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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 31-03-2010

Los conflictos fueron camuflados para presentar la imagen de una nacin unida en el prximo Mundial de Ftbol. Los contrastes detrs del montaje
Las dos caras de Sudfrica

Dave Zirin
Revista Debate


Se la ve apenas uno baja del avin: es una pelota de ftbol gigantesca que cuelga del cielorraso del aeropuerto internacional de Johannesburgo, adornada con banderines amarillos en los que se lee la inscripcin: 2010. Vamos, la Copa del Mundo!
Si uno alza la cabeza, advierte que todos los auspiciantes se han unido al festejo -Coca Cola, Anheuser-Busch- y estn todos marcados con el sello de la FIFA.

Cuando uno baja la vista, ve otro universo, menos asistido por los sponsors. Dentro mismo de este reluciente aeropuerto ltimo modelo, hombres de entre 16 y sesenta aos ofrecen lustrar los zapatos, llevar las valijas o, aunque sea, guiar hasta la parada de los taxis. Es la economa informal que lucha por un respiro en medio del asfixiante despliegue de los auspiciantes. Bienvenidos a Sudfrica, un lugar en el que abundan los contrastes: ricos y pobres, negros y blancos, inmigrantes y nativos. En una semana normal, los que nada tienen y los que poseen algo luchan por un espacio. Pero el Mundial 2010, que comenzar dentro de noventa das, hizo aflorar estos contrastes a la superficie y acentu su carcter conflictivo.

La situacin actual de Sudfrica se podra llamar la contracara de Invictus. Para aqullos que no tuvieron el placer de verlo, el filme Invictus cuenta cmo Nelson Mandela utiliz el deporte, sobre todo el rugby -entonces mayoritariamente blanco-, para unir al pas tras la abolicin del apartheid. Por el contrario, ahora, ante la inminencia del Mundial de Ftbol, todos los conflictos fueron camuflados para presentar al mundo la imagen de una nacin unida. Como dijo Danny Jordaan, el principal organizador sudafricano de la competencia: La gente ver que somos africanos. Pero tambin que tenemos nivel mundial.
Advirtase que lo que preocupa es lo que el mundo ve, no lo que ven los sudafricanos. Lo que los sudafricanos ven, como me dijo un joven, es: El ftbol saqueando nuestro pas.

Los contrastes se estn convirtiendo en conflictos porque el gobierno, a instancias de la FIFA, est decidido a montar un buen espectculo sin considerar en absoluto el costo social que pueda entraar.

Miles de sudafricanos fueron expropiados y desalojados, y obligados a trasladarse a improvisadas villas miseria, tanto para allanar el acceso a los estadios como para asegurarse de que los turistas no tengan que ver deprimentes escenas de pobreza. La medida es de tal magnitud que, incluso, las Naciones Unidas presentaron una queja formal en nombre de las veinte mil personas desalojadas del asentamiento Joe Slovo, que se encuentra en Ciudad del Cabo, y al cual los organizadores del Mundial consideran una monstruosidad.

Tambin se tomaron medidas drsticas contra la gente que se gana la vida vendiendo en las cercanas de los estadios. A Regina Twala, que vende desde hace cuarenta aos en la calle los das en que hay partido, se le prohibi, como a todos los otros vendedores ambulantes, que desarrolle su actividad a menos de un kilmetro de cualquiera de los estadios en los que se jueguen partidos del Mundial. La mujer coment a un periodista del Sunday Independent: Dicen que no nos quieren all. No quieren que nos acerquemos a los estadios, y as, ninguno de nosotros va a poder trabajar. Por aadidura, la FIFA exigi al gobierno sudafricano que anuncie que arrestar a cualquier vendedor que venda productos que tengan impreso Copa del Mundo o, incluso, la fecha. 2010. Samson, un comerciante que tiene su negocio en Durban, me dijo: Siempre hemos vendido as, en las proximidades de los estadios. Quin hace las leyes, ahora? La FIFA?.

Samson se estaba refiriendo a las amenazas contra los vendedores ambulantes, pero bien podra estar hablando de la serie de leyes que el gobierno de Sudfrica aprob para preparar el torneo. De esta manera, tras establecer que el Mundial es un evento protegido, tal como se lo exigi la FIFA, aprob ordenanzas que especifican por dnde la gente puede circular y dnde puede estacionar sus coches, dnde se puede o no se puede vender o hacer publicidad, y por dnde se puede pasear al perro. Tambin dispusieron que los mendigos, o, incluso, quienes sean sorprendidos profiriendo palabrotas (desde luego, fuera de la cancha), podran ir a la crcel.

Otro tema sensible es el de los asesinatos. En un hecho que fue recogido por la prensa internacional: dos personas, de una lista de veinte, fueron asesinadas despus de que denunciaran a las empresas en las que trabajaban por una posible prctica corrupta en la construccin del estadio de Mbombela, que cost 150 millones de dlares.
El diario Sunday World consigui la lista, en la que figuran dos periodistas y numerosos dirigentes polticos. Y hay una escalada de acusaciones, segn las cuales el tema de la lista est vinculado con el partido gobernante, el Congreso Nacional Africano (CNA), algo que ste ha negado con una retrica bastante rara: El CNA reitera su condena a todo tipo de asesinato, independientemente de cul pudiere ser el motivo invocado, declar Paul Mbenyane, el vocero del partido. Nunca es una buena seal que alguien se sienta obligado a aclarar que est en contra del asesinato.

Todas estas medidas, como los desalojos y las disposiciones contra los vendedores ambulantes, o hechos como las acusaciones de asesinatos presumiblemente patrocinados por el Estado, despiertan en el pueblo ecos de los das del apartheid. Y provocaron una resistencia encarnizada y totalmente previsible.

En un mes normal, en Sudfrica se producen ms protestas per capita que en cualquier otro pas del mundo. Pero, cuando uno considera las enrgicas medidas tomadas a causa del Mundial, una nacin que se est cocinando a fuego lento puede llegar a explotar. Ms de setenta trabajadores participaron de huelgas relacionadas con obras destinadas a la Copa del Mundo, desde que comenzaron los preparativos: de hecho, desde 2007, hubo 26 huelgas. El 4 de este mes, en una conferencia de prensa que ofrecieron representantes de cuatro provincias, ms de 250 personas amenazaron con organizar una protesta durante el partido inaugural del Mundial si sus demandas no son satisfechas. Estas protestas no deberan ser subestimadas.
Una mujer, Lebo, dijo: En Sudfrica aprendimos que si no quemamos neumticos, si no enfrentamos a la polica, si no estamos dispuestos a responder con violencia a la violencia, nunca seremos escuchados.

Por su parte, Patrick Bond, del Center for Civil Society (Centro para la Sociedad Civil), de Durban, asegur que es ms que probable que haya protestas: Cuando uno sabe que hay tres mil millones de personas mirando, en fin, es una oportunidad que no se puede desaprovechar. Efectivamente.
Hay una escena en Invictus en la que el Mandela, encarnado por Morgan Freeman, dice: Doy gracias a los dioses, sean cuales fueren, por haberme dado un alma indomable. Soy el nico dueo de mi destino.

El pueblo de Sudfrica todava se considera indomable: tanto si tiene que enfrentarse al apartheid, como a la FIFA o a su actual gobierno. Pero la FIFA insiste, con el mismo empecinamiento, con que el Mundial no tendr que soportar ninguna oposicin.
Dentro de noventa das descubriremos quin es el dueo del destino de este querido pas.

* Dave Zirin es Editor de Deportes de The Nation

http://www.revistadebate.com.ar/2010/03/26/2753.php



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