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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 31-03-2010

Cmo la industria cultural masiva del entretenimiento perpeta el sistema capitalista

Anbal Ortizpozo
Aporrea


Hay dos formas de impedir pensar al ser humano,

una obligarle a trabajar sin descanso

y otra obligarle a divertirse sin interrupcin

(Santiago Alba Rico)

Es posible que tu navegador no permita visualizar esta imagen.Aullidos electrnicos en el rumor de la calle, ecos infinitos de disparos desde los videojuegos, risas y aplausos estridentes en un televisor, msica vallenata y reggaetn, cacerolazos difundidos desde una grabacin, como en las protestas de la oligarqua caraquea. Es la ciudad que nos habla desde la moderna industria cultural masiva del entretenimiento, la que se desarrolla y se muestra como un beneficio sociocultural, pero oculta un inconmensurable negocio, que a su vez reafirma el propio sistema, de modo que los recursos tecnolgicos terminan por ser recursos de dominacin sobre el receptor.

La sociedad moderna y sus necesidades estructurales, encuentra satisfaccin en sta cultura de masas de la diversin en serie, que se basa en la repeticin constante de esquemas bsicos que nos muestran por captulos situaciones, modelos irreales e inaccesibles, casi siempre con una finalidad lucrativa. Es la industria de la diversin entre las que se consideran, la televisin, la radio, diarios y revistas, (cine, teatro y msica cuando son expresiones seudo artsticas, en donde predomina la uniformidad). Tambin se han incluido recientemente los videojuegos, las redes de Internet y sus conexiones afines. Todos ellos, como el negocio ms rentable de nuestros tiempos, son herramientas que permiten y promueven la perpetuacin del sistema capitalista.

Los productos de la diversin y el entretenimiento resultan insoslayables, te asedian desde la televisin, telefona mvil y correos electrnicos para permanecer adheridos insistentemente a nuestras vidas, hasta en la ms profunda intimidad, como un chip electrnico instalado en nuestro cerebro, que indica que: cuando quieras decir no, di s...

El capitalismo segn el filsofo espaol Santiago Alba Rico prohbe las horas oscuras y para eso tiene que incendiar el mundo. El capitalismo prohbe el aburrimiento y para eso tiene que impedir al mismo tiempo la soledad y la compaa Ni un solo minuto en la propia cabeza! Ni un solo minuto en el mundo! Dnde entonces? Qu es lo que queda? El mercado; es decir, esa franja mesopotmica abierta entre la mente y las cosas, ancha y ajena, donde la televisin est siempre encendida, donde la msica est siempre sonando, donde las luces siempre destellan, donde las vitrinas estn siempre llenas, donde los telfonos celulares estn siempre llamando, donde incluso las pausas, las transiciones, las esperas, nos proporcionan siempre una emocin nueva. El capitalismo lo tolera todo, menos el aburrimiento. Tolera el crimen, la mentira, la corrupcin, la frivolidad, la crueldad, pero no el tedio.

La mentira meditica se expande a la velocidad de un rayo, a travs de redes interconectadas a la industria cultural del entretenimiento, todo all se mezcla y degrada como en el tango Cambalache. En los noticieros de televisin, el show contina, las tragedias humanas, guerras, invasiones, pandemias, huracanes, terremotos y tsunamis se tratan como un reality show, que adems podemos ver en Internet y telfonos mviles, gracias a ese maravilloso circuito interconectado presente en las llamadas redes sociales de atrapa incautos FaceBook, Snico, You Tube, Tuwiter, donde pululan los script kiddies, hackers y personas annimas que actan con seudnimos y nombres falsos para vilipendiar a personas e instituciones, sentados en un cybercaf, creando campaas de desestabilizacin contra Estados democrticamente constituidos. En ocasiones como un gran logro, la burocracia, habla de crear programas gubernamentales, para que la escuela y las universidades no sean menos divertidas que la televisin o Internet.

En el desarrollo histrico de nuestros pases pobres, el uso del escaso tiempo libre de los obreros maltratados (sea en dictaduras militares o civiles, gobiernos democrticos de derecha o de izquierda) observamos, la tendencia a seguir la exitosa regla de oro del pan y circo naturalmente, siempre ms circo que pan, programando franquicias de shows, festivales y eventos mundiales aejos de otras culturas, que en ocasiones su atractivo adicional es su vinculacin con las apuestas hpicas o deportes como el bisbol o ftbol cuyo valor agregado es el alto consumo de alcohol.

