candidato de Hams). Abu Mazen, que necesitaba una legitimidad parlamentaria para conseguir que los palestinos aceptaran un acuerdo con Israel, organiz las elecciones legislativas de enero de 2006. La victoria de Hams fue indiscutible: con su voto la poblacin dej claro su rechazo a cualquier capitulacin y su voluntad de seguir luchando.

El final del parntesis de Oslo

La victoria de Hams puso de manifiesto el carcter totalmente irrealizable del proyecto de Oslo entendido como la posibilidad de arreglar la cuestin palestina por medio de la constitucin de cantones administrados por un gobierno nativo que fuese a la vez conciliador con Israel, legtimo y estable. Pero la comunidad internacional no ha querido entender nada: boicot al gobierno de Hams, apoyo del bloqueo israel sobre Gaza, reconocimiento del gobierno de emergencia nombrado por Abu Mazen en Cisjordania Estados Unidos y la Unin Europea siguen actuando como si un retorno a Oslo fuese posible y deseable.

Pero como hemos visto es precisamente el Proceso de paz el que desemboc en la segunda Intifada y en la llegada al poder de Hams, que entonces era la nica organizacin capaz de aglutinar al mismo tiempo el apoyo material a la poblacin, la crtica al proceso negociado y la continuacin de la resistencia frente a Israel. Algunos que hablan de un imprescindible retorno a la situacin anterior a septiembre de 2000 deberan preguntarse si no es, precisamente, la situacin anterior a septiembre de 2000 la que origino el levantamiento de septiembre de 2000!

Las tergiversaciones y gesticulaciones diplomticas actuales en realidad traducen una constatacin del fracaso. Progresivamente todos van tomando conciencia del fin del parntesis de Oslo, y mientras algunos se empean ciegamente en intentar resucitar un cadver otros buscan soluciones alternativas: desde la proclamacin de un Estado palestino sin fronteras a una administracin jordana de los cantones palestinos, pasando por el envo de tropas de la ONU a Gaza, las ideas se atropellan, incluidas las ms fantasiosas. Este afn de encontrar una solucin en realidad es el resultado de una comprensin, incluso parcial, de las dos lgicas que existen realmente sobre el terreno: el reforzamiento del dominio israel sobre Cisjordania y Gaza y la nueva movilizacin de la poblacin palestina. Un cctel explosivo.

El reforzamiento del dominio israel

Hablemos de Jerusaln en primer lugar. La atencin se centra en la construccin de 1.600 nuevos alojamientos. Y entonces? Olvidamos a los 200.000 colonos que viven en Jerusaln y su periferia? Olvidamos las decenas de expulsiones y demoliciones de casas palestinas en los ltimos meses? Los 1.600 nuevos alojamientos no son un hecho aislado, sino que se inscriben en una lgica asumida desde 1967: la judaizacin de Jerusaln y su aislamiento del resto de los Territorios Palestinos para contrarrestar cualquier reivindicacin de soberana palestina sobre la ciudad.

A continuacin hablemos de Cisjordania. Aunque el flujo de las ayudas internacionales ha permitido a la Autoridad Palestina de Ramala pagar a los funcionarios, es muy atrevido hablar de una recuperacin econmica real. El PIB palestino global creci en 2009, pero sigue siendo un 35% ms bajo que el de 1999. Adems ese aumento global disimula disparidades flagrantes: es cierto que el sector de la construccin ha crecido un 24%, pero la produccin agrcola cay el 17%...

Por otra parte no se cuestiona el control israel sobre Cisjordania: El aparato de control se ha vuelto cada vez ms sofisticado y efectivo en cuanto a su capacidad para afectar a todos los aspectos de la vida de los palestinos (). Dicho aparato de control incluye un sistema de permisos, de obstculos fsicos () las carreteras prohibidas, las prohibiciones de entrar en grandes partes de Cisjordania (). El dispositivo ha transformado Cisjordania en un conjunto fragmentado de enclaves econmicos y sociales aislados unos de otros. Lo dice el Banco Mundial en un informe de febrero de 2010 (5).

