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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 27-03-2010

Sexismo y lenguaje

Silvia Senz, Jos Polo, Ana Mara Vigara
La Fiera Literaria


En castellano existen los participios activos como derivados de los tiempos verbales. El participio activo del verbo atacar, es atacante; el de salir, es saliente; el de cantar, es cantante; el de existir, existente.

Cul es el participio activo del verbo ser? El participio activo del verbo ser, es "el ente". Qu es el ente? Es algo que tiene entidad. Por ese motivo, cuando queremos nombrar a la persona que denota capacidad de ejercer la accin que expresa el verbo, se le agrega al final "-nte". Por lo tanto, a la persona que preside se le dice presidente (nunca presidenta), independientemente del sexo que esa persona tenga. Se dice capilla ardiente (no ardienta); se dice estudiante (no estudianta); se dice paciente, (no pacienta); se dice dirigente (no dirigenta) y as muchos ms.

Nuestros polticos y muchos periodistas (casi todos muy progresistas) no slo hacen un mal uso del lenguaje por motivos ideolgicos, sino por ignorancia de la gramtica de la lengua castellana. Pasemos el mensaje a todos nuestros conocidos con la esperanza de que el mismo llegue finalmente a todos esos ignorantes.

El que mand esto frustr a un grupo de hombres que se haba juntado en defensa del gnero. Ya haban firmado lo siguiente:

 

el dentisto, el poeto, el sindicalisto, el pediatro, el pianisto, el turisto, el taxisto, el artisto, el poeto, el periodisto, el violinisto, el telefonisto, el taxisto, el trompestisto, el teclisto, el maquinisto, el electricisto, el oculisto, el polico del esquino y, sobre todos, el machisto!

 

* * *

 

 

En principio, los fieras, que no somos expertos en materia de lenguaje, pero s decididamente feministas, estamos de acuerdo con el espritu que anima el texto, aunque, puede que no, con la intencin que subyace al mismo. Nos parece oportuno que se ridiculicen ciertas actitudes derivadas, ms del inters cateto de situarse in, como se deca en los aos 70, que de la reflexin y de la ciencia. La reductio ad ridiculum es un arma que La Fiera invent y ha utilizado con tanta largueza como eficacia. Sin embargo, nos parece que pueden resultar valiosas algunas consideraciones, teniendo en cuenta el sitz im leben. Unas consideraciones sobre las que queremos pedir su opinin a especialistas.

Por qu presidenta, entre otras, s se ha aceptado siempre? Por qu, de siempre tambin, s han sido aceptadas por la comunidad hablante feminizaciones como jefa, maestra, directora, doctora, patrona, etc. A nuestra manera de ver, la discusin, en estos momentos, no debe reducirse a una aplicacin estricta de la gramtica, con los resultados que se producan antes de que se utilizara el lenguaje como un instrumento ms en la lucha por las justas reivindicaciones femeninas. Creemos indispensable partir de una distincin: una cosa es el sexo de las personas y otra distinta el gnero de las palabras. No obstante, cuanto, desde este campo, se pueda hacer para eliminar la prepotencia del patriarcalismo y la preponderancia de lo patriarcalista, y conquistar la igualdad total creemos que debe ser bienvenido.

Preguntas y respuestas:

En resumen, y aunque puedes comentar todo lo que te apetezca del texto ajeno y de nuestro comentario, las preguntas concretas son:

-Por qu piensas que ha habido palabras, como presidenta, maestra, profesora, etc. que no han tenido nunca dificultad en ser aceptadas hasta por los ms tercos machistas?

-No te parece que el problema de la feminizacin de unos vocablos (y consiguiente masculinizacin de otros) ha adquirido una distinta dimensin con motivo de las reivindicaciones feministas en todos los campos, entre ellos, el de la designacin de oficios y profesiones a las que las mujeres han accedido, tras siglos o milenios de injusto veto?

-Pregunta, quiz, intil: cmo crees que puede incidir este tema en la realidad social, donde se palpa todava una notable resistencia ante la equiparacin de mujeres y hombres en todos los campos por parte de muchos cenutrios.