En materia de polticas culturales y artsticas estatales o de generacin mixta con la empresa privada, nuestros pases pobres, han construido una gran autopista, llena de malabaristas, tragafuegos, expresiones seudoartsticas callejeras, se invita, por ejemplo, al fotgrafo ingls Spencer Tunick para que desnude a una burguesa que se aburre, financiado por los Estados de los pases donde se le invit y que no son pocos en Latinoamrica. En esta autopista no faltan los show musicales y performances ligeras, que impiden la circulacin de la vida real. En sntesis, circos donde risa se convierte en un fraude respecto del bienestar pleno del espectador. En esta autopista de la diversin y del entretenimiento, en cada da encontramos celebraciones de efemrides sobre combates por la libertad, hroes y mrtires de una historia real y fabulada. En ocasiones stos eventos son presentados como festivales de arte nada ms lejos de la verdad. Lo ms grave: eventos en estrechas alianzas con empresas nacionales productoras de cigarrillos o bebidas alcohlicas y del capital transnacional como Coca Cola, Exxon Mobil o Pirelli, entre tantos otros.

Eventos y festivales que estn hechos, slo para entretener o sea mantenernos ocupados en un parque, una plaza, estadios o polideportivos, como meros espectadores de un espectculo vaco, coreando consignas vacas, son lo que algunos estudiosos de la materia, llaman la proletarizacin del tiempo libre. Recordemos aqu el Evento un canto para el pueblo en homenaje al cantautor venezolano Al Primera. Aeropuerto La Carlota Caracas, octubre 2009 organizado por el Estado, acerca del cual en un extenso artculo publicado en Aporrea, Baleryns Lpez ha escrito: estos grupos -refirindose a ciertos grupos que participaron- los critico por cobrar una millonada, del resto por promover la cosificacin y denigracin de la mujer, por atentar contra el amor y la sexualidad sana de los jvenes, y por promover las drogas, la violencia sexual y fsica contra otros. Resulta irnico entonces que haya pases en Latinoamrica donde se habla de la revolucin de la conciencia, cuando sta ha sido anestesiada, vaciada de contenido y despolitizada.

Con relacin al arte en la industria del entretenimiento, ste se incluye a expensas de su banalizacin o aligeramiento. La industria cultural puede jactarse de haber actuado con energa -escriben Adorno y Horkheimer- y de haber erigido como principio la transposicin a menudo torpe del arte a la esfera del consumo, de haber liberado al amusement de sus ingenuidades ms molestas y de haber mejorado la confeccin de las mercancas. El arte serio se ha negado a aquellos para quienes la necesidad y la presin del sistema convierten a la seriedad en una burla, y que por necesidad se sienten contentos cuando pueden transcurrir pasivamente el tiempo que no estn atados a la rueda. El arte "ligero" ha acompaado como una sombra al arte autnomo. El arte "ligero" es la mala conciencia social del arte serio. En nuestros pases dependientes en lo econmico, cultural y artstico, los Estados, por lo menos deberan hacer un esfuerzo por estimular la produccin artstica desde la infancia, en la escuela, y proteger el trabajo artstico de todos los creadores... y sus vidas.

Esclavos de una felicidad servil. El riesgo de una vida centrada nicamente en la frmula del entretenimiento escribe Jorge A Hidalgo Toledo no es sana ni satisfactoria, pues se puede correr el riesgo de erradicar de la existencia aquello que nos hace humanos, pues no poseen las caractersticas que nos otorgan dignidad humana. El texto meditico del entretenimiento y las tecnologas de informacin se combina claramente con su poder econmico e ideolgico. Es de suma importancia poner al descubierto las fuerzas ocultas del entretenimiento que no forma ni eleva las categoras humanas.

Me pregunto Estamos realmente esclavizados? Por qu crece, se expande y perpeta la industria cultural masiva del entretenimiento TV, cine, msica, revistas, parques temticos, Internet etc.? De cunto dinero estamos hablando? Informes crebles hablan de una ganancia que sobrepasa los 2 billones de dlares anuales, mientras ella defrauda continuamente a los consumidores respecto a aquello que les ofrece. Existen otras formas de entretenerse? Cules?

Lo que s, ya no resulta creble, ni menos aceptable, es que en nuestras sociedades contemporneas con pretensiones de construir sociedades ms justas e inclusivas, se combata al sujeto pensante, al hombre crtico, insistiendo tozudamente en imponer polticas culturales y artsticas estatales, que le hacen el juego a la poderosa industria cultural masiva del entretenimiento, lo que en definitiva se convierte en la ciega permanencia del sistema capitalista, as como su inmutabilidad.

BIBLIOGRAFIA

Fuente: http://www.aporrea.org/ideologia/a97943.html?utm_source=ApoFeed&utm_medium=twitter&utm_campaign=Opiniones+en+Aporrea


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