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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 02-04-2010

Para terminar con el chantaje de la deuda

Damien Millet Sophie Perchellet Eric Toussaint
Rebelin


En los pases ms industrializados, que fueron el epicentro de la crisis mundial desencadenada entre 2007 y 2008, existe un triste contraste: mientras la poblacin debe hacer frente al deterioro de sus condiciones de vida, los gobiernos y sus amigos a la cabeza de los grandes bancos se felicitan del rescate del sector financiero y de una tmida recuperacin coyuntural. Adems de los planes de relanzamiento de la economa por ms de un billn de dlares, las grandes instituciones financieras han recibido ayudas gubernamentales bajo la forma de garantas, de prstamos e incluso de inyeccin de capital, pero sin que el Estado participe en la gestin de la empresa ni que aproveche de su presencia para reorientar de manera radical las decisiones que se toman.

El camino elegido por los gobiernos para salir de la crisis financiera privada provocada por los banqueros ha disparado la deuda pblica. El enorme crecimiento de esta deuda ser utilizado, durante mucho tiempo, por los gobiernos como un medio de chantaje para imponer recortes sociales y para descontar de los ingresos de los de abajo las sumas necesarias para el pago de la deuda pblica en poder de los mercados financieros. Cmo? Los impuestos directos sobre los ingresos altos y sobre las sociedades bajan, mientras que los impuestos indirectos, como el IVA, suben. Pero es ste un impuesto muy injusto, ya que es sostenido principalmente por las familias modestas: si se aplica un IVA del 20 %, una familia pobre, que destina todos sus ingresos al consumo bsico, paga el equivalente a un impuesto sobre su renta del 20 %, mientras que una familia rica, que ahorre el 90 % y slo consuma el 10 % de sus ingresos, paga en cambio slo un impuesto del 2 % .

De esta manera, los ricos ganan dos veces: contribuyen menos al impuesto y con el dinero economizado compran ttulos de la deuda pblica, obteniendo beneficios con los intereses que paga el Estado. En forma inversa, los asalariados y los pensionistas estn doblemente penalizados: sus impuestos aumentan mientras los servicios pblicos y la proteccin social se degrada. El pago de la deuda pblica constituye por lo tanto un mecanismo de transferencia de ingresos de los de abajo hacia los de arriba, as como un eficaz medio de chantaje para proseguir sin problemas con las polticas neoliberales que benefician a estos ltimos.

Y eso no es todo: de ahora en adelante, los beneficios y la distribucin de bonus (los operadores financieros de los bancos franceses recibieron 1.750 millones de euros en primas correspondientes a 2009, y los traders de Wall Street recibieron 20.300 millones de dlares con un aumento del 17 % respecto a 2008) reanudan su loca carrera mientras se le pide a la poblacin que se apriete el cinturn. Para colmo, con el dinero fcil prestado por los Bancos Centrales, banqueros y otros inversores se han lanzado a nuevas operaciones especulativas, sumamente peligrosas para el resto de la sociedad, como se ha visto con la deuda griega. Y no hemos citado ni los precios de las materias primas ni del dlar. Hay un silencio total de parte del Fondo Monetario Internacional (FMI) y de la Organizacin de Cooperacin y Desarrollo Econmicos (OCDE) mientras el G20 se niega a tomar medidas sobre los bonus y la especulacin. Todos estn de acuerdo en ampliar la carrera por la ganancia bajo el pretexto de que eso acabar por relanzar el empleo.

El objetivo mundial de los poderosos es la vuelta al crecimiento, aunque ste sea muy desigual y destructor del ambiente. Por parte de ellos, no existe ningn cuestionamiento de un sistema que ya dio pruebas de su fracaso. Si no se reacciona a tiempo, se completar el desmantelamiento del Estado y las poblaciones, vctimas de la crisis, tendrn que aguantar su coste, mientras que los responsables saldrn con ms poder que nunca. Hasta hoy, bancos y fondos especulativos fueron rescatados con dinero pblico sin obtener ninguna contrapartida real.

Sin embargo, el discurso debera ser este: Ustedes, poderosos prestamistas, se han beneficiado generosamente de la deuda pblica, pero los derechos humanos fundamentales estn seriamente amenazados y las desigualdades crecen en forma vertiginosa. Nuestra prioridad es ahora garantizar esos derechos fundamentales y son ustedes, los poderosos acreedores, los que pagarn por ello. Les aplicaremos un impuesto a la altura de lo que se les debe, el dinero no tendr que salir de vuestro bolsillo, pero la acreencia desaparecer. Y considrense felices puesto que no les reclamamos los intereses que ya se les pag en detrimento de los intereses de los ciudadanos. Es por esto por lo que sostenemos la idea de gravar a los grandes acreedores (bancos, compaas de seguros, fondos especulativos, y tambin fortunas particulares) a la altura de las acreencias que tienen en sus manos. Esto permitira a los poderes pblicos aumentar los gastos sociales y crear empleos socialmente tiles y ecolgicamente sostenibles. Tambin pondra a cero los contadores financieros de las deudas pblicas del Norte, sin que tengan que contribuir las poblaciones vctimas de esta crisis, haciendo que la totalidad del esfuerzo recaiga sobre los que causaron o agravaron la crisis, que ya se beneficiaron profusamente con ella. 

Se tratara, realmente, de un cambio radical hacia una poltica de redistribucin de la riqueza a favor de aquellos que la producen y no de los que especulan con ella. Esta medida, si estuviera acompaada de la abolicin de la deuda externa pblica de los pases en desarrollo y de una serie de reformas (en especial, una reforma fiscal de gran amplitud, una reduccin radical del tiempo de trabajo sin prdida de salario y con contrataciones compensatorias, la transferencia del sector del crdito al dominio pblico con control ciudadano, etc.), podra permitir una verdadera salida de la crisis, con justicia social y en el inters de los pueblos. Esta reivindicacin, extraamente poco mediatizada, merece ser fervorosamente defendida.

Damien Millet Sophie Perchellet Eric Toussaint. Respectivamente portavoz, vicepresidente del CADTM Francia y presidente de CADTM Blgica, (Comit por la anulacin de la deuda del Tercer Mundo, www.cadtm.org). Damien Millet y Eric Toussaint son coautores de 60 Preguntas y Repuestas sobre la deuda, el FMI y el Banco mundial, Icaria, Barcelona, 2009. Eric Toussaint es autor de La Crisis global, Editorial Madres de la Plaza de Mayo, Buenos Aires, 2010.

Traducido por Griselda Pinero y Ral Quiroz

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso de los autores mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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