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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 30-03-2010

El gobierno de Lula y los intelectuales

Paulo Passarinho
alainet.org

Traduccin Susana Merino



Los intelectuales que se sitan a la izquierda y que apoyan al PT y al gobierno de Lula estn haciendo un enorme esfuerzo para justificar, explicar y defender las decisiones adoptadas a partir de 2002 por los actuales mandatarios del gobierno federal.

 

Existen distintos tipos de argumentos. Ganar un gobierno no significa llegar al poder; no debe confundirse mayora electoral con hegemona poltica; existe una correlacin de fuerzas que no favorece los cambios, porque la hegemona es conservadora; cuando fue elegido Lula dispona de la mayora en el Congreso; la mayor parte de los gobernadores electos en 2002 era de derecha, son algunas de las razones empleadas para dar respaldo y apoyo a las decisiones que vienen siendo tomadas por el gobierno del PT y sus aliados.

 

Cualquier proceso poltico que tenga por objeto la transformacin de las estructuras econmicas o sociales requiere base poltica, capacidad para formular diagnsticos y propuestas, cuadros dirigentes aptos, amn de firmeza poltica e ideolgica para enfrentar las naturales resistencias y las dificultades, conflictos que inevitablemente han de surgir.

 

Las propuestas que fueron madurando en el Partido de los Trabajadores desde los aos 80, aceptaba con claridad de manera formal, por lo menos por parte de la mayora la necesidad de una estrategia democrtica-popular cuyo mayor objetivo sera la concrecin de reformas en la estructura del capitalismo brasileo. Esa estrategia no tena por objetivo la ejecucin de un programa de naturaleza socialista pero si la creacin, dentro del sistema capitalista brasileo, un entramado jurdico institucional y un modelo econmico orientados hacia el fortalecimiento del mundo del trabajo.

 

Esa propuesta gan mayor prestigio y difusin cuanto el Gobierno de Collor de Melo inici importantes y dramticas contrarreformas profundizadas y consolidadas luego durante el gobierno de FCH (1) Apertura financiera del pas: privatizacin de las empresas estatales y de los servicios pblicos esenciales, a travs de importantes intervenciones en los aspectos legales y aportes financieros del propio estado y de los fondos de jubilaciones de las empresas controladas por la Unin; vaciamiento de las funciones de planeamiento del Estado y flexibilizacin de los mecanismos regulatorios de la actividad econmica; debilitamiento de la dimensin universal delas polticas sociales pese a las obligaciones constitucionales del Estado y consagracin de una estrategia de focalizacin de esas polticas son ejemplo de los cambios que pretendan sepultar algunas caractersticas de un modelo llamado de desarrollo y que haba comenzado en el pas a partir de los aos 30.

 

Es importante destacar que ese modelo que nos sedujo hasta los aos 80, contena posiciones bastantes diferenciadas, de derecha a izquierda, y en el que el papel que se le confera al capital extranjero por ejemplo, se diferenciaba segn la corriente poltica, tanto como con la visin del Estado que se debera construir.

 

El choque poltico que produjo el golpe cvico-militar de 1964 fue consecuencia directa de esas visiones diferentes, conflictivas y antagnicas que convivan y se disputaban la direccin del modelo desarrollista.

Cuando FHC durante uno de sus dos perodos de gobierno afirma que la era Vargas est sepultada lo que estaba indicando es que  se haba implantado un nuevo entramado jurdico-institucional y un nuevo modelo econmico, aunque todava algunos cambios necesitaban ser profundizados. Por ejemplo, la legislacin laboral.

 

La posicin del PT y de sus aliados en aquella coyuntura fue extremadamente importante, No como para impedir el furor reformista liberal sino para resistir, denunciar y sealar que la respuesta ms adecuada para el pas y sus trabajadores a la crisis del modelo desarrollista no era la alternativa neoliberal. La alternativa deba ser el modelo democrtico-popular.

 

La imposibilidad de frenar los cambios durante el gobierno de FHC se relacionaba con algunas conquistas logradas, en el gobierno de Itamar. El lanzamiento del Plan Real, con una importante reduccin del marco inflacionario que atenazaba a la economa en ese momento, posibilit la eleccin de FHC , al mismo tiempo que se produjo una significativa alianza entre amplios sectores que propugnaban la aprobacin de una agenda de reformas de carcter liberal.