Finalmente, tras el anuncio de una congelacin temporal de la colonizacin en noviembre pasado, Israel autoriz la construccin de 3.600 viviendas continuando una poltica con la que el ao pasado el nmero de colonos instalados en Cisjordania aument un 4,9 mientras que el conjunto de la poblacin israel slo creci el 1,8. Por ltimo, pero no menos importante, el pasado 3 de marzo Netanyahu declar que, incluso aunque se llegue a un acuerdo con los palestinos, est excluido que Israel renuncie a su control sobre el valle del Jordn

Hablemos, tambin, de Gaza. Bajo el bloqueo, los habitantes de la Franja sufren una catstrofe econmica y social sin precedentes. En el espacio de dos aos han cerrado el 95% de las empresas y se han destruido el 98% de los empleos del sector privado. La lista de los productos prohibidos a la importacin es un catlogo sin pies ni cabeza: libros, t, caf, fsforos, velas, smola, lapiceros, zapatillas, colchones, sbanas, tazas, instrumentos musicales La prohibicin de importar cemento y productos qumicos impide la reconstruccin de las infraestructuras destruidas por los bombardeos de 2008-2009, bien se trate de casas o de las estaciones de depuracin, con las consecuencias sanitarias que se pueden imaginar.

Hacia una tercera Intifada?

Cmo extraarse entonces de que crezca la ira entre los palestinos? Los recientes sucesos son el resultado de numerosas iniciativas que, aunque no han tenido mucho eco meditico, revelan la existencia de una nueva movilizacin de la poblacin palestina. Entre otras cosas: mltiples manifestaciones en los pueblos alrededor de Beln o Hebrn contra las extensiones de las colonias y las confiscaciones de tierras; las manifestaciones semanales en los pueblos de Niln y Biln contra la construccin del muro y las expropiaciones; 3.000 manifestantes en Jerusaln, el 6 de marzo, contra los proyectos de colonizacin y las expulsiones

La represin contra esta nueva movilizacin ha dado un salto cualitativo en los ltimos meses. Las manifestaciones se han dispersado sistemticamente a golpe de gases lacrimgenos y balas de goma. El nmero de detenciones e incursiones israeles ha aumentado de forma espectacular desde principios de este ao. Las autoridades israeles han decretado recientemente que los pueblos de Biln y Niln, smbolos de la lucha popular y no violenta, en lo sucesivo tienen el estatuto poco envidiable de zonas militares cerradas todos los viernes (el da de las manifestaciones), y eso durante seis meses.

Estamos en el principio de la tercera Intifada? Probablemente es demasiado pronto para responder a esta pregunta, pero sin embargo es evidente que se renen numerosas condiciones para que una vez ms los palestinos protesten de forma visible y masiva contra el destino que les tienen preparado. Las divisiones actuales dentro del movimiento nacional palestino y la dbil estructura poltica de la sociedad palestina, pulverizada por los aos de Oslo, impiden considerar un levantamiento del mismo tipo que el de 1987. Por el contrario se pueden esperar enfrentamientos entre las fuerzas de seguridad palestinas de Cisjordania, supervisadas por el general estadounidense Keith Dayton, y los manifestantes.

Pero los palestinos de los Territorios Ocupados, y especialmente los ms jvenes (el 50% de la poblacin palestina tiene menos de 15 aos), no se dejarn intimidar por algunos uniformes, sean palestinos o israeles. Y es cierto que no se conformarn con negociaciones indirectas que hagan la vista gorda sobre lo fundamental (la ocupacin de Cisjordania, el bloqueo de Gaza, Jerusaln, las colonias, el destino de los refugiados, los presos) llevadas a cabo por un Mahmud Abbas desacreditado e inaudible. Los sucesos de los ltimos das lo sealan claramente: nadie puede predecir con certeza en qu plazo, pero la poblacin palestina volver a hacer que se oiga su voz.

Notas:

(1) Artculo de febrero de 1994, citado en T. Reinhart, Dtruire la Palestine, La Fabrique, 2002.

(2) Declaracin de principios sobre los acuerdos provisionales de autogobierno (DOP), artculo 3.

(3) Para un anlisis ms detallado de los Acuerdos de Oslo se pueden remitir a mi artculo Retoru sur Les Accords dOslo, en mi blog.

(4) Addres to the Knesset by Prime Minister Rabin on the Israel-Palestinian Interim Agreement, 5 de octubre de 1995, disponible (en ingls), en el sitio del Ministerio de Asuntos Exteriores israel.

(5) Checkpoints and Barriers: Searching for Livelihoods in the West Bank and Gaza, disponible (en ingls) en el sitio del Banco Mundial.

Fuente: http://www.contretemps.eu/interventions/reflexions-sur-soulevement-palestinien-qui-vient



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