(Un parntesis: crete, querida amiga, que a nosotros nos causa sonrojo que, a principios del siglo XXI haya que plantear estos problemas).

-Consideris las mujeres la posibilidad de algunas excepciones por razones estticas o de musicalidad? Porque, por ejemplo, algunos de nosotros enfermaramos gravemente si nos visemos obligados a escribir miembra, payasa, poeto o vctimo.

Respuestas de Silvia Senz Bueno, Licenciada en Filologa, especializada en edicin de obras de Lingstica

1) La tendencia general y natural en castellano --que no es la que recogen las gramticas normativas o pseudonormativas o aquellas que restringen la descripcin al dialecto culto y al registro escrito (muy influenciado por la norma)--, es a feminizar en -a aquellas palabras que indican oficios, independientemente de su etimologa y de su terminacin, a medida en que, en nuestra sociedad, la mujer se incorpora a ellos. El mismo caso se da a la inversa (pero en muchas menos ocasiones, claro): cuando el hombre se incorpora a un oficio tradicionalmente femenino, ste se acaba masculinizando: "modista" dio "modisto", y "azafata" dio "azafato".

2) Para saber cul es la tendencia del idioma en lo relativo a las palabras donde hay una relacin gnero gramatical-sexo biolgico, conviene fijarse en lo que marca la desconocidsima (por los lingistas) habla popular (despectivamente llamada "vulgar" por los gramticos normativistas, los "curtos" y los acadmicos), que es la que seala el rumbo del idioma desde que el castellano deriv del latn vulgar. Si en un pueblo (al menos de Espaa) hay una mujer mdico o practicante, la llamarn sin duda "mdica" o "practicanta", que es lo genuino y propio del castellano, lengua que mayoritariamente asocia en estos casos el masculino con la terminacin -o y el femenino con la terminacin -a. Y si hay una intelectual o una estudiante, la llamarn "inteletuala" o "intelettuala" (dicho sea de paso, siguiendo las leyes de evolucin fontica del castellano que la norma culta no reconocer nunca), y "estudianta".

3) Es absolutamente cierto que muchas expresiones y trminos que aluden a personas reflejan la estructura social tradicional de nuestra cultura, que invisibiliza por completo a la mujer. La lengua no es un ente abstracto e independiente, que evolucione al margen de la conducta y la ideologa de las sociedades que la hablan.

4) La feminizacin de una palabra en la que se da relacin entre sexo y gnero y para la que no existe un femenino responde muy a menudo a un mecanismo de eficacia comunicativa muy presente en el lenguaje oral y an ms en el lenguaje escrito: la desambiguacin.

5) En cuanto a tu ltima pregunta, yo creo que el mundo literario es un mundo libre, que crea y recrea sus propias reglas y no est sujeto a ninguna de las esclavitudes del lenguaje.

Hay un grupo de investigadoras especializadas en este tema: Esther Forgas, Eullia Lled, Ana Mara Vigara y M. ngeles Calero. Son todas ellas catedrticas de lengua espaola. No dicen una del revs. Si lo necesitis, os contacto con ellas.

Os dejo uno de sus artculos:

"Ministras, arrieras y azabacheras.

De la feminizacin de tres lemas en el DRAE (2001)"

http://www.ucm.es/info/especulo/cajetin/lledo.html

Dra. Eullia Lled Cunill

Hay tambin un buen libro de estilo de lenguaje no sexista donde se dan abundantsimos y atinados razonamientos sobre el tema:

www.nodo50.org/mujeresred/manual_lenguaje_admtvo_no_sexista.pdf

Un abrazo, Silvia

Nota: La Fiera publicar el artculo de la profesora Lled en su prximo nmero.

Respuestas de Jos Polo, catedrtico de Lingstica en la Universidad Autnoma de Madrid

1.- Todo el movimiento del feminismo lingstico se basa en un disparate maysculo, producto, al mismo tiempo, de un grado insuperable de ignorancia y de demagogia.

