Portada :: Espaa
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 29-03-2010

Candeleda (vila), capital de los sntomas
Una exhumacin frustrada o la transicin espaola como neurosis obsesiva

Javier Mestre
Rebelin


Los compaeros del Foro por la Memoria del Valle del Titar y La Vera han visto resarcida parcialmente la decepcin con la relevancia meditica que ha adquirido la exhumacin frustrada de los siete republicanos asesinados hace ms de 70 aos en la conocida como Cuesta del Avin. El alcalde psocialista del pueblo, que paradjicamente se llama Miguel Hernndez, se reuni con ellos por sorpresa el viernes 26 por la tarde y les comunic que el dueo de la finca no quera que se hiciera ningn tipo de poltica al desenterrar los cuerpos, que slo autorizaba a bajar hasta la fosa a los familiares directos y los tcnicos y que nada de banderas republicanas ni apologa (sic). El primer edil de la localidad se mostr, asimismo, muy enfadado porque el sistema de alertas de Google le haba avisado de que se haba publicado en Internet un comunicado del Foro en el que se deca que los siete del Avin haban sido asesinados por falangistas de Candeleda... Cmo se les ocurra sacar semejantes trapos sucios, si contaban con el respaldo del Ayuntamiento! Haban manchado el buen nombre del pueblo y lo ponan a l en un compromiso, dado que gobierna en coalicin con un concejal de derechas! Quin os va a ayudar en adelante, si perdemos las prximas elecciones, insensatos?, parece ser que les reproch a los activistas contra el olvido.

Ahora, el alcalde se habr cansado de recibir alertas Google con el suceso. Los militantes locales del desenterramiento de ignominias no han podido menos que sonrer por el carcter esclarecedor que han tomado los hechos. Bien mirado, los restos podrn esperar hasta que se obtenga tiempo al tiempo, y siempre por medios privados- la expropiacin provisional forzosa de la parte de la finca que los fascistas convirtieron en umbro cementerio. Ahora, en todo el mundo se ha visto que este pas est enfermo y aflora el mal por la herida que la excavadora no ha podido hacer en terreno candeledano.

Familia y poltica

La actuacin del PSOE en materia de la denominada memoria histrica es un puro lapsus derrotista. Un pisoteo de las cunetas. Una palada de tierra encima de los represaliados del franquismo, de sus propios militantes de antao. En cualquier pas civilizado, si se hace algo as como restaurar la democracia, como mnimo el Estado asume sus responsabilidades ms elementales y esclarece los crmenes de la dictadura, desentierra los cuerpos y resarce moral y econmicamente a las familias que llevan ms de setenta aos viviendo salvajemente damnificadas. Lo hace el Estado con leyes que obliguen a los jueces a asumir sus responsabilidades, y que pongan los medios materiales y jurdicos para que se reparen en lo posible los daos brutales infligidos a los derrotados. As, la expropiacin parcial de los lugares donde estn los cuerpos y las pruebas del crimen de lesa humanidad (de esos que no prescriben segn los convenios internacionales firmados por Espaa, que tienen rango constitucional y deberan estar por encima de, por ejemplo, la Ley de Amnista) debera efectuarse de oficio.

Arteramente, los que se han quedado con las siglas histricas de la organizacin de Pablo Iglesias han dejado los procesos de exhumacin en manos privadas, reducidos a algo as como actos dentro de la rbita de lo familiar que el Gobierno puede apoyar puntualmente mediante subvenciones o cediendo algunos recursos de las administraciones. Tras setenta aos de represivo silencio, de terror de Estado, ahora, con la Ley de la Memoria Histrica y las variadas actuaciones de gobernantes socialistas de toda laya, nos vienen a decir que nos podemos dar con un canto en los dientes porque nos dejan sacar a los muertos, y hasta nos ayudan, porque es algo humanitario a lo que las familias tienen derecho. El dueo del terreno, a travs del alcalde, ha querido imponer unas condiciones apolticas para la exhumacin. En principio, ante una iniciativa familiar en la tierra de otro, prima el derecho de propiedad, no? As, nos encontramos con que la segregacin de algo que es de justicia y que tiene serias repercusiones polticas a la esfera de lo privado conlleva naturalizar la oposicin entre el tratamiento familiar, es decir, apoltico del crimen, frente a las aspiraciones de esos rojos del Foro por la Memoria que quieren aprovechar las circunstancias para politizar el caso.

Sacar los muertos, esclarecer cada caso del conjunto coherente de lo que fue un evidente genocidio poltico, si no se politiza debe ser, entonces, una cuestin jurdica. Si el Gobierno y el Legislador no ponen los medios para que sea una cuestin jurdica, entonces la estn politizando a lo bestia! Si se utiliza el derecho de propiedad para reprimir la exhibicin de las ideas democrticas por las que fueron asesinados los jornaleros, resarcimiento mnimo que exige su memoria, se est dando una politizacin brutal del caso... una politizacin que prolonga setenta aos despus la violencia fascista. Es lo que pasa con las neurosis. Las racionalizaciones esconden la mugre reprimida.

Exhumar cartagineses

Uno de los factores que contribuyeron a hacer definitivamente imposibles las exhumaciones de la Cuesta del Avin fue la actitud del grupo de arquelogos que se haba juntado para efectuar las labores tcnicas correspondientes. Ante el tono y los argumentos del alcalde cuando, en nombre de la propiedad de la finca, quiso imponer condiciones vergonzantes, inauditas, para la exhumacin, los jvenes arquelogos, que en su mayor parte no pertenecan al movimiento antiamnesia, reaccionaron solidarizndose a su modo con el Ayuntamiento y la propiedad de la finca en contra de la metodologa de los Foros por la Memoria. Adujeron que ellos haban acudido all a desenterrar cuerpos, lo mismo nos da que sean republicanos que cartagineses... Total, se trata de lo ya pasado, de fases ya superadas de la Historia. Este argumento es el colofn sintomatolgico que explica el xito poltico de la pedagoga del terror franquista y su continuacin reformista. Ahora resulta que son batallitas del pasado, trabajo para arquelogos, material inerme en el mundo presente.

Es curioso que un argumento de esa bajeza moral, proferido con una exasperante naturalidad, sea compatible con la afirmacin siguiente: Nosotros los sacamos y se los damos a los familiares, y punto. Vaya, como con los huesos de cartagins o de romano, no?, buscamos a los familiares y se los damos.

Adems, aparte de que an estn vivos los que han tenido que pasar una vida entera hurfanos de padres o abuelos por crmenes de estado silenciados y an vergonzantes, hay que ver lo importante que resulta la cada de Cartago para la legitimacin de la Constitucin Espaola del 78. Estar Escipin criogenizado? Igual lo podemos despertar para que responda por sus crmenes.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter