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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 30-03-2010

El caso lvarez Paz en Venezuela
Libertad o libertinaje?

Juan Eduardo Romero
Aporrea

lvarez Paz, gobernador del estado Zulia en 1992, arremeti contra el Gobierno venezolano en una entrevista realizada en un canal opositor, asegurando que: Venezuela constituye un paraso del narcotrfico y el Gobierno mantiene relaciones con grupos radicales. Ha sido acusado de los delitos de "conspiracin, instigacin pblica a delinquir y difusin de informacin falsa", iniciando en Venezuela un intenso debate sobre la diferencia entre informacin y opinin.


El caso en torno a las declaraciones de Oswaldo lvarez Paz, es propicio para rescatar una discusin terica muy importante en el rea de la opinin. Debemos comenzar por sealar que la idea de opinin inicialmente est asociada a la expresin latina opinio, que se refiere ms a una idea que a los hechos. En este sentido, esa acepcin de opinin se encuentra ms cercana una forma de percepcin de la realidad. Hay una 2da forma de entenderlo, que est asociada a una cuestin moral o costumbre; en esta circunstancia la opinin es una forma de presin social. El pensador liberal John Locke, fue quin sealo que la opinin ms que una forma de conocimiento es un mecanismo de aprobacin o censura social.

Por otro lado, nos encontramos con la idea de pblico, que como bien es sabido es producto tambin de la revolucin liberal. Antes de las revoluciones burguesas, dadas a partir de la Revolucin Liberal Inglesa de Cromwell en el siglo XVII, lo nico realmente pblico era el soberano, el Rey. Los dems sujetos de la sociedad en el antiguo rgimen no eran pblicos, de ah su categora de sbditos. Ser la revolucin del pensamiento liberal la que introduzca y fusione la idea de pblicus, que es una derivacin latina de populus, es decir el pueblo. La opinin pblica estuvo asociada a la idea de divulgar las ideas, por ello se construye una representacin en donde el debate de las ideas debe escapar del control del Estado, y de esa forma se hace socialmente aceptable hablar que la defensa de la libertad de expresin viene asegurada por el restringido control que puedan tener las estructuras del Estado sobre los instrumentos peridicos, revistas, otros- de informacin. De esta manera se confunde por un lado libertad de expresin con libertad de informacin. La libertad de expresin, es un principio filosfico de la libertad desde el punto de vista de la condicin humana, sin embargo la propia doctrina liberal comenz a debatir sobre la necesidad de establecer responsabilidades a la expresin del pensamiento. No era posible aceptar, dado el carcter de empresas de intereses que adquiri la prensa escrita, sobre todo a finales del siglo XIX y todo el transcurso del siglo XX, una libertad de expresin sin ningn tipo de responsabilidad sobre otros aspectos esenciales como la tica y la moral.

En torno a la libertad de informacin, estasociado cada vez ms con la ampliacin de la esfera pblica y el incremento de la participacin ciudadana, pero esto no pice para confundir una con la otra. La libertad de expresin como la libertad de informacin tiene limitaciones que derivan de consideraciones ticas. No pueden expresarse opiniones ligeramente, sobre todo en torno al debate de la agenda poltica, sin que medie una prueba determinante de las afirmaciones que se hacen. Este aspecto es esencial en el debate de la agenda pblica y la agenda poltica que sucede en nuestro pas. Es comn observar como los medios impresos, audiovisuales- y los periodistas o los generadores de opinin, emiten declaraciones cargadas de irresponsabilidad y al hacerlo lo hacen escudados en la libertad de pensamiento, que fue y es- un principio sustancial de la democracia. Pero es menester sealar, que la libertad de pensamiento debe estar sostenida sobre la responsabilidad en la naturaleza de lo expresado- No podemos sencillamente avalar la emisin de un conjunto de conceptos y categoras sin ningn tipo de validez o solidez terica o prctica. En el caso de lvarez Paz, tiene el derecho de expresar una forma de ver la realidad del pas, pero cuando pasa a realizar acusaciones que tienen implicaciones jurdicas, debe acompaarlas por pruebas. Yo no puedo, a la ligera, utilizar este espacio para acusar a alguien a menos que sea capaz de demostrar lo que yo sealo. Hacerlo de otra manera es una gran irresponsabilidad. Lo sucedido es otra ocasin ms para generar un debate sobre la libertad de expresin e informacin en nuestro pas. Y digo que es una ocasin ms, pues lo sucedido con el cese de la concesin a RCTV fue otro momento. El debate, como ahora, se centr en que ese medio es la representacin de la libertad de expresin e informacin, cuando ambas son una caracterstica de la condicin humana.

No puede seguirse confundiendo una argumentacinque surgi a partir del siglo XVIII como una defensa ante el enorme poder del Estado ante los pblicos. Es en ese momento, donde aparece la idea que los medios impresos peridicos- son el epicentro del derecho a la informacin, pero en ese momento cuando existan aun enormes trabas para la consolidacin de los derechos polticos era comprensible esa argumentacin, pero hoy tres (3) siglos despus, donde existen dinmicas tan diversas, canales de participacin tan variados,; no se puede seguir argumentando futilidades al respecto. Como bien es conocido, los Art. 57 y 58 de la Constitucin de la Repblica Bolivariana, establecen el derecho a la expresin de sus ideas con las responsabilidades del caso, y es precisamente esta limitante la que est siendo objeto de discusin con el caso lvarez Paz.

* Juan Eduardo Romero es historiador


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