2.- Cuando hablan de que debe evitarse la forma masculina los nios para la idea de nios y nias, desconocen que lo de masculino/femenino es, en principio, una categora semntica, no mecnicamente formal; como tales categoras semnticas, se dan en ella, como en cualesquiera otras, fenmenos como la polisemia (comprese, por ejemplo, la fecundidad semntica de la unidad lxica operacin), homonimia, sinonimia, neutralizacin, sincretismo, etc. Por eso, cuando decimos los nios para meramente infancia, no estamos, de ninguna de las maneras, sirvindonos de un masculino (= de un significado masculino), sino, dentro de la polisemia en este caso, de os) de un significado neutro/genrico/no simplista, pues se trata de realidades histricas: dialcticas/no superficialmente mecnicas. El sintagma los nios representa el esquema formal MASCULINO cuando el significado es, justamente, los nios (no las nias), pero con el otro significado no podemos hablar de gnero masculino las formas del lenguaje estn al servicio de los significados, no al revs (el movimiento es de dentro hacia fuera: de lo onomasiolgico a lo semasiolgico).

3.- Formas como presidenta, patrona, etc., deben interpretarse, dentro de la mltiple realidad de los microsistemas lingsticos, en su propio entorno histrico (siempre ligado a hechos culturales en sentido amplio), pero no a manera de espcimen de una especie de regla de tres simple procesable mediante un programa informtico.

4.- La igualdad (=de oportunidades, ante la justicia, etc.) de hombres y mujeres no se lograr confundiendo, por incultura, los conceptos de sexo y gneros gramaticales y destrozando los delicados y, con relativa frecuencia, econmicos- mecanismos logrados por los sistemas lingsticos (por los hablantes) a travs de siglos de lenta y sazonada evolucin.

5.- Ante la degradacin de los niveles de la enseanza (primaria, media, universitaria), acentuada, con ritmo creciente, en los ltimos veinticinco o treinta aos, no es de extraar que, junto a disparates inimaginables (no slo ortogrficos y ortotipogrficos) por doquier, avasallen movimientos idiomtico-culturales, tan nocivos para hombres y mujeres, que, en lo que atae al asunto objeto de atencin, suponen, en trminos eufemsticos, una grave desconsideracin para con nuestra lengua comn (Espaa, Hispanoamrica, otros lares).

Respuestas de Ana Mara Vigara , Catedrtica de Lengua Espaola en la Universidad Complutense de Madrid

-Por qu piensas que ha habido palabras, como presidenta, maestra, profesora, etc. que no han tenido nunca dificultad en ser aceptadas hasta por los ms tercos machistas?

Niego la mayor. Aunque maestra y profesora no han tenido muchos problemas, presidenta, como clienta, los sigue teniendo. A veces con el argumento lingstico de que procede de un participio activo y, por lo tanto, debe ser invariable; y la mayor parte de las veces con la creencia de que la RAE no lo ha admitido o con el argumento puramente esttico me suena/parece horrible,

-No te parece que el problema de la feminizacin de unos vocablos (y consiguiente masculinizacin de otros) ha adquirido una distinta dimensin con motivo de las reivindicaciones feministas en todos los campos, entre ellos, el de la designacin de oficios y profesiones a las que las mujeres han accedido, tras siglos o milenios de injusto veto?

S me parece. Intentemos entenderlo.

Si tienes solo una oreja (de siempre, incluso desde que naciste) y sabes que con una simple crema, disponible en el mercado, te crecera la otra (que t no tienes, ni quienes son como t, pero los dems s),

a) reivindicaras tener una sola oreja? (quin se pondra a reivindicar tener algo que ya tiene?);

b) aceptaras sin ms que te prohibieran aplicarte esa crema con el argumento de que no necesitas otra oreja; de que oyes bien aunque no la tienes; de que nunca has necesitado esa segunda oreja; de que ya todo el mundo se ha acostumbrado a verte y quererte sin la otra oreja; de que se reirn de ti si te la pones; de que nadie debe aplicarse esa crema, que se vena usando para otra cosa, si no lo autoriza especficamente el Ministerio de Sanidad espaol; de que conviene no tener esa segunda oreja hasta que se generalice y todo el que no la tiene se la ponga (ya s que este ltimo parece contradictorio, y lo es, lo es); de que hay otras cremas que podran hacer lo mismo, y no las has aplicado, y otras, perfectamente integradas en nuestro sistema sanitario, que hacen otras cosas y nunca les has hecho caso?;