 

As y todo el modelo liberal-perifrico que se consolidara en el  primer gobierno de FHC entra ya a partir de 1998 en una profunda crisis en medio de un panorama de gran inestabilidad internacional, a partir especialmente de la crisis que afecta al conjunto de pases de Asia y a Rusia.

 

El segundo gobierno de FHC se inicia ya bajo el signo de la inestabilidad y de las exigencias del FMI de ajuste fiscal y un mayor control del Banco Central sobre la gestin econmico financiera del pas. La consecuencia poltica de ese proceso fue el comienzo de un profundo desgaste del bloque de fuerzas que sustentaba al gobierno y que culmin con la derrota del candidato Jos Serra en 2002  y el triunfo del candidato, precisamente Lula, de las fuerzas de la oposicin.

 

En ese momento los antiguos comandantes opuestos al neoliberalismo ya no se ubican como adversarios del modelo exigido por el FMI y adoptado por FHC.

 

En un marco de inestabilidad financiera, aguzada por una gestin extremadamente temeraria de la direccin del Banco Central en relacin a la administracin de la deuda pblica y en nombre de una equivocada concepcin del pragmatismo, Lula y sus aliados aceptan los nuevos trminos de un acuerdo con el FMI y una vez en el gobierno se vuelven ms realistas que el propio rey: aprueban un ajuste fiscal ms duro que el acordado con el FMI y del que pusiera en prctica FHC., suben las tasas de inters: continan los cambios constitucionales en los sectores previsionales; se profundiza la apertura financiera del pas y se dinamiza la desnacionalizacin del parque productivo del pas.

 

Ninguno de los cambios jurdico institucionales producidos por FHC, es al mismo tiempo cuestionado o alterado. El proceso de privatizacin de algunas empresas como en el caso de Vale do Rio Doce, plagado de irregularidades, sigui siendo defendido por el cuerpo de abogados del Estado, bajo la conduccin de Lula y no de FHC. Ni siquiera fue cambiado el sospechado acuerdo de los accionistas que integran el grupo de control de la empresa, pese a que la mayor parte de las acciones que integran ese grupo son de carcter estatal o para estatal (BNDESPAR, fondos de pensin y subsidiarias del Banco do Brasil, la direccin de la empresa contina bajo el comando de Bradesco).

 

En el sector elctrico nada se hizo para alterar las condiciones en forma sustantiva y por lo tanto seguimos pagando la energa elctrica  con una de las tarifas ms altas del mundo.

 

Los servicios pblicos destinados a la poblacin continan en  acelerado proceso de degradacin consecuencia directa del hecho de que ms del 30% del presupuesto pblico del pas se est destinando al pago de gastos financieros fomentados por una poltica monetaria elogiada por todos los liberales y los  banqueros y hasta por el propio Lula, ciertamente.

Mientras tanto se produjo, coyunturalmente, una mejora en las cuentas externas, debido a la explosin de la demanda china y asitica de productos agrcolas y minerales, rubros de cada vez mayor peso relativo en el sector exportador. Esta circunstancia gener mayores ndices de crecimiento econmico que los del gobierno anterior, adems de que los programas de transferencia de recursos hacia los ms pobres puedan contar con mayor respaldo financiero.

 

Podemos llegar de este modo a la conclusin de que el gobierno de Lula cumpli de algn modo lo que Jos Serra prometa en su campaa de 2002: un gobierno de continuidad sin continuismo

 

Existe un innegable apoyo popular al gobierno. Especialmente en los sectores mas pobres y miserables se produjo un cambio importante en relacin a lo que sufrieron durante especialmente el segundo mandato de FHC.?

 

Pero vuelvo aqu al punto inicial de este artculo Y el papel de los llamados intelectuales de izquierda que apoyaban a Lula y sus aliados? Continuarn cumpliendo la funcin de apoyar a un gobierno y a corrientes polticas que ayudaron a la supervivencia de un modelo neoliberal-perifrico, en el momento en que este agonizaba? Continuarn creyendo que hubo un cambio en el modelo econmico confundiendo sus efectos con la esencia de una poltica dictada por los bancos y las transnacionales?

O preferirn el silencio que contrasta con la ebullicin y los conflictos que viven nuestro vecinos de Amrica del Sur?

 

-*Paulo Passarinho es presidente de  Corecon-RJ (Consejo Regional de Economia) y conductor del programa Faixa Livre (AM 1360 de 8 a 10hs de la maana en Rio de Janeiro).


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