c) aceptaras que se burlaran de ti y te estigmatizaran y te pusieran en evidencia porque quieres aplicarte esa crema o porque quieres tener o tienes dos orejas? Interpretaras quiz que, puesto que no puede ser tan disparatado tener dos orejas o desear tenerlas, esa oposicin, a veces radical, a tus deseos o pretensiones y a aplicar el remedio (simple y accesible) para conseguirlos tiene cierto aspecto de saa?

Te traslado todo esto al terreno del lenguaje y del uso lingstico:

a) Reivindicaramos que tuvieran gnero masculino presidente, periodista, pediatra, jefe, mdico o patrn, que ya lo tienen, y nadie lo discute?

Ms an: prcticamente todas estas palabras nacieron en nuestra lengua exclusivamente en masculino, y as pasaron a los diccionarios acadmicos, donde tardaron tiempo (unas ms, otras menos: segn las mujeres se iban incorporando a la vida social y pblica) en aparecer con gnero comn (periodista, pediatra, entre las nombradas) o masculino y femenino (jefe/a, presidente/a, mdico/a, patrn/a).

Aunque no me he molestado en comprobarlas todas, te aseguro que esto ha ocurrido en prcticamente todos los femeninos que se mencionan en vuestro escrito (y en prcticamente todos los que suelen ponerse en entredicho). Y es muy fcil de comprobar: si entras en el NTLLE (Nuevo Tesoro Lexicogrfico de la Lengua Espaola, en www.rae.es ), puedes hacerlo t mismo.

Y no deja de ser curioso que en esto la Academia, tantas veces acusada de conservadora, anticuada y lenta, est por delante de mucha gente que hoy discute los femeninos con pasn casi agresiva.

Volviendo al argumento central, tres datos importantes:

1) Se plantea (y discute) la feminizacin de trminos, y solo la femninizacin, porque el masculino ya existe y no tiene discusin. No suele plantearse, pues, el masculino, ni hay por qu. Plantear, por ejemplo, que periodista, que naci solo masculino (masc. periodista), debera cambiar ahora su masculino a periodisto porque tambin designa femenino y (en castigo, parece) porque masc. presidente se convierta en el uso en fem. presidenta o masc. juez en fem. jueza (por ejemplo) es, como se puede apreciar, bastante incoherente.

2) Efectivamente, una cosa es el sexo de las personas y otra el gnero de las palabras: eso es innegable. Solo que parece que para aludir a personas (sustantivos personales, los que nos interesan aqu), en espaol, tendemos a aplicar sistemticamente el masculino a las personas de sexo masculino y, en justa correspondencia seguramente, el femenino a las personas de sexo femenino. Lo aplicamos en las concordancias y, a poco que se pueda, en los sustantivos personales tambin. La tendencia es muy antigua, y hasta los diccionarios lo reflejan. Pero aunque no lo reflejaran, nuestra vida cotidiana nos proporciona continuamente ejemplos.

Fjate, sin ir ms lejos, en vuestro texto: En principio, los fieras, que no somos expertos en materia de lenguaje, pero s decididamente feministas, estamos de acuerdo con el espritu que anima el texto. Seguro que si buscamos en el diccionario fiera, encontramos que es vocablo femenino (y solo femenino); como no alude inicialmente a personas, sino a animales, cuando lo utilizamos para personas suele ser para calificar (Juan es una fiera, Mara es una fiera); en vuestro texto, los fieras no est usado ni para animales ni como calificador, sino convertido en sustantivo comn que designa a quienes participis en la publicacin: con el masculino los para varones o usado como genrico (para varones y mujeres que comparten esa misma adscripcin) y concordado en masculino con expertos. No podremos utilizar los fieras, tan apropiadamente, porque fiera sea sustantivo femenino? Sera absurdo no aprovechar todas las posibilidades, no?

El proceso es muy similar para el femenino: cuando necesitamos o deseamos expresarlo, encontramos el modo: o lo creamos o utilizamos el artculo y las concordancias para hacerlo visible.

Algunos son gramaticalmente fciles: sustantivo personal masculino que acaba en o pasa a femenino en a (como nio/a, mdico/a, rbitro/a), y sustantivo personal masculino que acaba en consonante pasa a femenino aadiendo una a (como profesor/a o patrn/a; la oposicin a juez/a ira en contra de esta tendencia, curiosamente). Otros tienen una terminacin que, aunque sean masculinos, permite fcilmente una interpretacin especficamente femenina, y en estos casos nos basta con las concordancias (el/la periodista, el/a terapeuta, el/a poeta, el/la vctima). Y los casos ms difciles y cuyo comportamiento es menos sistemtico son los acabados en e (jefe, cliente, cantante), que a veces se convierten en femeninos (jefa, clienta) y muchas otras se utilizan en gnero comn (el/la cantante).

b) Prcticamente todos los argumentos presuntamente lingsticos que se utilizan son, sobre todo, ideolgicos y en general bastante interesados. Y algunos muy fciles de desmontar.

He intentado hacerlo con rigor (desmontarlos) en un artculo que te adjunto (Nombrar en femenino: el caso emblemtico de jueza, que ha aparecido hace poco en el libro De igualdad y diferencias: diez estudios de gnero).

-Pregunta, quiz, intil: cmo crees que puede incidir este tema en la realidad social, donde se palpa todava una notable resistencia ante la equiparacin de mujeres y hombres en todos los campos por parte de muchos cenutrios?

Creo que vamos a seguir discutindolo mucho tiempo, y con argumentos parecidos a los de ahora, que tan ingeniosos e indiscutibles parecen. Si las cosas dependieran de m, las dejara correr en la medida de lo posible, y pronto sabramos qu femeninos triunfan y cules no. Acabaremos sabindolo de todos modos, pero necesitaremos ms tiempo.

-Consideris las mujeres la posibilidad de algunas excepciones por razones estticas o de musicalidad? Porque, por ejemplo, algunos de nosotros enfermaramos gravemente si nos visemos obligados a escribir miembra, payasa, poeto o vctimo .

Por qu las mujeres? Por qu los grupos feministas o las feministas, como se lee continuamente? Realmente est el mundo dividido en dos en esta cuestin: las mujeres vs. los hombres, las feministas vs. todos los dems? No hemos quedado en que los fieras son decididamente feministas tambin?

Tan previsibles son las excepciones como la generalizacin (que parece, en cambio, mucho ms difcil; y si no hay generalizacin, no habr excepciones). Ocurrirn o no. En Espaa no parece que miembra tenga muchos visos de triunfar por el momento, pero, creado sobre un masculino en o, ya se usa en algunos pases hispanoamericanos (para nosotros seguramente sera una excepcin, s); payasa se usa ya, es un femenino absolutamente normal desde el punto de vista morfolgico y hay mujeres que se dedican al oficio de payasear: ms de uno de vosotros, me temo, va a enfermar gravemente; poeto no ha lugar: es un masculino ficticio, como lo seran profesoro o periodisto, creados sobre masculinos terminados en a (no hemos quedado en que una cosa es el gnero de las palabras y otra el sexo de las personas?), y tiene un femenino, poetisa, que gusta menos que el comn poeta (para ambos sexos), cada vez ms extendido; y los mismos argumentos, o casi, podramos utilizar para vctimo (la vctima se comporta, para entendernos, como la fiera: tampoco vctima es nombre solo personal paisajes, animales, cosas, personas son vctimas de la maldad del ser humano): es muy poco probable que poeto o vctimo se desarrollen de momento (adems, recordmoslo, de momento no es el masculino que ya existe-- el que se cuestiona, sino el femenino, al que parece que no nos hemos acostumbrado an).



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